Wolas de nuevo!!
Gacies por los reviews que me dejasteis en el anterior! Intentaré subirlos más a menudo a partir de ahora y espero que os guste!
Por cierto... os aviso de que quizás no será la típica historia, bueno...ya ireis leyendo!!
Küsses!!:)
Dolor Silencioso
Capítulo 1
Tom, extrañado, observó a Bill durante unos segundos. ¿Que estaba haciendo a oscuras y frente al espejo?? Sabía que se adoraba a él mismo, de hecho ambos al mirarse al espejo sentían y bromeaban con la idea de que eran más perfectos que nadie y eso no era un secreto para ninguno de los dos, ni para ninguno de sus compañeros de banda, amigos o incluso familiares… Quizás hasta el mundo entero lo sabría, pero al ver a Bill, en esa situación, sintió que estaba actuando aún más extrañamente de lo que últimamente le tenía acostumbrado. Pero bueno, ahí estaba él y enseguida rompería ese momento tan misterioso y cariñoso que estaba presenciando. Sin pensárselo 2 veces, soltaría alguna de sus típicas frases con tal de burlarse de él.
-Bill… ya se que te quieres con locura, pero el espejo no te va a devolver ninguna caricia…- dijo riendo y provocando que su gemelo, sobre saltado, abriese los ojos de par en par. En ese momento lo primero que el moreno vio fue su propio reflejo y el de Tom detrás de él. Haciendo que sus mejillas se sonrojasen.
-Siempre tienes que estar burlándote del mundo entero…- le recriminó el moreno mientras se apartaba cabizbajo e intentando por todos los medios, evitar la mirada de su gemelo.
-No lo dije a mala intención, tampoco te pongas así - refunfuñó observando como Bill agarraba las pocas cosas que había dejado preparadas para ese mismo día y se marchaba hacia el baño. Tom le miraba burlesco y se reía, sin duda, alguna idea le rondaba la cabeza.- Oh si Bill… Bill…- dijo entre gemidos mientras fingía estar abrazado a alguien y haciendo movimientos con la intención de provocar. El menor no pudo evitar girarse al escuchar esas palabras, le miró y no sabía si ponerse aún más colorado de lo que ya estaba o ir a machacar a su hermano.
-Eres lo más necio que existe cuando actúas así…- contestó en tono de total desagrado al ver esa imagen de Tom. Pues sin decir más, entró al baño y cerró la puerta de un portazo.
-Bill… tu antes no eras así…- susurró el castaño mirando hacia la puerta tras la cual estaba su hermano.-… te reías delante de cualquier tontería…- continuó mientras se tiraba sobre su cama.
Bill se desvistió rápidamente y entró en la bañera. Miró hacia abajo a la vez que encendía el grifo y caía el agua por encima de él. Ahora sus lágrimas se confundían con el agua que resbalaba por su cara.
Tom era frío y distante con él, siempre manteniendo cualquier distancia. Lo único que de su gemelo se acercaba a él eran sus palabras, las que conseguían entrar y dañarle. Pero… ¿por qué le sentaba tan mal todo eso?? ¿Por qué no podía olvidarse de él y fijarse en cualquier otra persona??. Deseaba con todas sus fuerzas que si Tom no cambiaba, le diesen otra habitación donde dormir el solo o si era el caso, dormir con Gustav o con George, pero no con él, no con quien amaba y le era imposible decirle nada.
-Solo si te lo pudiese contar… pero quizás aún te alejarías más de mí…- murmuró a la vez que Tom aparecía sigilosamente en el baño. Ya vestido y con su gorra en la mano.
-¿Bill… estás bien??- preguntó Tom acercándose y provocando que Bill se sonrojase. Por suerte el vaho que se había amontonado en la mampara que dividía el espacio de la bañera del resto del baño, impedía que nadie pudiese verle.
-Si… estoy bien…- contestó sonriendo al escuchar que Tom, aunque fuese lo mínimo, se preocupaba por él.- ¿que haces aquí?- preguntó interesado consiguiendo que el de rastas se incomodase y buscase cualquier excusa.
-Pues… ¡vine a ponerme la gorra!- respondía al ver que tenía una excusa mínimamente viable entre sus manos. Nada más contestar a Bill fingió colocársela.
-Mentiroso…- negó con una media sonrisa que nadie podía ver.
-¿Mentiroso yo?? Mentiroso tú…- dijo terminando de ponerse la gorra.- a ver… ¿Por qué soy mentiroso??- preguntó interesado.
-Eres un mentiroso, porque la gorra podías ponértela frente al espejo de la habitación…- respondió Bill mientras Tom asentía.- ya sabes… delante del cual te burlaste de mi hace unos minutos.- continuó provocando que su gemelo se arrepintiese. Era evidente que el comentario que antes había hecho no le había sentado nada bien.
-A decirte verdad… pero bueno, tú mientes también. Se que hay algo que te preocupa y aunque hemos estado ausentes durante tanto tiempo, quiero que sepas que puedes contar conmigo… que hablar solo no sirve de nada y lo estabas haciendo hasta justo antes de entrar yo…- comentó Tom apoyándose sobre la mampara.
