Gracias a todos por sus comentarios realmente me alentaron a seguir, ahora siento que este capitulo no estan bueno como el anterior, pero aun así me gusta como se esta desarrollando, Sanji es uno de mis personajes favoritos y Boa simplemente me encanta jajajaja

Sin mas les dejo con el capítulo 2 de El Príncipe y la Emperatriz


Capítulo 2

Como se supone que debía reaccionar, esa maldita gata ladrona le estaba robando al hombre de sus sueños, a su príncipe azul, a SU rey. Esa maldita gata ladrona, era tan injusto ella le había dado todo, solo porque ella lo conoció antes y estaba más tiempo con él, no podía tolerarlo verla a ella caminar al altar con el vestido blanco directo a sus brazos, ella era quien debía estar en ese vestido, él debía mirarla a ella no a esa maldita ladrona. Realmente debía haberse negado a ser una de las damas de honor, pero no se pudo negar a Luffy, su sonrisa era demasiado encantadora.

En cuanto la fiesta se enloqueció ella se deslizó entre las personas, entre los gritos y música su ausencia pasó desapercibida para todos los presentes, excepto claro para las mujeres de Amazon Lily quienes se dedicaron a guardarle las espaldas a su reina, lanzando evasivas sobre el paradero de la emperatriz pirata.

En el barco no hizo más que lanzarse a su cama dejando que las lágrimas fluyeran por su blanco rostro, una punzada en su pecho le acongojaba desde que supo que el único hombre que había amado iba a estar en los brazos de otra mujer, y que jamás sería de ella. Sus sentimientos habían sido inútiles, toda la esperanza que había guardado durante tanto tiempo se había ido al tacho de la basura. Debía aceptar que cuando estaba en la ceremonia en su corazón guardaba la esperanza de que él dejaría a esa gata en el altar y huiría con ella en brazos, pero no fue así, Luffy aceptó a Nami con una sonrisa enorme y sincera, aquella que siempre había dedicado a todos. Simplemente le partió en corazón en miles de pedazos, solo con ese simple gesto.

No le abrió la puerta a nadie, ni siquiera cuando sus hermanas vinieron para ver si estaba bien, estaba tan enojada y triste, apretó sus manos hasta el punto que sus uñas se incrustaron en sus palmas. Pero el dolor físico no fue nada en comparación al dolor que inundaba su alama, no quería vivir más, no quería seguir sufriendo, ya no veía la luz al final del túnel, todo era oscuridad su única llama de felicidad se había extinto finalmente.

En sus manos la afilada daga con la que se dispuso a poner fin a su dolor, ya no lo soportaba más, de sus ojos ya no salían más lágrimas y su garganta había perdido ya su timbre. La colocó sobre su muñeca, con el firme pensamiento que su dolor se detendría por fin, pero en el momento que el filo tocó su piel el miedo la embargó y no pudo hacerlo, entonces lanzó la hoja afilada lejos de su alcance, y como si fuese poco sus lágrimas volvieron a salir con desesperación.

No supo cuando tiempo estuvo así, pero el sueño terminó arrastrándola por el resto de la noche, solo se despertó cuando sintió la puerta de su habitación ser derribada por sus Sandersonia y Marigold, las que sin avisar ni preguntar absolutamente nada la tomaron en andas, la desvistieron y la arrojaron a la bañera.

– ¿¡que se supone que están haciendo!? – Gritó a sus hermanas mientras estas abrían la llave del agua.

– Ya basta de estar aquí, te vas a dar una ducha, te pondrás el vestido más lindo que tengas y vas a reventar es fiesta quien sabe dios cuanto va durar ¿entendiste? – habló Sandersonia con un tono de voz firme.

– ¡No quiero estar allá! ¡El único hombre que amé en mi vida se casó con otra mujer! – gritó con desesperación, realmente no quería ir allá y ver como Luffy y Nami disfrutaban de estar casados.

