Resumen: Uchiha Sasuke queda atrapado bajo una fuerte tormenta y la crecida del río termina arrastrándolo hasta casi ahogarlo. Salva la vida gracias a que es rescatado por un hermoso chico de inusual cabello rubio, aunque de largas y afiladas garras. Betareader: Hibari Kyouya.
"El amor verdadero es como los fantasmas: todos hablan de él, pero pocos lo han visto".
Dicho popular.
Todos los personajes pertenecen a Masahi Kishimoto y TV Tokyo. No lucro de ninguna manera con ellos.
Capítulo beteado por Hibari Kyouya, ¡muchas gracias por tu ayuda! :D
Capítulo 1. Uzuki
Advertencias:
OoC.
Yaoi (SasuNaru).
Long Shot.
La siempre presente falta de ortografía.
El lector podría morir de aburrimiento.
Este capítulo está especialmente dedicado a las personas que añadieron como favorita a la historia anterior, "Nieve en la montaña", o no perdieron la esperanza de que la continuara al seguirla. Breyito-Black-Lupin, BeatoJaegerjarques, 00Katari-Hikari-chan00, Coco Cu, nakatsu-suichi, Fabianadat, Dayi-TsukiyomiNSG, shameblack, VioletaBlak, AkariU, Bigotesde, ilusionesenpapel, Zanzamaru, Moon-9215, Mizu-chan, y DeiUchiha x3.
No le costó mucho al demonio Yama usar su fuerza sobrenatural para sacar al herbolario del río, solo le bastó darle un pequeño tirón a la mano del Uchiha para que la cabeza del moreno estuviera fuera del agua y los pulmones del humano se llenaran con aire otra vez. Nada más Sasuke pudo notar que no volvía a hundirse en el helado arroyo, estiró su mano libre para sujetarse de uno de los hombros del rubio, y cuando el moreno alzó la vista, buscando la explicación de su milagroso rescate, se topó con la mirada azul de una siniestra criatura.
Fue un mero impulso lo que llevó al Uchiha a golpear al rubio para alejarlo lo más posible, haciendo que a Yama se le escapara un agudo grito y soltara al humano. El cuerpo del herbolario volvió a hundirse como una piedra dentro del profundo afluente de agua.
-¡No, no, no! -chilló el muchacho de ojos azules, hincándose sobre la negra superficie del río y deslizando sus manos por el agua con desesperación, como si pudiera apartar el líquido para ver en sus profundidades-. ¡Maldición, maldición, maldición!
Con cada minuto que pasaba y al notar que Sasuke no volvía a la superficie, la angustia se apoderaba de la mente del rubio demonio. Yama tragó saliva con dificultad y tomó una profunda bocanada de aire; era muy peligroso adentrarse en el territorio de Kawa cuando su amigo se encontraba enojado con él, el otro demonio tenía un humor mucho más cambiante que el suyo además de un carácter algo hiriente, pero justo en aquel momento no le quedaba otra opción.
La criatura rubia cerró los ojos, relajando los músculos tensos de su cuerpo, y Yama se sumergió dentro del río, siguiendo el destino del herbolario. La presión del agua a su alrededor era impresionante, pero nada que no pudiera controlar. Aunque para el humano dudaba que fuera lo mismo. El demonio volvió su cabeza en todas direcciones, y no tardó en verlo enfrente de él, apenas a un brazo de distancia. El muchacho de cabello negro tenía enredada una planta fibrosa alrededor del tobillo, quizás un alga, motivo por el que no había logrado salir de nuevo.
El rostro del humano estaba demasiado pálido para el gusto de Yama, además que comenzaba a tornarse azul, pero para cuando el rubio se colocó delante del Uchiha, el moreno se encontraba aún consciente, lo suficiente como para retroceder y lucir un gesto desafiante en la cara.
-Voy a ayudarte, dattebayo -declaró el de ojos azules, tratando de tranquilizar al curandero, pero sólo provocó que el humano abriera la boca por la sorpresa y más agua entrara en sus pulmones.
