Quiero aclarar algo, ya puse la advertencia en el capitulo anterior, pero quiero que lo entiendan, el siguiente capitulo tendrá escenas de tortura, así que quiero que piensen bien sobre lo que leen


Vale, habían prometido prepararse para lo que viniera, pero eso no significaba tener que soportar a una chica que parecía demasiado temerosa para su propio bien.

-Bueno, esta chica de aquí es Hitoka Yachi-san, les mostrara la escuela- termino por explicar el director a los cuatro chicos.

Cuando termino de decirlo, los cinco salieron del lugar, y volvieron la vista a la rubia, que salto un poco intimidada por la mirada de los cuatro, y empezó a tartamudear, claro que quería ser de ayuda, pero ¿cómo servir de guía a los nuevos chicos si no podía decir ni una palabra?

-Hitoka-chan- pero sus tartamudeos fueron interrumpidos por unos gritos que venían del otro lado del pasillo- buenos días-

-Bu..buenos días, Noya-san, Tanaka-san-

-Hey, necesitamos tu ayuda en el club, Daichi-san nos mando a buscarte, vamos, deprisa- soltó el mas bajo, casi vomitando las palabras.

Kei no pudo evitar reír en voz baja ante esto, se parecía a su jefe cuando se emocionaba, aunque la estatura variaba un poco.

-¿Que es tan divertido Kei?-

-Vamos, niega que hay algunas similitudes entre ambos- ante esto Shouyo solo hizo un puchero, mirando de reojo al mas pequeño sin entender la similitud.

Tobio solo miro un poco extrañado a los otros dos, que parecían muy alegres para su gusto, pero decidió que no tenia importancia, por otro lado, Tadashi decidió observarlos atentamente, el mas alto estaba pelado como un monje, además de eso, no había nada mas vistoso, por otro lado, el mas pequeño, tal vez 10 centímetros mas bajo que su jefe, tenia el cabello castaño y en punta, con un curioso mechón rubio.

Demasiado ruidosos, si, representaban algún peligro, no.

-¿Quiénes son ellos Hitoka-chan?- pregunto Tanaka, mientras el otro les observaba desde abajo, ya que estaba en como una rana, curioso.

-Son alumnos nuevos, y debo enseñarles el lugar-

-Pero en verdad necesitamos tu ayuda, incluso Shimizu-san mando a buscarte-

Ante esto Yachi se puso de nuevo nerviosa, se notaba que la pobre estaba entre la espada y la pared, así que Yamaguchi decidió intervenir, de cualquier manera, tenían que recorrer la escuela después por su cuenta para descubrir lugares perfectos para planear emboscadas, escapar o parecido.

-Ve a ayudar Hitoka-san, nosotros estaremos bien-

-Pe..pero- la chica miraba a todos lados, preocupada por dejarlos solos.

-Esta bien, que vengan con nosotros, seguro al resto del equipo no le importa- determino Noya, saltando emocionado y jalando a Shouyo y Tadashi por la manga del uniforme.

-Es una muy buena idea- Tanaka hizo lo propio y también jalo de Tobio y Kei, mientras Yachi les seguía detrás, un poco insegura de lo que estaban haciendo.

Terminaron por dirigirse al gimnasio entre las quejas de los cuatro nuevos, e irrumpieron de manera tan ruidosa que todos los presentes voltearon, incluso los dos adultos que estaban en el extremo mas alejado del lugar miraron curiosos el origen del escándalo.

-La..lamento la demora, pero- y miro a los cuatro -se supone que tenia que enseñarles la escuela cuando me encontré con Tanaka-san y Noya-san-

-No te preocupes Yachi-san, nosotros fuimos quienes interrumpimos- declaro un chico con un lunar y de cabello plateado.

-Es cierto, pero ¿Qué hacen aquí?- pregunto el que estaba a su lado, un chico moreno y de cabello oscuro.

-Fuimos arrastrados hasta aquí- respondió Kei, mirando de manera asesina a los otros dos que los acompañaban.

-Tanaka, Noya- el tono lúgubre saco un escalofrió en los nombrados, mientras los otros cuatro solo sonrieron divertidos.

-Daichi-san, no es lo que piensas- ambos empezaron a negar rápidamente con las manos y la cabeza, esperando aplacar la ira de su capitán.

