Nota: Zelda y Link de este fic no son de algún mundo en general, o sea, es sólo los títulos de "Princesa" y "Héroe", pero de allí, no son de ningún juego en general. Por eso verán más personajes de otros juegos, de Zelda, obviamente :D.

Disclaimer: Hecho sin fines de lucro. The Legend of Zelda y sus personajes le pertenecen a la compañia Nintendo.

Sinópsis: La princesa y el héroe tuvieron una pelea absurda, la cual los llevó pedir un deseo que fue escuchado por la persona equivocada. Su deseo se cumplió, sí, pero no de la manera en la que ellos querían hacerlo. ¿Podrán sobrellevar esto? ¿O morirán en el intento?

Nombre: En tu cuerpo.

Capítulo 1: Los problemas están por comenzar.

Con todos los gritos y la conmoción que habían armado los dos jovenes hylianos, en pocos segundos ya había una muchedumbre de mucamas y guardias observándoles detenidamente. Se podían escuchar los cuchicheos de las mucamas, tales como "¿sabías que la princesa lloró más tres días cuando Link se fue?" O "Se ve que se quieren mucho" y como no, el típico de la gente cuando ve a dos polos opuestos pelear: "Se van a casar. Ya verás". Eso, más las risitas y silbidos dirigidos hacia Link, ya que siempre andaba en tan buenos terminos con la Princesa. Era mejor retirarse, lo hecho, hecho estaba. Se pelearon en pleno corredor y la gente los escuchó. Ya había nuevo chisme en el castillo.

- "Y como son tan buenos tergiversando las cosas, seguro dirán que le he golpeado unas mil veces. Es que lo veo..." -Pensó la Princesa, apretando los puños. Volteó sigilosamente a ver a Link, que miraba sus guantes apenado, uno de los guardias había dicho un comentario fuera de lugar, pero Zelda prefirió ignorarlo- Vamos, no pararan hasta vernos desaparecer de sus campos de visiones -Dijo Zelda, señalando hacia la puerta que llevaba a otra sala. Link asintió, tratando de mantenerse lo más calmado posible, despidiéndose de los guardias y mucamas con una sonrisa nerviosa y un gesto con su mano.

Las mucamas se derritieron. Es que Link era muy apuesto. Los guardias rodaron los ojos y voltearon. Ese muchacho les robaba credito y en grande.

- Eh... ¿Zel? -Link la seguía de cerca, pero no lo suficiente como para rozar sus hombros o mirar su rosto. Cuando le llamó por ese apodo, la joven respondió con un ligero movimiento de su cabeza, dando así a entender que el buen humor se le había ido a los pies. Y eso que ni buen humor había tenido- Lamento lo que pasó allá... No debía haberte gritado... Eres la Princesa y...

- ¿Lo dices por eso? -Lo interrumpió. Aún seguía sin mirarlo. Él prefirio dejar que la joven siguiera hablando- ¿Por qué soy la Princesa de Hyrule?

- ¡No! Me expresé mal, quise decir que gritarte no estuvo bien, eres una mujer después de todo y no se les grita -Suspiró el muchacho- Y eres la Princesa, no debo gritarte aunque me muera por hacerlo.

- También soy tu amiga... ¿Sabes? Es cansado que te traten como creen que deben tratarte y no como esperas que lo hagan -Su voz sonaba tan firme y a la vez tan suave que Link se preguntaba como podía hacer eso- Más que nadie tú, que eres mi mejor amigo. No puedo soportar que me trates con formalidades sólo por ser la Princesa.

- Zelda... -Tenía que pensar en una buena excusa, ahora y como sea- No lo dije porque tú seas la Princesa exactamente -Esta vez, Zelda si volteó a verlo, con una mirada de notoria confusión en su rostro- ¿Te imaginas que los guardias le dicen al Ministro: "Señor, el joven Link le gritó a la Princesa Zelda haciéndola llorar"? -Zelda rió ante la imitación de los guardias por parte de Link, era un tonto de verdad- Seguro me mandan al calabozo toda la vida.

- El ministro no haría eso -Dijo Zelda, esta vez sonriendo como debía ser- Seguro me mandaba a llamar a mí, diciendo que algo hice yo para hacerte enojar -Hizo un puchero, cruzándose de brazos.

- Y es cierto, me haces enojar mucho, Princesa -Frunció el ceño, cruzándose el también de brazos. Claramente estaba bromeando y Zelda lo sabía muy bien.

