¡Holaa! Bueno aquí estoy con un nuevo capítulo de esta historia, solo espero que os esté gustando y que si tenéis alguna duda no dudéis en preguntarme. Y sin nada más que decir os dejo con el siguiente capitulo.

¡Un saludo!


Los días fueron pasando y todo seguía como siempre, en las clases me tiraban papeles, se reían de mí, algún que otro insulto e incluso algunas veces me ponían el pie para caerme.

Pero yo solo me aguantaba y salía corriendo de allí con la cabeza abajo y me encerraba a algún lado para llorar.

Lástima que no tuviera el valor de los leones.

Entonces lo peor de todo llegó.

Esa mañana extrañamente me había quedado dormida y me encontraba corriendo hacia la clase de pociones que ahora teníamos junto a los Slythering, si tendría suerte a lo mejor el profesor todavía no habría llegado.

Al llegar me encontré las puertas cerradas de la clase y no pude evitar extrañarme.

Aquello solo podía indicarme que el profesor ya estaba allí y que ahora me caería una buena bronca.

Di un par se pasos y abrí la puerta lentamente, mire al frente y pude observar que allí no había ningún profesor pero que sin embargo todos los alumnos me miraban, algunos con una sonrisa y otros con lastima.

Extrañada mire a un lado y vi a Angie con su varita levantada apuntando sobre encima de mi cabeza.

Entonces una sensación fría como el hielo cayó encima de mí, yo abrí los ojos desmesuradamente mientras veía como toda esa pintura roja me empapaba entera.

-Ups, lo siento-. Fue lo único que dijo ella irónicamente antes de empezar a carcajearse con toda la clase.

Deje caer los libros al suelo y me di la vuelta rápidamente mientras comenzaba a correr.

-¡Eso, huye como la cobarde que eres!-. Pude escuchar a lo lejos como ella me gritaba.

Mi corazón iba a mil por horas, ahora mismo dolo deseaba maldecir a esa desgraciada con un Avada.

Continúe corriendo sin parar, algunos alumnos me miraban sorprendidos o simplemente riéndose de mí.

Entonces a lo lejos pude ver como Riddle se acercaba junto al tipo de pelo rubio, estos al verme con mis pintas se quedaron callados y sorprendidos.

Cuando pase por su lado levante la vista y me encontré con la mirada seria de Tom.

Yo agache la cabeza muy avergonzada y continúe corriendo.

Una vez que divise la puerta de los baños corrí todavía más y me adentre en ellos, una vez que cerré las puerta me apoye en ellas y me deje caer en el suelo.

¿Porque esto me tenía que pasar a mí? ¿Que había hecho para merecerme esto? Decía mientras lloraba desconsoladamente.

Tras desahogarme todo lo que pude me limpie como pude la cara y me levante.

Necesitaba un buen baño urgentemente, y así hice. Me di un baño tan largo que cuando me di cuenta ya habían terminado todas las clases.

Una vez que estuve totalmente arreglada salí del baño, miraba alrededor a ver si alguien venia y cuando vi que no había nadie salí rápidamente de allí.

Me dirigí a la biblioteca, el único lugar donde podía estar tranquilamente.

Salude a la bibliotecaria y me senté en el mismo sitio que siempre, empezando a leer un libro que cogí.

Entonces me acorde de los libros que tire en la clase.

"Bueno ya conseguiré otros nuevos." Pensé tranquilamente, mientras apoyaba los brazos en la mesa y hundía mi cara entre ellos, quedándome dormida al instante.

-más tarde-

Un par de horas de horas más tarde me levante de allí y tras guardar el libro me fui de allí.

En el camino me encontré al profesor Dumbledore.

-Buena tarde señorita Parks-. Me saludo él mago con un movimiento de cabeza.

-Buenos días profesor Dumbledore-. Le salude con una sonrisa falsa. El me miró fijamente, seguramente se daría cuenta de aquello.

-¿Te encuentras bien?-. Preguntó él intrigado por mi comportamiento.

-Perfectamente profesor. ¿Y usted?-. Dije intentando mostrar un poco de alegría.

-De maravilla. ¿Me acompañarías a dar un paseo?-. Preguntó el amablemente.

Si me hubieran dado la opción de acompañarlo o salir corriendo de allí, seguramente saldría por patas.

No quería que el descubriera lo que me estaba pasando.

-Claro-. Le respondí con una sonrisa.

Entonces me sitúe a su lado y comenzamos a andar sin rumbo fijo.

-¿Cómo le va en las clases?-.

-Bien, por ahora no me está costando trabajo. Y espero que siga así-. Le dije soltando una pequeña risa.

-Me alegro mucho señorita. Y dime ¿La relación con sus compañeros es buena?-. Dijo preguntado lo que tanto quería evitar de hablar.

Mi sonrisa se esfumo de inmediato.

-Si... bueno, todo va bien, dentro de lo que cabe-. Le dije mintiendo.

-No creo que este sea un buen momento de mentir señorita Parsk. Si deseas hablar de algo siempre puedes contar conmigo-. Dijo el sonriendo. Por un momento un sentimiento cálido me invadió, por una vez sabía que podía contar con alguien.

-Muchas gracias profesor, pero todo va bien, se lo prometo-. Le volví a mentir para no preocuparlo.

-Confiare en usted, bueno ha sido un agradable paseo ¿no le parece? Ahora si me disculpa tengo que ir a hacer un par de cosas. Que tenga un buen día señorita Parks-. Se despidió el con un movimiento de cabeza.

-Igualmente profesor-. Me despedí de nuevo con una sonrisa falsa.

Cuando desapareció de mi campo de vista suspire pesada y tranquilamente.

Tenía un poco de inseguridad sobre aquello, seguramente Dumbledore ya sabría algo sobre todo lo que me estaba pasando últimamente.

Rezaría para que no volviera a preguntarme sobre eso, sin duda lo pasaría muy mal.

Gire una esquina y de repente mi corazón se paró, a escasos metros de mi la 2 responsables de mis desgracias andaban tranquilamente hacia mí.

Mis músculos se tensaron y mi corazón casi se me sale del pecho.

Y entonces sin poder evitarlo di la vuelta y salí corriendo, como siempre.

En aquel momento solo deseaba que ellas no se hubieran dado cuenta de mi presencia.

Cuando pensé que ya estaba lo suficientemente alejada de ellas me fui parando, andando tranquilamente mientras me calmaba poco a poco.

Entonces paso, de nuevo.

Choque con alguien, otra vez, como no.

-¡Perdona, no miraba por donde iba!-. Me disculpe mientras daba un paso atrás y agachaba un poco la cabeza como disculpa.

-¿Por qué será que cada vez que nos encontramos chocamos? Ya se está haciendo costumbre-. Una voz grave con un atisbo de humor inundo mis oídos.

Yo levante la mirada y vi a Riddle, mirándome con las cejas alzadas y sonriendo de medio lado.

Sin duda visto de cerca, era más imponente.

Ese reencuentro marcaría un antes y después en mi vida.

Sin duda Tom Riddle, desde ese momento se convertiría en alguien muy importante para mí.


Bueno, ¿y que os ha parecido? Solo espero que os haya gustado y que decidáis dejarme vuestra opinión en un review. Intentare tener el próximo capítulo lo antes posible, y sin nada más que decir me despido.

¡Un abrazo!