CAPITULO 2

A la mañana siguiente el tibio calor del sol de mediodía iluminaba intensamente su cara. El rubio fue el primero en despertarse con un profundo suspiro, se giró y observó a su lado el cabello negro ébano de Harry y sus largas pestañas unidas sobre sus ojos. Entonces pasó suavemente su dedo sobre ellas despertando al moreno con un suave cosquilleo en los ojos.

-Buenos días-

Harry dio una amplia sonrisa y le respondió con un beso. Unos minutos después el rubio estaba levantado y disponiéndose para el baño.

-Espera, podemos pedir que nos traigan el desayuno y después… bañarnos-

-Nop- respondió el rubio moviendo la cabeza suavemente -Primero el baño. El desayuno nunca se toma en la cama, es antihigiénico y malo para la digestión.-

Esa respuesta dejó a su esposo sin palabras mientras el rubio entraba en el cuarto de baño. Harry se levantó, se puso un pantalón deportivo y llamó a los elfos para encargarles el desayuno y que dispusieran todo lo necesario, pues Draco y él saldrían más tarde a la Finca "Cornamenta" que Harry tenía en las afueras. Ahí sería su Luna de Miel.

Cuando volvió a la habitación el rubio estaba medio vestido y con el cabello mojado, enmarcando curiosamente su mirada mientras se ponía una impecable camiseta blanca. Harry sintió que de pronto su boca tenía tanta saliva dentro, que corría el peligro de que se le saliera y parecer cachorrito de Fang.

-¡Oh Draco!-

El rubio se sonrió engreído y más esponjado que el cabello de Hermione, entonces se acercó a él y se besaron. Harry empezó a desvestirse jalando a Draco hacia la regadera de nuevo. Draco se sonrió en el beso, lo intensificó y después se alejó.

-Yo ya me bañe…- terminó con una amplia sonrisa y un jadeo apenas perceptible. En sus ojos se dejaba ver el brillo de la lujuria pero Harry sabía que Draco no se sentía completamente libre aún… el niño es más pudoroso que una señorita… tal vez en la finca se olvidara un poco de tanta estupidez…

Un rato después estaban ambos desayunando con sonrisas y algunas arrumacos, el rubio por momentos olvidaba sus pudores y recelos y dejaba que las ganas de volver a besar cada centímetro de Harry lo recorrieran.

Draco odiaba tener que ir a pasar su luna de miel a la finca pudiendo ir al lugar que les diera la gana pero Harry no soporta la publicidad y que la gente lo persiga, ya bastante había tenido en la boda. Entonces el amor había hecho al rubio ceder (de mala gana, claro) ante el capricho del moreno. Pero ese día lo único que deseaba era irse finalmente a la finca y encerrarse con Harry en cada una de las habitaciones y en la regadera y hasta en la cocina aunque fuera antihigiénico… pues con Dobby y Kreacher ahí sentía que no podía desahogarse como deseaba. Pues si bien era cierto que los elfos para Draco son poco menos que nada, había que reconocer que son criaturas vivas que todo ven y todo oyen… así que mientras estuvieran a solas, podía pasar por alto que estuvieran en una finca…

Al llegar después de dejar sus cosas y que Draco se instalara dejando en perfecto acomodo sus pertenencias, Harry pensaba mostrarle toda la finca pero cuando el moreno extendió su mano llamándolo, el rubio lo jaló hacia un febril beso. El rubio no tenía interés en salir de esa habitación las próximas horas… el beso creció y creció haciéndolos buscar un apoyo, entonces Draco estaba verdaderamente entregado al deseo. Harry lo sintió entregarse y supo que era el momento para hacerlo ir al cielo.

Harry lo empujó hasta recargarse en la pared y entre besos le abrió el pantalón dejando que su mano se resbalara por la sedosa piel de Draco mientras éste jadeaba fuertemente haciendo volar los cabellos de Harry con su aliento. Las caricias rápidamente comenzaron a humedecer los cabellos de ambos mientras sus bocas humedecían la piel…

El pantalón cayó al piso, Harry bajó hasta quitarlo y se quedó hincado a los pies de Draco, quien simplemente dejó caer la cabeza hacia tras y cerrando los ojos se dedicó a disfrutar de esa caricia que corría el peligro de convertirse en –una- de sus favoritas. Su cuerpo se relajó y permitió ahora sin inhibiciones que los gemidos salieran de su boca mostrándole a su esposo cuanto disfrutaba de aquello.

Harry volvió a su boca y las ropas salieron al tiempo que volaban algunos botones de una camisa y otra, ambos se fueron hasta la cama, Harry sonreía, Draco lo intentó pero la expresión febril reinaba en su cara tensando un poco los músculos de su cara… y otros músculos más de su cuerpo.

