Capitulo Dos
-Chuuya, cariño, debes elegir un nombre para el perro.- comento Kyodu al pelirrojo unos días después, cuando Chuuya aún no se decidía que nombre ponerle al perro.
-La verdad no tengo ni idea que nombre ponerle.
-Entonces llámalo Dazai.- comento la mujer con una sonrisa maliciosa.
Dazai (el original) miro con odio mal disimulado a la mujer desde el sofá, obviamente captando la indirecta.
-Anee-san, no creo que el perro deba tener un nombre tan feo.
-Si Anee-san~ el perro no debería tener mi maravilloso nombre, debería tener alguno que le corresponda, y usted parece que es la persona indicada, después de todo los de la misma especie se entienden muy bien.- comento Dazai aprovechando que Chuuya fue a la cocina a alimentar al saco de pulgas que rápidamente estaba creciendo.
-Dazai-san ¿Me acaba de llamar perra?- pregunto la mujer con una sonrisa fría.
-¿¡Cómo puede decir eso Anee-san!?- exclamo el moreno con fingido asombro- Yo solo dije que se entendía bien con los animales.
Ambos siguieron mirándose, consientes que si no paraban ahora iba a correr sangre. Entonces llego Chuuya desde la cocina, quien no noto la extraña atmósfera que se había formado en la sala.
-Lo podría llamar Manchitas.- pregunto con cierta duda el pelirrojo.
Dazai asintió energéticamente. Estaría de acuerdo con el ridículo nombre (el perro ni siquiera tenía manchas para tener ese nombre) o cualquier otro nombre, mientras no fuera el suyo.
El perro quedo con el nombre Manchitas, sin embargo Kouyou no se rindió y siguió llamando al perro Dazai. Y aunque Chuuya le pidiera que no le llamara al perro por ese nombre feo, la mujer siguió, hasta el punto que el perro era conocido por todo el barrio por el nombre de Dazai y no por el de Manchitas.
Esto ponía de mal humor al verdadero Dazai, quien al pasar por la casa del pelirrojo siempre escuchaba su nombre, y al voltearse, se daba cuenta que en verdad llamaban al pulgoso perro.
Chuuya en un momento se rindió y comenzó a llamar al perro Da-chan, porque así no tendría que pronunciar su nombre completo.
También Atsushi y Akutagawa comenzaron llamar el perro por ese apodo, el peliblanco porque encontraba lindo ese nombre y el pelinegro porque le era más fácil diferenciar de quien estaban hablando.
Incluso el maldito saco de pulgas acepto ese nombre.
Pasaron los meses y como era de esperarse, el perro creció hasta tener la altura correspondiente a su especie, cosa que le molesto aún más a Dazai.
Chuuya siempre se estaba quejando de lo alto que era, pero con el perro no se quejaba nada, y era horrible, porque cuando el pelirrojo acariciaba el pelaje marrón del saco de pulgas, lo hacía en el suelo, dejando al perro casi encima suyo.
Dazai, ya sin saber qué hacer para llamar la atención de su novio, soltó lo primero que se le vino a la mente.
-Chuuya, salgamos al parque.
-¿He? ¿Por qué tan de repente?- preguntó el pelirrojo sin dejar de mostrarle atención al perro.
-Quiero estirar las piernas.
-Bueno.
Chuuya dejo de acariciar al saco de pulgas y se fue a su habitación, cuando volvió, llevaba la correa que utilizaba para llevar al perro a pasear.
-¿Vas a llevar al perro?
-Por supuesto ¿Para qué más iba a buscar la correa?
-No sé, tal vez para ti.- respondió mientras apuntaba a su cuello, haciendo alusión al collar de cuero que llevaba Chuuya todo el tiempo.
-¡TU….! ¡BASTARDO!
Dazai estaba seguro que nunca había sido tan feliz en los últimos meses, como cuando Chuuya se tiró encima de él, tratando de estrangularlo.
Dazai tenía que admitir que el trayecto desde la casa de su novio hasta el parque no fue tan malo. En el camino Chuuya dejo que tomara su mano, y hablaron como una pareja normal (lo más normal a una pareja que no pasa cada tres minutos insultándose).
Cuando llegaron al dichoso parque, Chuuya desprendió a Manchitas (ni loco lo llamaba por su apodo) de su correa, y este rápidamente salió corriendo, revoloteando y juntándose con los de su misma especie.
-¿Quieres un helado?
Pregunto de improviso su novio. Dazai sin creérselo, miro sorprendido a Chuuya.
-¿Dazai?
-¿No te indujeron los alienígenas, o algo parecido?
-¿Qué? –enojado Chuuya, se levantó de la banca en la que se habían sentado- Intento hacer un gesto lindo por ti, ¿¡Y eso es lo que respondes!?- no espero respuesta, simplemente se fue a dirección donde estaba la heladería a la cual siempre compraban helados.
-¡CHUUYA, RECUERDA TRAER MI FAVORITO!
-¡JÓDETE!
-¿Por qué no mejor yo a ti?- pregunto Dazai sabiendo que sus palabras no llegaron a oídos del pelirrojo.
Y allí quedo Dazai, aburrido y solo, mirando como el saco de pulgas buscaba un arbusto donde orinar. Bueno, hasta que una mujer extremadamente bella sentó en la misma banca que él.
Miro de reojo a la mujer, pensando si proponerle un suicidio doble, solo para pasar el rato, pero al ver que llevaba un chiguagua a pasear, Dazai descarto rápidamente la idea.
-Hola.- murmuro la mujer, que al ver que la miro, se atrevió a hablarle.
-Hola.- respondió con una sonrisa Dazai, solo para luego mirar al frente y esperar que el tiempo pase.
-Mmm…yo…- tartamudeo, sin saber cómo seguir la conversación.
-Por favor,- interrumpió rápidamente Dazai, queriendo acabar esa conversación que apenas estaba en su inicio- no te quiero ofender ni nada, pero no me interesas, encuentro feo a tu chiguagua y soy Chuuyasexual, así que no intentes ligar conmigo, no resultara.
La mujer, un tanto confundida he indignada, se marchó sin decir palabra.
Al poco tiempo volvió Chuuya, con dos helados en las manos.
-Toma.- dijo mientras le pasaba el helado que no era su sabor favorito.
-¿He? Chuuya te equivocaste de helado, mi sabor favorito es el chocolate.
-¿Y? El mío también es el de chocolate, así que confórmate con el que te di.
Y sin más comenzó a lamer el helado, ignorando olímpicamente a Dazai, quien tomo una pose dramática y comenzó a decir que era un mal novio.
Al ver que el pelirrojo no le iba a prestar atención, Dazai intento con otra estrategia.
Impacto "casualmente" su helado en pecho de Chuuya.
Fin del Capitulo Dos
¡Hola! ¡He vuelto!
Espero que quien lea esta historia le guste el capitulo doble.
Nos vemos pronto!
