Aquí va la primera parte del capítulo uno. Mirando las estadísticas, sé que varios leyeron el prólogo ^^ , espero que les guste este capítulo...¡Gracias por tomarse el tiempo de leer!
Capítulo uno, parte I: Adiós viejo mundo.
― Genial ―suspiré, apenas puse un pie en la entrada después de que mi benevolente abuela, la dictadora de Prue, la santurrona de Piper y el intento de ser como yo de Paige, se hubiesen devuelto al auto e ido de vuelta a sus estúpidas vidas queriendo hacerme creer que "esto" es lo mejor para mí.
― Buenas tardes Phoebe ―me saludó una mujer con una sonrisa cínica, ojos exageradamente delineados y labios de un tono de rojo que no le quedaba para nada bien, pero supongo insistía en pintar así para burlarse mejor de las desafortunadas almas que estábamos encerradas ahí en contra de nuestras, sanas o insanas, voluntades.
No dije nada, me crucé de brazos y balanceé my pequeña mochila, mirando para cualquier otro lado menos a esa loca...sí, ella era la verdadera loca, no yo, no tengo idea qué hacía una persona como Phoebe Halliwell en ese centro de reclusión...o bueno, podía tener una idea más o menos acertada de por qué yo estaba ahí o, más bien, de por qué me habían encerrado ahí a pesar de mi clara actitud de "No quiero ir" aunque nunca me negué o hice escándalos...se arrepentirían pronto...o eso quería creer.
― Phoebe ―dijo la tétrica voz de mi abuela Penny, quien estaba cotilleando en mi habitación a la espera de mi llegada...no creo que llevase mucho tiempo ahí, porque conociéndome, yo nunca aparecía en casa antes de las tres de la madrugada y por cosas del destino, específicamente por el allanamiento de la policía en la disco en donde estaba de fiesta,la noche se había terminado a eso de las cuatro de la mañana.
― ¿Qué tal? ―pregunté, apenas manteniéndome en pie debido a mi evidente estado de embriaguez que traté de ocultar, como cada vez que estaba borracha...cosa que pasaba seguido, cada viernes, sábado y domingo de la semana, aunque a veces me daba el lujo de hacer lo que se me diera la gana también los días de semana, y desordenar tanto en la escuela como escapando de ella.
Mi abuela me miraba con expresión seria, fría e inexpresiva, pero en el fondo, yo sabía que estaba destrozada...tanto como yo...ella había dado todo por mí y mis tres hermanas luego de que mi madre muriera cuando yo tenía tres años y mi padre se fuera de la casa antes de alcanzar a cumplir los cuatro...y ambas sabíamos que ese es el problema de todas aquí en casa: es la razón por la que mi abuela ha tenido que ser madre otra vez, cuando debería estar descansando y jugando con nostras cuando vengamos de visita. Es la razón por la que Piper se enfoca tanto en los estudios y no le gusta demasiado salir con chicos, por miedo a que la lastimen o que la dejen...es la razón por la cual Prue es una persona tan extremadamente presionada y responsable, tan exigente, incluso consigo misma...es la razón por la que yo siento que no sirvo para nada, ya que ni mi propio padre me ama...y es la razón por la que Paige se siente tan diferente a los demás al haber sido criada por su abuela y además, ser nuestra media hermana...
La miré, con aires de superioridad y de fingir que ninguna de nosotras sabía que en realidad nos amamos y queremos vivir felices para siempre como en los cuentos. Cerré la ventana por la cual acababa de entrar a mi habitación...manera de escapar que Paige había aprendido de mí...motivo por el cual yo venía borracha, después del gran escándalo hace unas horas atrás.
― Sígueme, por favor ―me pidió la misma antipática señora, sacándome de mis pensamientos y dolorosos recuerdos, dejándome con un gusto amargo en la boca al pensar en mi hermana menor.
Se habían empeñado en separarnos lo más posible cuando ella cumplió los quince y comenzó a imitarme: todos se fueron en mi contra por darle ese tipo de ejemplo a la niña que vomitaba en el baño de la casa a las dos de la mañana después de haberse escapado sin avisar, sin que nadie reparase en que yo lo sentía más que nadie. Esa noche, fui y conversé con Paige. Le pedí que no tratara de ser como yo...porque no quería que fuera tan infeliz como yo lo era, claro que no se lo dije de esa manera tan lastimera, sino que, tengo que asumir, de una manera burlezca e hiriente, entonces todo fue peor desde ese día en adelante: porque un día, Paige comenzó a tratar de ser mejor que yo en ser la peor escoria del mundo...