¡Y no era para menos! El demonio con el que Sasuke se había topado en medio de una tormenta, no solo lo perseguía, ¡sino que era capaz de hablar debajo del agua! Asustado por la cantidad de agua que tragaba el humano, Yama le colocó la palma sobre los labios.
-Te sacare de aquí -prometió el rubio con firmeza, viendo justo a los ojos negros que poseía el herbolario-. Te sacare de aquí -repitió Yama, insistente, al tiempo que rodeaba el cuello del Uchiha con sus brazos y tomaba impulso para guiarlo hacia la superficie.
Poco a poco, aunque todavía con cierta renuencia, el moreno se abrazó a la cintura del demonio, su única salvación. La voz de la criatura resultaba extraña para Sasuke, demasiado lenta y amortiguada debido a la cantidad de agua que los rodeaba, pero no le quedaba más que dejarse llevar. No es como si pudiera hacer otra cosa, y quizás, solo quizás, aquel sonido le inspiraba un ligero atisbo de confianza.
La bocanada de aire de la que se adueñó el Uchiha luego de tanto tiempo sumergido, fue la cosa más dulce que el muchacho hubiera probado en toda su vida; el roce de la mala hierba contra su mejilla, y a la que se aferraban sus dedos con ansiedad, podría compararlo con una tierna caricia materna. Aún así, la entumecida mente del moreno seguía en funcionamiento y no había olvidado su preciada tarea.
-L-las... flores -farfulló Sasuke entre cada tos, mientras un líquido caliente brotaba de su garganta. Esperaba que fuera sólo agua.
El moreno se dirigía a la figura agachada sobre él, cuyos contornos se tornaban más borrosos a cada momento, lo único claro en aquel juego de sombras eran los brillantes ojos azules que seguían clavados en los suyos.
-¿Qué? ¡¿Te estás muriendo, dattebayo?! -gritó Yama, sacudiendo al humano por los hombros. Comenzaba a creer que el chico de cabello negro estaba moribundo y ahora sufría alucinaciones-. ¡No te atrevas a hacerlo luego de todo lo que hice, teme! -le recriminó con rabia.
En medio del profundo dolor que se le había instalado en su pecho, y al borde la inconsciencia, Sasuke se permitió sonreír con prepotencia. Fuera del agua, la voz extraña era mucho más exasperante, con seguridad se trataba de la de un demonio idiota.
-H-hanatsuki... -consiguió decir el Uchiha con más claridad-. Hanatsuki...
El herbolario logró sentir la manera en que la lluvia caía con más suavidad sobre su frente, con la fuerza del aguacero aminorando, antes de que la oscuridad lo envolviera, engulléndolo por completo.
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Cuando Sasuke sintió la luz del sol golpearle la cara, no pudo evitar gruñir. Si se le olvidó cerrar las ventanas antes de acostarse, lo más seguro es que se hubiera quedado dormido preparando ungüentos e infusiones, y después de la tormenta de anoche al Uchiha no le extrañaría que se acabara resfriando como el idiota de Shikamaru... ¡La tormenta!
El joven herbolario abrió sus ojos de golpe, recordando los sucesos extraños luego de que cayera al río, sobre todo aquel desconocido chico rubio de mirada azul.
-Qué garras tan largas -murmuró el moreno, antes de que pudiera contener el comentario. Por instinto, elevó su brazo derecho, aquel al que se había sujetado el demonio para sacarlo del agua la primera vez. Un par de marcas le atravesaban la pálida piel-. ¿Fue real? -preguntó el Uchiha con incredulidad.
Todo aquello no debía de tratarse más que de un mal sueño muy vivido.
Con lentitud, ya que el curandero sentía que al mínimo movimiento cada rincón de su cuerpo protestaba de dolor, el muchacho logró sentarse. Se dio cuenta de que estaba acostado sobre el duro suelo, cubriéndose con nada más que una gastada yukata. No recordaba haber pasado frío mientras dormía, así que el Uchiha no comprendía cómo había bastado para calentarlo semejante trozo de tela rígida.
