Los personajes no son míos, pero la historia proviene de mi.

CARICIAS II

Recorro lenta tu piel de deseos, muriendo por llegar a tus labios, llega el ruido de los besos, no es un sueño, sigues estando ahí para amarte.

La soledad, la oscuridad, el frio, me engullían con un silencio desolador. Sentía mi cuerpo entumecido como se iba hundiendo más y más. Aterrada intenté moverme y coger aire y tan solo a conseguí que entrara más agua en mis pulmones. Mis ojos se cerraron como signo de rendición. Ya está, se acabó, fin…

Sentía presión en el pecho, muy fuerte, puede que demasiado. Un… dos…tres y unos labios se unen a los míos y expulsan aire para que llegue a mi cuerpo. Y otra vez la misma serie… un… dos…tres… y toso escupiendo todo el agua que había tragado. La sensación de ahogo había remitido pero aun sentía angustia y como mi cuello ardía. Unos ojos grises me miraban aterrados desde arriba. Me abrazó como si fuera a desvanecerme, como si hubiera estado a punto de perderme… ¿Qué había sucedido? Solo recuerdo…

Estaba desesperada, no sabía qué hacer para olvidarlo; su olor, su presencia, su mirada, sus caricias… Lo peor no era que no lo olvidara si no que lo veía cada puto día de la semana. Me encantaban sus sonrisas, que por desgracia no eran dirigidas hacia mí, adoraba su voz, hacía estremecerme, pero ninguna de sus palabras eran para mí, me fascinaba su inteligencia y su ingeniosa mente, la cual nunca pensaría en mí, y amaba sus ojos pero estos no me miraban.

Se finit, ya no podía mirar más a la pareja que había delante mío besándose, ¡en la biblioteca!. Ella estaba de espaldas a mí pero él … él… mi amor… Draco me miraba mientras la besaba…a ella… no a mí... me miraba con una mirada fría… me estaba derrumbando lo sentía… el sentimiento de ansiedad iba en aumento y las lágrimas luchaban por salir. Cogí el libro y coloqué correctamente la silla y me fui.

Los pasillos de Hogwarts nunca se me habían hecho tan largos. Salí del castillo, seguía todo nevado, y el paisaje era precioso, pero las lágrimas no me lo dejaban contemplar. Quería olvidar, enterrar el sentimiento que había crecido en mí y controlaban mi corazón. Llegué al lago, congelado en aquella época del año, y me adentré a él. Cada paso que me alejaba del castillo, de él, mi corazón se congelaba un poco más pero eso no fue lo que me paró sino un estruendo, pensé que era un trueno, pero vi como el hielo se partía y como el suelo se movía.

Empecé a correr, esquivando toda las grietas que podía, pero caí al lago, me impactó lo fría que estaba el agua, pero eso fue un calmante para mi corazón y me dejé acariciar por las turbias y tenebrosas aguas.

Temblaba, tenía frio, estaba congelándome, Draco me miró sin saber lo que hacer mientras mi piel se empalidecía y los labios se ponían morados y me costaba respirar. Me cogió y… nos aparecimos. Era un lugar caliente, blanco, con vapor… por descarte, llegué a la conclusión que estábamos en el baño de los prefectos. ¡O no! prefería morir congelada a volver a estar con él, quería huir, pero también quería un beso suyo…lo deseaba… lo anhelaba… lo necesitaba. ¡Hermione se deberían haber solidificado esos pensamientos en el lago! Me grité internamente.

Cerró la puerta y puso un conjuro para que la puerta no se abriera, me quitó la túnica mojada y helada, y fue desprendiendo la ropa, con mucho cuidado pero con impaciencia como si fuera un niño que desenvolviera un regalo. Sus ojos antes opacados por la tristeza y el terror, ahora brillaban con intensidad, me dejó con la ropa interior. Y me metió en el agua sin soltarme. Él seguía con la ropa puesta. Cerré los ojos imaginando que él y yo… un suspiro se escapó de mis labios.

Con una mano me sujetaba y la otra acariciaba mi piel. Poco a poco volví a mi temperatura corporal habitual, podía mover los brazos y las piernas, y ya no temblaba. Lo miré fijamente, alcé la mano y acaricié sus labios. Me soltó.

Le cogí de la mano para que no se apartara, y lo despojé de toda la ropa, lentamente, y rozándole accidentalmente, y torturándolo con mis suave caricias. No lo soporto más y me envolvió con sus brazos acercándome a él. Él me había salvado y había besado mis labios para devolverme a la vida, como si fuera una princesa que esperara en un sueño eterno a que su príncipe apareciera y la despertara con un beso.

La ropa estaba esparcida por todo el baño y no quedaba ninguna pieza puesta. Envolví con las piernas su cintura, Draco me besó la oreja y fue bajando hacía mis pechos, y los besó, los mordió, los lamió, y los tocó. Acarició toda mi piel y no dejó ningún rincón sin besar. Y yo descubrí su piel y me aprendí cada centímetro de su piel y incluso sabía dónde tenía la peca más escondida.

Le mordí el cuello dejando una pequeña marca, y unas de mis manos voló a su miembro, él se estremeció al sentir mi tacto,… merlín… mmm…. Me había pillado desprevenida y había colado un par de sus dedos de pianista en mi interior… mmm…. Me volví a estremecer por placer… mmm…. Este hombre sabía cómo controlarme, me manipulaba….. mmm… no podía conocerme también…mmm… sabía hacerme llorar… sabía hacerme reír… sabía hacerme perder la cabeza.

Me buscó con la mirada para pedirme permiso, y yo pues reí y eché la cabeza hacia atrás como respuesta, y me penetró… desde ese instante per di la cabeza y mi cuerpo actuaba con un instinto salvaje, indomable…

Un mordisco en el cuello me volvió a la realidad… mmm… sus caricias deberían estar prohibidas. Mi mente voló lejos, y mi pensamiento otra vez era racional, si… merlín…. Si que es un mago… si que estaba enamorada de él pero era imposible… oh… otro orgasmo me hizó temblar… algún día lo olvidaría… él también se vino, pero no paramos… ahora lo entendía…

Estaba exhausta, seguía abrazada a él. Él tenía los ojos cerrados por el momento de placer que habíamos tenido. Le besé la mejilla y le susurré al lado del oído:

-Lo he entendido, lo imposible es mejor no empezarlo.- y besé su oreja. Deshice el abrazo y no miré hacia atrás.

Cogí lo que quedaba de mi vestimenta y me aparecí en mi habitación. Y aquí estoy poniéndome el pijama aun con la piel de gallina y estremeciéndome cuando recuerdo sus caricias. Me meto en la cama y sigo pensando en ello ¿en que pienso? Fácil, demasiado… quizás debería haberlo sabido… él lo descubrió antes que yo, nuestro amor es un imposible, y nos podrían matar por ello.

Empiezo a llorar. No es justo, pero que es justo en esta vida?, nada,…

Sabéis no nos hemos besado los labios…

-Y la princesa seguirá en su sueño eterno, soñando con las caricias de su príncipe, esperando que algún día el caballero la besé y ella por fin despierte.