– Hermana, no nos vamos a ir de aquí hasta que te bañes, te vistas y salgas a mostrarle a ese idiota de lo que se perdió– Marigold revolvía el armario de su hermana buscando el vestido color rojo que había pensado que dejaría de piedra a todos los hombres en la fiesta, ya que conseguía destacar perfectamente las proporciones de la mayor de las gorgonas. Hancock sabía que discutir con sus hermanas cuando se ponían así era casi imposible, así que de mala gana comenzó a bañarse poniéndose debajo del chorro del agua caliente, tratando de que esta se llevase con ella el dolor que aún estaba presente en lo más profundo de su pecho. Una vez salió sus hermanas la sentaron frente al espejo maquillándola de manera que sus facciones resaltaran y cubriendo un poco los daños que la noche de llanto había dejado en su rostro, una vez terminaron la tarea mostraron el vestido que habían elegido, al que accedió a ponerse a regaña dientes.

Una vez estuvieron abajo del barco caminaron hasta la fiesta donde las menores se perdieron conversando con el resto de la gente, por lo que en cuanto estas se despistaron la emperatriz se dirigió a la barra pidiéndole al encargado un Vodka naranja, cuando notó que un hombre estba sentado a su lado, lo más impresionante que no había notado a la morena en ningún momento, cosa que no solía pasar, pero entonces notó algo en su mirada, era la misma que había visto esta mañana en el espejo.

–Pensé que sería la única que llevaría un rostro así en la fiesta más grande de la historia – sus palabras llevaban un tanto de ironía y algo de compasión, no lo conocía personalmente pero era imposible no haber escuchado de "Pierna Negra" Sanji, el cocinero de los Sombrero de Paja, famoso por ser el hombre que pudo vencer al Almirante Kisaru Borsalino, el hombre Luz, el hombre más rápido del mundo.

El cocinero volteó sus ojos inmediatamente al escuchar la voz femenina, sorprendiéndose en ese instante, la "Emperatriz Pirata" Boa Hancock estaba sentada a su lado y él no había siquiera notado su presencia. Hubiese saltado a sus pies en ese momento si no fuese porque sentía que ya no tenía ningún sentido, sería rechazado otra vez como siempre había pasado, así que volvió a poner la mirada directo en su vaso, que por ahora era lo que más necesitaba, tal vez si bebía lo suficiente el dolor se desvanecería.

– Bueno siempre se dice que para lograr la felicidad alguien, otro tiene que sufrir– fue la respuesta que pudo armar en su cabeza, aunque realmente no creía en ella solo necesitaba repetirla hasta conseguir creérsela. Además para ninguno de sus compañeros era un misterio que Boa estaba perdidamente enamorada de Luffy, pero que este jamás la había tomado en serio.

– Si creyeras eso no tendrías esa botella de whisky al lado tuyo Pierna Negra – Comentó al recibir el vaso con el licor que había pedido, dándole un ligero sorbo sintiendo el sabor del vodka adornado con el de la naranja. Entonces el Mesero sirvió un trozo de pastel a cada uno, entonces Boa le dio una probada ya que no había comido nada en mucho tiempo. En el momento que dio el primer bocado del pastel sus papilas se encendieron en una horda de placer y sabor– ¡este pastel está demasiado bueno! – soltó con alivio ya que el pastel parecía venir a calmar un poco su dolor.

–Gracias – contestó el rubio ya que él había sido el que había preparado el pastel de bodas, no podía dejar en manos de alguien más algo tan importante así que se dedicó a realizar cada detalle de aquel pastel.

– Así que no solo fuiste el padrino de bodas en el matrimonio de la mujer que amabas, sino que también hiciste su pastel de bodas, puede que haya alguien más masoquista que yo– su tono sarcástico hizo sonreír ligeramente al hombre que ahora encendía uno de sus cigarrillos.

– No podía hacer mucho más, ambos son mis amigos, por otro lado tú podías evitar venir a este matrimonio, pero aun así te veo aquí, luciendo hermosa… como si tuvieras que demostrar que eres hermosa– esa última parte había sido casi un susurro, pero la mujer escuchó eso perfectamente esbozando una pequeña sonrisa en sus labios.