El corazón de Bill, dio un vuelco al sentirlo tan cerca y colocó sus manos contra esa silueta que el cristal le dejaba ver. Se sentía más cerca de Tom aunque no le tocase directamente, sino solo a un vidrio mojado por el agua que caía sobre su misma piel.
A penas estuvieron así por un par de minutos más, justo cuando escucharon los fuertes golpes que alguien daba contra la puerta de la habitación. Algo que les hizo despertar del trance en el que estaban después de esa corta conversación.
- ¡Serán los chicos!!- exclamó Tom sin moverse del sitio- al fin y al cabo ya son las 8'45 de la mañana- continuó aún inmóvil.
-Anda, ve a abrir antes de que tiren la puerta abajo…- sugirió mientras Tom obedecía y salía del baño cerrando suavemente la puerta.
El guitarrista se dirigió hacia el portón de la habitación y no tardó en abrir y encontrarse de frente a Gustav y George quienes le miraban con enfadado. Esas caras tan serias le daban la sensación de que iban a abalanzarse sobre él de un momento al otro, así que su intención fue cerrar la puerta mientras el bajista y el batería empujaban fuertemente para evitar que Tom les dejase en el pasillo.
-No, no me hagáis nada… no es mi culpa… ¡ya sabéis que me cuesta despertar y Bill necesita su tiempo!!- gritó Tom con los ojos cerrados y atrapado entre la puerta y la pared. Sin darse cuenta, los demás ya habían entrado.
-Ya deja de montar numeritos, si estamos aquí dentro…- dijo Gustav mientras Tom les miraba y ahora que parecían no asustar tanto cerraba la puerta.
-Siempre sois los últimos - protestó Georg buscando a Bill - por cierto… ¿donde está Bill??- preguntó a la vez que él y Gustav miraban al guitarrista.
-Estaba en el baño…- contestó el moreno al salir con una toalla sobre la cintura y otra con la que se estaba secando el pelo.
-¿Todavía estás así?- preguntó Gustav viendo como el vocalista asentía despreocupado- ¡hasta a Georg le dio tiempo de plancharse el pelo!- comentó de nuevo mientras el bajista le miraba de reojo pero lo que podía terminar en pelea, no pasaba de broma.
-No tengo hambre, ir a desayunar vosotros…- contestó Bill bajo la mirada de Tom, quien volvía a verle actuar de manera extraña. Algo que no le gustaba ni un pelo.
-Pero tío…¡nos espera un viaje muy largo!!- exclamó Georg adelantándose al guitarrista. Bill ni se inmutó y tiró la toalla con la que se estaba secando el pelo sobre los pies de su cama. Tom ya no podía aguantar más con ese comportamiento de su gemelo.
-Si eso ir vosotros, nosotros iremos ahora - sugirió Tom. Gustav y Georg asentían sin más.
-¡Pero no tardéis ehhh!- exclamaron los 2 al unísono poco antes de salir corriendo
-Me cogeré de todo para el viaje, vaya a ser que me de hambre…- dijo Georg mientras Gustav le daba una colleja en la cabeza y desaparecían de esa habitación cerrando la puerta.
A solas, Tom se acercó lentamente a Bill y se detuvo poco antes de ver que este se quitaba la toalla que cubría sus caderas. Pensaba que estaría desnudo, pero enseguida se dio cuenta de que bajo esa toalla, Bill ya llevaba sus bóxer negros. Aún observándole al vestirse, le daba la misma sensación de que le evitaba, no comprendía el por qué, pero quería saber porqué se comportaba así desde hacía tantos meses.
-Bill, se que te pasa algo… ¿pero por qué no me lo dices?- preguntó Tom buscando la mirada de su gemelo quien al escucharle le miró fijamente.
-Mira Tom…tú tienes tu vida y yo tengo la mía. Así que no te importa…- argumentó causando más rabia en el castaño.
Tom no pudo evitar enrabietarse más después de esa respuesta y no se lo pensó 2 veces. Sin dudarlo se abalanzó contra él, provocando que chocaran contra la pared.
-Idiota… ¡claro que me importa! ¿Crees que me gusta verte así de mal?- preguntó Tom mirándole fijamente mientras Bill inclinaba la cabeza hacia abajo para evitar mirarle a los ojos. Sentir el aliento de Tom tan cerca le estaba volviendo loco a pesar de cómo lo estaba tratando - se que te pasa algo y terminarás contándomelo- le dijo agresivamente- …y ahora mismo vas a vestirte corriendo y bajarás a desayunar, sino no aguantarás ni para terminar esta gira…- le recriminó enfadado y soltándole aún más bruscamente de cómo lo había sujetado.
Refunfuñando, dejó a Bill contra la pared y observándole como cogía sus cosas para guardarlas en sus bolsillos. Era mejor irse de la habitación o terminarían a golpes, así que desapareció con un fuerte portazo tras de él.
-Si pudiese decírtelo, si reuniese todo el valor, creeme que no sería bueno para ninguno de los dos…- dijo mientras aún permanecía contra esa pared.- No es fácil explicar algo así. Aunque este dolor acabará conmigo…- murmuró casi en llanto antes de mirar su reloj.
