No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague (especialmente con los bancos). Así que, aquí seguimos. Advierto, eso sí, que parte de este capítulo está escrito desde Helga, y otra parte está escrito desde ambos. Pensé en separarlo en dos capítulos, pero encontré que quedaba demasiado corto y perdía continuidad, así que sólo los separé con una pequeña línea de guiones. Así que si se preguntan que hace esa línea ahí y por qué cambié el modo de escribir, ya lo saben. En fin.

Una idea loca que se me ocurrió. Y que está echando más raíces.

Y otra vez (en serio, ¿no se puede escribir en un solo capítulo o algo así?) No soy propietaria de Hey Arnold.

Oxoxoxoxoxoxoxo

Helga llegó al restaurante tras una pareja, intentando pasar desapercibida. Estaba nerviosa. No había logrado descartar ninguna teoría sobre el o los motivos que Arnold tenía para invitarla… a ella, ahora, a ese restaurante. No, al contrario. Se sumaron más. Las que más le preocupaban eran dos: Arnold se iba a morir, o le iba a pedir que cumpliera con sus promesas. Aquellas que hizo en el hospital, para exigirle que despertara de su coma. Bien, había despertado y, aparentemente, había escuchado y visto cada una de sus visitas. Había cumplido su parte.

Helga tragó saliva. Ambas teorías implicaban la muerte casi inmediata de ella. Aunque siempre cabía la posibilidad de huir y volverse anacoreta en algún lugar remoto y desconocido. Sí, podría hacer eso. Si había sobrevivido a su familia, podía sobrevivir a cualquier cosa.

Vio rápidamente a Arnold, pero él parecía estar concentrado mirando al frente. Se acercó en silencio. Tal vez podría asustarlo. ¡Oh, vamos! Sólo una pequeña broma. Los hábitos demoran en morir. Además, según sus teorías, Arnold iba matarla de algún modo. Así que se lo merecía.

Sin embargo, sus buenas intenciones cayeron a sus pies cuando el dijo su nombre. "Helga". Un hombre en una mesa cercana, bastante voluminoso y estrafalario, se ahogó. Pero Helga no le prestó atención. Todo su ser estaba concentrado en la espalda de un niño que le hablaba sin mirarla.

-"Helga"- dijo el niño. Hizo una pequeña pausa, y luego continúo -"Helga, yo sé que tú piensas que…Yo sólo quiero agradecerte todo lo que hiciste por mí y por mis abuelos. Eres una gran persona; siempre lo has sido, aunque te esfuerces por demostrar lo contrario…"

Helga escuchaba sin respirar siquiera. Y apretó los puños. Ella era una gran persona. No se esforzaba por demostrar lo contrario; los demás estaban ciegos. Incluyéndole.

-"Helga, yo sé que tienes miedo, yo también estoy asustado, pero realmente quiero pasar más tiempo contigo y sé que si estamos juntos podemos lograrlo…"

Helga abrió los ojos. ¿Miedo? ¿De qué…de qué habla? ¿Y lograr qué?. Su mente trabajaba a mil por hora, pero cuando iba a empezar a disparar sus preguntas, Arnold habló de nuevo.

-"Está bien, no sé cómo decirte esto. No soy tan bueno con las palabras como tú. Tus poemas son grandiosos y… ".

Helga se sonrojó. "Tus poemas". Arnold encontraba que escribía bien. Aunque… ¿cómo Arnold conoce sus poemas? ¿acaso él…?

-"Lo único que quiero es preguntarte si deseas salir conmigo".

Helga vio estupefacta como Arnold rascó su cuello. ¿Salir con él? ¿Él desea salir con ella? ¿Pero…?

–"Si no deseas, está bien. Pero sería grandioso si aceptaras. En el hospital nunca tuve oportunidad de ser un novio real, y tú te mereces… te mereces lo mejor".

Helga suspiró suavemente enamorada. ¿Quería salir con ella? ¿Y ser…ser su novio? Sólo una punzada de dolor le impedía elevarse a los cielos. Que fuese por piedad.

-"¿Qué dices? ¿Aceptas? ¿Aceptas ser mi… mi…?"

Helga era todo oídos. ¿Aceptar…aceptar? Sí, sí, sí… De pronto, todo se volvió confuso. Sintió que alguien la pasaba a llevar y se encontró de golpe en el piso, y todo a su alrededor olía a cebollas. Lo próximo que escuchó fue a un francés gritar y refunfuñar.

-"Mademoiselle, usted no puede estar así en mitad del pasillo…"- el camarero gruñía.

Helga no alcanzó a responder y decirle todo lo que se merecía por privarla del paraíso, porque sintió a otra persona cerca a ella. Arnold se había acercado a ayudarla.

-"Helga, ¿estás bien?"

Helga lo miró con los ojos amplios, pero aceptó la mano que él le estaba ofreciendo para levantarse.

-"¿Helga?"

