Sal, agua y sangre

- Gennosuke me ha incluido en la lista sus enemigos – Oboro se repetía la misma frase una y otra vez, solo recordaba como la última carta decía claramente "los siete Iga" Incluyéndola a ella en el grupo.

- Oboro, lo mejor será que vengas adentro conmigo – reprochó Akeginu – has estado fuera mucho tiempo, puede que no te caiga bien la brisa del mar.

- solo un momento más Akeginu, permíteme oler el mar un poco más.

Akeginu miró a Oboro con tristeza, ella sabía que su compañera sólo podía pensar en Gennosuke. Akeginu viró la mirada buscando sus demás compañeros: Koshiro continuaba tallando al buda, Jingoro se encontraba adentro en una esquina acurrucado balanceándose adelante y atrás repitiendo "el mar no es malo, el mar no es malo", Hotarubi se encontraba junto a Oboro, Akeginu ya se había encargado de cambiarle el kimono, de vendarle la herida y de peinarla como normalmente ella lo hacía y Tenzen se encontraba revisando un mapa de la zona.

Akeginu volvió la mirada hacia Oboro nuevamente, suspiró y se dirigió hacia dentro para hacerle compañía a Jingoro.

- Oboro necesito que me acompañes – ordenó Tenzen

- Tenzen, yo… - Oboro se disponía a pedirle a Tenzen un poco más de tiempo, pero ya era tarde, Tenzen ya la había tomado por un brazo y la estaba dirigiendo hacia un depósito de mercancía donde no había ninguna otra persona.

- Koshiro ¿sabes para que Tenzen se ha llevado a Oboro a ese lugar? – preguntó Hotarubi desconcertada.

- la verdad es que…

-Oboro, necesito preguntarte ¿aún no estás dispuesta a pelear contra Gennosuke?

- Tenzen, aunque quisiera mis ojos están sellados.

- si es verdad, pero el efecto sólo durará siete noches de las cuales ya han pasado dos.

- si la batalla continúa para ese entonces ya Gennosuke habrá de haberme matado – sentenció Oboro con dureza, intentando terminar la conversación.

- eso me temía… No me dejas otra opción.

- Tenzen ¿serás capaz de matarme a mí? – preguntó Oboro desafiante. Ella no confiaba para nada en Tenzen, ya hacía tiempo que su abuela le había advertido de tener cuidado con el.

- no, no seré capaz de matarte. En realidad te haré vivir, pondré dentro de ti la semilla de la vida, la esencia del poder Iga – Tenzen había tomado un aire maquiavélico, miraba a Oboro como un tesoro, una nueva adquisición.

Tomó a Oboro fuertemente por los hombros para evitar que esta escapara, Oboro intentó defenderse dándole una cachetada pero Tenzen atajó su brazo y con su otra mano comenzó a acariciar morbosamente el busto de Oboro, quien comenzaba a gritar de la desesperación por no poder librarse de su pervertido compañero de clan.

- ¡AKEGINU!¡JINGORO!¡KOSHIRO!¡HOTARUBI! – gritó desesperadamente Oboro. Pero al parecer, ninguno de sus compañeros de equipo se acercaría

- es inútil Oboro, a todos les parece lo más correcto que sea yo quien se convierta en tu esposo para que olvides a Gennosuke.

- ¿cómo es que ustedes permiten que Tenzen le haga eso a Oboro? – Preguntó Hotarubi llena de rabia e impotencia – no se le debe obligar a nadie a estar con alguien que no desea, el amor es absoluto y no importa que sean enemigos, o que este muerto – Hotarubi había comenzado a llorar – uno nunca olvida a la persona amada… - ya el llanto era tanto, que Hotarubi no era capaz de emitir alguna otra palabra.

- Hotarubi, eso es tan impropio de ti, siempre eras un poco más callada, no te importaba solo seguir las ordenes aunque a veces no te parecían las mejores…

- ¡es Yashamaru! Cuando Ogen le ofreció el acompañarla a ver al shogun, el estaba muy emocionado, pero desde que me lo dijo sentí un mal presentimiento…mis mariposas tenían un tono más opaco y triste… - Hotarubi se limpió la cara con la manga de su kimono y prosiguió – oculté en ese momento mis preocupaciones porque no quería que su gran emoción, por ser el elegido de Ogen, se viera manchada y fingí estar muy feliz por él.

-Hotarubi, yo lo sient…

- No lo sientas – Hotarubi había cambiado repentinamente la voz y ahora poseía un tono frío, que por lo general era el propio de su voz al dirigirse a algún hombre que no fuera Yashamaru – Yashamaru murió y eso ya es pasado…solo queda la venganza, pero no permitiré que Oboro sufra más de lo que ha de estar sufriendo, y si ustedes no hacen nada yo lo haré.