Cayeron sobre la cama y aquello se volvió un besadero y chupadero interminable, recorrían sus cuerpos como si estos estuvieran cubiertos por una capa invisible de azúcar glasé. Después, Harry considero que era buen momento y tomando un poco de su propia saliva lo acarició tan íntimamente que Draco literalmente se convulsionó con un gemido tan ronco que se sorprendió a si mismo. El dedo de Harry había llegado de manera tan precisa y suave a su próstata que el acierto era evidente en los ojos volteados del rubio.

La preparación fue peligrosamente placentera, tanto que Harry llegó a temer que Draco no llegara al mejor momento. Pero afortunadamente para ambos se equivocó, el rubio aún retorciéndose y agitando sus piernas extasiado aguantó hasta que el moreno lo consideró suficientemente preparado. Entonces le indicó que se volteara y el rubio más obediente de lo que hubiera deseado ser alguna vez, lo hizo.

Lo que vino después… fue el mejor festín de gemidos, jadeos y palabras entrecortadas que habían escuchado ambos… claro que apenas era su segunda experiencia, aún faltaban muchas más noches y días y horas dentro de esa Luna de Miel. Draco se había liberado y se permitió reconocer que el ser cabalgado de aquél modo era alarmantemente placentero.

-¿No me vas a enseñar la finca?-

-¿Puedes pararte?!!- Preguntó Harry sorprendido después de un jadeo.

-Cla…-AH! Aaaahh… ¡Oh Dios!- se quejó Draco al intentar levantarse y sentir un fuerte dolor correrle desde el culo hasta media espalda y además el dolor en diferentes músculos de su cuerpo que no recordaba haber usado. Harry soltó una escandalosa carcajada.

-¿Qué decías?- la sonrisa burlona seguía en su cara

-Pero qué diablos¿Así te dolió a ti?-

-Jaja ¿que no me vista caminar hoy en la mañana como niño cagado?-

-Pues que bueno que vamos a estar a aquí durante varios días, y nadie nos a ver caminar como… como…-

-¡Como putos recién penetrados! Jajaja-

-¡CALLATE!-

-Draco! De qué te espantas? Somos putos y somos unos recien penetrados, jajaja además no hay nadie que nos vea ahora, pero tu crees que no se lo imaginan… saben que tu y yo nos estamos cogiendo…- mientras Harry decía esto acariciaba lascivamente le pecho del rubio y amenazaba con ir al sur –saben lo que hacemos… saben que…-

-Si pero no saben quién a quien o cómo o…-interrumpió Draco

-¿Y para qué querrían saber eso? Además es lo que menos importa, es obvio que las cosas son repartidas, no?-

-Bueno, hablemos de otra cosa… entonces me vas a enseñar la finca o nos quedamos en la cama-

-Vamos a que conozcas toda la finca y después… después cuando nos hayamos recuperado… hay que seguir practicando para que cuando volvamos ya no caminemos como niños cagados- terminó Harry con una amplia sonrisa que Draco le correspondió para después levantarse.

Los días que siguieron a esa tarde estuvieron llenos de arrumacos besos y reconocimientos en todas y cada una de las habitaciones de la casa, incluso Draco llegó a olvidarse un poco de su delirio higiénico y le había dado una mamada inolvidable a Harry hasta hacerlo correr sobre la finísima duela del comedor. Sin mencionar que retomó la idea de darse un baño juntos y lo encontró bastante más agradable que hacerlo solo. Definitivo.

La práctica intensa de su Luna de Miel no cesaba en todas las formas y posiciones conocidas (y también desconocidas) alternando roles y funciones, pero habría que comentar que Draco le había tomado especial aprecio a eso del masaje prostático y al rol de dominado, en dónde se desmelenaba sorprendiendo al mismo Harry que lo veía disfrutar de manera increíble. Después de todo era necesario que sus cuerpos se acostumbraban a estas nuevas actividades y no hay nada mejor que la práctica constante.

Pero su Luna de Miel terminó y hubo que volver, y controlarse bajo las orejotas de los elfos, pues Draco no quería que oyeran nada que les pudiera provocar malos pensamientos o no poder dormir por las noches… Pero Harry le recordó que eso era fácilmente solucionable con un hechizo de silencio que los salvara de los oídos entrometidos y le diera a Draco la libertad necesaria, Harry no quería volver a tenerlo contenido entre sus piernas.

Las semanas pasaron y después de un par de meses de matrimonio volvieron a su convivencia con la sociedad siendo ya reconocidos como una pareja, es decir como una nueva familia; las cosas se fueron estabilizando poco a poco, Harry volvió a su trabajo mientras Draco se encargaba de la administración de los asuntos Malfoy desde su casa para la mala suerte de Dobby y Kreacher.

Una de esas noches Harry había vuelto particularmente cansado de su trabajo, con bastante estrés acumulado. Draco por el contrario había tenido un día bastante aburrido y había tenido que conformarse con pasarse el día desquitándose con los elfos pidiéndoles mil cosas imposibles y propiciando que se autocastigaran por el fracaso en su desempeño. Draco era un Black insufrible.