Helga hizo un esfuerzo sobrehumano por dominarse. Su amado Arnold estaba preocupado por ella, por su bienestar, una vez más.

-"Ehm, sí, Arnold… Arnoldo. Yo sólo…Vamos a la mesa, Cabeza de Balón"-Helga respondió, sintiéndose algo insegura y nerviosa. Aún tenía una imagen que mantener, ¿o no? Helga ya no estaba tan segura de eso.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Helga se sentó. Arnold se apresuró a mover su asiento, como había hecho hace tiempo atrás con Cecile, y luego fue a su lugar. Helga arrugó su nariz, aún oliendo la cebolla.

-"Helga, bien, hola, me alegro que hayas llegado"- dijo Arnold, algo nervioso.

-"¿No sabías que había llegado?"- Helga preguntó confundida, pero rápidamente se repuso –"Quiero decir, sí, bueno, yo también."

-"Sí. Bien"- Arnold hizo una pausa, antes de tomar aire para tener coraje –"te preguntarás por qué te invité…"

-"¿Eh? Sí"- Helga, que no podía evitar pensar en el olor a cebollas, se enfocó completamente en Arnold –"quiero decir, lo que flota en tu mente, Cabeza de Balón".

Arnold sonrió ante el sobrenombre.

-"Sí, eso. Mira…"- Arnold dudó; la chica enfrente suyo lo miraba con sus ojos azules y grandes. Tomó aire para darse valor, cuando algo lo interrumpió. Helga estornudó.

-"Helga, ¿estás bien?"- preguntó por segunda vez el niño. Helga miraba esos ojos verdes llenos de atención y preocupación por ella. Eran tan expresivos.

-"Estoy bien, sólo fue un estornudo, Arnoldo"- respondió ella -"¿Qué ibas a decirme?"

-"¿Estás segura? El mesero prácticamente volcó esa sopa sobre ti…"- dijo Arnold, arrepintiéndose apenas vio el temor en sus ojos amplios.

-"¡Por eso olía…!"- Helga no fue capaz de terminar su exclamación, cuando hizo ademán de pararse. Ok, sabía que esta cena no sería posiblemente la cena romántica que soñaba; de algún modo, pensaba que moriría por pena o vergüenza y que tendría que actuar fuerte. Pero esto, la vergüenza de oler a cebollas, su vestido (elegido cuidadosamente para la ocasión) arruinado, y todo frente a Arnold… su primera reacción era huir, mostrando rabia para que no pareciera que estaba huyendo. Pero una mano audaz la detuvo.

-"Arnold, debo ir al baño"- señaló la niña, mientras se dividía por dentro. Múltiples emociones y pensamientos (que iban desde el Por qué diablos me sostiene la mano hasta Aw, me está sosteniendo la mano) se mezclaban en su ser.

-"No te vayas"- acertó a decir Arnold.

-"¿Qué?"- preguntó Helga con algo de incredulidad.

-"No te vayas. Por favor"- Arnold no podía evitarlo. Evitar sentir que si Helga se iba, sería como quedarse solo en esa habitación de hospital; aunque sabía que ya no estaba en el hospital. Pero fueron tres días sin verla, después de haberse acostumbrado a observarla todos los días por mucho tiempo.

-"¿Arnold?"- Helga lo miró extrañada, pero se sentó de regreso -"está bien, no me iré. Pero necesito una buena razón para seguir oliendo a cebollas."

Arnold sonrió. Sonrió más amplio cuando escuchó a la banda de música del restaurante.

-"¿Quieres bailar?"- Arnold le ofreció una mano. Helga dudó, pero acepto el desafío y tomó la mano.

-"Arnold, será tu culpa si alguien se queja de que huelo a cebollas."- reclamó Helga, sonriendo y a la vez lamentando su decisión al verse guiada a la pista de baile del restaurante.

-"No te preocupes. Sólo sigue el ritmo"- Arnold sonrió, recordando a Gerald cuando salieron con las chicas de sexto grado.

-"¿Qué es tan gracioso, Arnoldo?"- preguntó Helga, debatiéndose entre la perplejidad y la molestia.

-"Oh, una vieja historia."- Arnold sonrió hasta que vio la mirada de Helga; una mirada de ¿curiosidad? Y decisión.

-"¿una vieja historia?"- Helga preguntó interesada. Aún estaba preocupada por la salud de Arnold. ¿Él podía bailar? Pero cómo rechazarlo si él la había invitado. Y la forma en que se comportaba… las palabras que había dicho, aparentemente sin saber que ella estaba ahí. ¿Y de qué historia se había acordado? No escapó a la atención de Helga el suspiro de Arnold.

-"Helga, yo…"- Arnold dudó; no iba a contar esa historia, no era importante, la duda era si decía su discurso ahora o no… -"Estoy muy feliz de que estés aquí."

Ya habían llegado a la pista de baile y Arnold hizo girar a Helga para luego tomarla por la cintura. Helga se ruborizó.

