Bueno, no tengan en cuenta mis otras historias, solamente el hecho de que ven películas (creo que tengo un problema con eso) Supongo que actualizare cuando... cuando termine el próximo capítulos ¿Comentario? ¿Algo? ¿Por favor?
-Por amor de los dioses, Leo, despierta-dijo Reyna sentada al lado de la camilla de su amigo. Se había quedado todo este tiempo en el Campamento Mestizo porque quería estar allí cuando Leo llegara, por más que hayan discutido antes que él se fuera, ella no podía estar en otro lugar sabiendo que su mejor amigo corría peligro.
*Flashback*
-Vete, hazlo, Valdez, vete ya-dijo encerrándose en su cuarto en el Campamento Media Sangre.
-Pero, Rey-rey…
-No me digas así, mejor, simplemente no me digas nada. –Sabía muy bien que se estaba comportando justamente como la clase de chica que ella odiaba, pero no podía detener su instinto femenino de actuar de esa manera, aún sabiendo que siendo semidioses era más allá de normal que tengan que ir a misiones ella no quería aceptar que su amigo tendría que irse a una misión suicida.
-De verdad, Reyna, lo lamento, espero verte cuando vuelva, te quiero-dijo Leo luego de golpear la puerta repetidas veces y no obtener otra respuesta que no sea "Vete al infierno, Valdez" o "No me hables, aléjate si no quieres que rompa tu cara".
Él se fue a la misión y ella solamente se quedo allí, con su amigo/hermano Nico, paseando por el campamento y hablando de cualquier cosa porque ella especialmente le había dicho "No quiero tocar ese tema" y no lo hicieron excepto cuando Nico se enojo por la actitud que estaba teniendo ella.
-Reyna, quiero que sepas que yo tampoco me despedí de mi hermana y no sabes cuánto me arrepiento de no haberlo hecho, tú deberías haberle dicho adiós y lo sabes más que bien.
-Lo sé y me gustaría haberlo hecho, pero no lo hice y ahora no puedo hacer nada. –Ese día ella se quedó mirando un punto fijo en el techo de su cuarto, sin hacer nada, completamente nada.
*Fin de flashback*
-Vamos, Leo, no me dejes sola-repitió una de las tantas palabras que estuvo diciendo la última hora. Alguien le había gritado "Leo está aquí" y ella simplemente había corrido detrás de esa persona, pero empezó a asustarse cuando vio que se dirigían a la enfermería y entonces lo vio ahí, tirado e inconsciente en la camilla con la sangre saliendo a borbotones de la herida que tenía en sus costillas que ahora, por suerte, estaba vendada y, con la ayuda de la ambrosia, había detenido el sangrado-. Valdez, no te puedes ir, te necesitamos aquí, te necesito, dioses, hasta dije la frase cliché de todas las historias que me haces ver, quiero seguir viendo películas idiotas contigo y seguir escuchándote hablar sobre cosas que no logro entender, simplemente quiero que te quedes conmigo-dijo Reyna entre lágrimas, pero él no se levantó.
-Tres días, tres malditos días y tú no te despiertas-dijo ella ya frustrada, Leo parecía estar bien, pero no se despertaba y estaba preocupando más de lo normal a su mejor amiga ya que no se movió de allí a menos que fuera para darse una ducha y volver rápidamente-. Pareces un niño cuando duermes, te ves tan tierno y dan ganas de exprimirte tus mejillas, pero ahora solamente tengo ganas de golpearte porque me estás preocupando y mucho. –Puso su mano en su mejilla mientras sus frentes se tocaban, era verdad, quería golpearlo solo para ver si despertaba, una lágrima se deslizó por la cara de Reyna y cayó sobre la de Leo.
-Sé que en las películas la lágrima mágica revive a la persona pero te digo que no es nada cómodo que te caiga algo en la cara de la nada, no es que me queje de tener a una hermosura arriba mío, pero…-dijo Leo con una leve risa, que lo hizo agarrar su costado, una Hidra lo había hecho porque él había intentado matarla, bueno, de la única manera que puedes matar a una hidra, con fuego.
-Recién te levantas y lo primero que dices es eso-dijo Reyna pero con una sonrisa en su rostro lo abrazó.
-Rey-rey, vas a matarme.
-No me importa, te pasa por idiota-pero igual lo soltó.
-Quiero que sepas que yo también te necesito.
-¿Escuchaste mis palabras?
-Sí, recuerdo cosas de a ratos pero no tenía fuerzas para hacer nada-dijo con una media sonrisa.
-Bueno, ahora quiero que sepas que cuando te dije que te amaba era solamente para que te despiertes.
-¿Tú dijiste eso?
-Eh-Reyna tragó duro-, como dije, solamente para que te despiertes.
Eso era mentira, no lo dijo solamente por eso, fue por las palabras de Nico, porque si el muriese allí a ella le gustaría al menos haberle dicho como despedida una cosa de la cual cada vez estaba más segura, porque lo amaba, no sabía de cuál manera, pero lo hacía.
Se quedaron mucho tiempo así, pero ella cuando vio que Leo comenzó a recuperarse se tuvo que ir, estaba preparado a un pegaso cuando una mano en su hombro la distrajo.
-¿Ya te vas?-le preguntó Leo.
-Tengo que volver, estuve aquí mucho tiempo.
-Pero si tan solo fueron unos días.
-No, me quede aquí desde que te fuiste, no quería que volvieras y que yo estuviese al otro lado del país-dijo ella seriamente.
-Entonces hazme un favor y quédate un día más, por mí-dijo Leo haciendo puchero y sin siquiera dejarla reprocharle la abrazó. Y sí, ella se quedó un día más junto a Leo haciendo nada menos que quedarse hasta tarde viendo películas.
