Summary: Después de que su tío se gastara su fortuna decidió subastarla ante sus socios de la mafia y obtener dinero para pagar una deuda, pero él no contaba con que ella buscaría ayuda en la persona que él menos imaginaba y que más lo odiaba.

Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi

VENDIENDO A UNA VIRGEN

By Yurika Cullen

Capitulo Dos

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Luego de dos horas de arreglos con Morgana, estaba lista para la maldita subasta, con un vestido que brillaba tan negro como mi humor, zapatos de tacón alto, el cabello recogido y un escote tan vulgar como los de las "amigas" de Jedite. Estaba asquerosa, al menos para mi gusto.

Al parecer los invitados, ya habían llegado, pues Morgana me llevo al salón principal, Jedite me esperaba en la entrada y me miraba de arriba abajo con lujuria, no sé porque antes no había notado que esa maldita mirada siempre estuvo presente, pero de ahora en adelante no lo olvidaría y estaría atenta todo el tiempo. Cuando entramos y por la mirada de todos los presentes y los murmullos que se escucharon, podía asegurar que ya todos estaban al tanto de que "cosa" se subastaría. Busque rápidamente a Darién con la mirada y lo encontré entre las últimas mesas en un rincón, solo rezaba a Dios porque no se echará atrás, también vi a Diamante, el maldito anciano estaba sentado en primera fila en las mesas de adelante y no me quitaba el ojo de encima, las nauseas me inundaron al imaginar sus asquerosas manos sobre mí y lo que un viejo pervertido como él tendría en mente para hacerme.

Jedite me ubico frente a todos y juro que nunca me sentí tan avergonzada y usada en mi vida, lo haría pagar por todo lo que me estaba haciendo, no sé cómo pero esta vergüenza juro que me la pagaría algún día. No preste mucha atención al público ni a las palabras que les dio Jedite, solo escuche que la subasta comenzó con veinte mil dólares y que el primero en ofertar como espere fue Diamante, luego muchos siguieron ofertando pero no escuchaba la voz de Darién, la puja subía y subía y Darién no ofertaba ni un centavo, empecé a temer de que se echará para atrás y no me comprara, estaba levantando mi mirada para ver que le sucedía cuando por fin escuche su voz.

— Cien mil— dijo tranquilamente y sin mucha emoción, prácticamente había doblado la cifra así que las miradas se dirigieron hacia él incluyendo la mía, pero él en ningún momento me miro, seguía tan inmutable como antes

— ¡Ciento diez mil!— dijo Diamante enérgicamente

— Ciento veinte— volvió a ofertar Darién de nuevo sin mucha emoción, Diamante lo miro con el ceño fruncido

— Ciento treinta— pujo Diamante

— Ciento cincuenta— siguió Darién, todos estaban pendiente de ellos, nadie más aumento la puja, parecía ser una batalla entre ellos dos, pero después de la última oferta Diamante no continuo aumentando la cantidad y guardo silencio, lo miraba atentamente a Darién y luego me miro a mi, frunció el seño, luego sonrió y se sentó en su sitio

— ¿Alguien ofrece ciento setenta?— pregunto Jedite al ver que Diamante no continuaba— ¿Señor Diamante?— le pregunto directamente

— No, por el momento dejare ganar a los más jóvenes— dijo con una sonrisa divertida— ya después tendré mi oportunidad— Jedite parecía confundido pero aun así se notaba feliz ante el rumbo de la subasta

— Bien, vendida en ciento cincuenta mil a Chiba—

Ciento cincuenta mil dólares, eso valía mi virginidad y mi dignidad, ahora tenía una gran deuda con Darién y el monto era increíblemente alto, no sé si con lo poco que queda de mi herencia pueda pagarle algún día, pero aunque no fuera con dinero lo haría, juro que le pagaría. Después de unos minutos, mi tío con una sonrisa realmente amplia se dirigió hacia mí, al parecer me quede tan perdida en mis pensamientos que todos los presentes en la subasta ya se habían ido a sus habitaciones, mas tarde habría un entretenimiento especial para ellos, pues Jedite acostumbraba traerles prostitutas y hacer shows especiales para todos, más de uno terminaba metido en alguna orgia a media noche.

