Capitulo 2: un robo en mente

Neal

-¡No es posible!- Me reclamó indignado Jones

-Sí que lo es. – Le respondí, tirándole un papelito con un número de teléfono anotado en él y tomé los 200 dólares que estaban sobre la mesa de su escritorio.

-Hiciste trampas, no es posible que te lo haya dado ella misma.- dijo tratando de agarrar el dinero. Me lo guardé en el bolsillo.

-¡Yo no hice trampas! Me lo he ganado.- Respondí sonriente.

-Te dije que no apostaras contra Caffrey, siempre hace trampas.- Dijo Diana sin levantar la vista de su computador.

-¡Que no las hago! ¡Me lo ha dado ella misma!- contesté ahora indignado.

Hoy fue una mañana aburrida en la oficina, demasiado papeleo y nada de acción. Cuando decidí que me estaba aburriendo, me acerqué a Jones.

"¿Qué dices si hacemos una apuesta?" Le pregunté. Jones sonrió, sabía que él también se estaba aburriendo. Así que apostamos. 200 dólares si conseguía el número de la agente Smith en 5 minutos. La agente Smith era nueva en la división de guante blanco, era una cuarentona con una cara de amargada que no se la quitaba nadie. Era muy cortante y no se relacionaba con nadie. Cada vez que trataba de hablarle me miraba como si quisiera despellejarme vivo y luego hacerme volver a prisión. Supongo que por eso Peter la había contratado.

-Anda, cuenta ¿cómo te ha dado su número?- Me preguntó Jones. Yo sonreí. La verdad es que la Agente parecía inmune a todas mis técnicas de seducción, así que mientras ella se dirigía a los baños, la seguí. Me había fijado que en su dedo había una marca de un anillo que había usado durante mucho tiempo, y luego se lo había quitado. Divorciada. Pero al comprobar sus datos en los registros del FBI aun estaba casada legalmente. Eso significa que la separación fue reciente y no habían hecho el papeleo del divorcio. Ya tenía un plan en mente.

Agarré mi celular, hice como si marcara un número y luego me lo puse en la oreja. Cuando vi que ella se acercaba comencé a hablar.

-Si lo sé, tuvo que haber sido terrible para ti.- Miré de reojo comprobando si la Agente Smith me veía, pero no estaba seguro– Se que el proceso de separación es doloroso, sobre todo después de una relación tan larga.- Continué, y vi que la Agente me miraba, ahora pendiente de cada una de mis palabras.- Pero si tienes el más mínimo problema, tengo un amigo abogado que es experto en estas cosas, verás que te lo hará todo más fácil.- Vi que la Agente se acercaba a mi –De acuerdo, cuídate.- Hice como que colgaba.

-Em, disculpa, no pude evitar escuchar mientras hablabas…- me dijo la Agente Smith, que por primera vez no me miraba son ganas de querer matarme.

-Sí, estaba hablando con un amigo que está pasando por un momento difícil.- Mentí con facilidad, tratando de apresurar las cosas, se me estaban acabando los 5 minutos.

-Bueno, pues resulta que yo también estoy pasando por un momento difícil.- Me dijo con honestidad, y sentí un poco de culpa, tal vez podría decirle a Mozzie que le eche una mano. – Me preguntaba si su amigo no estaría dispuesto a ayudarme.-

- Claro.- Dije sonriendo, "ya falta poco" Pensé – Deme su número y yo se lo daré.-

Y así de fácil. Por supuesto no le contaría esa historia a Jones.

-Digamos que mis técnicas de seducción han funcionado, como siempre.- Dije con arrogancia, y Diana largó una carcajada. Claro que ella era la excepción.

-¿Que está pasando por aquí? – Preguntó Peter, llegando a su oficina con su traje de raya diplomática y, en mi opinión, demasiado grande corbata.

-Neal acaba de jugarle una a Jones…de nuevo.- Dijo Diana.

-Me lo imagino. Ven Neal, te necesito en la sala de reunión, tenemos trabajo que hacer.- Me dijo con esa mirada que significaba que tenía una nueva presa en la mira. Sonreí. Ya era hora.

JADE

"debería haber traído un abrigo" pensé. Me encontraba en el muelle, en donde se supone sería la reunión. Era una noche helada y luego de 10 minutos, ya estaba castañeando los dientes. Justo a la hora indicada, distinguí una sombra en una zona oscura, al lado de uno de los muchos edificios abandonados que se encontraban ahí. Era un hombre, y me estaba haciendo señas de que fuera con él. Todos mis instintos me decían que no me acercara, pero sabía que si era uno de los del el padrino y no iba con él, las consecuencias seria graves. Así que me acerqué. Una vez a unos dos metros de él, este señaló la puerta de un cobertizo subterráneo.

-Él te está esperando.- me dijo de un modo que me causó escalofríos, pero no podía echar marcha atrás ahora. El bajo primero por unas escaleras y yo lo seguí. Al menos abajo estaba más templado.

