Hola de nuevo aquí vengo con la continuación de mi historia espero que les encante jejeje.
Episodio 2
Keine Lust
*Hinata*
Yo deseo, yo deseo, yo deseo.
Si tan solo dejara de desear este momento sería más sencillo,
pero aún así sigo deseando fervientemente…
Y lo que realmente deseo no es nada bueno.
Había salido al fin de la cárcel después de siete largos años, me esperaba una limusina estacionada justo frente a la entrada de ésta y sin ningún espectador más que el chófer y la mujer rubia que ahora se deslizaba fuera de ella con un toque de sensualidad muy marcado, al igual que sus largas piernas, el vestido que llevaba puesto era de tono negro de caída delicada pero que se acoplaba a sus femeninas y marcadas curvas, tenía un gran escote que le llegaba al ombligo, mientras que el resto de la tela ceñía sus caderas.
―Querida ―saludó ella acercándose a mí y besando ambas mejillas. Al puro estilo francés ―pensé ―tan clásico de Ino.
Su voz me llevó al pasado justo cuando había entrado a esa horrible prisión aún siendo una niña, me habían inculpado del asesinato de mis padres y por ello me habían juzgado como a una adulta a pesar de mis trece años de edad y condenándome a diez años de prisión, había salido antes por buen comportamiento pero aún me quedaban dos años de labor comunitaria.
La noticia se esparció por todos los medios de comunicación …la familia de la rama principal de los Hyuuga había sido masacrada brutalmente nada menos que por su propia hija; "Luna sangrienta" era el macabro encabezado que alentaba aún más el escándalo y por tal razón en menos de un mes yo me encontraba en una mugrienta prisión de dos por tres metros… temerosa, llorona, mimada, delicada pero sobre todo gentil, sí esa era yo Hinata Hyuuga y definitivamente era, porque ahora después de tanto tiempo en ese lugar yo era todo excepto lo anterior.
...
Vi a Itachi embestir fuertemente a una exótica mujer de cabello rojo, tenía un trasero firme y unos senos exuberantes. Ella jadeaba su nombre, gemía, gritaba mientras él la poseía más rápido. Él la besaba, la mordía, le alaba del cabello pegándola a su pecho. Ella lo acariciaba, aruñaba su espalda dejando marcas en ella. Él gruñía con satisfacción…
Veía la escena hasta que…
―A pasado tanto, vamos, Hanabi espera ―articuló Ino con una sonrisa de tu sabes lo impaciente que puede ser. Asentí y nos deslizamos dentro del automóvil. Asentí saliendo del trance, Itachi había pensado en mí mientras se revolcaba con esa mujer. Lo odié aún más, sé que es extraño y no sabía por qué podía ver eso, pero gracias a que él había pensado en mí había presenciado tal escena. Me sentía asqueada. Cómo se atrevía a pensar en mí después de lo que me había hecho. Bastardo.
―Hanabi ―pensé dejando de lado la escena anterior, al fin podré ver a mi otra mitad. Deliraba, siete años desde que no veía a mi hermana, ella era lo único por lo que no me había suicidado dentro de ese maldito lugar, ella era por lo que había sobrevivido, peleado, luchado… y ella era por quien estaba dispuesta a cobrar venganza. Limpiaría mi nombre de aquella fatídica noche pero mancharía mis manos con más que sangre, yo no descansaría hasta que de sus labios me suplicara su propia muerte, pero antes de eso le haría lo mismo que él me hizo a mí, le quitaría todo, absolutamente todo.
Había prohibido a Hanabi todo tipo de acercamiento a mí, su único contacto conmigo era Ino, mi mejor amiga y ahora prestigiosa abogada. No soportaría perder a mi única familia y ella tampoco ahora solo nos teníamos mutuamente.
―Ten ―dijo Ino extendiendo un vaso de whisky, la quedé viendo extrañada. ―El champán lo beberemos junto con tu hermana para celebrar tu libertad ―explicó y sonreí bebiendo de un solo trago todo el contenido del vaso.
