Tres años después.
Saco mi chupa chups del envoltorio y me lo llevo a la boca mientras subo al escenario, al verme los hombres que están en el club gritan mi nombre, me desean, y aman mi show de colegiala, una vez la música empieza a sonar me dejo llevar por esta, sigo el ritmo suave de la canción mientras coqueteo con el público, de manera lenta y sensual me quito el suéter el cual va a dar a las manos de hombre gordo y sudoroso que viene cada miércoles al Club, sigo bailando mientras desabotono mi blusa y muevo las caderas, me acerco aun mas al publico y sonrió mientras juego con el Chupa chups en mi boca, sé que eso les enloquece por que los billetes comienzan a aparecer en sus manos, lentamente me voy acercando a las distintas mesas que rodean el escenario, así es como a ellos les gusta entregarme el dinero, voy directa a la mesa del hombre gordo el cual a cambio de una pequeña sonrisa deposita en mi liga dos billetes de 20, me muevo hacia el otro lado del escenario mientras juego con mi falda, cuando llego a la mesa de donde se encuentra Plutarch con tres jóvenes, vestidos de traje y corbata, mi jefe me mira con una gran sonrisa y con un gesto me pide que me acerque a ellos a bailar, bailo un momento para mi jefe, el cual ríe y les dice a los tipo que soy su estrella, su chica dorada, me muevo del lado del Señor Mellark para bailar cerca de un joven bastante guapo, cuando el deja en mi tanga un billete de 50 le sonrió y me dispongo a bailar entre los dos rubios que están a su lado, ambos chicos me miran con intensidad, al verlos de cerca si no me equivoco deben ser hermanos o algo así, ambos rubios y de ojos azules, el que tiene el pelo casi dorado me sonríe divertido mientras deja varios billetes en mis medias, mientras le coqueteo en agradecimiento por su pago me sorprendo al sentir las manos del otro chico depositando un billete de 100 en mi brasier, no es común que me den tanto dinero, ya que todos los clientes que frecuentan este lugar saben que solo me dedico a bailar, ninguno ha conseguido meterse entre mis piernas, por lo cual no derrochan sus dólares en mi, con un gesto seductor me muevo hacia el regazo del rubio y muevo mi cuerpo contra él, puedo sentir su respiración en mi nuca, mientras muevo mi cadera en círculos contra la suya, siento como su respiración se acelera y pone sus manos en mi cintura para dejar otro par de billetes en el elástico de mi tanga, su contacto envía una ola de calor a mi cuerpo lo que me provoca una sensación de adrenalina, me giro para quedar frente a él y clavo mi mirada en sus ojos azules, sus ojos son el infierno mismo, puedo ver en ellos cuantos me desea, saco el chupa chups de mi boca y de manera sensual lo acerco a sus labios, el chico me dedica una sonrisa socarrona y se lleva mi dulce a la boca dejándome sorprendida, cuando logro reponerme llevo mis manos a mis pechos para quitar los billetes que tengo ahí, acomodo el dinero en mi tanga y con un brazo cubro mis senos mientras con la otra desabrocho el brasier, me lo quito cuidando no mostrar más de la cuenta, con mi mano libre sostengo la pieza de encaje color blanco y se lo entrego al rubio quintándole de la boca el chupa chups, me dedica una sonrisa ladeada y yo le doy un guiño antes de darme media vuelta y dirigirme a los camarines entre los rugidos del público.
- Dios mío ese es un billete de 100 – chilla Glimmer cuando me ve contar el dinero – quien te lo dio Kat, no me digas que el gordo asqueroso nuevamente te pidió un privado.
- No Glimm – rio – me lo dio un tipazo que esta con Plutarch, él y los otros dos son bastante solidarios, me dieron varios billetes de los grandes.
- Rayos – se queja mi amiga – no me acerque a la mesa de Plutarch, me perdí toda la pasta.
- Y también te perdiste la diversión, bailar para ellos es caliente Glimm, se ven bien, huelen bien y no tiran las manos.
- Genial espero se vuelvan en clientes frecuentes – me guiña un ojo y se va dejándome sola contando el dinero.
Es bueno tener noches como estas, hoy me voy con más de trescientos dólares a casa, mañana mismo le enviare la mensualidad a mi madre, para que page el colegio de mi Prim, mi pequeño patito ya está en su último año de escuela, en su segundo año de secundario le otorgaron media beca por sus buenas notas, fue como un regalo caído del cielo, ya que al ahorrar en el escuela de ella yo puedo pagarme la universidad y estudiar diseño, me encanta confeccionar los trajes para mis compañeras, en especial los que usamos en fechas importantes. Han pasado tres años desde que llegue a la ciudad y no me puedo quejar de la vida que tengo, comparto un cómodo apartamento con Glimmer, estudio en el día, para en la noche seguir trabajando en el Club, envió el dinero suficiente a casa para que mamá y Prim se las arreglen, claramente ellas no saben que me saco la ropa para enviarles ese dinero, ambas creen que trabajo en un centro comercial de vendedora, solo cambiaria de mi vida mi trabajo, es agotador trabajar toda la noche y dormir solo un par de horas para ir al otro día a clases, además no todas las noches son como la de hoy, en su mayoría debo soportar el manoseo de hombre que podrían ser mi padre, eso es asqueroso pero el dinero vale la pena, gracias a dios aun no he tenido que llegar prostituirme, como lo hacen mis compañeras, muchas veces veo a Enobaria o a Cashmere con la mirada pedida luego de salir de un privado con algún cliente y me dan mucha lástima, si hacen lo que hacen debe ser por necesidad, hasta la pobre Glimm ha tenido que acceder un par de veces, su madre está enferma, lleva más de un año peleando contra un cáncer que la aqueja, por lo cual Glimm debe tener ingresos extras para las medicinas y el tratamiento, se que si no fuera por eso ella ya ni siquiera bailaría aquí.
