VECINOS
Capítulo 2: Planes estúpidos
Sasuke recibió la taza de las manos de Hinata sin saber qué decir. Comprensible al estar frente a una sensual jovencita que ya vio en paños menores y que, como bonus extra, era una popstar.
—¿Necesitas algo más? —él negó con la cabeza, todavía se le hacía un poco inverosímil la situación. ¿Por cuánto tiempo había estado viviendo al lado de ella y él sin darse cuenta? Hombre, debía visitar más su casa y menos la sala de juntas, esa que hacía de recámara en la compañía.
Hinata arrugó la nariz en un gesto gracioso antes de decir:
—¿No puedes hablar? ¿Eres mudo?
Uchiha enrojeció de los pies a la cabeza. Tenía que espabilar, estaba actuando como el idiota que no era. Ése papel ya estaba reservado a Naruto.
—¡Claro que no! Quiero decir, sí puedo hablar —se excusó apenado.
No pudiéndose contener, Naruto soltó una carcajada desde los arbustos y Hinata se sobresaltó.
—¿Qui-quién es él?
Uchiha maldijo al rubio mentalmente por su inoportuna aparición. Ya estaba pasando la humillación de su vida y él cometía una indiscreción. ¡¿Qué clase de mejor amigo se había conseguido?! Joder, si tan sólo pudiera pedir un reembolso. Ese chico no conocía el límite de la estupidez.
—Es sólo otro arbusto. Ignóralo.
—¡Préndete fuego, Sasuke! —gritó el rubio indignado haciendo aspavientos. El aludido sólo rodó los ojos y regresó su atención a su vecina.
—¿Se conocen?
—Por desgracia —masculló.
En tanto, Naruto se acercó hasta a ellos, sonriendo, como era su costumbre. Menos mal que no había escuchado el anterior comentario del otro hombre porque sino se hubiera armado Troya. O por lo menos una pequeña guerra verbal acerca de quién tienía la desgracia de conocer a quien.
—Encantado de conocerla, señorita mi nombre es Naruto Uzumaki.
Hinata se puso colorada por la galantería del joven, pero luego dirigió si vista hasta los binoculares que colgaban de su pantalón. Los miró con desconfianza, casi asustada.
—¿Paparazzis?
Uzumaki se palmeó las bolsas y sonrió.
—¿Esto? ¡No! Sólo observaba pájaros.
Sasuke bufó molesto. Esa excusa era tan mala como la de "maestra, el perro se comió mi tarea", pero no dijo nada. No era como si Hinata fuera a creerle.
—¿Te gusta la ornitología?
Olvídenlo, sí le creyó.
—¡Por supuesto! —respondió Naruto con una sonrisa brillante sin tener la más mínima idea de lo que significaba esa palabra. Increíble que fuera el CEO de una empresa—. Mi favorito es Perry.
La suave risa de la idol se escuchó como miles de campanitas de cristeal repiqueteando. Los dos amigos parecían volar en un cielo de nubes rosas y sabor azucarado con tan dulce sonido.
—Eres muy gracioso.
—Y tú muy linda.
—Y tú muy idiota —se metió Sasuke. Su jefe le miró mal pero él omitió ese detalle—. Disculpa la molestia pero, ¿cuál es tu nombre? —no es como si no lo supieran, pero bueno. Un hombre tenía que fingir cuando tenía que fingir.
—Hinata.
—Yo soy Sasuke, un placer.
—¿Y no nos vas a invitar a pasar, Hina? —habló Naruto con mucha confianza. Ya se veía urgando el cajón de sus sujetadores y esparciendo su ropa interior por una habitación.
Sobresaltada, la jovencita puso una mala excusa y se metió a la casa. Desde afuera, ambos chicos escucharon como se ponía el seguro en la puerta. Se miraron entre sí sin saber muy bien qué había pasado.
Esa chica era rara.
OoOoOoOoOoO
De regreso en la casa de Sasuke, ambos jóvenes regresaron a la súper divertida actividad de cambiar canales en la pantalla LCD de muchísimas pulgadas del dueño del hogar. Ahora comían sopa instantánea, el helado se había terminado y ninguno tenía ganas de cocinar o ir al supermercado después de su fracaso.
—Me pregunto de qué está hecha la sopa Maruchan —habló Uchiha sin que el importara en realidad el tema—. ¿Será de cartón o de plástico?
—Creo que es de papel de china. O crepé. ¿Cuál de los dos es el arrugadito?
—Crepé. Y eso tiene más sentido.
Silencio.
—¿Cuántos años dices que tiene?
Naruto hechó un vistazo a la laptop con la biografía de Hinata Hyuga puesta sólo para corroborar su respuesta.
—Wikipedia dice que diecinueve. Wikipedia no miente.
—Asaltacunas.
El rubio se encogió de hombros.
—Igual tú.
—Touché.
Otra vez se quedaron callados y Sasuke se preocupó. Muchos silencios prolongados en su mejor amigo sólo eran síntoma de problemas.
—¿Te diste cuenta que cerró la puerta cuando le pedí que entráramos?
—Sí. ¿Y?
—¿A qué crees que se deba?
—No lo sé. ¿Tal vez a que somos hombres y ella es una mujer que vive sola? ¿O tal vez porque olió tu desesperación de querer acostarte con una chica guapa?
—Exacto a lo primero. Lo segundo no. No creo que eso se huela. Así que, si queremos acercarnos a ella, tenemos que ganarnos su confianza.
—¿Y cómo vamos a hacer eso, genio?
—Tú déjamelo a mí.