-Ho, ¿en serio?-

Una palmada se dejó oír en todo el gimnasio, calmando el escándalo que se había formado no solo de parte de Tanaka, Noya y Daichi, sino el que también se había formado alrededor de los nuevos por parte del vice capitán Sugawara, el chico del lunar, la estrella del equipo Asahi que por la barba y la altura parecía mayor que el resto, los punta receptor Ennoshita y Kinoshita, el primero de cabello oscuro y el segundo de cabello castaño claro, además del bloqueador central Narita que al igual que Tanaka, tenía el corte de un monje.

-Vamos, vamos, están asustando a los nuevos- dejo oír el de pelo rubio, acercándose a ambos grupos en compañía de una chica del largo pelo negro con reflejos azulados y un chico poco más alto que Shouyo, con un pelo castaño indomable y una mirada tranquila tras los lentes -bueno, un gusto conocerlos-

-Si, verdaderamente es un placer- para cualquiera menos los cuatro menores, ese tono parecería amigable, pero contenía una promesa de dolor a futuro.

-Si, el gusto es nuestro- Tadashi sonrió, un poco tenso por la mirada que recibía de parte de Ittetsu-chan -mi nombre es Yamaguchi Tadashi-

-Yo soy Tsukishima Kei- se presentaron para después dirigir una mirada a sus jefes, dudosos de presentarlos o no.

-Mi nombre es Hinata Shouyo, un gusto- saludo el de cabello naranja, sonriendo amigable.

-Y el mío Kageyama Tobio- fue seco, sin interesarse en presentarse debidamente.

-Bueno, bueno, se que es raro, pero debo pedir que se retiren, tenemos que hacer una estrategia para el siguiente partido-

-Claro, perdón por interrumpir, nosotros nos retiramos- y sonriendo lo mas tranquilo posible, Tadashi saco al resto de ahí.

Solo cuando estuvieron fuera y las puertas del auditorio se cerraron a sus espaldas se permitieron suspirar, seguramente serian regañados en casa.

-Aunque, eso fue divertido- el tono alegre del mas pequeño llamo su atención, los tres restantes le miraron con duda -vamos, quiten esa mirada de sus caras, estaban jugando volley, ¿cierto?-

-Si, pero antes que pienses en cualquier cosa, no entraremos al club- Tobio lo dijo con un tono que no admitía replica, pero Tadashi y Kei sabían que eso no era garantía de nada, si "la reina cuervo" quería algo, lo conseguiría.

-Vamos Tobio, no seas aburrido, seguramente sería mejor pasar tiempo en la escuela a solo coleccionar cuerpos-

Tadashi solo pidió a quien fuera que nadie se acercara por ahí, seguramente la conversación iría por temas que chicos de 15 años no deberían platicar, pero tampoco podía detener una discusión entre sus jefes.

-Bueno, dices coleccionar cuerpos, pero si mal no recuerdo, tu eres quien mas disfruta de quitarle alguno de sus ojos- le respondió Tobio -además, perder tiempo aquí en lugar de usarlo para follar, ¿en serio?, creo que mi elección es obvia-

-Lo dices como si no pudieras follarme en la escuela- se quejo Shouyo, en verdad quería practicar, se veía interesante -vamos Tobio, piensa en la satisfacción de ganar- le dijo con ojos brillantes -aplastar a los rivales, ver sus caras al ser derrotados-

Bueno, eso se escuchaba bastante tentador, incluso para los otros dos que, al pensar en hacer sufrir a alguien sin necesidad de matarlos, era algo bastante atractivo y divertido de pensar hacer.

-Bueno, si lo pones de esa forma- Tobio mordió su labio inferior, pensando en las opciones -pero primero practicaremos por nuestra cuenta, además, pediremos tener los fines de semana libres para poder follar y asesinar a nuestro gusto-

-Me parece una idea excelente, además, quiero un nuevo ojo, amaría uno de color verde o azul-

Kei y Tadashi no dijeron nada, después de todo, eran los reyes quienes elegían el que hacer o que no hacer, así que debían aceptar cualquiera de sus ordenes como si fueran la ley sagrada, aunque lo que mas les preocupaba era como reaccionaria Ittetsu cuando se enterara.