- Katniss – me habla Haymitch, el jefe de seguridad del local – afuera hay un chico que quiere un privado.
- Hay sabes que no hago privados…
- Lo sé preciosa – me sonríe – pero él insiste en que tal vez puedas hacer una excepción.
- Haymitch no hago excepciones, si insiste dile al Señor Mellark.
- Ok preciosa – me mira orgulloso, Haymitch siempre me cuida y siempre me dice lo orgulloso que esta de mí por no caer a la tentación del dinero y recurrir al sexo para aumentar mis ingresos.
He tenido un día agotador, con los exámenes en la universidad y el trabajo duermo poco y nada, ahora necesito irme a casa a estudiar, tomo el sobrecito que me entrego Cashmere y miro el polvo blanco que contiene, sé que no debo hacerlo pero es lo único que me mantendrá despierta por unas cuantas horas más, sin que Glimmer se dé cuenta me encierro en un baño y deposito la cocaína en el lavabo, saco mi identificación y la muelo un poco, no quiero que me dé una hemorragia nasal como la última vez que la consumí demasiado entera, tomo un billete y lo enrollo hasta formar un tubito, lo coloco en mi nariz y me inclino para aspirar mi anhelada droga, me limpio la nariz, me miro al espejo y me mojo la cara, en un instante me siento mejor, más viva, con más energía y lista para llegar a casa a estudiar.
- Hey Katniss te vas sin despedirte – me grita mi jefe desde su oficina cuando me dirijo a la salida.
- Lo siento Plutarch – asomo mi cabeza por la puerta del despacho encontrándome con mi jefe y los tres chicos que lo acompañaban antes – pensé que seguías viendo el show.
- Cariño pasa – se levanta de su asiento abriendo sus brazos para rodearme en ellos en un abrazo – porque te vas tan temprano Kat.
- Son las 3 de la mañana Plutarch – rio uno de los chicos – eso no es temprano.
- Debo estudiar, mañana tengo un examen – susurro en su oído – además hoy solo me toco bailar una vez así que ya puedo retirarme.
- Te vas sola – me pregunto de repente con el ceño fruncido – no olvides lo que paso la última vez.
- Tranquilo jefe – intento darle una sonrisa, recordando lo que paso, aquella noche, Salí tarde del Club y Glimmer no estaba para llevarme a casa, por lo que decidí caminar a un taxi, en el trayecto me siguió un tipo y me robo la cartera, en el forcejeo me boto y me quedaron varios cardenales en el cuerpo.
- Hablare con Haymitch para que te vaya a dejar a casa…
- No es necesario, puedo ir al taxi…
- Si quieres puedo llevarte yo – intervino uno de los rubios.
- No gracias – respondo tajante – no me voy con desconocidos.
- Pues soy Cato – me tendió su mano en presentación - Cato Hadley.
- Olvídalo Cato – lo corto mi jefe – ya les dije que Katniss no hace privados, así que ni lo intentes, cariño espérame aquí iré por Haymitch.
Me quedo de pie en la puerta esperando que regrese Plutarch y Haymitch, muevo frenéticamente uno de mis pies, la cocaína me tiene con la sangre corriendo a toda velocidad a través de mis venas, necesito moverme.
- Hey chica – me interrumpió la voz de Cato – si sigues moviendo el pie de esa forma se te separara de la pierna – los otros dos chicos rompen en carcajadas mientras yo les frunzo el ceño, que se cree ese Cato.
- Idiota – murmuro por lo bajo.
- Te he oído…
- Déjala en paz Cato – intervino el otro rubio – Soy Peeta Mellark y el es Finnick.
- Peeta Mellark – lo miro sorprendida – eres el hijo de Plutarch – pregunte curiosa.
- El mismo – me sonríe – y como hijo de tu jefe no debiste negarme un privado.
- Ah – lo miro enojada – fuiste tú quien envió a Mitch por mí, pues no hago privados, ni aunque fueras el mismísimo presidente.
- Kat vamos – escuche la voz de Haymitch.
- Adiós – me despedí de los tres chicos molesta – me despiden de Plutarch.
- Vas a terminar rogando por hacerme un privado Katniss – hablo el rubio cuando iba saliendo por la puerta, sin voltearme cerré la puerta de un golpe, escuchando las carcajadas del hijo de mi jefe.
"Mi nombre es Katniss Everdeen, tengo 23 años, mi padre es un imbécil, mi madre no encuentra un buen trabajo, debo enviar dinero a casa para que a Prim no le falte nada, entre a la universidad, mi jefe es un buen hombre, hoy soy una desnudista, mañana seré una diseñadora… soy una drogadicta."
