Dos capuccinos iban en la mano del rubio que con paso tranquilo iba hasta la biblioteca vigilado por sus ayudantes para que no los botara al suelo, uno para él y uno para ella. Llovía levemente sobre la ciudad y haciendo todo resbaladizo a pesar de que era otoño, dio un largo suspiro al entrar y con sumo cuidado puso uno de los cafés en el escritorio de la chica lo que hizo desviar la mirada de la mujer hacia el objeto y al mensajero de éste, lo miró extrañada y dudosa a lo que él simplemente sonrió

-gracias-musitó suavemente

-es un placer... al menos puedo quedarme aquí hasta el fin de tu turno ¿no?

-¿para qué?... hoy no vendrán chicas universitarias ni nada de eso, está vacío por la lluvia

-no me importa ¿aun así puedo quedarme?

-es una biblioteca pública, puedes quedarte si lo quieres-dijo volviendo a ver la computadora

-es muy imponente para ser publica

-es que una familia la paga-suspira

-¿no te gustan las familias de la mafia?

-no-suspira- en todo caso ¿para qué viniste?

-a verte

-¿que tengo yo?-volvió a mirarle dudosa

-no lo sé, eso es lo que vengo a averiguar

-idiota, vi como seguías a Corinne, siempre viene aquí a buscar libros de arte... la detesto, su padre es jefe de una mafia y es muy vanidosa

-¿por qué?

-ve a leer-dijo tomando un poco de café antes de volver a la pantalla- gracias... es mi favorito

-no hay problema- mira el asiento de al lado- puedo sentarme ahí… quiero escuchar más

-si te gusta Corinne, ve a la universidad de aquí cerca

-¿vas a la universidad?

-sí-dijo molesta

-¿puedo sentarme junto a ti?

-de acuerdo... solo-suspira-déjame en paz mientras escribo los libros que llegaron

Comienzan a pasar las horas, el tomo un libro cualquiera y lo ojeo preguntando algunas cosas que no entendía mientras que ella respondía sería. Con esto pudo ver algunos rasgos de ella y algunos tics que tenía, por ejemplo cuando algo le parecía complicado se mordía levemente el labio inferior también así como jugaba con sus dedos en la mesa cuando leía algo muy largo y como relamía su labio al tomar un sorbo de café.

Aunque este lugar sea un poco aterrador ella lo hace agradable, me siento realmente tranquilo aquí a pesar de lo escéptica que parezca… aun así sus ojos se ven calmados aunque no se volteó para verme, puedo verlo en el reflejo de la pantalla y ella a mi también.

A pesar de que ponemos mucho dinero en esta biblioteca aun así no se ve arreglada, se ve bastante gastada y pareciera que está un poco abandonada, nuestro dinero está siendo filtrado por alguien.

-¿porque tiene cosas viejas a pesar de que una familia pone dinero?

-por qué alguien no ocupa el dinero en lo que debería, el administrador... bueno se lleva el dinero-le mira- debe tener un trato con el jefe de esa familia

-¿cómo lo sabes?... quizás es un buen chico

-nadie de la mafia es bueno-dijo molesta

-de acuerdo-dijo con una gotita en la sien-... ¿qué significa la "B" en tu nombre?-dijo apuntando en su tarjeta de identificación colgando de su chaqueta

-Belladona

-¿Belladona? ¿Qué es eso?

-es una planta… y un mito, ve a buscarlo en un libro Dino

-en un libro... de acuerdo

Comenzaron a pasar las horas y el chico no aparecía así que la mujer de mala gana se levantó para buscarle por los extensos pasillos de la biblioteca. Lo encontró en un pasillo con un montón de libros encima, apenas se podían ver sus brazos bajo todos ellos, ella comenzó a sacar los libros de encima de él hasta que finalmente pudo ver su rostro

-he muerto y un ángel vino a saludarme

-cállate Dino-dijo molesta-has votado todos los libros de mitología-suspira- tendré que acomodarlos

-deja que yo lo haga, Sarafina

-no, es mi trabajo-dijo acomodando algunos libros

-¿estudias y trabajas?