―No tienes idea la falta que me hacía una bebida fuerte ―comenté relajándome contra el espaldar del auto. Nos detuvimos y se levantó el cristal que separaba nuestra cabina de la del chófer, Ino observó extrañada y se acercó al chófer, un grito ahogado salió de su boca, el sonido de un disparó se oyó suave, mortal, debido al silenciador que llevaba el arma, oí el vaso crujir en mis manos y me abalancé hacia el conductor clavando uno de los trozos en su cuello, Ino gritaba de dolor, mientras el chófer caía muerto contra el volante.
La giré y vi que tenía una herida en el brazo, rompí un trozo del vestido y lo amarré lo más fuerte posible haciendo presión, me quité el abrigo que llevaba, ―ten muérdelo ―ordené y ella obedeció al instante. La hice a un lado de forma brusca y tomé el arma del muerto en la cabina de al frente, la apunté directo hacia la cabeza de Ino ―si tienes algo que ver con esto, juro que rogarás estar muerta ―ella asombrada abrió la boca dejando caer mi abrigo y negó suavemente viendo en todo momento mis ojos, hasta que los suyos se llenaron de ira e indignación. ―No tengo nada que ver, pero también te juró que te traeré la cabeza del culpable ―aseguró firme y yo sonreí, ella era leal y lo sabía, pero mientras estuve en prisión vi muchas veces a grupos traicionarse desde dentro, yo no permitiría eso.
Apunté el arma a la cabeza del conductor y disparé asegurándome de que estuviera bien muerto, hice el cuerpo a un lado y me senté en su lugar. ―¿Ino me guías? ―demandé más que pregunté.
―Sigue recto tres cuadras y de allí ve a la derecha ―indicó intentando jalar al tipo hacia la parte trasera del auto, yo con torpeza lo empuje con una mano y cayó pesadamente en el asiento trasero mientras que Ino se abría paso y se sentaba de copiloto. Conducía con el arma en la mano sangrante debido a los trozos de vidrio que aún tenía en ella, no me molestaban tanto había sufrido cosas peores anteriormente.
Veía a Ino escarbar dentro de uno de los compartimientos hasta que encontró lo que buscaba era una pinza para cirugía ― ¿qué rayos llevan en el auto? ―pensé y un instante después Ino sujetaba la pinza ensangrentada con un trozo de bala en ella, hecho un poco de sablón en la herida y la vendó.
― ¿No la coserás? ―pregunté extrañada.
―No, no quiero tener una marca de esa bala le diré a Sakura que lo haga ―contestó mientras yo asentía en respuesta. ―De la esquina cinco cuadras a la izquierda ―volvió a indicar Ino ―y desde allí supongo que ya recordarás, colocó una mano en mi brazo y me relajé. ―Tu mano sangra mucho ― comentó.
―La revisaré una vez que estemos con Hanabi ―respondí acelerando el vehículo hasta que llego a 180 millas/h.
Quince minutos más y habíamos llegado, al fin en casa. Bajé del auto dando un portazo y aún con la pistola en la mano ensangrentada, Ino salió después de mí, caminé hacía la lujosa mansión y vi mi reflejo en uno de los cristales, llevaba mi cabello corto y rebelde, con las puntas hacia todos lados, un top negro que apenas y cubría mis generosos senos, un bluejean que parecía que había sido cocido a mi cuerpo y unas botas militares. Sentí una mirada hacia mí y giré mi rostro, allí estaba Hanabi que vestía de forma elegante y de igual manera llevaba el cabello tan corto como el mío, se veía hermosa, aunque sus ojos estaban aguados, me inspeccionó con la mirada mientras me acercaba a ella y su ceño se fue arrugando. ― ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué estás ensangrentada? ―preguntó confundida, ladeé mi cabeza y una macabra sonrisa se posicionó en mi rostro, la sentía, la saboreaba y sus ojos se iluminaron con conocimiento. ―Manden a matar a Kimmimaro, quiero su cabeza en la guarida esta misma noche ―ordenó Hanabi y una de sus guardaespaldas daba la orden por un micrófono.
Abracé a mi hermana y sin poder evitarlo ambas nos pusimos a llorar, habíamos estado demasiado tiempo separadas, entramos en la mansión y el espejo enorme en la estancia nos reflejaba, éramos idénticas y la única diferencia estaba en el tono de cabello, el de ella castaño, el mío azul.