― Hey Paigy ―le dije con tono de burla al día siguiente al verla recostada en la cama contigua a la mía, con una resaca del demonio.
― ¿Viste lo que hice Pheebs? ―me preguntó orgullosa y feliz de su actuar, con los ojitos brillantes, esperando a mi comentario de apoyo, una felicitación o algo así, lo cual me partió el corazón.
― Claro, toda la casa se enteró de que no supiste escaparte como la gente, tuvieron que ayudarte a vomitar porque ni eso pudiste hacer bien y además, te pusieron tu lindo pijama de osos para procurar que durmieras cómoda después de tu primera y última noche de chica rebelde...
Entre cada palabra que yo decía restregándole sus errores sin un ápice de tacto, los ojos de mi pequeña hermana se llenaban más y más de lágrimas, decepcionada de sí misma...estando yo segura de que me odiaba tanto como se odiaba ahora a ella misma por, según ella, no ser tan buena como yo.
― No intentes ser como yo Paige, no te sale, ni te va a salir... ―le dije antes de salir del cuarto para irme a la escuela― Ah, y un consejo ―agregué desde la puerta, con una sonrisa maléfica― Consíguete una personalidad propia, en serio.
Recuerdo que, después de eso, la actitud hosca de mi hermana se hizo cada vez más visible, pero sin llegar a intentar portarse mal otra vez...y así se mantuvo durante casi seis meses más: ella sintiéndose poco apoyada por todos, yo siendo la misma busca problemas de siempre.
Suspiré mientras caminaba tras la mujer, recordando en que me había imaginado todo un poco más turbio de lo que en realidad se veía hasta ahora...y seguía sin dejar de maldecir el ayer.
Ayer, yo me quedé en casa por el simple hecho de estar cansada y las cosas habían dado un giro de ciento ochenta grados imposible de revertir: fue mi segunda discusión con Paige después de verme imposibilitada a pasar mucho tiempo con ella, y también fue la última.
Me recosté a descansar...tenía sueño y no me importaba dormirme a las ocho de la tarde, al final de cuentas yo era Phoebe...extraña, sin hábitos ni de estudio, ni de sueño, ni de nada...no necesitaba dar explicaciones para dormir temprano.
El día había sido extenuante, partiendo por haber tenido una competencia de fútbol con el curso de al lado y haber ganado, por supuesto, siguiendo por haberme escapado de clases para soltar las ranas del laboratorio de biología y hacer explotar algunas botellitas lindas en química que, por órdenes del maestro, sabíamos que no debíamos mezclar jamás...pero esa prohibición, lo hacía simplemente irresistible de evitar.
Me giré en la cama, cerrando los ojos al recordar las últimas horas en la escuela, pensando en el castigo que iba a recibir apenas la abuela llegara a casa, cosa que sería pasada las diez de la noche, ahora que pasaba tanto tiempo trabajando para pagar las cuentas del hospital en el que yo había pasado casi una semana después de un desafortunado choque de autos cuatro meses atrás, bajo la conducción de Prue...no recuerdo muy bien qué pasó, ni por qué chocamos, solamente sé que jamás había visto a mi hermana mayor tan débil y frágil como cuando después de cinco días sin atreverse a verme, se desarmó en llanto mientras yo estaba durmiendo...o pretendiendo hacerlo; yo amaba a mi hermana, a mis hermanas, a cada una de ellas con todo mi corazón, pero sabía tambíen que no éramos lo que cualquier persona podría definir como "unidas" y también sabía que me odiaba a mi misma por no ser nisiquiera un tercio de lo que eran ellas...y eso no me permitía demostrarles cuan grandes eran mis sentimientos hacia mi familia.
La puerta de mi habitación se abrió de golpe, dejando entrever el rostro molesto de Piper, quien tenía el teléfono sujetado en una mano, mirándome de manera acusadora.
― Llamaron de la escuela ―dijo, cruzándose de brazos. Yo me negué a mirarla ― El director quiere hablar con la abuela, dijo que era grave, ¿Qué hiciste?