Caminamos por estrechos pasillos y corredores, y un montón de puertas hasta que terminé mareada, y justo cuando empezaba a preguntarme si llegaríamos algún día, el tipo, que no había dicho nada en todo el trayecto, me señaló una puerta al final del pasillo.

-Es ahí.- yo tragué saliva y entré.

Lo primero que sentí fue el olor a cigarrillo. Lo primero que vi fue un pequeño montículo de fajos de billetes de 100 dólares en una esquina; lo segundo, a un hombre de mediana edad de rasgos latinos sentado frente a un imponente escritorio, que me miraba fijamente, como si yo fuera una nueva especie animal que el trataba de examinar.

-Bienvenida.- me saludó el hombre (supuse que el padrino) con una voz rasposa y profunda.- Espero que no te moleste.- dijo asintiendo a un gorila que estaba junto a él. Este se acerco y yo me puse instintivamente en posición de lucha.- Tranquila, es algo rutinario, necesito saber si llevas armas encima.- me explicó pacientemente y yo me dejé cachear por el gorila, que asintió luego de comprobar que no tenía nada.-Gracias, Marcus-. El padrino me sonrió con una sonrisa de dientes amarillos y me señalo la silla frente a él. - Toma asiento, por favor.- me senté – Se que te estás preguntando porque estás aquí, así que voy a decírtelo. Te he estado observando, Jade, y he visto que eres muy buena en lo que haces. Tienes un don natural. Y yo tengo un trabajo reservado muy importante para ti. – Esperó unos segundos, analizando cómo reaccionaba y luego continuó.- verás, últimamente los federales me están complicando las cosas. Mas controles, mas patrullas, y me temo que se están acercando demasiado.- sacó un papel del cajón y me lo acercó, era una foto.- Este es el Agente Peter Burke, de la división de guante blanco del FBI. El es el que está a cargo de todo, junto con los de crimen organizado, así que ten cuidado con él. No parece muy bueno, pero dicen que ha capturado incluso al gran Neal Caffrey, al Holandés y a muchos otros de renombre - Sacó otra foto y me la mostró.

-Un Degas.- dije yo, reconociendo la pintura de las bailarinas.

- Si, así es. Me complace saber que lo reconoces. Eso significa que sabrás lo que vale y la historia que lleva tras de sí.-

- Claro que si.- dije yo. Sabía perfectamente la historia de ese cuadro, siempre me había intrigado.- Fue robado por los nazis y puesto en un submarino sobre los años cuarenta, rumbo a América, pero desapareció.- El padrino sonrió y asintió, instándome a continuar.- Recientemente fue encontrado por Vincent Adler, junto con casi todo el tesoro Nazi. Se creyó por un tiempo que todo se había quemado, pero luego apareció en el mercado negro en una isla de Cabo Verde. El FBI lo embargó y luego lo donó a Rusia. El cuadro vale una fortuna, tal vez 15 millones de dólares o más.-

-Así es, y estoy dispuesto a pagarte un millón de dólares por él.- Esperó unos segundos a que asimilara la noticia. "¿Está jugando conmigo? ¿Enserio piensa pagarme un millón de dólares?".- El cuadro estará aquí en Manhattan mañana. Necesito un par de pequeñas manos extras.- Sacó otra foto. La reconocí con facilidad. "La creación de Adán" de Miguel Ángel, claro que no era el original, era una falsificación mía. Estaba pintada en la pared de un edificio abandonado frente el rio Hudson. Lo pinté en una noche, con ayuda algo de pintura y una linterna. Salió en las noticias al día siguiente. Decía cosas como: "una pintura incluso mejor que algunas que encuentras en el MET", "Pareciera que acaba de salir de la capilla Sixtina, el vaticano está revisando si la original aun se encuentra allí", "Todavía se está indagando quien es la mente brillante que creó una falsificación tan exacta y en tan poco tiempo" seguido de un montón de nombres de artistas famosos que estuvieron en Nueva York esa noche. Hasta el día de hoy esa pintura está rodeada por unas sogas y cobran para que puedas verla. Se considera uno de los Monumentos y Lugares turísticos de Nueva York. Era uno de mis más grandes orgullos. Me sorprendió que el supiera que la pintura era mía.

-Tengo fuentes que afirman que fuiste tú la autora de tan brillante obra.- Yo sonreí por primera vez desde que había llegado, pero no lo afirmé ni lo negué.- Necesito de tus dotes de falsificadora para este trabajo.

Neal

Estaban todos los agentes de la división en la sala de reuniones. Peter se aclaró la voz para que todos hicieran silencio y comenzó con la reunión.