— Ve a tu cuarto y prepara tu equipaje, Chiba quiere que se vayan hoy mismo así que ya sabes, tienes una semana para complacerlo, y si me trae una sola queja lo pagaras caro— me amenazo, luego bajo la voz y me miro bastante serio— necesito que especialmente a él lo complazcas en todo lo que te pida, aunque yo pensaba que Diamante seria el comprador final, que Chiba haya sido quien te comprara me conviene más aun, quiero que lo seduzcas y lo engatuses— me tomo fuertemente del brazo— escúchame bien Serena, vas a hacer lo que te digo, vas a estar pendiente de Chiba todo el tiempo, necesito que averigües que hace, tengo especial interés en él y necesito comprobar si mis dudas son ciertas, me vas a decir todo lo que escuches, ¿Entendiste?— dijo sacudiéndome, yo fruncí el ceño y asentí

— Entendí— dije molesta— ¿Puedo ir a hacer mi equipaje?— él me soltó

— Estás advertida— fue su último comentario y sin esperar nada más me marche a mi habitación

Mientras empacaba mis cosas pensé en lo que Jedite me había pedido, al parecer desconfiaba de Darién y se le había ocurrido la misma idea que a él, pero estaba muy equivocado si pensaba que yo lo iba a ayudar tan fácilmente, si él desconfiaba de Darién es porque tenía cola de paja y algo había hecho, así que no dudaría ni dos segundos en contarle todo a Darién y ponerme de su lado. Aunque ahora lo que me preocupaba era lo que vendría a continuación, pues aunque Darién se había mostrado reticente ante la idea de acostarse conmigo, tendría que convencerlo de hacerlo, si no lo hacía él, lo haría Jedite o Diamante, y sinceramente las opciones no me agradaban en lo absoluto, por lo menos necesitaba tener una primera vez con alguien que yo escogiera y aunque no estuviera enamorada de Darién, tenía el presentimiento de que con él sería diferente, así que necesitaba convencerlo. Y como si lo llamara con el pensamiento Darién apareció en mi habitación.

— ¿Estas lista?— me pregunto con esa expresión seria, yo asentí— entonces vámonos ya, no me agrada permanecer aquí por mucho tiempo— cerré la única maleta que llevaría, Darién me la saco de las manos y la llevo él todo el camino hasta su auto, cuando estuvimos adentro solté un suspiro

— Gracias— le dije con todo el corazón, él relajo un poco sus facciones

— No me agradezcas, sabes lo que te pedí a cambio—

— Lo sé, pero aun así, gastaste ciento cincuenta mil dólares en ello—

— Ese dinero no es nada para mí, además creo que pronto lo tendré de vuelta— dijo pensativo

— No entiendo— pregunte confundida

— Ya lo entenderás— guardamos silencio por unos minutos más, luego de un rato conduciendo él se adentro en el estacionamiento de un edificio— llegamos— dijo deteniendo el auto

Darién bajo del auto y me ayudo a bajar a mi también, tomo mi maleta del baúl y en silencio me guio hasta el ascensor, cuando llegamos a su departamento no tuve tiempo de contemplarlo, pues me sentí muy nerviosa al pensar en lo que pasaría.

— Deja de pensar en eso— dijo adivinando mis pensamientos

— Claro que lo hago, nunca voy a olvidar que mi dignidad vale ciento cincuenta mil dólares y que fuiste tú quien los pago— comente con amargura, él me miro y frunció el ceño

— Serena, yo no te compre, ya te lo dije antes, no pienso hacer nada, así que no te preocupes será mejor que por hoy descanses—

— ¿Acaso no entiendes que si no lo haces tú, lo hará Jedite o Diamante? Él lo dejo bien claro, después de hoy será la próxima semana y luego la próxima y la próxima, va a subastarme hasta cansarse— él guardo silencio— Darién, si algo queda de la amistad que tuvimos hace años, por favor acepta. Sé que no soy la mujer más linda del mundo, y sé que lo que te pido no es fácil, pero por favor esto es algo muy importante para mí—

— No seas tonta— comento sonriendo, por primera vez lo veía sonreír en años y me encanto ver esa sonrisa de nuevo, se veía encantador— nada tiene que ver tu aspecto, déjame decirte que eres una chica muy hermosa, así que tampoco es algo muy difícil lo que me pides, por si no te diste cuenta, hace rato tenias más de una docena de hombres dispuestos a pagar cualquier precio por estar contigo, pero el problema no soy yo, eres tu—

— ¿Por qué yo?— pregunte confundida y sonrojada, pues no estaba acostumbrada a recibir adulaciones de hombres, Jedite me tenía prácticamente en cautiverio así que me la pasaba en mi habitación o en el jardín y sus hombres tenían prohibido dirigirme la palabra así que no hablaba casi con nadie