La voz de mi hermana tiritaba, parecía preocupada por mí...yo sabía que estaba preocupada por mí, y aunque moría por lanzarme sobre sus brazos y decirle que la amaba, que no tenía idea por qué actuaba como actuaba, no lo hice.
― Nada que no te vayas a enterar cuando la abuela llegue aquí gritándome mañana después de hablar con ese desagradable y chismoso director.
Piper se palmeó la frente, agotada, y salió de mi habitación...juraría que la vi llorar.
Suspiré y ahogué un grito en la almohada, furiosa por todo esto, por sentirme tan culpable al tener gente que me amaba al rededor y no apreciarlo...pero sintiéndome profundamente sola y odiada en mi propia casa.
Recordé que no me había bañado, cosa que debí haber hecho después de tanta acción en la tarde, pero estaba tan cansada que no tenía ganas de hacerlo, en lo único que pensaba era estar en los brazos de Todd otra vez y perderme entre nuestros gemidos, que junto con el alcohol y los ligues, eran lo único que hacían que mi mente se liberara y desestresara del desastre que llamaba vida...
― Eres un cerdo ―suspiré, odiándolo como nunca antes...pero necesitándolo aquí, conmigo...aunque sabía que nunca más nos volveríamos a ver, nos habíamos despedido.
Lo nuestro había acabado hace unas horas, o bueno, lo nuestro era por decirlo de alguna manera, ya que en realidad no éramos nada. Todo partió en la tarde cuando nos enviaron a dirección después del episodio de química: tuvimos el descaro de aprovechar la ausencia del director ahí durante un par de horas y lo hicimos sobre su escritorio...no es que no lo hubiéramos hecho nunca, pero la adrenalina que nos brindaba la situación había tornado todo más exitante, tanto, que no nos dimos cuenta cuando la puerta se abrió justo cuando ambos estábamos en el "final" de nuestra valiente acción.
Sonreí bajo mi almohada, había sido excelente...aunque sabía que estaba expulsada después de eso, y mañana sería el día en que mi abuela supiera...en la escuela sabían que estaba muy ocupada trabajando, ya que era un apoderado muy presente en la educación de todas, por lo que siempre había tenido la facilidad de irme a casa sin problemas hasta que pudieran comunicarse con ella, lo más posible era que hablaran con ella mañana , en su defecto, cuando tuviese tiempo.
Después de la emocionante tarde con mi mejor amigo en la escuela, que supongo también terminará siendo expulsado, o que en su defecto, encontrará la manera para safarse echándome la culpa a mí...porque así somos nosotros, nos salvamos el pellejo propio y nadie se enoja con nadie...porque no hay lealtades, somos libres los unos con los otros...y él no era la mejor persona del mundo, realmente era una basura...y tenía una novia, Paula.
Paula era una exitosa animadora y conocida de Prue, aunque no se llevaban bien, ya que no era un secreto que su novio y yo éramos amigos, y aunque yo realmente no me acostara con el primero que pasaba por mi camino y, de hecho, no hubiese tenido más que dos parejas sexuales en mi vida, era conocida como "Freebe" por lo que el asunto de que Todd y yo nos acostáramos era un secreto a voces...todos lo sabían, incluso Paula, quien se hacía la desentendida del asunto y aprovechaba de humillarme cuántas veces podía...cosa que también había ocurrido esa tarde, cuando al salir de la escuela comenzaron a pelear, justo cuando estábamos conversando. Me tenía tan harta con sus gritos, que simplemente no me resistí a golpearla para que me dejara en paz...asegurándome de que su nariz operada volviera a romperse.
Después de eso, salí corriendo junto a Ramona, una perdedora que era una especie de perrito faldero que hacía todo lo que yo le ordenaba o pedía, creyendo que era parte de nuestro grupo . Más tarde me encontré con Todd otra vez, lo hicimos de nuevo un par de veces más, cuando él me confesó que se las había ingeniado para decir que yo lo había obligado y que no había sido culpa suya...como predije, la única expulsada sería yo...y escondidos tras un callejón, fue la última vez que estuvimos juntos y también la primera vez que me sentí violada por él.
