-¿Eh? ¿Master?- La miro mientras me incorporo. Mi brazo derecho me arde muchísimo, como si me hubiera quemado.
-¿No me acabas de invocar?- La chica ladea la cabeza un poco, dirigiéndome una mirada interrogante.
-Eh… Supongo que eso hice.- ¿Yo invoqué eso? Es imposible. No solo es humana, sino que su energía mágica es muy superior a la mía.
-Entonces eres mi Master, y yo tu Servant.
-¿Uh? ¿Es así?
-Soy el Servant de clase Saber, y seré tu espada en esta Guerra del Santo Grial.
-Yo soy Kokutou Kasumi… Espera, ¡¿qué?!
-Eres mi Master. Tus Hechizos de Mando.
-¿Qué hechizos?- Ella suspira pacientemente y toma mi mano derecha, que aún arde.
-Estos, ¿ves?-Señala el dorso de mi mano, y noto que ha aparecido una especie de quemadura de forma extraña.
-Y… ¿Qué me pasó?
-Hiciste el ritual por error, entonces.
-Algo así.- Me siento algo estúpida ahora.- Fue el último deseo de mi abuela.
-¿No tienes intención de conseguir el Grial entonces?-Inquiere ella, algo desilusionada.
-Espera, no he dicho eso.- Respondo cautelosamente. No sé en qué me he metido, pero definitivamente Saber ha logrado captar mi atención. Además, me siento sinceramente fascinada por ella. Debe de tener mi edad, aproximadamente, pero me derrota totalmente como mujer.
-Bien, me alegra oír eso. Puedo sentir tu energía mágica, tal vez te falte algo de experiencia, pero confío en ti.- Me dirige una mirada seria, pero sonríe amablemente.- Entonces, Kasumi, estaré a tus órdenes.
-Está bien, está bien. Ven, este no es sitio para hablar.- Al cabo de un rato, ya he preparado té para ella, y estamos sentadas en la cocina.- Entonces… Saber, ¿cierto? ¿Qué es exactamente el Santo Grial?
-No es exactamente el Grial bendecido con la sangre del Señor, pero seguramente su poder se igualaría. Concederá un deseo a aquél Master que lo obtenga.
-Entonces… ¿Lucharemos contra otros Masters y Servants?
-Hay seis más, de hecho.
-¿Y concede un deseo? ¿Cualquier deseo?- Mi mente vuela de inmediato hacia el recuerdo de mi hermana.
-Supongo que sí. Pero eso significa que los otros harán cualquier cosa para obtenerlo.
-¿Cualquier cosa? ¿Cuál es la condición de victoria?
-El último Master en pie es el ganador. En teoría, es una lucha a muerte entre magos, y los Servants somos meras herramientas.- Siento que se me hiela la sangre al oír esto.- Aún así, también serviría acabar con todos los Servants.
-Yo preferiría que fuera esto último.- Aparto la mirada, pues no quiero que Saber descubra algún tipo de debilidad en mí.
-Estoy de acuerdo, seguramente sería mejor evitar víctimas. Pero Kasumi, tienes que estar dispuesta a asesinar a otros magos también.
-¿Cuál es la relación entre nosotras?- Pregunto para cambiar de tema.
-Yo debo cumplir tus órdenes, y luchar contra otros Servants. Los tres Hechizos de Mando de tu mano marcan nuestro vínculo.
-¿Y qué son exactamente?
-Te permiten darme órdenes absolutas, que cumpliré de manera obligatoria.
-¿Cómo? ¿Si decides desobedecerme o algo así?
-No solo eso. La orden que impongas, se cumplirá mientras yo tenga energía para mantener mi cuerpo. Por ejemplo, si estás en peligro lejos de mí, con el Hechizo de Mando puedes traerme a tu lado en cualquier momento.
-Entonces no eres humana, ¿Cómo fui capaz de invocar algo así siendo una novata?
-En realidad, ni siquiera un mago experto podría manejar una invocación tan compleja, así que en realidad es el Grial el que nos trae. El rol del Master es suministrar la energía para mantener nuestros cuerpos.- Ciertamente, puedo sentir la forma en que ese vínculo funciona.- En resumen, un Servant no puede mantenerse en el mundo sin su Master, pero a su vez, un Master necesita de su Servant para ganar la guerra, pues somos Espíritus Heroicos; nuestras capacidades están muy por encima de las de un humano.
-¿Espíritus Heroicos?
-Héroes del pasado; Como humanos, nuestras acciones trascendieron a la historia, y nos convertimos en leyenda.
-¿Entonces cada uno de los Masters tiene un Espíritu Heroico? ¿Algo así como Heracles o el Rey Arturo? ¿Quién eres tú, entonces?
