A las buenas tardes.
Son las 17:17 del día 8 de enero de 2016, hora española.
Después de un periodo largo de reflexión he decidido continuar con la publicación de este FIC y seguir intentando escribir sin ayuda y seguir, cada día, aprendiendo a escribir. Mi anterior FIC, OCULTO EN EL CORAZÓN, acabó con más o menos éxito y alguna que otra crítica al "Sakura-Chan" de Sasuke en el capítulo del embarcadero. Que un solo error en un fic de 41 capítulos mereciera tantas críticas me dejó algo triste y tocada y me desanimó un poco.
Si bien, ya lo he superado y aquí vuelvo con mi Escalera del Perdedor, un universo alternativo con personajes conocidos totalmente OOC.
Así que disfrutad, o no, pero comentad, sugerid y criticad, que para eso escribo.
Camfrica.
Tayuya, Deidei Y Sasori
Mientras Sasuke Uchiha, desde el suelo, les observaba alejarse, el chico llamado Deidara y la guapa Tayuya se encaminaban hacia el gimnasio del instituto mientras charlaban de forma animada.
Eran la "gente cool" del instituto, llenos de tópicos: guapos, ricos y clasistas. Él tenía entrenamiento con el equipo de baloncesto y ella con el equipo de las animadoras.
Sus conversación se centraba en el muchacho al que acababan de dejar en el suelo.
- No sé por qué hablas con ese freak de Sasuke Uchiha -comentaba Deidara extrañado- Es un marginado, un antisocial, un tipo raro… ¡No tiene amigos…!
- ¡Oh! Vamos "Deidei"… ¡Es muy divertido! – contestó ella esbozando una sonrisa pícara.
Deidara prosiguió con su crítica constructiva, sin escuchar a su acompañante.
- … Siempre viste esa horrible ropa vieja oscura, lleva camisetas raras, muñequeras con pinchos, el pelo desaliñado… ¡Si hasta las uñas las lleva pintadas de negro! Escucha música rara de bandas de nombres impronunciables…
Tayuya soltó una carcajada falsamente alegre. Se cogió del brazo de Deidara, apretándose contra su costado, con absoluta complicidad. El chico sonrió encantado.
- … Está más ciego que un topo y qué me dices de sus gafas… - prosiguió-, Lleva unas gafas de pasta horrorosas… ¡Dios mío! ¡Si lo viera Giorgio Armani…!
El rubio fingió desmayarse, mientras Tayuya se carcajeaba.
Deidara se envalentonó. Le encantaba hacerla reír.
- ¡Por no hablar de ese horrible tartamudeo! ¡Qué nervioso me pone! Algún día le daré un capirotazo en el cogote y le diré "¡Arranca de una vez, chaval!"
- Ay, "Deidei", no niego que tengas razón… Pero es que es muy gracioso oírle pronunciar mi nombre de esa forma, "T-t-t-t-ta -yu-ya" -imitó la chica soltando otra risotada- Y se pone tan colorado al verme… Me hago pis de la risa cuando veo ese color granate aparecer en sus mejillas…
- ¡Ja! ¡Ese imbécil… Se le nota a la legua que está enamorado de ti! - dijo Deidara despectivo.
- ¡Ku, ku, ku! Ya lo sé… - rió la chica- Por eso es tan divertido…. Pobrecito…
- Pues no sé qué le ves de gracioso Tayuya…. Poblar los pensamientos nocturnos del nerd del instituto… -Deidara estaba algo molesto, aunque se reía- Seguro que cada noche se masturba pensando en ti…
- ¡Ajj! ¡Qué grima! ¡Deidara qué asco! ¡No digas esas cosas! - grito Tayuya haciendo una mueca, pero halagada por la sugerencia.
- ¡¿Y qué te crees?! Seguro que se encierra en su madriguera, con tu foto de anuario del curso pasado, se baja los pantalones y…
- ¡Aiiiiiiiijjjj! ¡Basta! ¡Ya basta Deidara! ¡Voy a vomitar!
- ¡A eso me refiero! - dijo Deidara sonriendo de lado - ¡Es realmente asqueroso! ¡Seguro que grita tu nombre mientras se corre! ¡Ah! ¡Tt-t-t-t-t-t-tayu-ya! ¡T-t-t-t-t-t-tayu-ya! Debe oírle todo el vecindario…
La chica se paró en seco en medio del pasillo, con una mueca de asco en la cara.
- ¡Deidara! ¡Si sigues diciendo esas cosas, olvídate de venir a mi fiesta de bienvenida "Nuevo Curso, Nueva Vida"!
El aludido la miró de hito en hito.
- ¿No me harías eso, verdad? - Deidara parecía ofendido.
- Sí, lo haré si sigues diciendo porquerías sobre el Uchiha y yo. Sólo pensarlo se me pone la piel de gallina… ¡Arj!
- Está bien, está bien… - acabó claudicando "Deidei" - Quiero ir a tu fiesta. Es la mejor de todas.
Tayuya sonrió. Sabía que se saldría con la suya si usaba el chantaje. Su fiesta de inicio de curso era uno de los acontecimientos más sonados del año.
