Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, todos ellos son obra y magia de Akira Toriyama y sus secuaces.


"...Ya no había un orgullo, no habían fuerzas para continuar luchando, era como si Vegeta dejase que la fuerza del agua lo llevase hasta el precipicio a morir ahogado. Nada le importaba, porque todo aquello por lo cual se esforzó durante años para conseguir le tomo tan solo unos segundos para desmoronarse y desaparecer, nada tenia sentido."


Capítulo dos: Muerto en batalla.

—¿Qué haces aquí? —dijo con la voz áspera y cortante.

—Vine a ver a Bulma —respondió, mientras lo esquivaba para seguir caminando. —, necesito hablar con ella

—No me digas que vienes a pedirle que te construya una cámara de gravedad, un gusano como tú no podría soportarlo, sería una pérdida de tiempo

—Podría pedirle la tuya, ya que no la volverás a usar

—¿Qué dijiste? —Vegeta cerró ambos puños dispuestos a golpear a la ex pareja de 'su mujer', pero desistió y continuó caminando.

—Por cierto Vegeta, atacar a Cell furioso por haber asesinado a Trunks fue algo inesperado, me alegra que estés teniendo algo de sentimientos en tu corazón… lástima que tu poder no aumente con ello, y quedes en igual nivel que nosotros ¿Cómo decías que éramos? Ah, sí, inútiles insectos

Una vena palpitaba con fuerzas en la frente de Vegeta, cuando ya estaba preparado para girar y acabar con Yamcha, Bulma apareció con el pequeño bebe en sus brazos.

—Ay, qué bueno que ya estés aquí, Yamcha , necesito tu opinión para seguir con el proyecto —dijo, acercándose al Saiyajin —Ten Vegeta, necesito que cuides a Trunks hasta que pueda terminar mi trabajo —el pequeño comenzó a llorar en brazos de su padre, pero Bulma no regreso, y fue junto a Yamcha hasta el laboratorio.

—¿Qué… lo cuide? –nervioso, levanto al bebe con sus dedos sujetándolo de la camiseta haciendo que dejara de llorar, ambos se miraban curiosos, básicamente nunca habían estado cerca, no de esa manera. –¿Qué me estás viendo, acaso tengo algo en la cara? –dicho esto, recordó que aquella frase fue la misma la cual dijo a Trunks del futuro la primera vez que se vieron —, tienes un KI demasiado bajo, no puedo creer que seas el mismo.

La señora Brief viendo el estado de nerviosismo del Saiyajin se ofreció para cuidar al bebe, a lo que sin pensar demasiado se lo entregó y continuó su marcha hasta la cocina.

En el laboratorio, Bulma trabajaba en un prototipo de auto inteligente que Yamcha le solicitó hacía ya bastante tiempo pero por todo lo ocurrido no había logrado avanzar.

—No sabía qué color elegir, o como organizar cada compartimiento, por eso te llamé, necesito que me digas que piensas al respecto

—Pensaba en el rojo, y creo que no necesito tantos compartimientos, como ves, sigo soltero, y tanto espacio para mí solo es innecesario

—¿Y cuando decidas formar una familia? Yamcha, deberías también pensar en el futuro, no solo el ahora, quien sabe, mañana encuentras a alguien con quien formar una buena vida hogareña y dejar de ser el lobo solitario del desierto

—¿Tú crees? Fuiste la única mujer con la cual compartí parte de mi vida, y siento que seguirás siendo la única con la cual haya mantenido una relación seria. No he vuelto a sentir por nadie más lo que sentí por ti

—Ya verás que encontraras a la mujer ideal para ti

Un silencio incomodo rodeó la habitación por todo aquel tiempo en que ambos se encontraban observando los planos en la computadora. Fueron dos horas las ocupadas en la formación del sistema y en la construcción digital del automóvil, terminando aquella parte del trabajo, Bulma y Yamcha se despidieron, y continuaron en sus vidas con lo que quedaba del día.

—¿Y Trunks? —pregunto la peliazul a su madre.

—Esta con tu padre, le compramos ropa nueva, lo llevamos de paseo al centro comercial, es un bebito muy especial

—Pero le dije a Vegeta que lo cuidara, ya es tiempo en que ese hombre aprenda a ser padre, por cierto, ¿Dónde está?

—Hace un rato estaba en el jardín, quizás siga ahí, lo noté bastante molesto cuando hablabas con el apuesto de Yamcha, o será que está cansado, o enfermo, ¡Ya sé, le compraré ricos pastelillos! —Bulma miró a su madre con los ojos abiertos de par en par, ¿Celos? Pensaba. No, imposible.