Examinó con curiosidad el lugar donde se encontraba, que no parecía ser otra cosa que una cabaña abandonada, y a juzgar por el color rojo que predominaba en las vigas de madera que sostenían la habitación, bien podría tratarse de un antiguo templo. Aún así, el sitio se encontraba en un pésimo estado, las ventanas no eran más que amplios marcos de madera gastada sin cubierta alguna, y el techo poseía varios agujeros debido a los tablones podridos, por los que se colaba la luz del sol.
Y ahí, justo en la esquina mejor conservada del destruido cuarto, estaba la mochila de Sasuke, cubierta de capullos blancos.
-¡No puede ser! -exclamó el moreno con voz ahogada, obligándose a ponerse de pie a pesar de sus dolencias. Sin muchas contemplaciones arrojó a un lado la ropa que le sirvió de manta, demasiado concentrado en las flores que tenía delante.
Sasuke no acababa de arrodillarse delante de su gastado bolso, cuando ya tenía entre sus manos un capullo, sujetado con delicadeza. Con la habilidad de un experto, el Uchiha arrancó uno de los delicados pétalos y lo lamió con cuidado. Sonrió al sentir la textura aterciopelada que se le atascaba en la lengua, justo como la hanatsuki poseía. De todas formas el moreno no quiso conformarse y masticó el pétalo, torciendo un poco la boca ante al sabor amargo, otra característica correcta de la flor que buscaba.
Dejándose llevar por un entusiasmo febril, el herbolario comenzó a recoger todas las flores, al tiempo que las contaba. ¡Estuvo a punto de soltar un grito de júbilo cuando pasó de las cincuenta! Si mezclaba los pétalos triturados con algo de miel, lograría que el remedio durara más de un invierno, nunca se había permitido prepararlo de tal manera, con la poca cantidad de flores que conseguía cada primavera.
El Uchiha se encontraba revisando su bolso, soltando improperios ante las infusiones que no tenían remedio a causa de la lluvia pero luego desestimando los daños a causa del tesoro invaluable del que ahora era dueño, cuando un ruido a sus espaldas lo sobresalto. Temiendo ser atacado por un animal salvaje, como un oso o un lobo, el curandero se giro con lentitud, y la desconfianza creció al volverse y encontrarse con la habitación igual a como la había dejado.
O casi igual... Sasuke frunció el ceño al no encontrar la yukata de color blanco, se dedicó a buscar en todos los rincones del lugar, pero le fue imposible dar con ella, y cuando estaba por rendirse a la desesperación, el mismo ruido de antes se repitió a su derecha, fuera de la ventana más cercana. El Uchiha se arrojó contra el marco de madera, justo a tiempo para ver como una esponjosa cola rojiza se perdía tras una pared de piedra a medio destruir.
El recuerdo del chico rubio con aquellas colas de zorros, tan similar a la que veía ahora, provocó que los ojos de Sasuke se tornaran sombríos.
Decidido a acabar con el misterio, el Uchiha echó a correr detrás del animal, siguiendo el camino donde lo había visto la última vez. Atravesó varias habitaciones en diferentes estados de deterioro y dominadas en parte por unos matorrales espinosos, sirviéndose de guía con las apenas visibles huellas dejadas por el zorro sobre la suave tierra. Hubo un momento en que estuvo a punto de perderlo de vista, pero un gruñido al pie de un árbol seco le dijo por dónde ir.
Al rodear al tronco, con cierta dificultad ya que se encontraba incrustado entre de dos muros de roca, Sasuke se encontró en medio de un jardín tradicional que pedía cuidados a gritos. En el pasado, habían plantado varios cerezos y otros árboles que tuvieron agua suficiente para mantenerse con vida gracias al lago artificial construido en un costado del jardín. Aunque era evidente que hacía varias temporadas que nada daba frutos en aquel lugar.
Cobijados por las raíces del cerezo más alto, varios capullos blancos de hanatsuki se agitaban con la ligera brisa de la mañana, pero por una vez el herbolario no les prestaba atención. La mirada negra de Sasuke estaba clavada en la figura del zorro joven que se hallaba a unos cuantos pasos frente a las flores. El animal tenía el tallo de una de ellas entre los dientes y sus orejas se movieron de forma graciosa cuando detectó la presencia del moreno.