Fue así que para la hora en la que Harry llegó el rubio estaba ansioso por sexo. "SexoSexoSexo" era todo lo que podía pensar su hormona, digo su neurona. Cuando Harry se desvistió para meterse en la cama, Draco pensó que era su momento y en cuanto lo tuvo al lado suyo comenzó a besarlo acariciando su pecho.

-Draco!!-

-Te vas a relajar…-

-Es que… en serio Draco, no tengo energía en absoluto-

-No hagas nada… déjamelo todo a mi…-

Un momento después estaba jalando con autoridad el bóxer de Harry mientras este suspiraba en un bufido, tomó el flácido pene en las manos y su cara radiaba con una amplia sonrisa mirando a Harry a los ojos quien estaba apunto de reírse por la expresión de niño con yoyo nuevo que tenía Draco. Lo acarició un poco y empezó a besarlo y chuparlo suavemente mientras el moreno le tomaba la palabra y comenzaba a disfrutar y relajarse.

La erección tardó un poco en llegar y Draco parecía preocupado de que no llegaría nunca o de que tal vez no estaba poniendo el empeño necesario, así que una vez lograda la combinó con un masaje en toda la zona púbica. Harry no estaba arrepentido de haber aceptado y quería compensar la estupenda idea de Draco, así que jalándolo de un pie lo llamó a que acercara su cadera a él y le bajó los pantalones y después de chuparse el dedo y dejarlo lleno de saliva se lo metió.

El rubio aspiró tan fuerte sobre el pene de Harry que ambos gimieron sin pudor alguno, Draco volvió a su tarea con mayor intensidad y Harry incrementaba en la misma medida provocando que el rubio en ocasiones se detuviera imposibilitado para otra cosa que no fuera jadear. Pero la próstata de Draco era un lugar demasiado sensible, de hecho aquella noche parecía estar demostrando una resistencia poco usual. De pronto dejó la mamada de Harry para dedicarse solamente a mover la cadera entre gemidos para después correrse sobre Harry.

Después de un par de segundos y con Harry aún adentro, solo para motivarlo a terminar con lo iniciado, volvió a Harry y a la mamada adicionó una muestra de lo que acababa de recibir provocando que Harry lo embarrara hasta las orejas con varios disparos y un par de convulsiones.

La noche había sido avasalladora, felizmente el día siguiente era sábado y Harry no tenía la pesadilla de irse a trabajar. Pero al despertar Harry se llevó una tremenda sorpresa que le congeló la sonrisa del recuerdo de su orgasmo de la noche anterior.

La sábana blanca con la que estaban cubiertos tenía una alargada mancha color azul pato-purfic al centro que hizo que las pocas neuronas de Harry se murieran.

-Draco…-

-Humm…-

-Draco…-

-Harry es sábado…-

-¡Abre los ojos quieres!-

-¿Qué?-

-Ahí…-

-Que… QUÉ DEMO… que demo… puta madre!-

-Draco yo todavía no sé bien muchas cosas del mundo mágico, pero… dime que no es lo que estoy pensado…- Draco se mantuvo en silencio y Harry pudo ver con claridad como la piel de Draco iba siendo mas transparente a cada segundo –No… no le pasa eso a los hombres embarazados?-

-Si…- los ojos de Draco recorrían la sabana por entero como buscando más gotas que indicaran 'de qué lado' había sucedido. –pero no siempre la causa es esa…-

-Draco estás embarazado…-

-¿Yo por qué? Tal ves eres tú!!-

-Yo no soy de sangre pura-

-No necesitas ser de sangre pura, ambos padres tuyos fueron magos y eso es suficiente… ¡Y además los Potter sí eran sangre pura!-

-¿Y…?-

-Pues supongo que habrá que… no sé, consultar con alguien… ¡de confianza obviamente!-

-¡Ya está! Hermione-

-¡¿HERMIONE¡NO¿Por qué Hermione?-

-Porque es sanadora, te suena lógico? Además es mi mejor amiga y no conozco a ningún otro sanador y menos que sea de confianza, tu sí?-

-Demonios, no! Pero…-

-¿A qué le temes? Solo nos harán un par de análisis… ¿no?-

Draco se mantuvo en silencio mientras ponía cara de bebé de un mes cagando y luego se subía un intenso rubor por su cara.

-No precisamente…-

N/A: Disculpen la tardanza pero esta vez la culpa no fue mia, la pagina tuvo problemas por mas de una semana; lo siento, iré actualizando conforme vaya pudiendo, de cualquier manera, creo que es un fic con pocos seguidores u.u… besitos a todos. Gracias a Pato por sus consejos en materia gay.

Alma ya sabes cualquier cosa que opines me dices, este fic es tuyo.