Si no estabas invitado, estabas socialmente muerto. Y todos querían ir.
- … Pero…. ¿Invitarás al Uchiha, verdad? … Como no puedes vivir sin su t-t-t-tartajeo… - Deidara rió ladinamente y salió disparado por el pasillo, antes que el diccionario japonés-español de Tayuya le alcanzara en la cabeza.
Corrieron por los pasillos riéndose y persiguiéndose el uno al otro, arrollando sin miramientos a cuanto estudiante se ponía por delante, hasta que llegaron al gimnasio dónde cada uno tomo un camino distinto para cambiarse de ropa.
Durante el entrenamiento, ninguno de los dos se dijo gran cosa.
Tayuya se dedicó a corretear por la pista, dando saltos y volteretas, haciendo piruetas y mortales, junto a sus compañeras del grupo de "cheerleaders", mientras que en el lado opuesto del gimnasio, Deidara junto a los chicos de su clase calentaba previamente a jugar un partido de baloncesto contra sus amigos de la "Hermandad" y un año mayores Sasori, Zetsu, Hidan y Kakuzu, con los que compartía la hora de gimnasia.
- ¡Venga chicos! ¡Explotad la primavera de la juventud! - gritó el profesor de gimnasia a pleno pulmón- ¡Quiero que vuestros tendones echen humo! ¡La clase de Cuarto de ESO contra la de Primero de Bachillerato! ¡Quién será más fuerte! ¡Hop, hop, hop, hop, hop!
Los chicos miraban de reojo a su ardiente profesor de gimnasia, Gai Maito, un adorador de las películas de Bruce Lee que no dudaba en llevar el mismo corte de pelo e imitar todos los gestos de su ídolo.
Pero lo peor no era eso.
Para dar la clase, el profesor se ataviaba con un extraño mono elástico de color verde hoja que marcaba toda su anatomía… Toda… Provocando arcadas en más de un alumno.
- ¡HOP, HOP, HOP, HOP! - seguía vociferando el profesor - ¡Saltad muchachuelos, saltad cien veces!
Y todos los chicos saltaban asfixiados.
- ¡HOP, HOP, HOP, HOP! - proseguía - ¡Si no saltáis cien veces haréis quinientas flexiones!
Todos los chicos gruñeron alarmados. Conocían a su profesor y sabían que era capaz de cumplir sus amenazas en cuanto a ejercicio físico se refería.
- ¡Venga Deidara, que te pesa el culo! - gritaba Gai emocionado - ¡Carpe Diem! ¡Vive ahora! ¡Corre y salta sin parar, sin parar, sin paraaaaaaaaaaaaaaar!
Las "cheerleaders" que estaban entrenando, rieron al escuchar el último comentario del maestro. En lugar de Bruce Lee, el Sensei parecía King África.
Tayuya dedicó una sonrisa burlona a Deidara, que sudaba como un pollo mientras intentaba seguir el ritmo de los demás.
- ¡Señorita! ¿Quieres unirte a nuestro pequeño calentamiento? - preguntó Gai dirigiéndose a Tayuya con una sonrisa en la boca.
- ¡Noooo Sensei! - gritó la aludida, intentando no mirar el bulto que se marcaba en la entrepierna de su profesor, por culpa de su vestimenta.
- ¡Lo suponía! - rió el falso clon de Bruce Lee - ¡Todas vosotras deberíais probarlo un día! ¡Sentiríais cómo se estilizan vuestros cuerpos y desaparece vuestra celulitis!
- ¡No tenemos celulitis! - gritaron algunas de las animadoras indignadas.
La clase de gimnasia prosiguió sin contratiempos y cuando sonó el timbre que anunciaba el final, todos los chicos salieron a toda prisa hacia el vestuario.
- ¡Eh, Sasori! -gritó el maestro a un chico pelirrojo y cara de niño, que estaba tan congestionado por el esfuerzo que parecía que le iba a estallar la cabeza - ¿¡Podrás avisar a Nagato, a Tobi y a Kisame que su entrenamiento especial será esta tarde a las seis en punto!?
- ¡Sí, Sensei! - dijo el aludido y salió corriendo antes de que al profesor se le ocurriera hacerle dar una vuelta más.
Cuando el pelirrojo llegó, Deidara estaba tirado en mitad del suelo del vestuario resoplando como una ballena, mientras, los demás se sentaban en un banco intentando tomar aire.
Sasori se sentó a su lado, también jadeando.
- Ese tío está como una cabra… - dijo Deidara hiperventilando desde el suelo - ¿Qué pretende? ¿Matarnos? Casi exploto…
- No sé cómo le dejan seguir enseñando aquí… Habla como mi abuela…. Deberían jubilarle… -susurró Sasori ronco de cansancio... - Y ahora me toca ir a clase de Ciencias… Dios mío…
- Y es el primer día… Esto es un infierno… - gimió Deidara.
- No blasfemes Deidara… - un muchacho con el pelo blanco peinado hacia atrás, salió de la ducha llevando en la mano un bote de brillantina - Es un buen profesor… Nos hace sufrir lo justo…
Deidara se levantó del suelo, apoyándose en el banco donde Sasori estaba sentado. Se desnudó y cogió una toalla, dirigiéndose a uno de los espejos que había encima de los lavamanos.