— Porque no es justo contigo, tú mereces más que esto, no mereces la vida que tienes y mucho menos estar en esta situación— dijo mirándome serio

— Pero las cosas no son diferentes Darién, son así como lo vez ahora, no tengo otra opción ni otra vida que vivir, y justamente estoy tratando de arreglar un poco las cosas pero tú no me lo permites—

— ¿Qué te hace pensar que conmigo será diferente Serena? Hace muchos años que no hablamos, he cambiado mucho, no soy la misma persona de antes— volvió a comentar serio

— Lo sé, sé que no eres él mismo de antes, que estas metido en cosas raras con Jedite, pero también sé que no eres como ellos, simplemente eres diferente—

— ¿Cómo puedes asegurar eso?— me pregunto curioso

— Porque aunque fue poco tiempo el que duro nuestra amistad, fue suficiente para conocerte y asegurar que no eres igual que ellos, es imposible que tú seas como ellos, por más que la vida te haya hecho cambiar, adentro aun debe estar ese Darién de hace años— él sonrió y negó con la cabeza

— No has cambiado en nada, sigues siendo la misma ingenua de siempre— yo sonreí

— Lo sé, pero sé que también puedo seguir viendo como son las personas de verdad y yo aun confió en ti, sé que puedo hacerlo— él me tomo de la mano

— ¿De verdad? ¿Confías en mi?— yo asentí— entonces escúchame Serena— dijo de nuevo serio— si de verdad confías en mí, necesito que me ayudes con algo importante—

— Quieres que espié a mi tío— él asintió— ¿Puedo saber porque? ¿Por qué quieres espiarlo?— él suspiro

— No puedo decírtelo Serena, al menos no ahora, por eso necesito que creas en mí, no es que desconfié de ti, es solo que aun no puedo decirte nada, pero te prometo que cuando pueda te contare todo—

— No te preocupes, no necesitas contármelo, si no puedes yo lo entiendo, pero dime algo, ¿Estas buscando vengarte de él cierto?— él asintió— lo imaginaba… cuenta conmigo entonces— Darién me miro sorprendido— no te sorprendas, cuentas conmigo para lo que quieras, yo también quiero vengarme de él, así que te ayudare en lo que necesites—

— Gracias, te prometo que cuando pueda te contare todo—

— No te preocupes, sé que siempre cumples tus promesas, y ahora que me acuerdo, yo tenía que contarte algo muy importante—

— ¿Qué es?—

— Después de la subasta, Jedite me pidió que te espiara, al parecer desconfía de ti, así que quiere que te espié, me pidió que te sedujera y te engatusara para sacarte información— Darién frunció el ceño— dijo que a ti en especial debía complacerte en todo pues a él le convenía— él sonrió

— Claro que le conviene, es conmigo con quien tiene la deuda que te conto— yo lo mire sorprendida— no puedo darte muchos detalles, pero Jedite me debe una gran cantidad de dinero, además me llevo bastante bien con alguien con quien él tiene problemas y con quien busca reconciliarse y puedo imaginar que piensa que haciéndome favores y esas cosas yo le hablare bien de él a esa persona y le pediré que lo perdone—

— Por eso dijiste que tal vez tengas tu dinero de vuelta— él asintió

— Las cosas se pusieron más fáciles de lo que esperaba, si tú le dices exactamente lo que yo te diga, Jedite caerá en mi trampa más rápido de lo que esperé—

En ese momento el sonido de un celular nos interrumpió, Darién metió la mano en el bolsillo de su pantalón y cuando miro la pantalla frunció fuertemente el ceño.

— Es Jedite— dijo disgustado— No sé qué demonios quiere, no hay nada que tengamos que hablar— luego de unos segundos al ver la insistencia Darién atendió— ¿Dime Jedite?— hubo un corto silencio— no, no has interrumpido nada, ¿Qué quieres?—

La verdad es que yo no me había dado cuenta que era Darién quien trataba fría y secamente a Jedite, él por el contrario era lo más cordial posible con Darién, así que la deuda debía ser gigante si un joven de veintitrés años podía hablarle de esa forma a Jedite que pasaba los cuarenta y que nunca permitía una falta de respeto hacia él o que le levantaran la voz, por lo que puedo ver Jedite necesita quedar muy bien con Darién, no sé en que estará metido Darién para que Jedite le tenga tanta "consideración", pero no me importa, confió en él, además es mejor estar de su lado, que del de un depravado como mi tío.