-así es

-¿y que estudias, Sarafina?

-conservación y restauración de bienes culturales, es impresionante lo que hicieron para que nosotros los veamos ¿y tú que haces?

-¿yo?-ríe levemente-administrar pequeñas empresas, mis padres me dejaron una herencia es solo por diversión

-¿ósea que eres rico?

-se podría decir que si

-¿y qué haces aquí?... en una biblioteca con una chica de trabajo de medio tiempo, tratando de pagar su universidad mientras podrías estar con una modelo internacional tomando martinis y comiendo comida francesa

-porque creo que eres el amor de mi vida-sonríe emocionado

-¿c-cómo dices?-preguntó perpleja

-eso mismo, como en los libros románticos, dos personas destinadas a estar unidas el resto de la vida... como el que tomaste ayer

-estás loco

-¿no crees en eso?... el hablo de esto... espera aquí, solo déjame buscar un libro

-claro que tengo que esperar aquí, tiraste todos los libros-suspira

Solo hay un libro que puede convencerla ese que una vez me enseñó Smokin Bomb que era muy fascinante sobre las leyendas japonesas, así que lo buscaré en las cosas de Japón. Sé que debe haber uno por aquí, hay tantos libros gastados debido a lo enorme que es la biblioteca, ella me mira al final del pasillo curiosa por saber que tomaría

¡Lo encontré!...

Esta gastado y en japonés, pero aun puedo leerlo

-el hilo rojo del destino

-¿hilo rojo?

-un hilo rojo conecta a aquellos que están destinados a encontrarse sin importar el tiempo, lugar o circunstancia, el hilo puede estirarse y contraerse pero jamás se romperá

-podrías...leérmelo-dice algo sonrojada

-¡claro!... mi Belladona

-¡n-no me digas asi!-bramo molesta

Volvieron a la entrada a su puesto en la recepción, ella le preparo café en una vieja cafetera y a pesar de que no era lo que estaba acostumbrado a ese tipo de café, tenía un leve toque de canela que lo hacía saber muy bien, ella le sirvió en su taza blanca con el dibujo de un oso muy tierna que él miraba maravillado mientras ella tomó en una simple taza de color negro que atrapaba en sus manos

-quizás no es el café que estás acostumbrado

- tranquila esta delicioso, me ha gustado

-léelo... por favor-

-claro, Belladona..."hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer a su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado a su meñique y lo llevará ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebe en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y dijo: aquí termina tu hilo, pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujo a la campesina que aun llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebe se hiciera una gran herida en la frente, ordeno a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza. Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor fuera que desposara a la hija de un general poderoso. Aceptó y llego el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente... al levantarse, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente"- dijo antes de cerrar el libro

-¿era la niña?... ¿el bebé?

-así es

-entonces quizás no soy la chica que dices, que supuesta mente soy el otro extremo de tu hilo rojo -dijo levantando el meñique

-pero yo lo sé-dijo tomando su meñique con el suyo-tu eres mi final del hilo

-cállate Dino-dijo la chica riendo separándose de él

-vamos, nunca te ha llamado la aventura, diciendo, este tren debo tomar y aunque quizás sea más arriesgado sé que será el mejor

-no, solo me he concentrado en estudiar, nunca he hecho algo loco, como agarrar mi mochila y salir de viaje

-entiendo

-¿haz visitado otros países?

-sí, Japón, la mayoría de Europa, Estados Unidos, un poco el Caribe pero me gusta por lejos Italia

-debe ser emocionante

-¿cuántos años tienes, Sarafina?

-tengo 25

-oh, sólo uno más que Tsuna, eres bastante joven, yo tengo 30

-¡¿30?!