-De hecho…- En ese momento suena el timbre, interrumpiendo la respuesta de Saber.
-Disculpa, iré a ver quién es.- Me levanto, y ella me sigue. Pienso que es extraño que alguien me visite a esta hora, así que miro por la ventana antes de abrir, y veo que Emiya Takumi ha regresado.
-Kasumi- Me dice Saber.- No abras la puerta.
-¿Eh? No te preocupes, le conozco bien.- Cuando abro la puerta, Takumi me dirige una sonrisa totalmente retorcida, y me doy cuenta de inmediato de que es un farsante, pero ya es muy tarde. Pronuncia alguna palabra, y me ataca con algún tipo de magia antes de que yo pueda reaccionar. Cierro instintivamente los ojos, y me cubro con mis manos, pero para mi sorpresa, Saber da un paso adelante de mí y recibe el impacto como si fuera una simple brisa.
-Te dije que no abrieras la puerta.- Me reprocha.
-¡S-saber! ¿Estás bien?
-No te preocupes. Un ataque mágico tan débil no tiene efecto alguno contra mí.- Ella dice que era débil, pero es muchísimo más potente que cualquier hechizo que yo pudiera lanzar.
-Ah, Saber.- Dice el falso Takumi.- ¿Vas a despreciar así un hechizo del Servant con el poder mágico más alto? Debes estar muy confiada de tu propia resistencia.- Lentamente, su cara se va transformando en la de un hombre con barba y cabello largos, de apariencia desordenada y desagradable, cuya edad pareciera estar alrededor de los cincuenta.
-Tal vez, Caster, Tal vez.- Apenas dice esto, inclina las rodillas y toma la empuñadura de su espada. En un instante, se abalanza hasta el hombre que ella llamó Caster y lo atraviesa con su espada. Sin embargo, su figura se desvanece como humo en el aire, y reaparece en frente mío. Trato de preparar un hechizo rápidamente, pero sé que no tengo oportunidad alguna. Sé que estoy en frente de otro Servant y que me supera ampliamente. Pero para mí fortuna, algo carga contra él con una velocidad impresionante, llevándole hasta el otro lado de la calle.
-¿Estás bien, Kasumi?- Dice Saber mientras corre hacia mí. Yo asiento con la cabeza, aún sin digerir muy bien todo lo que ocurre.- Quédate aquí, a resguardo, y llámame si estás en peligro.
Saber camina hacia donde terminaron Caster y la figura que lo embistió. Yo ignoro la advertencia que me hace y la sigo. En frente de nosotras, Caster se encuentra inmovilizado por su atacante. Este es un hombre imponente, con pelo y barba negros y de una contextura atlética impresionante. En un brazo lleva un escucho enganchado, y tiene una espada enfundada, pero no la necesita para dominar totalmente a su enemigo. Pero en ese momento, una copia exacta de Caster aparece detrás de él y comienza a preparar un hechizo. Cuando el hombre se voltea para atacarle, se esfuma, permitiendo que el Caster real, que estaba retenido, pueda retirarse varios metros.
-Me agradas, Caster.- El hombre suelta una carcajada que resuena potentemente.- Tus técnicas son más propias de un Assassin.
-Me siento halagado.- Caster le dirige una reverencia mientras Saber mide la situación en silencio.
-Quizás lo más adecuado no sería cruzar nuestras espadas, sino medir nuestro ingenio.- Sugiere el hombre.
-Desafortunadamente, ya no tengo ventaja en batalla, así que es el momento de mi despedida.- En un fogonazo, Caster desaparece, y el Servant restante le dirige la mirada a Saber.
-Oye, niña. ¿Te medirás conmigo? Hasta podría dejar mi espada envainada.
-¿Por qué habrías de contenerte? Puedes ceder a tu propio orgullo, pero pagarás el precio. Uses tu espada, o uses el arma que quieras, no podrás cambiar el resultado.
-Estoy de acuerdo. El único resultado será tu derrota, pero no iré con todo contra una niña.