Luego de vestirme y darme la vuelta sin decir adiós, tomé el camino a casa, llorando en silencio por la injusticia que se estaba cometiendo conmigo y por haber perdido a la única persona que tenía en mi vida...era cierto que ambos habíamos comenzado a besarnos apasionadamente: él sentado en el escritorio y yo parada frente a él; y era verdad que ambos habíamos comenzado a exitarnos sin poder evitarlo...pero había sido él quien en un movimiento rápido y sin avisar, me había levantado la falda y sentado encima suyo, sin que yo me hubiera percatado antes de que se había bajado el cierre y de que se iba a atrever a penetrarme en ese lugar, en esa situación y sin un previo concenso...no digo que yo no quería y él me obligó ni mucho menos, pero no me esperaba terminar en eso antes de salir del territorio de la escuela, o mínimo encerrados en el baño o bajo las gradas de la cancha.
Ahora estaba tratando de dormir, agotada por tantas emociones y actividades, y sin darme cuenta me quedé dormida.
Me desperté al oír gritos y que alguien me destapaba con brusquedad, y de un salto sorprendido me senté en la cama, pensando en que mi abuela ya se había enterado de todo y era el día siguiente en la mañana.
― ¡Dónde está Paige! ―me gritó Prue, siendo lo único que le entendí de todo lo demás que chillaba.
Sacudí la cabeza con confusión, ¿Por qué tenía que saber yo dónde estaba esa niña? Por lo general, casi no me dejaban verla a solas, y ahora, tenía que ser yo el GPS y decirles dónde estaba.
― ¡Phoebe! ―repitió sacudiéndome, y entonces tuve que reaccionar.
― Ehh...¿Paige? ―balbuceé confusa.
― ¡Sí, Paige! ― gritó haciéndome parar de un tirón de brazo y hubiese protestado si no fuera porque apenas entendía el alboroto― ¡Tu hermana menor!, Pelo negro, ojos cafés, blanca, de quince años, de éste porte ―indicó llevándose la mano cerca de las cejas.
Prue parecía un toro furioso, y yo todavía no entendía nada.
― Deja de gritarle ―intervino Piper, como siempre, tratando de imponer paz― ¿No te das cuenta que nisiquiera entiende de qué le hablas?
― No la defiendas Piper... ―rebatió Prue, sin dejar de discutir.
― No la defiendo ―respondió mi hermana deteniéndola en seco y quise sonreír, pero seguía confundida con todo.
― Pheebs, Paige no está en ninguna parte ―me explicó, dándome al fin a entender por qué gritaban, y por qué a mí― Se escapó por la ventana, Prue llegó recién y se acaba de dar cuenta que no está ―dijo aludiendo a que ahora, ambas compartían cuarto para que a Paige se le "pegaran" las buenas costumbres y tuviese junto a ella a un buen ejemplo en lugar de uno malo― ¿Sabes dónde puede estar?
Piper parecía destrozada, Prue también, mientras yo quería saber qué hora, en qué día estábamos viviendo y en dónde estaba la abuela...además, mi cabeza daba vueltas después de habernos tomado casi dos botellas de ron entre Todd y yo...
― Debe estar...hoy había... ―comencé a pensar, enojada porque me dolía la cabeza― Espera, espera, hoy había una fiesta en casa de Debbie Connor ―dije poniéndome de pie, tambaleándome hacia un costado― Tiene que estar ahí, me ha escuchado hablar de eso, siempre había querido ir.
― Para no variar, culpa tuya ―ladró Prue, lista para empezar a gritar alguna cosa― Pensé que ya se le había olvidado el querer imitarte.
Negué, me puse de pie y aunque estaba con pijama, salí de la casa corriendo en busca de mi hermana menor. Tomé el auto, sabiendo que así de aturdida no debería manejar, pero lo había hecho varias veces sin problemas y esta no sería una excepción...se trataba de Paige.
Llegué a un lugar lleno de luces, humo y gente teniendo sexo entre los arbustos, otros inyectándose cosas, también bebiendo y yo deseando no encontrar nunca a Paige así...poniéndome, por primera vez, en el lugar de mi familia cuando me veían tan perdida.
Sacudí la cabeza, me estacioné en cualquier lugar y mientras la música terminaba de aumentar mi jaqueca, encontré a mi hermanita bailando con Todd, demasiado cerca y ahora se besaban como si el mañana no existiese. Corrí y me caí al suelo, tropezando con algunas personas recostadas en el piso, ocupadas soñando con LSD, así que decidí caminar esta vez, aunque fuera más lento, pero llegaría sin más contratiempos. Vi al idiota de Todd bajando sus manos hasta el cierre de la camisa de Paige, comenzando a bajarlo, dejando sus ropa interior a la vista y me dio asco. Asco al ver la cara de confusión de mi pequeña niña, quien, yo sabía, solamente trataba de parecer más grande y no sabía cómo detener la situación, permitiéndole incluso quitarle la blusa definitivamente.