-Marcus Helman.-Dijo Peter, señalando una imagen en pantalla- Nuestro sospechoso. Los de Crimen Organizado nos informaron que ha estado yendo a casi todos los museos de Manhattan. Es sospechoso de varios crímenes violentos, incluyendo intimidación y hasta asesinato. Creen que trabaja para alguien, pero aun no pudieron identificar quien.- La imagen cambió.- Su objetivo.- dijo señalando el Degas.

Lo miré, era el Degas que encontramos en el submarino, que Mozzie robó y luego Adler. Esa pintura tiene toda una historia detrás, que solo Peter, Mozzie, Sara y yo sabíamos. Peter me miró mientras continuaba.

-Como saben, la pintura fue devuelta a Rusia el año pasado, y pasado mañana estará de exposición en el MET. Creemos que el Jefe de Helman quiere robarla. Han estado recorriendo toda la zona. Pero sus esfuerzos serán en vano.- Dijo Peter, con una sonrisa que demostraba que tenía un plan.- Hablé con los del museo, y les pedí que retrasaran un día más la exposición y que en cambio la expusieran en otro museo, el Guggenheim. Pero esta información es privilegiada, nadie sabe del cambio, así que Marcus y su Jefe aun piensan que la pintura llegará mañana al museo Metropolitan, de modo que lo agarraremos con las manos en la masa, sin poner en riesgo la pintura.-

Luego de la reunión, y de que todos decidieran que puestos ocuparían (Lamentablemente, a mi me tocaba en la furgo, junto con Peter, Jones y Diana ), me fui a casa donde Mozzie me estaba esperando.

-Hola, mon frère.- Saludó con una copa de vino en la mano

-Hola, Mozz.- Dije sirviéndome una copa yo también.

- ¿Que cuentas de la monótona rutina de ser un esclavo del gobierno?-

- Hay algo interesante, ¿Estas enterado de que el Degas del tesoro del submarino llegará a Manhattan mañana?-

- Por supuesto que sí, se rumorea en las calles que el Padrino está formando un equipo especial para robarlo.-

-¿El padrino…?

- Ya sabes, el jefe de esos vándalos en crecimiento que utilizan el Parkour para robar todo lo que se les atraviese. Yo debería hacer lo mismo, buscar chicos en las calles para formarlos y enseñarles lo que sé.- Dijo con aire soñador

-¿Al igual que hiciste conmigo, no?- Le dije sonriente

- Tú tienes 32 años, y tenías 18 cuando te conocí, el padrino reclusa niños desde los 6 años, pequeñas mentes de esponja dispuestas a ser formadas a voluntad –

- ¿Así que estas dispuesto a enseñarles a pequeños de 6 años a desconfiar del gobierno y a estafar empresarios?-

-Bueno, es una idea en progreso. Un pequeño pre-adolecente está lleno de energía, y eso del Parkour es una buena idea, agrega cierta gracia al arte de la estafa y el robo. Esos pequeños son veloces y casi indetectables.-

Yo sabía por experiencia que eran indetectables, esos niños eran un dolor de cabeza para la policía de Manhattan. Eran precisos y discretos, y ningún policía está capacitado para recorrer medio Manhattan persiguiendo niños de techo en techo. Eran el arma ideal para un robo de arte, por lo que también eran un dolor de cabeza para Peter.

-¿Así que dices que utilizará a esos niños para robar el Degas?-

-Es lo que dicen por ahí.-

-Gracias Mozz, voy a informar a Peter.- Dije sacando mi celular

-¡Alto, espera! ¡¿Qué?!, ¿Peter piensa arrestarlos?- Dijo dejando su copa y poniéndose en pie.

-Claro de si, de eso te estaba hablando. Peter pondrá un equipo de vigilancia mañana en el MET para atraparlos cuando intenten robar el Degas, y eso me incluye a mí.-

-No puedes dejar que Peter los arreste, ¡son niños!-

-¿Así que ahora te preocupas por ellos?, lo mejor será pillarlos y enviarlos a un centro de reinserción, para que aprendan a vivir una vida decente, antes de que terminen con un tiro en la cabeza.- Hace 3 años, tal vez hubiese dicho que lo que más les convenía a esos niños era la vida delictiva, pero la vida junto a Peter me había enseñado que hay más que solo los robos y las estafas, y que al final siempre atrapan al malo. Peter se había vuelto casi un padre para mí.

- "Centro de reinserción", lindo nombre para un reformatorio. Esos lugares no ayudan a los niños Neal, los hacer peores, los corrompen.-

-Deja de exagerar, Mozz. Además, aunque los dejara entrar en el MET, no robarían nada. La pintura se expondrá en el Guggenheim, solo que nadie lo sabe aun. De ese modo no usaremos una pintura tan valiosa como cebo. – Mozzie se sentó, resignado- Así que haré la llamada y avisaré a Peter. Quieras o no, mañana arrestaremos a esos chicos.

-Como quieras, pero sigo en contra de todo esto.- Dijo agarrando su copa de nuevo. - ¿Qué era eso de lo de la agente Smith que querías hablarme?