Salió al jardín y bajo un gran cerezo Vegeta estaba sentado, cuando sintió su presencia, la miró con frialdad, pero luego simplemente se dedico a ignorarla.

—Vegeta —dijo titubeando. —¿Estás bien?

—Largo de aquí

—No, no me iré. ¡Me dirás lo que te pasa ahora! Han pasado dos días y ni siquiera has entrenado en el jardín, en el gimnasio, en la cámara de gravedad, no has hecho nada con tu vida en dos días

—¿Y eso qué? Pueden pasar semanas sin que hagas algo productivo más que salir con Trunks, ver televisión o comer porquerías

—Sí, pero este no eres tú, no pasabas si quiera un día estando incluso malherido sin entrenar, esto ya no es normal. Dime, ¿perdiste el espíritu de pelea luego de la muerte de Goku?

—¡Cállate! —gritó levantándose, pero Bulma le interrumpió el pasó. —¡Muévete Bulma, no me estorbes el paso!

—¿O que harás? Por favor Vegeta, necesito que hablemos. —La mujer tomó la mano del Saiyajin, y la posó sobre su pecho, Vegeta quedó admirando su belleza un instante, pero quitó la mano con rapidez y se echó a volar. Ella lo siguió con su mirada hasta que se perdió entre las nubes.

Una densa lluvia cayó sobre la ciudad aquella noche, Bulma continuó trabajando en el proyecto que tenia pensando para Yamcha, y hasta altas horas de la madrugada se mantuvo en el laboratorio, sentía que debía hacer algo y mantenerse ocupada o se volvería loca.

El llanto de Trunks alertado por el monitor la despertó, se había dormido sobre planos y papeles varios, corrió hasta su casa, quedando totalmente empapada, al llegar a la habitación del bebe se desvistió antes de tomarlo y lo acurrucó entre sus brazos.

—Lo conscientes demasiado —dijo una voz grave desde la puerta. —No corras cuando lo escuchas llorar, si es lo suficientemente importante, gritará fuerte y variará en la intensidad de su llanto, si solo es para ser un malcriado, usará el mismo tono. Deberías haber notado eso, Bulma.

La peliazul estaba sorprendida, ¿Cómo es que sabía tanto, acaso todo este tiempo Vegeta se preocupada por el llanto de su hijo, realmente lo escucho llorar en algún momento y se tomo la molestia de averiguar que le sucedía?

—Es un bebe, ya cuando crezca no necesitará de mi todo el tiempo

—Es un Saiyajin

—Y es mi pequeño, quiero pasar el mayor tiempo posible con él, los hijos crecen y se van alejando de ti

—¡Bah! Cosas de terrícolas —dio media vuelta y regreso a su habitación. Unos cuantos minutos después, Bulma aun en ropa interior apareció a su lado.

—¿Cómo sabes lo de la variación del llanto, como sabes eso de Trunks?

—Es mi hijo, un Saiyajin, y es dominante —volteó su mirada para encontrarse con ella, al notar a Bulma de esa manera, giró su rostro otra vez para no desear ese cuerpo seductor. —¿No deberías dormir? Ese insecto de Yamcha volverá mañana temprano, y deberías tocar la puerta antes de entrar, un poco de educación de tu parte no estaría mal

La muchacha se recostó a un lado de Vegeta y lo abrazó por la espalda mientras intentaba localizar sus labios, el Saiyajin le respondió el beso, pero cuando ella comenzó a mover sus manos insinuando una seducción, la quito de su lado.

—Voy a dormir —dijo. —Ve a tu habitación

—¿Dormir? Es lo único que haces, una cosa es que no quieras entrenar pero… pero esto es diferente, nunca te habías negado a algo así, jamás. —Bulma se limitó a suspirar, sabía que no obtendría respuesta alguna —Si quieres irte, hazlo, si quieres seguir aquí haciendo nada con y por tu vida, hazlo, pero deberás decirme que es lo que quieres, no te esperaré por siempre Vegeta, no esperaré a que reacciones. Quiero al antiguo príncipe de Saiyajin que luchaba por enardecer su orgullo, al hombre fuerte, quiero a ese hombre conmigo, el que no permitía perder, el que se esforzaba por conseguir lo anhelado, quiero aquel Vegeta del que me enamoré, el Vegeta que me enamoró con su corazón de espinas que se dejaba tocar dándome un espacio en él. —con un nudo en la garganta dejó al Saiyajin atrás e impartió su camino hasta otro lugar de la casa.

—Ese Vegeta ya no está —dijo cerrando los ojos —murió en la batalla.


Continuará…