-"Bueno…no iba a desperdiciar la oportunidad de comer gratis, ¿no? Hehehe"- Helga se sintió nerviosa. La proximidad de Arnold, bailar una vez más con él, saber que estaba bien, mirar esos ojos verdes tan vivos…recordó cuando Arnold estaba en el hospital y se estremeció.

Arnold sintió a Helga temblar ligeramente.

-"¿Tienes frío?"- le preguntó amablemente, siendo dolorosamente consciente que si Helga se resfriaba sería su culpa. Pero él deseaba tanto estar con ella…bailar era algo que había estado un poco más allá de su imaginación, pero estaba feliz de poder hacerlo.

-"No te preocupes; estoy bien… Cabeza de Balón"- Sus ojos eran tan hermosos.

La banda tocaba un suave vals, mientras la pareja de niños se movía lentamente siguiendo el ritmo, mirándose a los ojos, las mejillas sonrojadas.

-"¿Helga?"

-"¿Hum?"

-"Creo que voy a besarte"

Y en ese mismo instante, Helga quedó congelada, sus ojos amplios, mientras Arnold depositaba en sus labios un suave beso que era como el aleteo de una mariposa.

Oxoxoxoxoxoxoxoxoxoxo

N/A: ¡Sí, odíenme! Muajajajaja. O mejor ayúdenme. Soy sólo un alma atormentada que necesita ser redimida y reivindicada en un mundo extraño y confuso.

Ok, creo que es hora de mi medicina.

Como sea, para quien lea esto y quiera seguir leyendo. Es en serio. NECESITO IDEAS.

La mayoría de mis historias se basa en una idea desquiciada con algún tipo de hipótesis. En el caso de Observador, la hipótesis detrás era que si Arnold tenía la oportunidad de observar atentamente a Helga, podría conocerla mejor y se enamoraría de ella.

En esta historia (Alerta de Spoiler; si no deseas ayudar y sólo leer la historia, tal vez no querrás conocer en que se sustenta la historia…aunque el final sea completamente predecible…aunque esta historia no tiene escrito el final… ehm, rayos, sí, mi medicina, ¿dónde la dejé? ) bueno, en esta historia hay una hipótesis para la conducta de Arnold y otra para Helga.

-Arnold: Tras su experiencia en el hospital ha decidido que hay cosas que quiere hacer; disfrutar aquellas cosas de las que estuvo privado, pasar tiempo con la gente que quiere, preocuparse por la salud (si esta historia se proyecta a la adultez, a lo mejor determinaría que Arnold quisiera ser médico o enfermero), y bueno, establecer algún tipo de relación con Helga. Ya sabe que es una gran niña, le gusta-gusta (jajaja, qué risa me produce ese término), aunque aún no la ama. Aún (necesita tiempo…querámoslo o no). ¿De dónde podría venir el conflicto? Bien, de Gerald, de los abuelos, de sus compañeros… va a serle un poco difícil a Arnold hablar de sus emociones y tener que explicar a todo el mundo. Eventualmente lo hará; imagino que eventualmente Gerald lo acompañará al neurólogo. Habrán algunas cosas que debería cambiar del Arnold pre-hospital (tal vez algo más espontáneo, no sé), pero básicamente, debería ser el mismo. Claro, más pendiente de Helga.

-Helga: Bueno, si Arnold es un desafío (imaginarlo queriendo pero sin amar aún es algo complicado de escribir, y con los cambios post-coma), Helga para variar es compleja. Podríamos decir que ella no atravesó ninguna experiencia que le haya hecho cuestionarse su estilo de vida (ella no estuvo enclaustrada). Pero el ver a Arnold en el hospital obviamente la afectó. Como resultado, imagino que ella estará muy preocupada por Arnold y cualquier cosa que pueda ocurrirle. Esto implicará una lucha con su propio estilo defensivo, sin atreverse a abandonarlo por completo (es parte de ella) pero esforzándose por ser más considerada con Arnold. No sé si me doy a entender. Estará tan preocupada por Arnold, que sólo desea ser amable y cumplir cualquier deseo que él pueda tener, pero al mismo tiempo conserva su temor que los demás se burlen de ella y la desprecien; estará en un constante dilema y muchas veces tendrá rabia con Arnold, con sus compañeros y con ella misma.

Como conclusión, ambos estarán muy pendientes uno del otro, observándose continuamente (por eso el título del fic). ¿El final? No existe, pero creo que todos queremos que Arnold y Helga estén juntos. Y Arnold ame a Helga. Así que esa es la meta.

Buff, será complicado. Por eso necesito ayuda. Necesito ideas, escenarios, porque no tengo nada muy concreto ni pensado. Lo siento demasiado (ever so!). Pero bueno. Muchos saludos y nos leemos pronto. Y lamento cualquier error ortográfico y/o gramatical, pero si no publicaba ahora, no lo haría nunca.