-Pero ya que tomaremos un tiempo para practicar, Tadashi- el nombrado le miro atento -quiero en verdad ese ojo, quiero que busques a alguien para eso-

El de pecas hizo una reverencia antes de simplemente dar media vuelta y proponerse buscar alguien que entretuviera a su reina.

Kei le vio irse y devolvió la mirada a sus jefes, esperando alguna indicación, pero no dijeron nada y caminaron de nueva cuenta al edificio principal, así que se puso detrás suyo para poder seguirlos a una distancia que podría parecer que el rubio no conocía a los dos delante suyo.

Pero cuando iban pasando cerca del pasillo de los chicos de segundo supo que debería hablarle a Tadashi, ya no seria necesario buscar a una posible víctima, Tobio había sido visto con un poco de lujuria por una chica de ojos azules, no muy llamativos, pero seguramente lo importante seria la victima y no el color en esta ocasión.

Mando un mensaje y foto a su pareja para informarle, y este solo le mando una carita sonriente, mensaje recibido, la chica desaparecería sin lugar a dudas.

-¿Algo bueno?-

-No te preocupes, esa chica no volverá a molestar- la afirmación de Kei le saco una sonrisa a Shouyo.

Tobio solo escucho lo que decían sin preocuparse, en realidad le divertía esas situaciones, por eso mismo esperaba llamar la atención de alguien en la escuela, disfrutaba de poner a "su reina" celoso y mas por lo que seguía a eso, nunca había escenas y peleas entre ellos por celos, si no que secuestraban a dicha persona y le torturaban, además de arrancarles alguna parte del cuerpo para coleccionar, Shouyo eran ojos, Kei cabello, Tadashi meñiques y el disfrutaba de las orejas.

Ittetsu al principio se había extrañado ante esa necesidad de coleccionar, pero nunca prohibió que lo hicieran, y tampoco se lo informo a sus padres, así que el día que tuvieron que mudarse y descubrieron su colección, las caras de asco de algunas personas no se pudieron ocultar.

-Sabes, ya nos saltamos las clases de hoy, ¿Qué tal si volvemos a casa?-

-Me parece bien, Kei, dile a Tadashi y avísenle a- unas voces lejanas les recordaron que no estaban solos -Takeda-sensei-

-Entendido- por el reflejo de los lentes se pudo ver el mensaje mandado a Tadashi y la respuesta inmediata, su cuidador no estaba muy feliz, pero los dejo ir.

No fue demasiado difícil salir de la escuela, era más difícil salir de su propia casa cuando estaban castigados por Ittetsu, solo tuvieron que saltar la barda de la escuela y mirar el Audi, tenían permiso de llevárselo, pero no tenían las llaves.

-Esa fue una jugada muy cruel por parte de Itte-chan- se quejo el mas bajo, mientras Kei se arrodillaba y peleaba con la cerradura para abrir el vehículo -en serio, ¿y si alguien viene y piensa que robamos el carro?-

-Mala suerte-

-Tobio, no te burles-

-Reyes, por favor, entren al vehículo- ambos voltearon mientras Tadashi y Kei mantenían abiertas las puertas derecha e izquierda respectivamente.

Shouyo paso junto a Tadashi, tomando su lugar preferido y mirando al de pelo negro ir al lado opuesto, para que segundos después se cerraran ambas puertas, y los condes cuervo se dirigieran al frente, Tadashi tomando el volante después de cruzar unos cables para poner el Audi en marcha.

Kei solo se preocupo por mirar su teléfono y mandar un mensaje, consiguiendo respuesta inmediata y sacando una pequeña risa burlona del rubio, para mostrar el contenido del mensaje a Tadashi y obteniendo un asentimiento en respuestas.

-Los dejaremos en la casa y después saldremos por un pequeño regalo para ambos, mas especifico, para la reina-

-Vale, pero ya lo saben, sean discretos, no queremos que Ittetsu se moleste con nosotros-

-No se preocupen, ¿alguna vez hemos fallado?-

La risita de Shouyo les hizo saber que algo dijeron mal, fallar era una palabra prohibida, por eso no se quejaron cuando unas pequeñas manos tomaron tanto el cabello café como el rubio y sintieron los jalones, y por ese mismo impulso su cabeza golpeo varias veces el respaldo de los asientos.

