Baño
Era una mañana placida, relajada y fresca. Izumi, como cada día, estaba sentado sobre el escusado de su casa aquel día sábado. Parecía todo muy normal, hasta que…
–Shinichi…- escuchó aquella vocecita que ahora lo seguía a todos lados, hablándole en voz baja y acompañado por el eco que causaba estar debajo de él.
-No me hables cuando estoy en esto… ya te dije…- le respondió, completamente avergonzado.
-Es importante…- Migi volvió a decir, desconcentrando absolutamente a Izumi, quien suspiró en resiganción.
-¿Qué pasa? – accedió, moviendo tímidamente sus manos sobre sus desnudas piernas.
-A como veo las cosas aquí… deberías incluir más fibra en tu dieta… podrías causarte algún daño a largo plazo…- Migi anunció, observando desde su perspectiva dentro del escusado la comida digerida de su anfitrión.
Las cigarras del exterior seguían cantando en la lejanía, ajenas a todo, mientras el cuarto de baño se hundió en un profundo silencio. Ese sería un largo verano.