Hotarubi se dirigió a toda velocidad hacia el depósito y cuando entró vio como un hombre de gran altura y numerosos músculos terminaba de estrangular a Tenzen. Oboro estaba lanzada en el suelo semidesnuda, pero parecía saber que había ocurrido. Hotarubi corrió a socorrerla mientras la sombra del ninja Kouga, que se había escondido en el suelo, se alejaba rápidamente.

- Koshiro! – Gritó Hotarubi desesperadamente.

Koshiro no espero otro llamado para dirigirse a toda velocidad hacia donde se encontraba la ninja amiga.

- ¿qué ha ocurrido? – preguntó preocupado y colocando una mano sobre la oz que guardaba amarrada a su espalda. Algo le decía que no solo era n simple caso de violación.

-Un ninja Kouga – sentenció Hotarubi apretando los dientes y examinando detenidamente cada centímetro del cuarto en donde se encontraban.

Del otro lado del barco, en el gran cuarto que existía para los pasajeros descansar de sol, se encontraban Akeginu y Jingoro, este presionado contra una de los rincones temblando de miedo y su compañera contemplando a un niño habilidoso, que mostraba su talento a toda la gente a manera de entretenimiento.

- Un momento… - Jingoro dejo de temblar y su semblante se volvió serio – Falta uno de los pasajeros que se encontraba aquí.

Por alguna razón a Akeginu aquel comentario le casó escalofríos y su cara cambió a una de preocupación y sorpresa.

- Oboro – susurró y salió corriendo a toda velocidad hacia el depósito del barco.

Para cuando estaba cerca de la entrada del depósito, escuchó un golpe seco y vio a Hotarubi salir despedida por los aires y aterrizar en sus pies.

- ¿Pero qué… - No tubo de necesidad de terminar la pregunta. Del depósito salió caminado, con aire de superioridad y una sonrisa en el rostro, Gyubu: el ninja que se oculta detrás de las paredes – Ninja Kouga – se auto respondió ella.

- Parece que tendré la oportunidad de acabar con todos los Iga por mi cuenta jajaja – El aire de superioridad con el cuál articulaba las palabras era cada vez más irritante.

Akeginu no pensaba en luchar contra el Kouga, estaba my preocupada tratando de ver a Oboro dentro del oscuro depósito. Hotarubi se levantó y miró la manera en que Akeginu intentaba ver a través de la sombras.

- No te preocupes por ellos, están a salvo – Le dedicó una sonrisa picara y culmino – Me encargué de que se ocultaran antes de intentar enfrentarme a él.

Akeginu suspiró con alivio y le devolvió la sonrisa.

- Entonces ¿lucharan las dos en mi contra? – Gyubu se oía muy confiado de si mismo.

- Me parece que no será necesario – respondió Hotarubi y la sonrisa que se le dibujó en el rostro no era para nada la misma de antes, esta poseía un aire maquiavélico. Gyubu la observó con extrañeza y desprecio antes de escuchar los pasos que se acercaban por su espalda. Se giró violentamente y observó con horror a la persona que se acercaba¡era Tenzen!

- ¡Pero me aseguré de haberte quebrado el cuello¿Cómo es esto posible?

-Debes estar soñando… ¿como es posible que estuviera muerto si estoy parado frente a ti¿Acaso insinúas que soy inmortal? Que tontería… - Tenzen no permitía que la malvada sonrisa se le borrara del rostro. Desenvainó su espada y arremetió con furia en contra del ninja Kouga.

Este lo esquivó y lanzó varios golpes en dirección de Tenzen pero este se escabullo a través del enorme cuerpo de su contrincante y llegó al lugar en donde se encontraban sus compañeras. Redirigió su espada y se abalanzó nuevamente en dirección de su enemigo quien avanzó en su dirección al mismo tiempo que lanzaba golpes.

En medio de piruetas, envestidas y patadas la batalla se desarrollaba de manera en extremo violenta.

Detrás de donde luchaban con tanto fervor los dos ninjas el niño que mostraba sus piruetas a los tripulantes estaba en estado de shock debido a la impresión de semejante combate.

De repente, sin que nadie se diera cuenta Tenzen lanzó un zarpazo con su espada, Gyubu saltó y lo esquivó pero el nuevo blanco de la espada se convirtió en el niño. Tenzen no planeaba detener el corte pues ya era imposible debido a la fuerza con la cual estaba atacando.

en ese momento el tiempo pareció congelarse para Hotarubi quien observaba con horror el echo de que un alma inocente se perdería por los errores de aquellos que llaman a la muerte de la manera mas brutal. Ella corrió en dirección al infante y lo abrazó fuertemente preparándose para recibir el golpe de la espada.