Este marcaba las 8'55 e iría a desayunar al menos un poco. No quería que Tom volviese a comportarse con él de esa forma, porque en ese momento en el que sus cuerpos estuvieron tan cerca el uno del otro, sintió tantas ganas de besarle, que una segunda vez, quizás no serian posibles de detener.
&
En el comedor, Georg, Gustav y Tom estaban sentados alrededor de la mesa. El bajista y el batería miraban a Tom sin atreverse a decirle nada mientras este jugaba con su móvil dándole mil y una vueltas sobre la mesa, esperando que por su bien, Bill bajase a desayunar si no quería que alguien subiese a bajarle de los pelos.
-¿Que miráis??- preguntó interesado al sentirse observado.
-No has probado casi nada de todo lo que pillaste…- dijo Gustav muy serio.
-Cuando venga Bill… que este idiota se quedará sin comer nada como no venga pronto…- contestó enfadado.
-¿Que os pasó a ti y a Bill?? ¿Os peleasteis??- preguntó Georg. Tom negaba sonriendo al escuchar esas preguntas.
-Creedme que cualquier cosa que haya pasado será mucho menos, de lo que le puedo hacer, como no venga a desayunar…- objetó Tom a la vez que Georg tragaba saliva. Esas palabras de amenaza le habían asustado, a pesar de que ni siquiera iban hacia él.
-¡Por suerte Bill no va a padecer tu furia!! - exclamó Gustav al ver que el moreno aparecía por la puerta del comedor y se levantaba para que este les viese.
El vocalista alcanzó a verles y se acercó mientras su gemelo permanecía cabizbajo. De sobra sabía que no quedaba casi nada para desayunar, así que a la vez que Bill se acercó, Tom puso su plato delante de su gemelo.
-Tom…- murmuró Bill mientras este se levantaba y se iba sin decir nada.
-No probó casi nada esperando a que vinieses y la verdad es que no queda casi nada…- explicó Georg causando que el vocalista mirase ese plato repleto de cosas.
Tom lo había llenado de lo que a él más le gustaba. Eso le demostraba que aún le conocía y que aunque el tiempo los distanciaba, seguía recordando todo sobre él. Así, sin dejar de pensar, ni siquiera le había dado tiempo a probar nada cuando el de rastas regresó con 2 zumos y un par de pastas más. Colocando uno de esos vasos al lado de Bill y el otro delante suyo mientras se sentaba.
-No tenias por que preocuparte, ya te dije que tampoco tenía hambre…- argumentó sintiendo como Tom le miraba con cara de pocos amigos.
-Come…- exigió el guitarrista haciéndole sentirse intimidado. Bill echó mano de su zumo sin decir nada más.
Al final de ese desayuno, Bill solo se había comido parte de este cuando los demás ya casi habían terminado. A él aun le quedaban algunas cosas cuando recordó que Tom adoraba esos bizcochos recubiertos de chocolate y rellenos de crema. Seguro que no se había comido ninguno con tal de dejárselos a él.
Tom comía como siempre bajo la mirada de Bill, ahora parecía que no pasaba nada, al menos eso les parecía a Gustav y Georg, quienes no comprendían como a penas 15 minutos antes, Tom amenazaba a un Bill ausente y ahora ambos comían tranquilamente. Uno al lado del otro como si no pasase nada.
-Aquí tienes…- dijo Bill colocando ese trozo de bizcocho en el plato del castaño.
-Bill…- murmuró su gemelo mirándole a los ojos- es tuyo, come tú que te hace más falta - argumentó terminando de beberse el zumo.
-No en serio, ya estoy lleno y se que es tu favorita. Por mi culpa no probaste ninguna y de eso estoy seguro. Por favor… cómetela tú…- continuó Bill mientras ambos se miraban y Tom terminaba por asentir y coger esa pasta de su plato. Verle asentir y aceptar lo que le había propuesto le provocó una enorme sonrisa.
-¡Gracias!- dijo Tom alegre. Bill sentía que ese gracias recorría todo su cuerpo. Empezando por acariciar toda su piel y entrando y resonando hasta dentro de sus huesos.
-¡Las gracias te las doy yo! No hubiese desayunado nada a no ser por ti…- comentó nuevamente.
-Pues ya sabes… déjate de tonterías y a desayunar todos los días…- le exigió de nuevo su gemelo, esta vez más alegre.
-¡Es verdad… además el desayuno es la comida más importante del día!!- exclamó Georg con una enorme sonrisa.
-Sobre todo para ti, se te caería el mundo si te saltases el desayuno por un día…- comentó el batería burlándose de Georg.
-Piensa lo que quieras, aunque reconozco que tienes algo de razón…- asintió el bajista mientras todos reían y terminaban de desayunar.
Horas después, cruzarían el Atlántico con dirección a Estados Unidos. Les esperaba una gira muy larga, pero para Bill, cada una de las noches que pasarían allí podrían volverse aún más largas.
(Continuará…)