El Uchiha dio un paso en dirección al animal y de inmediato este le gruñó a modo de advertencia, con lo que el curandero se apresuró a detener todos sus movimientos. Cuando el zorro estuvo seguro de que Sasuke no seguiría caminando, dejó la hanatsuki sobre la hierba rala, lo más cerca del humano que se atrevía estar.
El herbolario esbozó una sonrisa torcida.
-¿Qué? -preguntó el Uchiha con rudeza, como si el animal pudiera entenderlo-. ¿Debo creer que tú me salvaste la vida y me trajiste las flores?
Las orejas del pequeño zorro volvieron a moverse, como si dudara en qué hacer a continuación, antes de que de pronto le mostrara los dientes al curandero.
-¡Piensa lo que quieras, teme! -gruñó el zorro, agitando la cola que se asomaba detrás de su espalda. Entonces el animal desapareció en una voluta de humo rojo, mientras Sasuke caía al suelo por la impresión.
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Para cuando Sasuke regreso a Konoha ya era pasado el medio día, y tenía un dolor de cabeza insoportable, no obstante, debajo de su brazo estaba sujetando su bolso con firmeza, llenó a rebosar de flores blancas. No había alcanzado a recolectarlas todas, aunque planeaba regresar por las restantes.
-Te dábamos por muerto -dijo Kizashi con picardía en la voz, a pesar del alivio que destilaba sus ojos. El Uchiha gruñó una descontenta respuesta inteligible, molesto por el tono de broma del Haruno y esquivando su mirada azul debido al recuerdo no muy agradable de otra del mismo color.
El hombre estaba sentado bajo un robusto roble, justo a la entrada de la aldea, con los brazos cruzados y una pipa en la mano izquierda que desprendía un olor a tabaco demasiado fuerte. El señor Haruno estaba a cargo junto a su esposa y su hija de la única posada de la aldea, puede que Konoha no fuera más que una aldea escondida en medio de un bosque rodeado de montañas, pero también cruzaba el camino principal, que luego de unos días de viaje llevaba a un puerto, y más adelante a la Capital. La familia Haruno vivía bien gracias a los viajeros que iban de paso.
-¿Qué haríamos si nuestro único sanador acaba muerto en medio del bosque? ¿Qué iba a pasar con mi querida Sakura? -preguntó Kizashi soltando una carcajada, para luego dale una profunda calada a su pipa.
-No soy sanador -respondió el moreno de mala gana, deteniéndose un momento delante del viejo-, y Sakura podría ir con el único verdadero que tenemos en la aldea para que le enseñe.
-Danzō no aceptaría enseñarle a mi hija, ni aunque le prometiera mi posada a cambio -masculló el hombre entre dientes, antes de escupir a un costado del camino-. ¿Y bien? ¿Donde estuviste toda la noche?
El Uchiha guardó un momento de silencio antes de responder, consciente de que la verdad sería una historia muy difícil de creer. Ni él mismo acababa de aceptar la realidad sucedida bajo la furiosa tormenta pasada.
-Me refugie en un templo viejo de la montaña -dijo Sasuke, encogiéndose de hombros.
-¿La montaña al norte, cruzando el río? -exclamó Kizashi con sorpresa, abriendo mucho los ojos-. Es el Templo Namikaze, hace tiempo que no sabía nada de él -murmuró con una expresión pensativa-. Debe estar cayéndose a pedazos -dijo al tiempo que recuperaba su sonrisa.
-Lo está -confirmó el Uchiha con un seco cabezazo-. ¿Invadí la casa de alguien? -preguntó el herbolario con la ceja alzada, algo incrédulo.
-Sí, pero en realidad no creo que le importe mucho -dijo el hombre, llevándose una mano a la barbilla, cubierta por una gruesa mata de pelo-. Podrías preguntárselo tú mismo -le propuso el viejo, sonriendo de una manera extraña.
-¿A quién? -lo cuestionó el Uchiha cauteloso, temiendo un engaño por parte del posadero.