Saber me mira de reojo, como reprochándome por haberla seguido. Me sonrojo al darme cuenta de que solo voy a ser un estorbo, y empiezo a retroceder algunos pasos, temerosa. En un instante, el hombre carga contra Saber, pero ella lo esquiva como si fuera todo en cámara lenta y descarga su espada contra el hombre, que queda fuera de balance por unos momentos. Él bloquea sin problemas con el escudo, pero ella insiste; apenas hay una décima de segundo entre un ataque y otro. Eventualmente, Saber es capaz de encontrar una apertura en su defensa, y el hombre se ve forzado a desenfundar la espada para bloquear. Ahora ella se ve forzada a tomar una postura más defensiva, pero aún así esquiva sin problema todos los ataques sin problemas. A pesar de que el hombre claramente le supera en fuerza, ella es mucho más ágil, posiblemente debido a su cuerpo delgado. Aún así, varias veces bloquea los ataques del hombre sin problema, pero ya no es capaz de contraatacar, pues el hombre usa tanto su espada como el escudo para sus constantes embates. En un momento, ella hace un movimiento inusual aprovechándose de su tamaño; amaga hacia la dirección del golpe, y luego se mueve ligeramente hacia un lado, evadiendo el filo de la espada por milímetros. Aprovechando la pequeña abertura, Saber alcanza al hombre con la espada y logra dar el primer golpe, pero eso también la deja desprotegida por un instante, que él aprovecha para atestarle una patada que la envía volando varios metros.
-¡Rider, basta!- Doy un salto de sorpresa al escuchar de la voz, pues me doy cuenta de que el Takumi real está al lado mío.
-¡E-emiya-kun!- Me alejo un paso de él y me preparo para atacar.
-Eh… Kasumi, cálmate, llevo rato a tu lado, te hubiera atacado antes en tal caso.
Me quedo mirándole con cara de boba, y el ruido de metal chocando vuelve a atraer mi atención hacia la batalla. Saber no tardó en recuperarse del golpe y volvió a cargar contra el hombre al que Takumi llamó Rider. Yo simplemente observo fascinada los movimientos de la batalla que se desarrollan en una especie de retorcida danza mortal. Eventualmente, Saber retrocede varios pasos, y los dos Servants se miran directo a los ojos.
-Rider, te dije que te detuvieras.- Dice Takumi mientras avanza hacia el hombre.
-Lo siento, Takumi. No todos los días se encuentra una oponente tan valiosa en una niña.
Definitivamente, no quiero que sigan peleando en esta situación, pero recuerdo algo de lo que Saber me dijo, e ideo un plan.
-Emiya-kun.
-¿Uh?- El voltea a mirarme.
-Usa un Hechizo de Mando para detenerlo.
-¿Eh? No puedo gastar uno en algo así.
-¿Ah, no?- Trato de sonar segura de mí misma, aunque sé que debo de estar temblando.- Saber, ataca a Emiya-kun, y procura no lastimarle mucho.
-Entendido.- Ella parece comprender mi idea, y me dirige una mirada de complicidad. En un momento, llega hasta donde está Takumi, quién hace un inútil intento de defenderse con un hechizo. Lo inmoviliza y le pone la espada al cuello, mientras me mira, como esperando mis órdenes.
-Bien, Emiya-kun. Ordénale a Rider que no nos ataque.- Trato de actuar como si fuera superior.
-E-está bien. Rider, por mi Hechizo de Mando, te ordeno que no ataques a Saber o a Kasumi.- El hombre se detiene y me mira con ira, pero simplemente le ignoro.
-Creo que podemos hablar ahora con calma, ¿cierto?- Sonrío como si nada, pero por dentro siento que me voy a desmayar en cualquier momento.
-En realidad solo quería hablar contigo, Kasumi-san, todo esto fue un malentendido.- Dice Takumi, claramente aterrado.
-Entonces, acompáñame adentro. Saber, vigílale de cerca.- Ella asiente en silencio, y Rider desaparece. Decido no hacer preguntas para no demostrar mi inexperiencia ante Takumi. Al cabo de un rato, estamos sentados en la salita de mi casa, mientras las primeras luces del alba empiezan a rasgar los ventanales.
-Así que eres un Master también.- Le digo, sin saber muy bien por dónde empezar.
-Tenía la esperanza de que tu no lo fueras, la verdad.- Suspira, con aspecto deprimido.
-¿A qué te refieres?
-No quiero tenerte de enemiga, Kasumi, estaba rezando porque no invocaras un Servant.
-¿Sabías que yo era maga?
-Bueno, la verdad lo sospechaba desde hace tiempo, pero ayer confirmé mis sospechas. Es solo que suponía que si alguien iba a aprender magia, era tu hermana Kaede, pero estaba totalmente seguro de que ella no era maga.
-¿Qué estás insinuando?- Le replico, enojada, y golpeo la mesa sin darme cuenta.
-¡C-cálmate, Kasumi! Eso no es importante ahora, necesito hablarte de algo.
-Empieza a hablar, entonces.
-Escucha, realmente no quiero pelear contigo.
-¿Ah, sí? Creo que eso no es lo que pensaba Rider.- Ha conseguido acabar con mí ya poca paciencia, así que ni sé lo que estoy diciendo.
-Fue un accidente, yo solo le pedí que atacara a Caster. En realidad, Kasumi, quiero hacer un pacto contigo.