OoOoOoOoOoO
Mal presentimiento. Uchiha Sasuke tenía esa sensación desde que Naruto lo había dejado viendo videos de Christian Chávez en YouTube. Había preguntado por qué, pero el rubio sólo había esbozado una sonrisa enigmática y se marchó. Por lo pronto la canción de Libertad se escuchaba fuerte y claro por los altavoces. ¡Argh!
Cuando Naruto regresó, venía cargado de una enorme mochila para camping en su espalda. En seguida montó una casa de campaña en plena sala y sacó un par de latas que Sasuke reconoció como comida.
—¿Quién te ha dado permiso de venirte aquí, soquete? —preguntó cuando terminó de montarlo todo. El rubio lo ignoró y Sasuke bufó indignado—. Largo de mi casa.
—No. Es injusto que sólo tú puedas estar cerca de Hinata, de veras —respondió despreocupadamente mirando su preciosa comida.
Sabiendo que ya no podría sacar al hombre de sus dominios ni a patadas, Uchiha se acercó con paso resignado a su amigo y se sentó a su lado. Estaba un poco contento de que estuviera ahí porque había llevado comida. Y más helado. Así que él se había ahorrado le fatiga de encender su auto y hacer cola en la caja del súper para obtener suministros. Naruto le ofreció una lata de crema batida en seguida y él la aceptó de mala gana. No era fanático del azúcar, solamente del helado. Debería educar mejor a Naruto ya que iba a vivir con él.
—Y bien, ¿cuál es el plan?
Una sonrisa zorruna se posó en los labios de Uzumaki, se notaba que estaba esperando esa pregunta.
—¿Con qué personas se relacionan más las mujeres?
¿Otro interrogatorio? A la mierda. Él quería saber ya de qué se trataba el tan mentado plan y sus jueguitos de adivinanzas lo estaban desquiciando. No estaba y probablemente tampoco estaría de humor a largo plazo para sus juegos de palabras.
—O me dices qué es o te vas a la mierda.
La mirada letal del moreno hizo que Naruto tragara saliva. Hombre, a veces Sasuke daba mucho miedo.
—Tenemos que ser gays.
Sasuke escupió toda la crema batida, en completo shock. ¿Él gay? ¡Por supuesto que no! ¡Si hacía no mucho que insultaba a Justin Bieber por eso! Si Naruto creía que iba a caer tan bajo estaba loco. Al diablo. Jamás en el mundo de los jamases.
—Vete. Al. Infierno —le dijo con un aire amenazador y se limpió la boca—. Tú lo que quieres es tener algo conmigo. Si ya lo sabía, desde que éramos pequeños te gusta bañarte conmigo, maldito pervertido. ¡Ya se me había hecho raro que te la pasaras pegado de mí! Esto del plan es sólo una excusa para cumplir tus perversidades conmigo. ¡Pero no sueñes que voy a dejar que me toques! ¡Bastardo malagradecido!
—¡Por supuesto que no soy homosexual, idiota! ¡Y si lo fuera: no eres mi tipo! Además, esto es sólo un plan. UN PLAN. ¿Captas? P-L-A-N. PLAN. ¿No te saca de los nervios que esa niña no te haya hecho caso? ¡Si las ganas de cogértela se te notan a distancia! Nadie en su sano juicio te ha rechazado de esa manera. Ni a mí, ya puestos en ello. No de esa forma. Tal vez ella sea la lesbiana o algo. ¿Por qué más estaría aquí, en Alemania, si todos piensan que está pasando sus vacaciones en Taiwán? Vamos a averigüar eso.
—¡Me das ASCO! —gritó Sasuke alterado—. Aparte, si somos homosexuales y ella es tan lesbiana como tú vaticinas, ¿cómo carajos va a pensar siquiera enrollarse con nosotros, estúpido?
—¡Pues le decimos que en realidad somos bisexuales!
—¡Eso es más asqueroso aún! ¡¿Y qué tal si nos pregunta por qué no hacemos... cosas en público?!
—¡Será porque no queremos dañar nuestra imagen de empresarios serios! ¡Los negocios podrían fracasar y bla bla bla blá!
—¿Y si pide que lo hagamos frente a ella? ¿Que no nos cortemos con los formalismos?
—Diremos que eres tímido. Te llevarás la culpa.
—¡¿Yo?! ¡¿Tímido?! ¡Ni en tus sueños más húmedos!
—¡Yo no tengo sueños húmedos contigo!
—¡Mariposón comemierda!
—¡Vete al diablo!
Completamente exaltados se miraron el uno al otro con una expresión de odio auténtico. Odio auténtico entre mejores amigos, claro está. Al verlos así, uno se preguntaría con toda razón cómo carajos le hacían para ser inseparables desde la infancia, pero ese es uno de los grandes misterios del siglo XXI que aún no ha podido ser explicado ni por los científicos más capaces del mundo.
—¿Entonces? —cedió medianamente Sasuke ya más sosegado. El olor a reto le hacía hervir la sangre. El olor de un reto contra Uzumaki. Luchar contra otras personas no le exaltaba tanto ni le producía la misma emoción y adrenalina que él—. ¿Cuándo empezamos?
La sonrisa de Naruto se extendió por toda su cara.
Mushisisísimas gracias a todos por leer, por los favoritos y por comentar a: maribelteka, suna no hime, kaila maya the whater, RainyLady, Dark Amy-chan, Whos, Rika de Hiwatari, y hyuuga.
¡Besos embarrados de Nutella para todos!
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Última Edición: 19/08/2013