― ¡Suelta a mi hermana! ―le grité, golpeándolo en la cara y tirándolo al piso, viéndolo contraerse producto del dolor.
― ¡Phoebe! ―me gritó ella, furiosa y avergonzada, tapándose el torso con ambas manos y buscando su blusa para ponérsela otra vez.
― Nos vamos a casa ―le grité tomando su brazo, arrastrándola hasta el auto, pero ella seguía pataleando y quejándose, claro que yo no le ponía atención, me dolía demasiado haberla visto a punto de...
― ¡Te odio! ―me gritó, mirándome con un rencor profundo y dándome incluso miedo, se tambaleaba de lo bebida que estaba, y yo esperaba que no hubiese consumido ninguna otra cosa más que un poco de alcohol.
― No me importa ―le mentí, tirándola dentro del auto con violencia y empezando a manejar, tan rápido como me era posible para evitar que se le ocurriese tirarse por la puerta con el auto andando.
― Si te importa ―refunfuñó, y aunque sabía que era cierto, no le dije nada.
Al llegar a casa, la bajé de un tirón, empujándola para hacerla entrar y oyendo los gritos histéricos de mi abuela, de Prue y el llanto de Piper.
― ¡Cómo se te ocurre salir así de borracha a manejar! ―gritó Prue― ¡Pudiste haber matado a Paige!
Sonreí, ¿Solamente le preocupaba por Paige?...no, yo sabía que lo decía por mí, no podría soportar que pasara lo mismo dos veces en tan poco tiempo.
― ¡Dejen de hablar como si no estuviera aquí! ―se quejó ella, soltándose de mi brazo, pero siendo sujetada por el de mi abuela.
― Tenemos que hablar ―le dijo con seriedad.
― ¡No es mi asunto! ―gritó tratando de safarse, con los ojos cubiertos de lágrimas furiosas, frustrada por haber sido detenida así.
― ¡Deja de comportarte como Freebe! ―gritó Prue, tapándose al boca en el acto, avergonzada por lo que acaba de decir.
Sentí irrefrenables ganas de llorar...podía escuchar esos comentarios de cualquier persona, y me herían...pero de mi propia hermana, era demasiado, demasiado fuerte. Pude ver el arrepentimiento en sus ojos, pero...jamás iba a pedirme perdón.
― Ella nunca podrá ser como yo ―dije, escuchándome como arrogante para las demás, pero expresándome con profundo dolor― Necesita encontrar una personalidad, que no sea una copia nuestra, menos una asquerosa copia mía.
― ¡Por qué sigues odiándome si siempre te he apoyado en todo!, ¡La primera vez que lo intenté fue todo un fracaso!, me tardé seis estúpidos meses en aprender cómo hacerlo, en tener un plan para huír sin que nadie se diera cuenta y... ¡Solamente quiero parecerme a ti!, ¿Qué hay de malo en eso? ―gritó Paige, y mi corazón se volvió a romper: si no había intentado nada, era porque estaba aprendiendo el método antes de intentarlo...
― ¡Todo!, Tú no eres yo, ¡Entiéndelo! ―le grité con toda la fuerza del dolor que estaba sintiendo en mi pecho, por ver que, en cierta parte, por culpa mía, ella estaba haciendo eso.
― ¡Cuál es el problema!, ¿Acaso solamente tú puedes divertirte, ser libre y...?
Paige me estaba hartando. Estaba hablando estupideces sin saber, y yo ya no la oía...solamente podía escuchar el llanto de Piper, los gritos de la abuela para hacernos entrar a casa. Sin saber por qué, simplemente dando rienda suelta a mis descontroladas emociones, alcé mi mano y le di una cachetada a Paige.
― Jamás hagas esto otra vez ―le dije con los dientes apretados, viendo lo lastimada que estaba...ninguna de nosotras se hubiera esperado algo así antes― Tu sirves para mejores cosas, no arruines tu vida.
La mayoría me miró con cara de confusión, sobretodo Prue. Paige se encogió para vomitar,ensuciándome entera. Luego Piper y la abuela la llevaron arriba apenas terminó.