- ¿En seeeerio? Pues tú también. Creyendo que no me puedo defender sola. Hieres mi sensible corazón -Se llevó las manos a la cara, como si estuviese llorando. Claro que no era así... Y ambos eran muy malos actores, no había momento en el que no rieran.

- ¿Tienes corazón? -Acto seguido; recibió un puñetazo en el hombro- ¡Ouch! -Volvió a ver a su atacante. Zelda sonreía victoriosa.

El muchacho de verdes ropajes iba a decirle algo, pero sintió su cuerpo muy cansado como para hacerlo. ¿Por qué se sentía así? Y no era el único, la Princesa se encontraba igual, ahora sentía una pesadez sobre sus hombros que poco a poco la estaba llevando a caer al piso. Dentro de nada, habían dos jovenes desmayados en el corredor. Y dentro de nada, un grito desgarrador.

Algo estaba cambiando en la realidad que ellos conocían.


Ese mismo día, al caer el alba, despertó en una acolchonada cama el que se suponía ser el héroe. Algo había cambiado en él, sólo que aún no se daba cuenta.

- ¡Princesa! ¡Ha despertado! -¿Prin... Princesa? ¿Le había llamado Princesa?

- ¿Disculpa? -Fue lo primero que preguntó la joven (¿o el joven?), a la vez que miraba a su alrededor, que estaba en una habitación llena de lujos y cosas de Princesas...

- Que susto nos habían dado. Ambos estaban desmayados.

- "¿Desmayados? ¿Y por qué demonios tengo la voz tan chillona?"

- La dejo ahora, Princesa, espero y se recuperé pronto -La joven mucama hizo una reverencIa y salió de la habitación. Bien. Ahora sí. ¿Qué acababa de pasar? ¿Por qué le llamaban Princesa? Solían llamarlo "Lobito", "Chico Hada", "Niño del bosque" y por supuesto, "Héroe", pero jamás Princesa.

- ¿Qué ha pasa...? ¿QUÉ? -Lo que vio en el espejo no podía ser cierto, no podía ser él. No... ¡Era la Princesa Zelda? ¡Su reflejo era la Princesa Zelda! ¡Él era la Princesa Zelda!- No... No... No... ¡NOOOOOOOOOOOO!

Se llevó las manos a la cabeza, cayendo de rodillas al suelo.

- ¡No! ¡Oh, por Farore! ¡Esto no puede estar pasándome! ¡No puede ser! -Gritaba la rubia (¿o el rubio?) sin dejar de ver su reflejo. Revelaba una hermosa joven, con una expresión de histéria que no podía controlar.


Y en otra habitación, menos lujosa que la anterior, se encontraba despertándose un joven (¿o una joven?) de verdes ropajes.

- ¡Link! ¡Oh, gracias a las oraciones! Has despertado.

- "¿Me ha llamado Link?" -Se extrañó el muchacho (¿o la muchacha?)- Impa... Emm... ¿Qué ha pasado? -Preguntó, tratando de ignorar el hecho de que le habían llamado por otro nombre.

- Los encontraron desmayados en pleno pasillo, ¿qué sucedio, Link?

- "¿Por qué me está llamando Link? ¿Y por qué mi voz está tan grave?" -Comenzaba a asustarse, ¿es qué en el tiempo que estuvo inconsciente se habían vuelto todos locos o qué?- Nada, no recuerdo.

- Espero que Zelda no te haya golpeado, anda muy agresiva últimamente -La sheikah se cruzó de brazos, apoyándose en el umbral de la puerta. El rubio (¿o la rubia?) hizo un esfuerzo sobre humano por no levantarse de la cama y gritar cual niñata. Lo máximo que alcanzó a hacer fue soltar un inaudible gruñido- En fin, Link, iré a ver como está Zelda. A tu lado hay un cuenco con agua para que te refresques. Te ves un poco tenso, chico -Y diciendo esto, salió de la habitación.

¿Ir a ver como está Zelda? ¿Pero qué estaba diciendo? ¡Zelda estaba ahí! ¡Frente a sus narices! ¡Era ella! ¿Por qué la llamaban Link? ¿Qué estaba sucediendo en su Castillo?

- Debo estar soñando... -Se levantó para enjuagarse la cara con el cuenco de agua que Impa le había indicado. Tomó el agua en sus manos y se mojó la cara con delicadeza, entonces, al abrir los ojos, se encontró con alguien más- ¡Ah!