Entramos a una salita donde mandaron por ropa y medicina para mi mano una vez que estuve cambiada, maquillada y mi mano curada. Mi hermana me llevó a una gran sala, esta se encontraba con al menos cincuenta personas, todas ellas mujeres y todas me miraban; unas con asombro, otras con expectación, otras con alegría, pero por más que busqué no logré encontrar ninguna mirada con un sentimiento negativo en sus ojos. Una vez estuvimos en un pequeño podio mi hermana habló.
―Hoy es el día más importante de mi vida ―dijo con lágrimas en los ojos y tomó una bocanada de aire tratando de componerse ―hoy mi otra mitad ha vuelto a mi lado, hoy he recuperado lo que queda de mi familia ―se oyeron murmullos por toda la habitación ―los que estuvimos presentes hace siete años sabemos la verdad sobre lo que ocurrió en "La Luna Sangrienta" ―gruño alzando el tono de voz ―hoy le doy la bienvenida a mi hermana Engel Hinata Hyuuga ―terminó y todos aplaudieron.
Era mi turno de hablar ―veo que varias de las mujeres que están en este lugar me acompañaron durante un tiempo mientras estaba en prisión, también veo a las mujeres que cuidaban de mí cuando era tan solo a una niña, veo caras nuevas también pero les aseguro que no me tomará tiempo en conocerlas, veo a mis amigas y compañeras Ino, Sakura, Karin, Temari, Matsuri, Tenten y Konan, tu eres como mi hermana mayor y como olvidar a Kurenai si has sido como una madre para mí, aunque has tenido una hija ausente, tú me enseñaste a luchar. Les doy las gracias a todas por estar aquí y por haber apoyado a mi hermana en mi ausencia. Y a ti hermana, mi otra mitad, mi gemela, eres la razón por la que hoy estoy aquí frente a todos ustedes, porque tú me das la fuerza que me aferra a la vida ―hice una pausa viendo a todas las mujeres que nos rodeaban todas parte de una organización puramente femenina. ―Damas ―alcé mi voz―, ésta no es solo una reunión de bienvenida ―oí varias voces, murmullos y esperé que se calmaran. ―Este es un día importante como muchas sabemos, pues hoy se pondrá en marcha todo lo planificado durante estos últimos cuatro años. Hoy les doy a todas la bienvenida a Keine Lust ―culminé levantando una copa de champan que nos había sido entregada en medio del discurso.
Todas brindaron y la habitación se llenó de aplausos, voces llenas de alegría, otras asombradas, la música empezó a sonar mientras recibía felicitaciones y bienvenidas personales de parte de las damas, a demás de regalos entre los cuales me sorprendieron unos boletos a Aspen, también las llaves de un Mercedez Benz que de seguro estaría esperándome en el garaje y un collar de perlas que era obsequio de mi hermana y me lo había puesto en ese momento.
Después de más de tres horas de ponernos al corriente en medio de la fiesta y que la mayoría de las invitadas se hubiesen retirado sólo quedaban mis mejores amigas y mi hermana, todas veíamos con el sol se iba ocultando en poniente.
Entraron a la habitación varias empleadas con vestidos de diseñador en manos Hanabi saludó con dos besos a un hombre que entró en la habitación y en cuanto él habló me di cuenta que era gay Hanabi me lo presentó como Suigetsu, él dio un alarido de espanto al ver mi cabello y yo sólo atiné a reír.
―Hinata el arreglará nuestro cabello para la fiesta de esta noche en el Hotel ―decía Hanabi mientras yo examinaba al hombre que tenía frente a mí y de alguna manera supe que podía dejar en sus manos el desastre que era mi cabello.
Después de dos largas horas y el trabajo de siete asistentes más el de Suigetsu nos encontrábamos todas frente al espejo viéndonos ―hermosas ―susurré y todas regresaron a verme, sin poder evitarlo me sonrojé.
―¡Waaaa! ―gritó Ino abalanzándose contra mí y besando mi mejilla.
―¡Qué dulce! ―chilló Sakura emocionada.
