Hola a todos, aquí dejo para ustedes el segundo capítulo de esta historia que seguiré escribiendo, mientras la musa de medio tiempo que contraté, no decida renunciar y dejarme de nuevo bloqueada.
Saludos y que la disfruten.
All I want for Christmas is you
Miedo, Cobardía y Poca Fe
–Un año… se ha cumplido un año y todo sigue igual— pensó desesperado tras beberse un vaso de whisky de fuego de un trago, hizo su cabello hacia atrás con una mano y volvió a dejar el vaso sobre la mesita de la habitación del apartamento que se había logrado conseguir en arrendamiento. Draco llevaba 365 noches maldiciendo su suerte, su ineptitud para moverse en el mundo muggle, su estupidez por no haberlo imaginado y sobre todo, la impotencia que sentía al no poder encontrarlos.
Tenía tan claro como si apenas hubiesen pasado horas aquella visión, aquella emoción que lo despertó sudando frío y casi ahogándose, recordando la revelación que se le dio en un sueño; en especial, aquel rostro regordete, sonrosado y adormilado que al final mostraba un bello par de ojos grises. Golpeó de nuevo el muro, frustración, esa maldita emoción lo venía persiguiendo de meses atrás y comenzaba a hacerlo perder la esperanza de encontrarlos; había recorrido medio Londres muggle en su búsqueda y aún no lograba nada, absolutamente nada.
El tiempo seguía en su contra, si no los encontraba pronto, tendría que casarse con Pansy y no sólo ser infeliz él mismo, sino ella y de paso, su mejor amigo, que por alguna extraña razón se había perdido en los ojos negros de la chica. No podía permitirse fallar de nuevo, no esta vez, sabía dentro de sí mismo que era lo correcto seguir buscando, sin embargo, las fuerzas iban dejándolo cada día un poco más.
Se sentía solo e inseguro, jamás había estado tanto tiempo fuera de sus territorios, tan expuesto y tan indefenso, porque había aprendido de mala forma que no podía valerse sólo de su varita para vivir entre muggles. El dinero que había llevado consigo en la expedición comenzaba a escasear, pedir dinero a su padre no era opción, y no tuvo más remedio que reconocer que era un perfecto inútil, así que ahora no sólo tenía que buscar a Hermione y ese niño de ojos grises; ahora debía también hallar un trabajo y no sabía por donde comenzar.
Miró su rostro reflejado en un espejo, se veía demacrado y algo ojeroso, la comida muggle no le hacía tanta gracia como podía parecer y a la larga, después de un año prácticamente comiendo fish & chips, estaba más delgado de lo normal y de no ser porque estaba seguro de que aún no se veía enfermo, podría haber jurado que se estaba contagiando de spattergroit, o algo peor "algún bicho que le hubieran pegado los muggles". Sonrió con sorna recordando su primer resfriado sin la compañía de un elfo doméstico y le causó todavía más gracia pensar en que después de aquel catarro, había cogido el vicio del cigarro –bonita forma de quitarte la tos ¿no?—, se dijo medio reprochándose el mal hábito.
A decir verdad, lo que peor le hacía sentir en ese momento, es que estaba a tan sólo un mes de las fiestas de final de año y una vez más estaría solo, en aquel lugarcillo inmundo (según su parecer) que se había conseguido, sería una navidad más solo, con sus pensamientos, tribulaciones, culpas y recuerdos. Seguía tratando de confortarse pensando en que había de encontrarlos pronto y poder abrazarlos, sin embargo, aquel pensamiento cada vez tenía menor efecto: comenzaba a darse por vencido.
Margara, Karyta34 y Princesa Artemisa, es un placer darles la bienvenida a una más de mis locuras, de verdad, espero que disfruten leer el fic tanto como yo disfruto escribirlo
Sigrid, de regreso y con un intento de fic de temporada, ya sabes... eres mi mano dura en esto.
Durante el 24 no creo que me sea posible publicar algo, pero probablemente el 25 ya estarán con noticias mías. Muy felices fiestas a todos, mi deseo para ustedes, que el viejo panzón de San Nicolás no sea tacaño y les traiga muchos regalos.
J. Saiph Lestrange-Black.