-oye, no se puede gritar en la biblioteca-dijo con una risita

-e-es que no pareces adulto-dijo riendo

-¿te estas riendo de mí?- sonríe- eres una mujer malvada

-vamos-dijo contenta antes de tomar un sorbo de café

-¿estamos solos?

-creo que sí, no se ve nadie

-¡entonces enloquezcamos!-dijo divertido

-¿c-cómo?

-vamos a pedir mucha comida y a escuchar buena música

-no oye... si llega alguien…

-cerremos, digamos que hay una mínima gotera fácilmente reparable pero que ya no podemos abrir, no habrá problema

-no, Dino no puedo

-bueno, tú espera aquí ¡iré por comida!

Antes de que ella pudiera decir algo el ya había rodado nuevamente por las escaleras mojadas, la chica solo río al verlo alejarse rápidamente por las calles. Mientras ella siguió guardando las cosas que tenía y el rubio corría por las calles mojadas. La mujer se encargó de encender la vieja chimenea para calentar al rubio que llegó todo mojado con unas bolsas llena de comida chatarra, se sentaron frente al fuego en el viejo suelo de madera, secando la chaqueta del rubio en una silla

-¿nunca comiste hamburguesa?-dijo antes de darle una mordida a la suya

-creo que es la primera vez que recuerdo-dijo mordiendo levemente- es rica... aunque muchos libros dicen que no deberíamos comerlo

-¡eres un ratón de biblioteca!... lo sabía se nota demasiado

-me gusta este trabajo y me gusta leer, no tiene nada de malo

-por eso no comes hamburguesas, apuesto a que tampoco has ido a una fiesta

-¿una fiesta?... una reunión social solo por diversión... jamás

-te llevare a una, una de verdad divertida... ¿has estado con un chico alguna vez?

-no soy una ermitaña... pero no hace algunos... meses-dijo sonrojada

-necesitas una fiesta

-ahora no, estoy en temporada de exámenes, no puedo salir mucho

-bueno, cuando sea navidad, ahí iremos a fiestas y comeremos buena comida

-no tengo dinero para eso-ríe levemente

-vamos, yo me encargare de todo

-claro que no-dijo molesta- no soy de las chicas de fiesta... no soy en especial bonita, ni muy delgada ni nada de eso

-vamos eres muy linda y que importa lo demás, solo quiero que seas feliz

-deja de comportarte como idiota

-es que cuando... estoy lejos de mis ayudantes, me vuelvo un torpe y bueno para nada

-entonces ¿eres frío y calculador?

-si la situación lo necesita

-creo que escondes algo

-debes conocerme más para averiguarlo... por cierto, nunca supe que era una Belladona

-por Belona una diosa romana, era la diosa de la guerra... mi padre hablaba mucho de ella a mi madre y mi ella decía que era por una hechicera celta que era tan peligrosa que nadie podía mirarla a los ojos, al igual que yo ellos estudiaban lo que el pasado nos dejó-dijo con la voz quebrada

-oye...Sarafina ¿estás bien?

-si-se limpia los ojos rápidamente-es que... nunca hablo de esto con nadie, de hecho es primera vez que lo comento

-bueno...comentaré algo preciado contigo, ya que tú lo has hecho... mi madre me contó esto, cuando tocas a alguien y sientes como si fueran solo los dos, entonces no la dejes ir porque es el amor de tu vida... mi mamá era panadera, mi padre fue a comprarle unas galletas que le encantaban y cuando se tocaron al entregárselas, se enamoraron, aunque fue difícil debido a que no eran iguales, luchó mucho mi padre por ella y lo logró, siempre veías una sonrisa en su rostro... y sé que no se equivocó, cuando me dijo eso...¿también lo sentiste?

-Dino...-sonríe y asiente- pero no ahora no puedo

-oye, tenemos tiempo, vamos tranquilo... lo primero que haremos es que termines tu año muy bien ¿de acuerdo?

-eres un idiota