―¡Si parece un ratoncito cuando se sonroja así! ―exclamó Karin. Las demás chicas reían asintiendo y diciendo sí, fue muy tierna. Mi hermana tenía los ojos abiertos como platos, en su cara se leía la palabra asombro claramente pero al notar mi mirada inquisitiva se recompuso.
―E… Es sólo que… no esperaba ver rastros de mi dulce y tímida hermana ―explicó sonriendo de una forma tan cálida, que me recordó cómo se sentía estar en familia, y ser más que bienvenida, ser querida, ser amada.
―Yo me marcho antes Hinata ―interrumpió Konan y yo asentí con comprensión, si queríamos que todo saliera a la perfección ella era una de las piezas más importantes, debido a conexión con Pain.
Cuando Konan hubo dejado la estancia se oyó un carraspeo por parte de Suigetsu y lo regresamos a ver, yo entre todas era la que prácticamente había recibido un cambio radical. Había necesitado todos los tratamientos que el Hozuki había llevado, me habían depilado y exfoliado todo el cuerpo, hasta que terminaron poniendo una largas extensiones de mi mismo tono de cabello que me llegaban a media espalda y un delicado maquillaje que resaltaba mis ojos del color de la luna.
―Deseo estar de ahora en adelante si no es mucho pedir a cargo del cuidado de su cabello ―me dijo el estilista y yo puse mirada de reproche.
―Aconsejo que lo hagas hermana, al menos hasta que sepas al detalle cómo hacerlo por ti misma y que luzca así de espectacular―. Me sentía agredida, no había tenido tiempo de practicar en prisión tenía otras cosas que hacer como organizar a un grupo de mujeres en un mismo ideal, y terminar mi colegiatura en administración, estaba estupefacta pero todas me miraron suplicantes.
―Está bien ―respondí de mala gana.
Instantes después todas salíamos de la mansión, una enorme limusina Hummer H3 blanca nos esperaba, entramos y nos acomodamos en el amplio espacio que había en el interior. Las miré a todas y una sola cosa nos caracterizaba, todas íbamos de negro.
Sakura llevaba un vestido ceñido al cuerpo con un escote que le llegaba al obligo y gracias a que no tenía abundancia de pecho se le veía sensual sin llegar a lo vulgar ―bueno chicas es hora de celebrar ―dijo abriendo una botella de champán rosa.
―¡Siii! ―celebró Ino que había elegido un vestido de corte princesa que se ajustaba increíblemente a su cuerpo dejando ver toda su espalda y sus largas piernas.
―¡Qué las damas de corazones hagan una buena cacería esta noche! ―dijeron Tenten y Temari en unisonó y se echaron a reír por haber dicho lo mismo y al mismo tiempo. El vestido de Tenten tenía mangas largas y era tan corto que parecía una camiseta larga que se acoplaba a su curvilínea figura y en la parte de atrás un corte en forma de gota dejaba ver su espalda, por el contrario Temari llevaba un vestido largo con un corte que dejaba ver una de sus piernas, el escote de la parte de enfrente el pronunciado pero no extravagante como el de Sakura y en la espalda el vestido se unía por unas pequeñas cadenillas de oro.
Su risa era contagiosa y pronto todas reíamos, Sakura había terminado de servir los tragos.
―Bueno chicas hora del brindis rosa ―dijo Karin y todas tomamos nuestras copas de champán. El vestido de Karin era un strapless con una falda súper corta de vuelos llenos de encaje, una flor roja se acentuaba a un lado del vestido y combinaba a la perfección con su roja cabellera.
―Por las damas de corazones y una gran noche ―dijo Hanabi que llevaba su cabello largo y lizo y un vestido envidiable de corte romano que resaltaba todos su atributos dejando descubierta más de la mitad de la su espalda y un hombro. A mis ojos se veía preciosa.
―Por un nuevo comienzo ―brindé, todas repitieron nuestros brindis y la mayoría vació su copa excepto por Matsuri y Temari.
―¡Uuuu! ―gritaron Ino y Karin al terminar de beber.