Yo me abracé a mi misma, y me di la vuelta, oyendo la voz de Prue.
― ¿A dónde vas? ―dijo aún afectada por lo que había dicho y también por lo que había oído de mí.
― Freebe tiene una reputación que cuidar ―respondí, sabiendo que estaba picando en su herida al repetir ese apodo que tanto odiaba y me ofendía, caminando lentamente y sin que nadie me detuviera, lejos, muy lejos de ahí.
― Esta es tu habitación ―dijo la mujer.
Ambas entramos a un pequeño cuarto con dos literas blancas, perfectamente ordenadas y limpias, y pensé que solamente una persona tan maniática del órden como Piper y otra tan estricta como Prue, podrían tener un lugar así, me sentí desmayar...mis hermanas...las necesitaba tanto...
― Cualquier cosa que necesites, no olvides avisar, tus compañeras van a llegar en dos horas después de que se acaben los deportes allá afuera, aprovecha de acomodarte, a las cinco es hora de comer, no lo olvides, de todas formas, dejé tu horario en tu carpeta ―me dijo, dejando la famosa carpeta sobre la cama de arriba de la litera de la derecha, supuse que dormiría ahí.
La mujer se fue, y yo cerré la puerta tras de mí, apoyada en la pared y sin poder evitar llorar como nunca antes lo había hecho...o bueno, dos veces antes: cuando papá se fue y cuando mamá murió.
Necesitaba tanto un abrazo de Piper...de esos que no recibía desde hace tres meses atrás, siendo el último para el día de mi cumpleaños...uno que apenas acepté y casi rechacé, por encontrar que "diecisiete años es demasiada edad para andar recibiendo abracitos de tu hermana mayor"...ahora moría por su abrazo.
Necesitaba a Prue...sí, solamente cuando estás así de desesperada te das cuenta que necesitas a tu dictadora hermana mayor...que en el fondo, sabes que no es tan dictadora, que solamente buscaba tu bienestar...y deseas haberla escuchado antes, cuando te dijo "No te metas con esos chicos", ¿Por qué no la escuché cuando me lo prohibió la primera vez? Porque cuando algo era prohibido era más irresistible...por eso tanto sus opiniones como las de la abuela, me hacían querer hacer las cosas con más ganas, solamente para hacerlas enojar, simplemente porque quería que me odiaran tanto como me odio a mi misma.
Pero no podía dejar de estar resentida, porque ellas me habían encerrado ahí ya que yo era "una adicta al alcohol y las fiestas, porque tenía un comportamiento terrible y necesitaba ayuda"...no era tan cierto, no era una alcohólica, jamás había probado las drogas más allá de haber fumado una vez, como la abuela podría jurar que sí...pero si quieren una adicta, les voy a dar una: porque eso es lo que yo hago, llevarles la contra...¿Quieren que me rehabilite?, entonces, haré todo lo posible para no me den de alta.
Me sequé las lágrimas, enrabiada, con ganas de patear a todos y deteniéndome a observar el nuevo cuarto en donde estaba; habían cuatro puertas del porte de un casillero alargado y quise ir a mirar, parecía necesitar una convinación y estar con candado. Tomé la carpeta, y lancé mi mochila a mi nueva cama, y en las hojas encontré también la convinación de mi casillero para que nadie más se atreviera a robar mis cosas...como si me importara. Con la carpeta aún en mis manos, me acerqué y busqué los números 8924, escuchando como emitía un ligero "clic" al dejarme abrir ahora, lo que en realidad era mi armario con la maleta que mi abuela había dejado en la entrada cuando me abandonó a mi suerte, al mismo tiempo en que a mí me mandaban a hablar con la orientadora para que me explicara las normas que, lógicamente, no escuché.
Guardé la carpeta adentro, procurando memorizar el número, solamente por si acaso y de un salto me subí a mi cama, recordando viejos tiempos en que Paige y yo teníamos ocho y diez años y compartíamos una, turnándonos cada una noche para dormir arriba.
Me pregunto si esto va a funcionar para darle un buen remezón, y hacerla entender que esta vida no es lo que está buscando...ojalá de algo sirva estar aquí, para que lo que Prue no pudo hacer conmigo, yo pueda hacerlo con ella: protegerla y lograr que recapacite.