— Bien, adiós— escuche su voz y luego corto la llamada, su mirada se frunció mas

— ¿Paso algo malo?— pregunte con precaución

— Me llamo para decirme que se había olvidado comentarme que después de esta semana te llevara al ginecólogo para una revisión general y para que te hagan exámenes, que espera que me complazcas en todo y que si no lo haces no dude en decírselo y él hará que de algún modo aprendas— dijo disgustado, yo abrí los ojos sorprendida— me dio como escusa que quiere que te evalúen para ver que estas sana después de esta semana y así poder continuar con la subasta, pero dudo que esa sea la finalidad del maldito examen y la llamada—

— ¿Por qué otro motivo seria?—

— Jedite estuvo al tanto de nuestra amistad hace años, creo que mi padre se lo conto por error en una ocasión y a él no le gusto absolutamente nada, pues según él no quería que te relacionaras con chicos tan pronto así que le pidió que me alejara, mi padre me advirtió lo que Jedite había dicho pero dejo que yo decidiera que hacer, así que te seguí hablando pero siempre estaba pendiente de que nadie nos viera— yo sonreí, no sabía nada sobre eso, él nunca me lo había dicho y la verdad es que me daba mucha alegría que alguien prefiriera mi amistad antes que temer a una advertencia— lo más lógico es que él muy maldito debe pensar que te compre por lastima, yo nunca participo de estas ideas retorcidas, ni de los malditos shows que prepara para sus socios, y que esta vez lo haya hecho debe hacerle pensar que es por nuestra vieja amistad que te compre, y como tú misma me dijiste, él quiere que me seduzcas y me saques información, así que la llamada es mas para ti que para mí, si él te examina y se entera que no hicimos nada, te castigara por no cumplir con lo que te ordeno pues él no lograría nada conmigo si tu no lo obedeces, así que la llamada es una amenaza para que cumplas—

— ¡¿Vez? Te lo dije, el muy maldito va a querer comprobarlo después por sí mismo, lo del médico es mentira, él será el que lo compruebe— comente horrorizada, Darién de nuevo frunció el ceño disgustado

— El muy hijo de puta pensó bien las cosas en poco tiempo, no me deja muchas opciones— dijo caminando en círculos por la sala— quiere ponerme entre la espada y la pared, que yo terminara siendo el comprador final le conviene porque puede ganar puntos conmigo, pero si tu no cumples entonces se desquitara contigo— luego de un rato se detuvo abruptamente— Se me acaba de ocurrir algo— dijo aun analizando su idea

— ¿Qué?— pregunte impaciente

— El quiere que me seduzcas ¿no?, así que eso vamos a hacerle creer— yo lo mire esperando a que continuara— luego de esta semana le pediré que no te subaste mas, que quiero que seas mi novia y que no quiero que nadie más te toque, me debe muchísimo dinero y no le conviene decirme que no pues sabe que tengo la forma de hundirlo con alguien en especial, de ese modo puedes estar tranquila de que no te venderá mas y podemos tener una escusa para seguirnos viendo y que me cuentes todo lo que él hace—

— ¡Me parece una excelente idea!— pero Darién no parecía compartir del todo mi alegría

— Pero eso no nos salva del maldito examen, si le pido que no te venda mas, con mayor razón va a hacerte el examen para comprobar que no mentimos y que de nuevo no lo esté haciendo para ayudarte—

— ¿Eso significa que…?— pregunte con el corazón acelerado

— Que quiera o no vamos a tener que hacerlo— yo contuve todo el aire en mis pulmones, de nuevo me sentía nerviosa— Serena, solo di que no y pensaremos en algo mas—

— ¡No!— él abrió los ojos sorprendido— quiero decir… no tenemos otra opción, Darién, aunque le digas que no me venda, él igual intentara algo conmigo, puedo asegurártelo por su mirada, se que el muy maldito después va a venir a buscarme, tu no tendrías forma de saberlo porque supuestamente yo estaría contigo por complacerlo a él, para Jedite yo estaría de su lado, así que no tendría porque contarte si él me toca o no— Darién de nuevo frunció el ceño