-No, hay, fallos- cada palabra era un golpe, y dijo la misma frase tres veces mas antes de dejarlos libres -mas les vale no volver a decirlo-

-Lo sentimos nuestra Reina- respondieron ambos al mismo tiempo, sintiendo sus cabezas punzar en la parte trasera por los golpes.

-Si quieren disculparse, apresúrense a dejarnos y conseguir su regalo- fue la indiferente respuesta de Tobio, pero los bisturís en sus cuellos decían otra cosa -pero es como dice Shouyo, si escucho esa palabra salir de sus labios- quito ambos bisturí para después lamer uno sin importarle el corte que eso ocasiono en su lengua -los castigaremos-

Ambos asintieron, ya habían sufrido sus castigos antes, las quemaduras en forma de cuervo, además de algunas cicatrices eran prueba de los serios que eran en la corrección y adiestramiento, y si aún quedaban dudas, podían preguntárselo a la mascota en el sótano.

El resto del camino transcurrió en silencio, pero rápidamente pudieron dejar a sus jefes en casa y retirarse rápidamente por el regalo especial, esperando aplacar un poco la ira de los otros.

Se mantuvieron en movimiento hasta que vieron el uniforme femenino de su nueva escuela, y detuvieron delante de ella.

-¿Morisaka Yuna?-

-Si, ¿ustedes quiénes son?-

-Venimos de parte de la agencia- al ver la desconfianza de la chica Kei sonrió galante -ya sabes, Kageyama Tobio te recomendó-

Eso tuvo el efecto deseado, la mención de ese nombre bajo todas sus defensas y entro al Audi, aceptando la botella de agua que le ofrecieron, después de todo, hacia mucho calor, y tenia que ser cierto, se empezó a sentir demasiado cansada y dejo que sus ojos de un azul apagado se cerraran, sin ver la sonrisa burlona que nació en los rostros ajenos.

Pero al despertar y no reconocer donde estaba se preocupo un poco, hasta que un ruido metálico llamo su atención, se iba a levantar para intentar averiguar que pasaba, pero sus piernas no respondieron, temerosa miro hacia abajo, encontrando que estaban atadas entre si y una cuerda pasaba entre ellas, cuando jalo un poco sintió un tirón en sus brazos, que estaban atados a su espalda.

El miedo empezó a crecer en su cuerpo, y mas cuando una mano salió de lo que parecía una casa para perros exageradamente grande.

-Evita gritar, los amos están ocupados en este momento y si interrumpes será peor- la voz baja y rasposa le saco escalofríos, pero aun mas el toque de juventud en ella.

-¿Quién eres?, ¿Dónde estoy?, por favor, ayúdame, quiero volver, tengo miedo-

Pero el silencio volvió a reinar, hasta que pequeños ruidos se colaron por la parte superior de donde estaba, pack, pack, pack, pack, pasos que se hacían mas fuertes, hasta detenerse y que una trampilla se abriera en el techo, el ruido volvió, ahora eran claros, diversas pisadas bajando, y poco después una luz se encendió.

Lo primero que llamo su atención no fue los cuatro chicos con ropa llena de salpicaduras de color rojo oscuro, tampoco el maestro de literatura detrás de los menores, si no lo que el de pecas y el de lentes traían en manos, el primero con una bandeja donde diversos instrumentos quirúrgicos brillaban y el segundo con diversos recipientes, lo terrorífico no eran los recipientes, si no las etiquetas que podía alcanzar a leer con esfuerzo.

Ojos, cabello, sangre, dedos, no pudo leer más, las ganas de vomitar nacieron en ella y empezó a toser, dando arcadas y escuchando las risas de satisfacción ante su reacción.

-Bueno, quisiera decir que no es personal, pero mentiría, y yo odio las mentiras- dijo con calma Shouyo, remarcando la palabra odio en un tono cantado- viste a mi chico, y eso está prohibido, aunque tus ojos no son lo que quería en este momento, puedo sacrificarme por el bien de la justicia- sus manos se alzaron y Tadashi, que ya había dejado la bandeja en una mesa cercana, coloco unos guantes de cirugía en ellas.

Kei repitió el mismo procedimiento con Tobio, para después colocar un par en las manos de Ittetsu y ellos mismos ponerse otros, dejando que los ojos de la chica se llenaran de miedo, Shouyo tomo unas tijeras antes de cedérselas a Kei, esa noche seria larga.