Y el cuenco cayó al suelo, regando así el agua.

- "¿Q-Qué fue...?" -Pero sus palabras fueron cortadas al toparse con un pequeño espejo que sólo servía para el rostro, pero fue suficiente para que viera el horror- No puede ser... No... No... ¡NOOOOOOOOOOOO!

Link (¿o Zelda?) cayó de rodillas sobre el suelo mojado, tomándose la cabeza con ambas manos, moviéndose como si le estuviese dando un ataque de epilepsia. Bendita Trifuerza que no era eso.

- ¡Esto no puede estar pasando! ¡Por el amor de Nayru! ¡Debe ser una pesadilla! -Y en las gotas de agua derramadas, se podía observar un joven muy apuesto, gritando como una nenita.


- ¡Debo encontrar a Zelda! -La Princesa (¿o el héroe?) abrió la puerta de un sólo golpe, llamando la atención de los que por allí pasaban, haciendo que se preguntasen: "¿Y ahora qué bicho le pico?". Corría por los pasillos, buscando una pista de su amiga (¿o amigo?). Correr con tal vestido no era una cosa fácil, por lo que hubo muchas veces en las que su cara conoció al piso. Ahora ya eran muy amigos- ¿Dónde te metiste? -Masculló, mirando hacia todos los lados posibles. Su cara, si bien estaba roja por los golpes, también lo estaba por el enojo y fastidio de caer cada segundo y no encontrar lo que quería.

- ¡Link! ¡Link! -Al escuchar su nombre de verdad, volteó, encontrándose con algo que mando su alma a sus pies. Era él... Sí... Era su cuerpo... Con otra persona adentro.

- ¿Zelda? -Musitó, entre sorprendida (¿o sorprendido?) y asustada (¿o asustado?). Se estaba viendo, era su cuerpo el que estaba frente a su persona... Lo que quería decir qué..

- Link... -Habló por primera vez él (¿o ella?), poniendo una mano en su pecho, dándole así una apariencia poco masculina al cuerpo donde se encontraba- Creo que hemos cambiado de cuerpo.

Y esas eran las palabras que la hyliana (¿o hyliano?) no quería escuchar.

- ¡Debemos hacer algo! -Exclamó Link (¿o Zelda?), agitando los brazos en el aire- ¿Te das cuenta del problema en el que estamos? ¡No puedo estar en este cuerpo!

- ¿Y tu crees que yo quiero estar en tu cuerpo de niñata toda mi vida? -Masculló esas palabras, haciendo lo posible porque no los escucharán. Ahora tenía que mirar hacia arriba cuando quería hablar con Link (¿o será Zelda?).

- Oye, cuidado con lo que dices sobre mi cuerpo, que el tuyo no es la gran cosa, apestas a sudor de paso -Hizo un gesto de asco, luego sacando la lengua y por último tapándose la nariz.

- ¡No hagas esas cosas! -Gritó en un susurro- No es masculino.

- ¿Masculino? ¡Yo noy masculina, Link! Y tú, esa manera de pararte no es de una Princesa -Sentenció, señalándole con el dedo índice. Zelda (¿O Link?) tomó aire antes de hablar otra vez.

- ¡No soy una Princesa mimada! Es obvio que no me voy a parar y actuar como tal -Soltó un bufido, acompañado de un gruñido.

Hubo un silencio incómodo, lleno de miradas fulminantes. Lo habían hecho de nuevo, pelearon otra vez.

- No soy mimada... -Susurró el rubio (¿o la rubia?), cruzándose de brazos, tratando de no parecer en lo posible femenino.

- Lo sé, lo siento -Se disculpó la Princesa (¿o el héroe?) acercándose a él (¿o ella?) para darle un abrazo. Los tamaños habían cambiado, así que tuvo que abrazarle como toda dama abrazaba a un hombre más alto que ella, por la cintura. Muy pronto sintió los brazos del rubio (¿o la rubia?) a su alrededor.

- Debemos buscar una manera de arreglar esto -Dijo el rubio (¿o la rubia?) sin dejar de abrazarle. Al contrario, le abrazó más fuerte, como si por un momento estuviese de nuevo en su cuerpo.

- Lo sé, pero Zelda... -Logró decir la muchacha (¿o el muchacho?), sintiendo como le oprimían una zona de suma delicadeza.

- Dime...