Espero que el plan de la abuela resulte...recuerdo sus palabras con exactitud ese día en que llegué después de haber discutido con Paige e ido a buscar algo de distracción a la misma fiesta de donde me había ido. Ella me miraba desde mi cama, después de verme entrar por la ventana y haberme dicho un tétrico "Phoebe" al que le respondí con un ebrio y mal pronunciado "¿Qué tal?"...el recuerdo que la mujer había interrumpido apenas entré a este lugar, estaba retomando su doloroso rumbo.
― Esta tarde me avisaron que estás expulsada ―me dijo a continuación, con severidad.
Yo le puse pestillo a la ventana que acaba de cerrar, solamente para hacer algo.
― Supe lo que hiciste en el laboratorio de biología, el desastre de la clase de química y tu escena en la oficina del director.
― ¿Te contaron que nos encontraron en pleno orgasmo? ―le pregunté, solamente para provocarla más, sintiéndo su mano golpear mi cara con tanta intensidad que no pude contener las lágrimas.
Giré mi rostro hacia un costado, ella se volvió a sentar después de haberse parado tan rápido como un rayo, y se mordió la segunda falange del dedo índice.
― Yo ya no sé qué hacer contigo ―confesó.
Pude ver su mano tiritar, también su mentón, estaba a punto de decirme algo importante.
Avancé hasta mi armario y busqué otra camisa para dormir, estaba transpirada de tanto bailar y además mi blusa estaba sucia con el vómito de Paige, que ya estaba seco, y yo podía ser muchas cosas, pero no quería dormir con eso. Comencé a desvestirme, no tenía vergüenza de mi cuerpo con nadie, menos con ella, quien me había cambiado los pañales y enseñado todo de la biología a medida que fui creciendo.
― Mira el ejemplo que el das a tu hermana, mira los problemas que causas en clases...necesito que crezcas, que madures... ―me decía, observándome caminar.
Yo me atravesé por el cuarto y solamente tenía mi ropa interior puesta, buscando algo que ponerme entre mi ropa sucia, ya que me acaba de sacar mi pijama con el que me había ido de fiesta y además, no había echado mi ropa a lavar durante casi dos semanas y ya no tendría nada que ponerme al día siguiente si me ponía algo de mi armario ahora.
― No sé qué hacer contigo ―repitió, y la escuché llorar, tapándose la cara, para luego mirarme con los labios apretados y los ojos vidriosos...estaba mirando mi torso fijamente, enfocándose en mis pechos llenos de las marcas de los chupones que me había dado Todd durante ese día.
Sentí vergüenza. Me puse una camisa rápidamente encima, sin aguantar verla llorar así, era tan fuerte el dolor que por primera vez, cedí y la abracé. Ella me acarició el cabello, como cuando era pequeña y se separó despacio de mí.
― Estás más borracha de lo que te fuiste.
Cerré los ojos, sintiendo como la vida me azotaba la cara y me decía que el amor, la familia y la relación que teníamos cuando tenía doce años de edad, defintiviamente había muerto.
― ¿Qué quieres decirme? ―le pregunté caminando hasta mi ventana, solamente para abrirla un poco...me estaba asfixiando.
― Quiero que te duermas, mañana te voy a levantar temprano para que hagas tu maleta.
― ¿Maleta? ―atiné a preguntar, girándome a verla.
― Por tu bien, y por el de Paige ―dijo lamentándose por lo último― Mañana vamos a ir a ingresarte.
― ¿Vamos?, ¿Ingresarme? ―le pregunté casi entrando en histeria, entendiéndolo todo pero sin entender nada al mismo tiempo.
― Tomé la decisión, tus hermanas ya lo saben...
― ¿Ingreso a dónde?
La miré asustada, ella suspiró pesadamente antes de responder.
― Un centro de rehabilitación querida, no puedo hacer nada más por ti.
Me quedé helada.
Sentí sus labios besar mi frente, murmuró algo que no escuché, posiblemente uno de sus típicos "Bendita seas" y se fue de mi cuarto.
Sé que lloré, pero no recuerdo más...también sé que ese día mi vida había dado una vuelta tan inesperada y violenta como el choque de autos que había vivido hace cuatro meses...también sé que no sé nada.
Sentí a mi estómago quejarse: tenía hambre, y con razón, no comía desde el día anterior. No había tomado desayuno, ocupada vomitando la resaca, nada más que vagando en mi cama...