-Uzumaki... Mito -dijo Kizashi, mostrando todos sus blancos dientes, y Sasuke maldijo para sí mismo-. Su familia estaba a cargo de ese templo, pero construyeron uno nuevo aquí, mucho antes de que se fundara Konoha. Creo que una vez me contaron la historia de porqué dejaron la montaña Namikaze, pero ahora no la recuerdo -añadió el viejo, agitando su mano con despreocupación.
-Iré a hablar con ella más tarde -dijo el moreno, el poco entusiasmo por la tarea que tenía delante era evidente en su voz. Kizashi soltó una carcajada que agrió a un más el humor del chico.
-¿Por qué no lo dejas así, muchacho? No le diré a Mito que dormiste bajo su destruido techo -aseguró el hombre, poniéndose de pie y palmeando la espalda de Sasuke.
Ambos comenzaron a caminar en dirección a la aldea, Sasuke con la intención de descansar de tan mala noche y Kizashi resignado a ayudar a su mujer con la posada que manejaban.
-No -respondió el moreno, con tal firmeza que sorprendió al anciano posadero-. Tendré que regresar, así que no me queda de otra que hacer una ofrenda al Templo Uzumaki -masculló con sarcasmo el herbolario.
-¿Cuál es tu interés en el viejo templo, Sasuke? -preguntó el Haruno, repentinamente serio-. Se cuentan historias extrañas del lugar.
En día cualquiera, la respuesta del Uchiha hubiera sido escupida con sarcasmo, pero en vista de los últimos acontecimientos lo mejor sería responder de forma cautelosa. El moreno no quería que su aventura del río acabara en boca de todo el pueblo.
-Encontré plantas medicinales en él -le contó el moreno, sacando de su bolso una de sus preciadas hanatsuki para mostrársela al posadero, quien no se mostró muy impresionado-. En Konoha no he podido cultivarlas, pero quizás pueda hacerlo en el templo.
-Cualquier cultivo necesita cuidados -le recordó Kizashi, como si Sasuke tuviera necesidad de que se lo dijera. El prolongado silencio del herbolario fue toda la respuesta que el hombre necesito para saber lo que el Uchiha planeaba-. Quieres quedarte en el templo.
-Solo por algunos días -confirmó el Uchiha, como si no se tratara de gran cosa.
-Lo suficiente para cuidar de tus preciadas plantas -rezongó Kizashi, pasándose una mano por el rostro envejecido.
El hombre se sentía cansado solo de imaginar los gritos que soltaría su hija con la noticia. El muchacho Uchiha no era de los jóvenes más conversadores de la villa, prefería pasar su tiempo encerrado en su casa para preparar sus brebajes. Si ahora se mudaba al templo de la montaña Namikaze habría temporadas en las que no le verían ni el pelo.
-Lo suficiente para cuidar de mis preciadas plantas -repitió el moreno con un resoplido disgustado.
-No me convence -opinó el viejo, cruzándose de brazos y frunciendo el entrecejo.
Sasuke detuvo sus pasos de golpe, y al Haruno no le quedo de otra más que imitarlo. Cuando el chico clavó su furiosa mirada oscura en el posadero, el hombre tuvo que recordarse que el muchacho delante de él había dejado de ser niño, ahora era un persona adulta, que quizás creció demasiado rápido debido a las tragedias en su vida.
-No necesito que lo haga -dijo el Uchiha con rudeza, para luego reanudar su camino, sin detenerse a observar si el hombre lo seguía-. Aprecio mucho lo que has hecho por mí, Kizashi, pero no eres mi padre.
El hombre negó tristemente con la cabeza, antes de alcanzar al joven con sus largas zancadas.
-Pero podría terminar siendo tu suegro -exclamó el posadero, recuperando su buen humor y soltando una carcajada al notar el estremecimiento desagradable que recorrió la espalda de Sasuke. No se sintió ofendido, Kizashi conocía de primera mano el fuerte carácter de su hija, heredado de su querida esposa.
Ninguno de los dos hombres notó la sombra encapuchada que los seguía a una distancia prudente, con una mano en el pecho tratando de controlar el temor que sentía, ya que estaba a punto de introducirse en el territorio prohibido que era la aldea humana.
