Estaba bañándome, cuando sonó el timbre.
Maldita sea, pensé, apagándole a la ducha y abriendo las cortinas para agarrar una toalla.
"¡Ay voy!" grité, mientras me secaba con la toalla. Me salí de la bañera, todavía secándome con la toalla, y después de secarme el pelaje tanto como podía con tan poco tiempo, agarré mi ropa y me vestí apuradamente, dejando manchas de humedad en la ropa.
Otra vez, sonó el timbre.
"¡Ay voy!" volví a gritar, con algo de irritación.
Salí del baño, y casi me resbalé en el piso de madera por estar mojado.
Fastídiate, Falco, pensé, llegando a la puerta antes de que volviera sonar el timbre, con su molesto sonido que se podía oír por todo el departamento.
Cuando abrí la puerta, ahí estaba Falco, vestido con la misma gabardina del día anterior. Llevaba su maletín de trabajo en una mano, y en la otra, llevaba una bolsa de plástico blanca bastante grande con las palabras ¡Gracias! escrita sobre ella.
"Como te tardas," dijo, entrando.
"Perdona, pero me estaba bañando."
"Ya se. Se nota," dijo, sonriendo y dándome un beso en el cachete.
Después, puso su maletín en el piso, reclinando contra la pared, y empezó a caminar hacia la cocina, todavía cargando la bolsa de plástico, de cual emanaba un aroma como comida recién hornada.
"¿Que trajiste?" pregunté, mientras el puso la bolsa en la mesa.
"Comida china," me respondió, abriendo la bolsa y sacando cajitas blancas para llevar, con caracteres chinos de color rojo en cada superficie blanca de ellas y manchas de grasa en el fondo de ellas. Sacó todas las cajas, y después de eso, le ayude a sacar unos platos y cubiertos.
"¿De donde la comprase?" le pregunte, mientras ponía los dos platos en la mesa.
"Un restaurante chino, por el segundo distrito, cerca de donde trabajo. Creo que se llamaba Kowloon, o Kiangsu, o algo así," dijo, abriendo una de las cajas, de cual emanó bastante vapor cuando la abrió.
"¿Te gusta el arroz frito?" me preguntó, mientras continuaba abriendo las otras cajas. "También traje pollo almendrado, fideo chino, pato guisado, camarón, y – no se si te guste – puerco al estilo cantones."
"Me gusta todo," le respondí, y se rio.
Nos sentamos en la mesa, y empezamos a comer, agarrando de las cajas y sirviéndonos en los platos que había bajado.
Después de comer, terminamos en el sillón, llenos y con sueño. Yo estaba reposando mi cabeza en el pecho de Falco, y podía sentir su pecho cayendo y subiendo lentamente con cada respiro y suspiro.
El tenía sus brazos aplomados alrededor de mi cintura, y yo tenia mis brazos alrededor de sus anchos hombros.
La única iluminación en el cuarto era la luz amarilla de la lámpara de la estufa, en la cocina, y la poca luz de la luna y de otros edificios y letreros que entraba por las ventanas. Hasta el holo-visor estaba apagado.
Y otra vez, como en los días anteriores, estaba lloviendo afuera.
"¿Estas ocupado mañana, Falco?" le pregunté.
"No," fue su respuesta.
"Bueno."
"¿Por qué, quieres hacer algo?"
"No. Solo quería saber."
"¿Qué quieres hacer mañana?"
"Lo que sea," le dije, y el dio un gruñido.
Lo abracé, y me estreche para darle un beso en el cuello.
Después de eso, duramos ahí bastante hasta que Falco, con sueño, se paró, y dijo que nos deberíamos ir a dormir.
"Esta bien," dije, parándome lentamente, bostezando. Rápidamente, me asomé a ver el reloj de la estufa, que indicaba que la hora era las 10:17 PM. , antes de irme a la cama, donde Falco me estaba esperando.
