Dream

Día II

Elfever.


Resumen capítulo: Ever tenía un sueño en el que Elfman no entraba. No, hasta entonces.

Advertencias:

-Ooc / Oc.

-Picante.

-Lenguaje soez.


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Ever subió sus gafas, pensativa.

Estaba sentada frente a la barra del bar, observando por el espejo los devenires de los miembros del gremio. Cada uno de ellos tan diferentes y a la par, tan semejantes en cuanto a estupidez algunas veces.

Era un gremio divertido y quitando su experiencia del pasado, tenía bien decidido que no lo cambiaría por ningún otro. Sin embargo, estaba segura de que volvería a seguir a Laxus si deseara volver a cambiarlo, aunque estaba segura de que eso no pasaría. El líder de su equipo había echado algo más que simples raíces en ese nuevo gremio. Y una de las muchas cualidades que poseía ese lugar para que el rubio decidiera quedarse, tenía que ver con una encantadoramente diabla albina.

Por su parte, era algo contradictorio, porque así como antes había pensado que sería capaz de seguir a Laxus, una mitad de su corazón dudaba.

Ever golpeó la barra con las uñas, mordisqueándose el labio inferior mientras su mente divagaba a los juegos mágicos, pasaba por la isla y regresaba al momento en el que había estado inconsciente, con su vida corriendo riesgo de muerte y que escuchó unas palabras tan dulces que casi temió derretirse.

Y todo tenía que ver con un único hombre. Como él decía, un hombre entre hombres.

Por algún motivo, su presencia fue cada vez más grande y natural. Tenía sentimientos hacia él. De rabia si le sucedía algo y estaba dispuesta a entregar su vida. Pero no era algo extraño. Todos los que poseían la marca de Fairy Tail tenían ese don de ser tan locos y firmes con sus ideales.

Eso la llevaba a pensar en su antiguo sueño. Siempre se había imaginado como la futura mujer de Laxus, de estar siempre a su lado, pues era al único hombre que no estaba por la labor de convertirlo en piedra si osaba tocarla. Se imaginó muchas cosas y hasta lo convirtió en su sueño futuro.

Sin embargo, ese sueño fue truncándose cada vez más. Difuminándose hasta que sin darse cuenta, era otro hombre el que empezaba a convertirse en su sueño. La pregunta era: ¿Ese hombre estaba en su nivel?

Su sueño era demasiado bonito y encantador como tener a un tipo gritando cada dos por tres que era cosa de hombres cualquier cosa. Además, una vez descubrió a Mira, Lissana y Lucy hablando acerca de sus hijos serían muy raros. Aunque las chicas callaron al verla, ella se quedó con ese pensamiento y esa noche, tuvo pensamientos realmente extraños acerca de hijos mutantes y demasiado cabezones que, de tan solo imaginarse en parirlos, le dolió la entrepierna por días.

—¿Otra copa?

Levantó la mirada hacia Mira, quien sonreía y mostraba una jarra frente a ella. Ever observó el líquido brillante para después, buscar a Laxus.

—Ha ido al baño— aclaró la maga antes de que Ever pronunciara su cuestión—. También, aunque no quería que te lo dijera— susurró—, me recomendó que quizás te vendría bien beber algo.

Ever sonrió y aceptó encantada. Laxus tenía ese tipo de gestos, aunque no le gustaba que nadie se percatara que debajo de esa coraza tenía un buen corazón, desde luego. Pero Ever sabía que todos los de su equipo eran especiales para él.

—Gracias— murmuró llevándose la copa a los labios. Mira sonrió.

—¿Hay problemas?

Ever levantó las cejas, hasta que se dio cuenta que se refería a ella.

—Ah. No. O sí— ironizó—. Solo un sueño.

Ever echó la cabeza hacia atrás mientras Mira entrecerraba los ojos, como si pudiera leerla abiertamente.

—Mi hermano a veces es algo lento. Le cuesta darse cuenta de las cosas y va muy a su bola generalmente.

—¿Cómo sabes que…?

La albina acentuó su sonrisa mientras limpiaba un vaso y miraba hacia la otra punta de la barra, donde Laxus había regresado y estaba siendo acosado por Natsu y Happy.

—Una mujer solo suspira y piensa de ese modo cuando es por un hombre. Además, no tienes misiones programadas, estás bien de salud y según tus facturas, estás al día. Así que solo puede significar una cosa: hombres.

Ever bufó mientras ahuecaba sus cabellos y buscaba por el espejo frente a ella al causante de sus inquietudes.

—Tu hermano no entra dentro del fantástico sueño que tiene un hada— explicó inclinándose hacia delante—. Además, ya decís que nuestros hijos van a ser horrendos.

Mira se cubrió la boca con sorpresa y soltó una risita.

—Se nos hace difícil imaginarlo, sinceramente. Pero nos da muchísima curiosidad— confesó Mirajane volviendo a rellenarle la copa—. Y, quizás, tu versión de sueño predilecto de hada, ha cambiado para bien.

La sonrisa que le dedicó esa vez fue algo fría, como si marcara su propio terreno como mujer. Ever sonrió y se echó hacia delante, pasando el dedo por el filo de la copa.

—Ya tengo mi hombre de hombres. —Y por primera vez hablaba realmente su corazón. Tomó la copa entre sus dedos y terminó el contenido de un trago—. Ah. Mira. Yo también tengo curiosidad por saber cómo serán.

Y con una sonrisa completamente orgullosa, se dirigió hacia el albino grandullón que intentaba empezar una pelea con Natsu y Gray. Lo tomó del brazo, arrastrándolo lejos de las miradas y cuando éste la miró claramente en molestia por interrumpirle su momento de testosterona, se acercó a su oído.

—Más te vale cumplir todos mis sueños. ¿Entendido?

Y se largó, meneando las caderas satisfecha, con la mirada del hombre fija en su trasero y las interrogaciones surcándole la mente. Hasta que sonrió y se rascó bajo la nariz. Si Ever tenía un sueño especial, uno de los tantos sueños de ese hombre era poseer a esa dichosa mujer que siempre parecía estar entre sus dedos y escaparse como fluir de agua.


n/a

¡Uy! Casi no llego al día, son las 23: 36 cachis. Bueno, cumplí xD.

¡Muchas gracias por sus rw y apoyoo! ¡Gracias, en serio!