Uzuki es el mes de abril en el calendario tradicional japonés; es el mes del conejo o también el mes de la Deutzia crenata, una planta con flores, la mayoría de color blanco, aunque también pueden ser de color rosado o rojizo.
No puedo creer que haya cometido el error tonto de borrar la actualización en vez de publicarlo, por suerte encontré una copia que me había enviado Hibari en las descargas de mi computadora u.ú Se acerca fin de semestre, cosa que amo y odio, odio porque nos cargan la mano, y amo porque ya, es el final, se acerca la temporada en que pudo dormirme hasta hincharme como foca y dormir todo el día... como foca -inserte risa de morsa boba aquí- En fin espero que les haya gustado la pequeña actualización y que disfruten la historia C: No hagan caso a la siguiente frase, repito, la verán seguido porque es una apuesta que perdí por el final de Naruto. Yo aposte por Sasuke sería Hokage. Bitch Uchiha! Lo único que pido que hagas en la vida (aparte de complacer a Naruto) y no lo consigues -.-
Se que siempre he dicho que lo odio... pero la verdad es que yo, Zaphyrla Fathum Zula, amo a Uchiha Sasuke.
Reviews contestados:
Hagane Yuuki: El fanfic del que hablaba, por si no lo recuerdas es "Nieve en la montaña", fue un especial de Navidad y se encuentra terminado. Espero que hayas descansado bien, viva el SasuNaru, ¡y gracias por la inspiración! Zaludos, Zaphy ;)
Luna1986: Espero que este primer capítulo propiamente dicho sea de tu agrado, y me encantaría saber que te pareció. Zaludos, Zaphy ;)
Saku-Aya: Hello, my dear~~ ¿Cómo estás ti también? Siempre será un amargado, de aquí hasta otra vida, excepto cuando es todo un casanova (?) Es que Yama es todo un zorrito curioso y Kawa, como tiene ya más experiencia con los humanos, está harto de ellos x3 En realidad el detalle de las collares tiene significado, pero no es un gran detalle para la historia, aunque tienes razón, se dará a conocer en los próximos capítulos C: Gracias a ti por tomarte la molestia de leer mi historia, y todavía más, por dejarme un bello comentario. Con amor, Zaphyrla~~ :D
Jashin-Sama: Gracias C: Si, perdón por irme de AY, pero la verdad ya no me encontraba cómoda ahí, y además es algo difícil manejar dos cuentas diferentes, más que nada por el tiempo. En fin, espero que me sigas leyendo, si es que te siguen gustando mis historias n.n Zaludos, Zaphy ;)
Zanzamaru: Ojala se muera el teme... Bueno, sabes que no lo hará porque entonces se acaba la historia x3 Gracias por leerme desde hace mucho y seguir comentando, Zanza. Zaludos, Zaphy ;)
Sapphir Kyuubi: Sapphir, querida, te amo ._. Pero me alegra que no puedas ver donde me paso tus amenazas x3 Ahora que cuidadito con que sigas diciéndome cosas, porque mi venganza será terrible, solo espera un par de días y verás e_e Gracias por ti review. Con cariño, Zaphy ;)
00Katari-Hikari-chan00: ¡Todo es mejor en la versión larga! Oh, yeah! xD Solo tienes que ver la película del Hobbit (amo la película, porque amo el libro, y no me importa si no es por completo fiel, tiene su encanto). Kiba es un tanto amargado, tal vez necesita un Shino que lo castigue (?) o una Hinata que lo mime (?), no sé, todavía no me decido x3 Gracias por tu review, y espero que también haya sido de tu agrado la actualización. Zaludos, Zaphy ;)
Kuroi Yukie: Más que seguir en donde el otro terminó, este muestra cómo llegamos a ese punto de ambos chicos viviendo en la montaña Kiba la tiene tanto rencor a los humanos porque puede ._. Así de sencillo x3 Na, ya lo dirá él mismo después :) Jojojojojo -inserte risa de Santa Claus asesino aquí- Gracias por comentar, Kuroi, ya era hora. Con amor, Zaphyrla ;)
Próxima Actualización: 24 de Noviembre
Zaludos, Zaphy ;)