Lo que continúo a esa escena dejo a todos los presentes con la boca abierta: Hotarubi junto al muchacho habían desaparecido. En su lugar todo el barco se vio envuelto en un manto de mariposas con destellante brillo rosa.

- Pero ¿Qué es esto?, la técnica de Hotarubi nunca funcionó de esta manera ni se activó sin utilizar su posición de manos – Se preguntó Akeginu por lo bajo.

En ese momento ni siquiera Hotarubi entendía lo que había ocurrido. De alguna forma sentía que todo su cuerpo se había dividido en todas aquellas mariposas, ahora veía desde arriba del barco como si flotara encima de él. Es como si estuviera en todas partes y al mismo tiempo en ninguna, en realidad ¡ella era todas aquellas mariposas!

Gyubu aprovechó la confusión y se desplazó hasta la superficie más cercana y desapareció en ella. Tenzen se dio cuenta de la acción de su oponente y comenzó a virar continuamente la cabeza buscándolo.

Detrás de Tenzen una sombra comenzó a acercarse a toda velocidad.

- ¡Tenzen detrás de ti! – La voz de Hotarubi resonó como si hubiera venido de todas partes al mismo tiempo formando un solo hilo de voz de varias fuentes diferentes.

Tenzen giró y vio cuando Gyubu saltó sobre él. Se lanzó al suelo y con las piernas lo empujo hacia adelante, saltándole por encima a Tenzen y aterrizando de golpe contra las barandas del barco.

- suficiente… - Dijo una voz detrás de Akeginu – Creo que es mi turno de morir por el clan…al fin y al cabo es mejor morir como héroe que como cobarde sabiendo que al final todos vamos hacia el mismo destino.

Akeginu volteó y observó a Jingoro con una expresión muy seria y completamente diferente a la de miedo que existía en el antes.

- Akeginu, espero poder verte en la sombra que nos espera después de la muerte – le dirigió una sonrisa que en su gris rostro se vio más como una mueca – Aunque lo que verdad deseo es que no tengan ustedes que sufrir el destino que Ogen sabía caería sobre nosotros…Ya entendí lo que quiso decir…A mis seres queridos prepárense para morir… ¡descubre su significado Akeginu! Y tal vez Oboro pueda salvarse de este trágico destino…

- Jingoro no… - Akeginu entendió lo que Jingoro iba a hacer.

Gyubu apenas se estaba poniendo en pie cuando Jingoro se le abalanzó encima y lo empujó causando la caída de los dos al agua. Akeginu, Tenzen y todas las mariposas concentradas se colocaron en la baranda y observaron como Jingoro se desasía en el agua mientras Gyubu nadaba hacia el barco.

- Ese Jingoro murió sin razón alguna – Dijo Tenzen.

- Espera Tenzen…Jingoro sabe lo que hace – Contestó Akeginu y señaló como una zona del agua de color grisáceo se acercaba al rostro de Gyubu. Este líquido se introdujo en la boca del ninja sin que este se diera cuenta.

De repente Gyubu comenzó a vomitar sangre y a gritas desesperadamente, al parecer no podía respirar y después de algunos minutos de desesperación acabó hundiéndose y se perdió de vista.

- Elevo un rezo por Jingoro, quien se sacrificó para que los que quedamos en pie encontremos paz antes de ser absorbidos igual que él hacia la oscuridad – Akeginu dijo todo esto a tono de susurro, y en ese momento pensó en las ultimas palabras de su compañero: "¡descubre su significado Akeginu! Y tal vez Oboro pueda salvarse de este trágico destino"… - Tal vez tu entendiste lo que Ogen quiso decir…si ese es tu deseo entonces haré lo posible para que Oboro no sufra el destino que ya nosotros tenemos marcado.

- También lo haré yo – Agregó Hotarubi.

- ¿Cómo es que tu…

- No preguntes yo tampoco entiendo – Todas las brillosas mariposas se juntaron y con un destello deslumbrante desaparecieron y en su lugar apareció Hotarubi con el niño a n lado desmayado – Tampoco pretendo entenderlo por ahora – Culminó ella.

- Prepárense, después de esta noche llegaremos al puerto. Hay que estar preparados para todo, en tierra será más fácil ser sorprendidos – Sentenció Tenzen de manera dura y se retiró.

Después de haber sido sorprendidos y perder un miembro más los Iga estaban cada vez más desmoralizados, pero solo les quedaba esperar por el momento pues el tiempo no perdona a aquellos que esperan y transcurre más lento para aumentar su agonía.

Pero ahora existía una luz de esperanza entre tanta oscuridad y Akeginu y Hotarubi serían las únicas que por el momento conocían la única forma de hacer que esa luz acabara con las sombras…" A aquellos que amo, prepárense a morir"…¿cuál sería la verdadera intención de los Ancianos al escribir eso?