-¿Y cómo sé que no ocurrirán más "accidentes"?
-Kasumi.- Me dice Saber.- Creo que sería razonable que escucháramos la propuesta. Rider es un Servant poderoso, sería útil juntarnos al menos hasta que reduzcamos el número de Servants.
-Pues… Bien, te escucharé, Emiya-kun.
-En realidad, quiero que cooperemos hasta el final. Mi intención no es conseguir el Grial.- Me suena extraño, pero parece hablar con sinceridad, así que le hago gestos para que prosiga.- Mi intención es impedir que obtengan el Grial, y destruirlo yo mismo.
-¡¿Eh?!- Exclamamos Saber y yo al mismo tiempo.
-Bueno, es complicado de explicar, pero el Grial no es lo que ustedes piensan. En realidad, es todo una farsa, difícilmente va a cumplir los deseos de alguien, pues es solo un recipiente corrupto.
-¿Y cómo lo sabes?- Le pregunto.
-Mi abuelo, Emiya Shirou, luchó en la última Guerra por el Santo Grial, y lo descubrió. Así que él y su Servant lo destruyeron… Y ahora yo pretendo hacer lo mismo.
-Entiendo.- Simplemente, no sé qué decir. Me asombra el hecho de que uno de sus familiares ya haya participado en esto, probablemente haya estado preparándose para algo similar desde hace tiempo. Seguramente es buena idea aceptar el trato, al menos por ahora.
-¿Y qué dices?- Me mira lleno de expectación.
-Creo que aceptaré tu propuesta… Por ahora.
-¿Por ahora?
-¿Destruir el Grial? Tengo que pensarlo, tú historia tampoco suena tan convincente, y aún no hay tanta confianza entre nosotros.- En el fondo, se que le estoy mintiendo, y que ese no es el motivo real.
-Kasumi.- El clava sus ojos en los míos, y siento que podría atravesarme con ellos.- El Grial no va a devolverte a Kaede.
Bingo. Con esa frase, me termina de desarmar, y siento como si hubieran explotado un globo en mi interior, y ahora todo el aire tuviera que salir al exterior.
-Fuera de mi casa.- La rabia me hace apretar los puños con tanta fuerza, que creo que haré sangrar mis manos.- Ahora.
-Perdón, no era mi intención…
-¡Fuera de aquí!- Le grito, y siento que una lágrima cae por mi mejilla.
-Kasumi…
-Si no sales ahora, Saber te atacará.
-Lo siento.- Takumi se retira educadamente, y me deja sola con Saber en mi sala.
Desconozco porque reaccioné así, me siento realmente mal. Me entrego al llanto mientras hundo mi rostro en mis manos, creo que soy realmente patética.
-Kasumi.- Saber está sentada a mi lado, y posa su mano en mi espalda.- ¿Puedo preguntar tu deseo para el Grial?- El tono de su voz me calma, como si hablara directamente a mi alma.
-Yo… Quiero tener de vuelta a mi hermana.
-¿Kaede es tu hermana?- Asiento con la cabeza, y controlo mi respiración para calmarme.
-Ella murió hace poco. Bueno, es difícil de explicar, pero se siente como si me hubieran arrebatado una mitad.
-No puedo pretender entenderlo. Sin embargo, podemos tratar de hacer lo posible por conseguir el Grial, tanto si está corrupto o no, igual tendremos que acabar con Rider al final.
-¿Qué quieres decir?
-Tu amigo es muy ingenuo. Cree que Rider destruirá el Grial sin protestar, pero dudo mucho que sea así. Así que, tomemos la decisión que tomemos, tendremos que acabar con él al final. Entonces, sugiero que cooperemos de todos modos hasta que llegue ese momento.
-Oh, tienes razón, Saber. Uhm… ¿Puedo hacerte algunas preguntas?
-Por supuesto.
-¿Por qué los nombres de Saber, Caster o Rider?
-Nos llamamos por esos nombres para ocultar nuestras verdaderas identidades.- Recuerdo que antes ella me dijo que eran Espíritus Heroicos.- Y cada uno corresponde a una de las siete clases.- Abro la boca para preguntar, pero ella se adelanta a lo que voy a decir.- Como la invocación es muy compleja, entonces el Grial prepara siete recipientes, y se invocan los héroes adecuados para cada uno. Saber, Archer, Lancer, Rider, Caster, Berserker y Assassin.
-Entonces, tu eres un Espíritu Heroico también.- Ella asiente en respuesta.- ¿Quién eres, entonces?
Ella me mira por un momento, y luego desvía la mirada, como si se avergonzara de sí misma.
-En vida, era conocida como la Doncella de Orleans.