- Eh, eh, Hidan… Eso lo dices, porque a ti te gusta sufrir… Eres bastante masoquista… - gritó Deidara-, Pero mírame a mí… Mi bonito pelo rubio… Se me ha pegado a la frente del sudor… Ahora tendré que lavarlo otra vez… ¡Con lo que me cuesta secarlo!
Hidan sonrió burlón y le arrojó el bote de gomina.
- Pues usa esto "Deidei", te quedará un cabello suave y brillante con un estilo inconfundible. Olerás a hierba recién cortada y todas las mujeres caerán rendidas a tus pies. Serás la envidia de toda Konoha.
Sasori y los demás se rieron con ganas.
- Umf… - refunfuñó Deidara- Dime si no me parezco al tartaja de Sasuke, con todo el pelo pegado en la cara… - gruñó nuevamente Deidara dirigiéndose a las duchas.
- ¿Eh? ¿El Uchiha? - preguntó Sasori divertido- ¿Le has visto ya?
- Sí… - Deidara asomó la cabeza desde la ducha - Sigue igual de idiota que siempre… Y con sus horribles gafas… Balbuceaba como un cretino cuando ha visto a tu hermana… Ta-ta-yuya… Se ha puesto como un tomate… Uf... Qué grima… Pobre Tayuya…
- ¿Eh? ¿A mi hermana? - Sasori se metió en la ducha colindante a la de Deidara- ¿Al lerdo ese le gusta mi hermana?
- Eso parece… - dijo Deidara risueño.
La carcajada de Sasori sobresaltó a otros chicos que se duchaban junto a ellos.
- ¡Vaya! - dijo Sasori esbozando una sonrisa cruel - Parece que este año nos vamos a divertir de lo lindo.
- Con el Uchiha uno siempre se divierte… - dijo Deidei.
- Este año será el mejor… Tengo pensadas unas cuantas "bromas" para nuestro querido Sasuke…
- ¿Te acuerdas el año pasado cuando le metimos la cabeza en el wáter? - rió Deidara- Llegó tarde al examen final de gramática y apestando a pis de "Pain".
Sasori empezó a reírse al recordarlo.
- ¡Ah! ¡Calla, no me lo recuerdes! ¡Lástima no haber estado en vuestra clase, tío! ¡Me meo de la risa! -Sasori se rió tanto que se llevó una mano al estómago mientras que con la otra, se sujetaba a la pared.
- ¿Y cuando le metimos una cucaracha en el sándwich? ¡Buenísimo…!
- ¿Y cuando le escondimos los apuntes de historia en los vestuarios de las chicas…? El tío no se atrevía a entrar ¡Y estaban vacíos!
- ¡Y cuando le metimos una esponja mojada en la mochila y le destiñó! - acabó Deidara congestionado por las carcajadas.
Los dos chicos reventaban de risa mientras recordaban todas las trastadas con las que habían obsequiado a Sasuke el año anterior.
- ¡Y cuando le encerramos en el cuarto de las escobas y estuvo allí toda la noche! ¡A la mañana siguiente fuimos a abrirle y se había quedado dormido de pie con el mocho de fregar en la cabeza!
-Ay, para Sasori, para ya, que me muero…
- "Pain" le despertó chillándole a la oreja ¡UCHIHA! - Sasori lloraba de la risa, se revolcaba por el suelo- Y el Uchiha gritó "¡Ma-maaaaaaaa!"
Deidara pensaba que iba a estallar, hacía tiempo que no se reía tanto.
- Ay… Sasori - dijo el rubio limpiándose las lágrimas - Qué buenos ratos nos ha hecho pasar ese lerdo… Casi que le tengo cariño y todo…
- Sí… - Sasori respiraba entrecortado- Pues con lo que me has contado de Tayuya, se me está ocurriendo una que puede ser la bomba.
- Estoy deseando oírte…
- Tengo que pensar bien los detalles... - suspiró Sasori - Qué dura es la vida del estratega...
Por toda respuesta Deidara sonrió con malicia.
NA: Qúé es lo que se cuece en la mente de Sasori. Sin duda nada bueno. ¿Y Tayuya? ¿Se puede ser más mala y asquerosa? ¿Sabéis? Una de las barbaridades que le hicieron esos de la "Hermandad" a Sasuke Uchiha, me la hicieron a mí en el colegio. Era una chica horrible, C, se llamaba y me hizo la vida imposible, por el simple hecho de que me gustaba leer fantasía y manga. Me fastidió hasta que un día, me harté, exploté y le dejé mis cinco dedos de la mano derecha marcados en la mejilla. Tendríamos unos... 14 años cuando pasó éso. Ahora, muuuuchos años después, C sigue igual de mala y perversa y a mí me sigue gustando leer manga, la gente no cambia.
¿A que no sabéis qué me hicieron a mí? Quién lo adivine, le escribo un One-Shot SS con la temática que prefiera. Eso sí, no sé cuánto tardaré en escribírselo. xDDDD
