1-Odio, Sweeney Todd…y lodo.
Rachel POV.
"Jesse St. James, el nuevo estudiante recién llegado de Ohio, nos ha demostrado su talento y deleitado con su magnifica voz en las demostraciones de ingreso...Si bien, en nuestra universidad, los jóvenes provenientes de clubes glee tienen poco valor, este muchacho ya se ha ganado un importante lugar en la comunidad educativa."
Leyó Amber en el periódico escolar, para todas las chicas que estábamos en el salón de ballet.
-¿Que importa su talento?-chillo Rosalie, la típica rubia: bella, impresionante...y extremadamente fácil-Lo que realmente importa es que es un bombóé los ojos.
-Te envidio, Rachel-me dijo Alice-tienes una suerte de que te haya tocado compartir el edificio con el...
-¿Suerte? Oh dios mío, estas equivocada, muy equivocada-le respondí-es la persona mas desagradable que he conocido en mi vida, es horrible tener que verlo a diario.
De las nueve chicas que estaban en la sala conmigo, siete me dirigieron miradas del tipo "¿Acaso estas loca?"
Las otras dos, salieron al rescate.
-A pesar de que es muy talentoso y obviamente súper guapo-dijo Ella ¡Dios, era tan débil!-he oído que no es una muy buena persona.
Kim se apresuro a decir:-Es un completo idiota-ella era la única a la que verdaderamente consideraba mi amiga, en varias ocasiones en que yo la invite a mi residencia pudo ver lo imbécil que era Jesse.
-Niñas-dijo la profesora, que acababa de entrar-tuvieron su tiempo para hablar y ahora deben practicar.
La clase se paso rápido, sobre todo porque fue repaso de piques y arabescos.
Kim me acompaño hasta mi edificio, ya que el de ella quedaba a dos calles. Cuando llegamos, le dije:
-Quédate, por favor-ella me miro burlona.
-No, sabes que me gustaría-supe que mentía-pero no puedo.
-¿Por que?-la puse a prueba.
Dudó, pensó y me contestó, con la excusa de siempre:-Mmm...Debo ir a... ¿Por que diablos debo decirte? Es mi vida.
Trate de tomarla del brazo para obligarla a entrar pero se zafó de mi agarre y salió corriendo.
-Adiós Rachel.
¡Maldita sea!
Recordé cuando recién llegue a la universidad, me emocionaba la propuesta de vivir en edificios con otros alumnos. La simple idea de conocer a jóvenes tan apasionados por la música, el arte, la danza y la actuación como yo me llenaba de alegría.
-Que equivocada estabas, Berry-Me murmure a mi misma.
Jesse POV.
Solo. Mike y Tom estaban en la práctica de football, Amy en casa de una amiga, Annie en clase de jazz y Rachel...no sabia ni me importaba. Nunca me gusto la idea de compartir edificio con otros. Pero mis padres creyeron que seria lo mejor, y que además aprendería a llevarme mejor con los de mi edad; a tener amigos dijeron. Todos en el edificio eran unos estúpidos, carentes de talento y carisma. Por eso, adoraba quedarme solo, sin tener que soportar una estúpida charla con algún compañero.
Ahora que estaba solo y tranquilo, me dedique a mirar musicales. Escogí Sweeney Todd, uno de mis preferidos. La película iba por la mitad cuando de pronto escuche que alguien golpeaba la puerta.
-¿Quien mierda es?-murmure enojado.
Al principio me resistí a atender trate de concentrarme en el musical; pero los golpes continuaban, cada vez mas fuertes.
Puse pausa con el control remoto y me dirigí a la entrada dispuesto a insultar al que me haya interrumpido.
-¿Quien es?-pregunte.
-Rachel-grito una conocida e insoportable voz desde afuera-hace horas que estoy golpeando, idiota.
-¿Donde esta tu llave?-pregunte, no le iba a abrir la puerta tan fácil.
-La olvide en mi cuarto-dijo enfadada.
-Tonta-murmure.
-¡Escuche eso, cabello de chica!
-No voy a abrir la puerta si sigues así-canturree.
Estuvimos así, un rato largo, discutiendo hasta que decidí abrir la puerta.
Rachel entro hecha una furia. Sin mirarme, se dirigió arriba. Satisfecho, me senté de nuevo en el sillón frente a la TV.
Al cabo de unos minutos escuche unos ruidos extraños arriba, por lo que decidí ir ahí.
Los ruidos venían de mi habitación, la puerta estaba completamente abierta.
Entre lentamente y me horrorice.
-¿Que diablos haces?-le grite a Rachel, que estaba tirando toda mi ropa por la ventana.
-¿Que parece?-pregunto sarcástica mientras decidía si tirar una remera azul o unos pantalones negros.
-Tú...no puedes estar aquí. No puedes siquiera tocar mis cosas-estaba furioso.
Ella me miro. Ira, si, eso vi en su rostro.
-O sea que, solo tu puedes romper mis CD´s, puedes robar mis partituras y dejarme afuera del edificio ¿pero yo no puedo hacer nada? .En otra ocasión aceptaría pero ahora me harte-grito la ultima parte.
Cuando se aseguro de que ya no quedaba ropa en mi armario, me dio un golpe en la cabeza y se dirigió a su cuarto, en frente. Dio un portazo.
¡Mierda!...
Baje y salí por la puerta hecho una bala, al llegar afuera vi que toda mi ropa había caído en un charco de lodo, por lo que estaba sucia y húmeda.
-Te odio, Rachel Berry.