– Pues déjame decirte que eres tan buen cocinero como peleador, pero eres pésimo dando halagos – rio con cierta superioridad aun así las palabras del hombre le había parecido demasiado tiernas, y bueno le estaba ayudando a sentirse mejor. Sanji se enrojeció ligeramente con la linda sonrisa de la chica y el halago que le había dado.

– Tampoco lo estaba intentando ¿Qué sentido tendría halagar a la emperatriz pirata? – preguntó con algo de ironía, la conversación con la reina de Amazon Lily le estaba calmando bastante, aunque algo de rabia surgía dentro de él por el daño que Luffy le había hecho.

– No lo sé eso podrías decírmelo tu – dijo volteando a ver a ver de manera directa al hombre, mirándolo de cerca era bastante guapo, tenía una gallardía única, se notaba que era todo un caballero, además ese gesto algo nostálgico le hacían despertar un instinto de abrazarlo dentro de ella.

Rio ligeramente al escuchar la pregunta de la reina, dándole un largo sorbo a su vaso, comió algo de pastel probándolo, aunque sintió que no había sido su mejor trabajo estaba bastante bueno, tal vez sus sentimientos había interferido en su elaboración desconcentrándolo– Sabes creo que puedo preparar algo mejor que esto ¿tienes hambre? – preguntó directamente a la chica esperando su respuesta.

La pregunta del hombre la sorprendió un poco, pero era algo que su cuerpo le pedía y un trozo de pastel no había hecho más que abrir aún más su apetito, por lo que el ofrecimiento del rubio le había venido como caído del cielo– ¿Con que intentarías deleitarme? – preguntó intentando esconder su apetito.

Llevó su mano al mentón pensando que podría cocinarle al mujer que le estaba acompañando – deberé revisar que hay pero déjame asegurarte de que no te defraudaré – dijo dedicándole una sonrisa algo confiada, su habilidad en la cocina era algo de lo que nunca dudaba ya que el tiempo le había dado la razón en ser el mejor cocinero del mundo.

– Bien entonces sorpréndeme – dijo esto con un tono algo extraño, Sanji no supo descifrar si estaba desafiándolo o tentándolo, pero tomando su botella caminó hasta la cocina comenzando a revisar que podría prepararle así que tomando algunos ingredientes comenzó a cocinar sin olvidar de darle sorbos a su botella la que terminó antes de lo que planeaba.

En el mesón la mujer terminó su vaso con un largo sorbo, pidiendo otro vaso que tampoco tardó mucho en terminar, no solía beber, pero esta vez quería olvidar ese dolor en su interior y la compañía de ese hombre se estaba calmando suavemente, aunque ahora que no estaba se sintió algo indefensa, lo que no tenía sentido ya que ella era la emperatriz pirata, más fuerte que muchos hombres de los presentes.

Mientras cocinaba el rubio había tenido una idea que le pareció fabulosa, pidió a uno de los ayudantes que le consiguiera una canasta y un mantel limpio, y preparando comida acorde a la hora y la idea que había tenido. Tal vez era muy atrevido, peor realmente quería descansar de su habitual personalidad, quería intentar ser diferente, el alcohol había conseguido aliviar su dolor levemente, así que ahora prefería enfocarse en lo que fuera, tal vez estar con ella le ayudaría a distraerse de su tristeza. Una vez listo tomó una botella de whisky y una de vodka con dos jarras de jugo de naranja, así salió de la cocina, lo que llamó la atención de los demás cocineros los que empezaron a comentar lo extraño del actuar del rubio.

Una vez salió, caminó hasta la barra donde la chica aún estaba sentada bebiendo – ¿te parece si intentamos buscar otro lugar, antes de que vuelvan los tortolos? – comentó enseñando la canasta que había preparado y las dos botellas de licor que había tomado. La mujer giró para poder ver al hombre y al notar los objetos que este sostenía entendió la idea que el rubio había tenido.

–Me parece un idea bastante adecuada– dijo poniéndose de pie para comenzar a caminar junto con él, pero esta vez ambos salieron bajo la mirada de todos los presentes….