— Lo sé— dijo tomándome de los hombros— pero me importa una mierda si él piensa que estas de su lado, si después de esta semana te pone un solo dedo encima me lo dirás, de una forma u otra lo estrangulare con mis propias manos— yo me puse nerviosa al pensar en sus palabras— ¡Prométemelo Serena! Si no lo haces, entonces no voy a aceptar hacerlo— parpadee un par de veces y lo mire directamente a los ojos, tenía unos ojos preciosos— ¡Promételo!— dijo sacándome de mi despiste

— Te lo prometo— dije rápidamente— te prometo que te lo contare—

— Bien— dijo soltándome— ahora será mejor que vayas a descansar, te voy a mostrar tu habitación— yo lo mire fijamente de nuevo— ¿Qué pasa?— pregunto al ver mi mirada confundida y que no lo seguía a ningún lado

— Bueno… ¿Acaso no…?— él me miro sorprendido

— ¡¿Quieres que sea hoy?— yo baje la mirada y me sonroje

— Bueno, es que hoy tengo la mentalidad puesta en eso, no sé si mañana voy a tener la valentía para hacerlo, si te soy sincera justo ahora estoy hecha un manojo de nervios, pero después de lo que hablamos siento que si espero más me voy a morir de miedo y de nervios, no creo aguantar tanta ansiedad más tiempo— Darién suspiro

— Dios santo, me vas a matar un día de estos— dijo mientras caminaba hacia un mini bar, antes no había notado su presencia, pero estaba tan nerviosa que no había detallado el lugar en absoluto

— ¿Qué haces?— pregunte lo obvio cuando lo vi servirse algo en un vaso

— Si vamos a hacer esto necesito relajarme un poco, todo esto tan apresurado me pone tenso— dijo mientras se tomaba la mitad del contenido, luego dirigió el vaso hacia mi— ¿quieres?—

— ¿Qué es?—

— Whisky—

— No acostumbro consumir alcohol, pero creo que un poco de ayuda no me vendrá mal— dije agarrando el vaso, Darién sonrió ante mi comentario

— Si hoy es que tienes la mentalidad puesta en esto y te sientes capacitada, entonces no quiero imaginar cómo estarás mañana— yo sonreí, tenía toda la razón estaba hecha un desastre, así que tome un par de tragos cortos del contenido y aunque sentí mi garganta en llamas no hice ninguna expresión, estaba algo paralizada, cuando termine puse mi vaso en la barra y jugué un poco con el vaso por unos minutos

Sentí que Darién me tomaba la mano que estaba en la barra y daba un suave apretón, sintiéndome completamente nerviosa lo mire fijamente, pero al parecer él estaba en la misma situación que yo.

— Cierra los ojos— me pidió en voz baja, inmediatamente hice lo que me pidió, mas porque lo estaba necesitando que por otra cosa— estas muy tensa— comento y lo sentí más cerca de mi

— Como nunca lo he estado en mi vida— asegure

— Relájate, alguien tiene que estarlo— comento medio en broma

— Sera mi primera vez, no puedo estar tranquila, pero no entiendo porque estarías nervioso, tu ya debes tener experiencia — lo acuse

— Algo, pero esta situación es distinta, tu eres distinta, nunca he estado con una chica virgen, tengo miedo de hacerte mal—

— Confió en ti— volví a asegurar, él suspiro

— Te prometo que seré cuidadoso— yo simplemente asentí no tenia voz para seguir hablando

Segundos después sentí sus dedos acariciando mi rostro, era un simple roce, pero era muy tranquilizador y le agradecía a Darién que se tomara el tiempo necesario y se preocupara por mí, no me había equivocado al decir que con él sería diferente. Sus dedos seguían tocando mi rostro mientras sentía que se acercaba mas a mí, mi nariz se lleno de su perfume y un escalofrió me recorrió el cuerpo cuando él puso sus manos en mi cintura y me pego a él, no tuve tiempo de decir nada ni de abrir los ojos, pues sus labios se estrellaron suavemente con los míos y me obligaron a cerrar mas los ojos. Era mi primer beso, y Darién se dio cuenta cuando vio que no sabía qué hacer.

— Solo sígueme— susurro suavemente contra mis labios, yo solo murmure un leve si, y sentí de nuevo sus labios contra los míos

Después de unos minutos estaba correspondiéndole, lo estaba besando como él me había guiado y tenía que admitir que se sentía muy bien, besarlo se sentía de maravilla. Ahora un poco más relajada levante mis brazos que anteriormente habían estado colgando a los lados de mi cuerpo y los cruce por su cuello sintiéndome mucho más cómoda, Darién me apretó más contra él y continuamos besándonos por un rato más.