Llevaba un vestido que se amarraba a mi cuello con un elegante lazo, Ino había dicho que tenía una delantera envidiable que atraería a cualquier hombre y ese vestido en especial la destacaba, se aferraba a mi estrecha cintura como un guante y eso me fascinaba, tenía una caída libre a partir de mis caderas dándoles un aspecto más voluminoso sin dejar de resaltar mis piernas y al igual que todas calzaba unas sandalias plateadas que se me antojaban como un rasca cielo de lo alto que era su tacón, debería ir acostumbrándome fue lo que pensé al terminar de ponérmelas.
Veía a Matsuri un poco distraída, ella era la única que no había hablado en toda la noche así que puse mi sonrisa más dulce y me acerque a ella. ―¿Qué sucede? ―pregunté en voz baja, las chicas habían puesto música así que mi voz quedó opacada por ella haciendo que la única que la escuchara fuera a quien me dirigía.
―S…sólo estoy… algo nerviosa, no sé si podré hablar con él y yo… ―balbuceaba, ella era tres años menor a mí lo que la convertía en la más joven del grupo con tan solo 17 años.
―Tranquila, si necesitas ayuda cuando estés con él ya sabes cuál es la señal estaré pendiente de ti. No te preocupes ―sonreí y ella correspondió sonriendo y soltando un suspiro.
―Por cierto no crees que este vestido es demasiado ―dijo señalando su exuberante escote. Esa niña había desarrollado unos generosos pechos que casi se comparaban con los míos. Reí e Ino dijo ―será tu mejor arma de distracción mientras estés con él y no dudes en hacer un movimiento que conduzca su vista hacia ese lugar, es mejor tienen su cerebro en sus testículos que en su cabeza ―culminó sonriente Ino se pasa pensé viendo el rostro de Matsuri.
―Créeme lo harás a la perfección ―dije viendo como el rostro de la castaña se sonrojaba aún más.
―Creo que necesitaré mucha ayuda ―gimió.
―Estarás bien ―Le dijo Hanabi poniendo su mano en la suya.
―Para eso nos tienes a nosotras ―afirmó Tenten y todas asentimos, Matsuri se relajo y nos abrazo diciendo un ― ¡gracias chicas! ―muy fuerte. Todas reímos y la abrazamos.
El volumen de la música subió pero minutos después estábamos llegando a nuestro destino, por lo que bajamos de la limusina, Hanabi y yo al final, un centenar de flashes invadieron nuestra vista y nos limitamos a posar ―son Hyuuga, pero quienes son, de que rama de la familia, nunca las había visto… ―decían las voces, las preguntas empezaron a llover y con ayuda de las chicas y los guardias del lugar logramos entrar.
―¡No puedo creer que ah! ―tropecé y sentí una manos masculinas en mi cintura sosteniéndome.
―Cuidado ―dijo él su tono era molesto.
*Hinata*
―Lo siento solo trataba de… ―perdí la voz en cuanto vi su rostro Itachi Uchiha ―mi mente gritó su nombre.
―¿De? ―Preguntó él, su tono se había suavizado.
―Oh, señor Uchiha me temo que no puedo darle una explicación ―siseé, él y su organización Akatsuki eran nuestro mayor rival.
―Engel ―llamó Hanabi mientras el pelinegro me observaba asombrado. ―Etapa uno, completa ―susurré para mí misma alejándome de él.
*Itachi*
Ella me había desplantado ¿a mí?, ¿a Itachi Uchiha?, quién se creía que era y ni siquiera había tenido la decencia de presentarse y que carajos fue esa forma despreciable de decir mi apellido. Esa mujer iba a conocer al Itachi Uchiha enojado que había dentro de mí, como osaba ser tan descarada; pero ya aprendería a comportarse delante de un Uchiha, definitivamente le enseñaría su lugar.
*Hinata*
Observé de reojo y sí definitivamente lucía molesto, creo que era la primera vez que un mujer no babeaba a sus pies, pero ese bastardo se lo merecía, su familia había estado involucrada en el asesinato de la mía y todos, incluyéndolo, la pagarían caro.
Gracias a todos por sus comentarios.
Este capitulo se centró mucho en lo que le está sucediendo a Hinata. Espero les haya gustado.
XOXO Juls