Sentí pasos entrar a mi cuarto y abrí un ojo, viendo a Piper agachada entre mi ropa y seleccionando alguna para poner en la maleta que armaba por mí, pero no le dije nada hasta que se fue.
Más tarde, la abuela me pidió que bajara a comer, y lo hice, impresionada de mi misma al no chistar.
La mesa estaba servida, yo me senté frente a mi plato vacío y llené mi vaso.
― ¿Quieres papas? ―me preguntó la abuela, siendo la única que se atrevía a hablarme.
Las demás me miraban con culpa: Prue se veía aún arrepentida después de haberme llamado Freebe, Piper por no haber logrado "Salvarme" y Paige parecía haberme dejado de odiar ahora que sabía que, en cierta forma, por culpa suya, a mi iban a ingresarme a un centro de locos.
― Claro ―sonreí ampliamente, tanto que me di miedo a mí misma.
― Tienes que alimentarte bien, hoy será un día pesado ―me dijo escaneándome con cuidado, como buscando alguna reacción en mí.
Yo asentí, me serví una porción contundente de cada cosa en la mesa, de cada una de ellas y sin olvidar ningún alimento.
Las chicas parecían extrañadas de que yo estuviera tan tranquila, pero ninguna tuvo el valor de decirme nada.
― Gracias ― Sonreí, dejando ambos cubiertos sobre la mesa, bebiendo mi vaso de gaseosa de un solo sorbo, solamente para molestar y simular que era cerveza, ron, o algo así.
La abuela no dijo nada, y se quedó mirándome: conociéndome, sabía que algo más tenía que venir, yo no era tan tranquila, calmada o del tipo que se controlan...pero la verdad estaba desanimada, aunque llena de rabia por dentro que no sabía cómo expresar de una manera no violenta al no tener las fuerzas para gritar o patalear.
Tomé el plato con ambas manos, me paré con él y caminé lenta y pausadamente, impascible...deteniéndome en la otra cabecera, a la vista de todos y frente a ella.
― Está delicioso ― dije con una sonrisa casi macabra, antes de dejar caer el plato al piso poniendo cara de inocencia, y oyendo como se trizaba, viendo la comida rodar por el suelo sin que nadie la detuviese...hasta la última arveja rodando cerca de la silla de Piper.
Subí a mi cuarto, sin darme el gusto o disgusto de ver las caras sorprendidas de mis hermanas y el agotamiento en mi abuela y en Prue. Me volví a acostar y me quedé dormida, despertando cuando me hicieron subir al auto...era hora de irme.
Ahora me arrepentía de no haber comido nada, y de haber desperdiciado mi comida preferida...sí...a pesar de no haber tenido ni un poco de corazón al haber exagerado al mandarme a ese centro de rehabilitación, habían tenido todo el tacto para hacerme sentir querida, apreciada...y muy en el fondo sabía que si no había reclamado era por Paige...era por tratar de ayudarla a enrielarse bien, y también sabía que quizás ahí podría encontrarle un poco de sentido a mi vida...si ya todo mi mundo es un caos, un cambio de ambiente podría hacer una de dos cosas: Ayudarme a hacer alguien, o terminar de hundirme. Apuesto a ganador en ambos casos, si no tengo nada...nada puedo perder.
Escuché el sonido de la puerta, y me senté de golpe por un asunto de inercia, esperando encontrarme con alguna de las otras chicas o con alguien del personal, pero jamás con el tipo que apareció detenido en el tintel.
― ¿Eres la nueva? ―me preguntó, mientras yo bajaba de la cama con lentitud y me paraba frente a él.
¿Está muy enredado el asunto de los flash back?, bueno, en difinitva, acá se explican las razones de por qué Phoebe está donde está, y desde ahora comienza su aventura en el centro. ¿Quién es el chico en la puerta?, ¿Tienen una idea...? Creo que sí.
Cualquier comentario se acepta, siempre que sea respetuoso, en un review (que se puede dejar aunque no tengas cuenta en fanfiction, solamente haciendo clic en el globito amarillo aquí abajo, e inventar un nick).
Respuesta(s) de review(s):
ViryUchiha: Creo que sí, en inglés suena mucho mejor; más dramático jajaja. Gracias a ti, pronto volveré al ruedo y dejaré tus reviews ^^ te quiero.