- Me apretas los pechos... -Susurró, logrando que un sonrojo lleno de vergüenza se asomara por el rostro de Link (¿O Zelda?). Dejó de abrazarle, dándole un suave empujón para quedar un poco alejados.

- ¡L-Lo siento! ¿Están bien? -Preguntó, preocupado (¿o preocupada?) por el estado de sus pechos. Aunque ya no estuviese en su cuerpo, por el momento, tenía que seguir velando por su seguridad. Al notar la mirada inquisitiva de su amigo (¿o amiga?), se cruzó de brazos- Cuando me lo devuelvas, lo quiero en un buen estado.

- Claro -Dijo, levantando los hombros. Luego miró hacia abajo de nuevo, viendo como se movían levemente con su respirar. Sin darse cuenta, empezó a hablar de más, diciendo las cosas que pensaba, creyendo por un momento que no había nadie más a su alrededor- ¿Cómo puedes saltar, correr y hacer cosas que se supone no debe hacer una Princesa con estas cosas? Parecen maracas de un lado a otro. Deberías usar un sujetador más apretado, no quisiera que algún morboso comenzara a verte con otros ojos ¿sabes?

- ...

Oh oh.

- ¡Eres un idiota! -Gritó, levantando la mano para darle una bofetada, pero se detuvo cuando escuchó los jadeos sorprendidos de dos mucamas que por allí pasaban. No podía pegarle, al menos no en este cuerpo- No vuelvas a hablar de mi cuerpo de esa manera. ¡Mucho menos de mis pechos! -Masculló, fulminándole con la mirada. Bajó la mano para tomar la delicada mano de la Princesa de Hyrule (¿o Héroe de muchos títulos?) y aparentar otra situación.

- Sí... Lo lamento, lo siento mucho... -Se disculpa repetidas veces, tratando de evitar esa gélida mirada. Jamás pensó que sus propios ojos le causarían terror.

- Porque como lo vuelvas a hacer, usaré fuego contra fuego -Dijo, con firmeza en su voz. Zelda (Más bien Link) tragó saliva, con los vellos erizados. ¿Podría haberse referido a... Eso?

Aunque no tenía de que avergonzarse, era muy grande a su punto de vista, Zelda no podría decir nada.

- "¿Por qué estoy pensando estás cosas? Demonios, quiero mi cuerpo de vuelta". Zelda -Le llamó con seriedad. Esto hizo que el Héroe (Más bien Princesa) se pusiera igual de serio para escucharle- Sé de una bruja que podría ayudarnos a volver a la normalidad.

- ¿Una bruja?

- Sí, la conocí en uno de mis tantos viajes. Escucha, ¿dijiste que querías salir del castillo?

- Ajaaaá -Una sonrisa se empezaba a formar en el rostro del muchacho (Más bien muchacha). ¡Se cumpliría su deseo después de todo!

- Pues eso. Debemos salir del castillo si queremos encontrarle -Link (¿o Zelda?) estaba a punto de gritar de la emoción, pero antes de que lo hiciese le detuvo- Debemos pedirle permiso a Impa y para eso debemos actuar bien. No puedes actuar como una Princesa en mi cuerpo.

- Y tú mucho menos como un héroe en el mío -Susurró- Pero te conozco lo suficiente como para saber lo que debo y no debo hacer al hablar con alguien, finjiendo ser tú.

- Lo mismo digo, Princesa -Se sonrieron mutuamente.

- ¿Vamos, Zelda? -Link (¿O Zelda?) le ofreció el brazo como todo un caballero, que la dama (¿o señor?) recibió y tomó con gusto.

- Por supuesto, Link.

¿Qué tan dificil sería sobrevivir en el cuerpo del otro?


Muchas gracias a esas personas que me dejaron reviews, agregaron a favoritos y follows :) También a aquellos que la leyeron aunque no hicieron nada de lo anterior, gracias :)

Espero que este capítulo sea de su agrado y no se confundan mucho xD

También aprovecho para decir algo: #RIPRobinWilliams gran actor, gran persona y gran gamer. Fue otra victima de la depresión. Que en paz descanse :'( El hombre formó gran parte de la infancia de muchos. Su juego favorito era el Zelda, tanto así que nombró a su hija igual que a la Princesa.

Si tenéis un familiar, amigo o alguien que sufré o está sufriendo de depresión, ayúdenlo lo más que puedan.

Gracias por leer :)