La Memoria Inquieta.
Nueva York 2 meses atrás.
La Gran Manzana lucía espléndida. Como siempre lo era, los grandes carteles luminosos, los altos rascacielos, su gente tan especial. "No hay lugar como Manhattan" alguna vez alguien le dijo, y no se equivocaba.
Era la ciudad de las oportunidades, la cuidad que no duerme, la ciudad que sentía devoción por ella.
Una hermosa mujer alta, delgada, de largo cabello negro, y grandes ojos amatista caminaba por un pasillo, atestado de periodistas, todos se pisoteaban tratando de conseguir alguna declaración de la joven. Los flashes de las cámaras fotográficas casi enceguecían a la muchacha.
Se le hacía imposible avanzar puesto que los mismos paparazzis no la dejaban hacerlo. La razón de tanto alboroto era ella, la joven y fabulosa súper modelo Rei Hino, o al menos así se referían a la chica. ¿Quién lo diría? Solo hace unos años atrás era un don nadie. Una simple muchacha de ciudad, con el sueño de convertirse en una dedicada sacerdotisa, cierto que había querido ser cantante, pero solo eran sueños de una chiquilla idealista, la fama no era para ella. Pero se equivocó.
La fama llamó a su puerta, como si se tratara de la trama de alguna comedia romántica, un cazatalentos la vio caminando por las calles de Tokio y fue ahí cuando exigió saber quién era ella
Después de avanzar entre la multitud que se aglomeraba con la esperanza de obtener un autógrafo, un saludo o mínimo una mirada de la hermosa modelo que había desbancado en popularidad a varias de las famosas brasileñas que eran la imagen de Victoria's Secret, finalmente la popular modelo japonesa llega hasta su camerino donde al fin entra, para tener un rato para ella misma en ese cuarto donde luce un alargado espejo con varios focos arriba iluminándolo.
La hermosa chica se deja caer en la silla frente al espejo y observa su imagen, en los últimos días había tenido algunos problemas y se sentía más sola que nunca, cierto que estaba rodeada de sus guardaespaldas, su manager y el sequito de maquinistas y fotógrafos, pero eso no llenaba aquel vacío, no podría desahogar sus penas sin tener la duda que al siguiente día venderían sus confesiones a la revista que pagara más. Sin duda solo podía confiar en alguien, y ese alguien era su amiga, la hermana que su corazón eligió: Makoto Kino.
Después de conocerse por algunos años, luego de haber vivido juntas batallas inimaginables contra enemigos poderosos, se habían dado cuenta que ambas tenían muchas cosas en común, más de las que a simple vista se pueden ver, la vida había sido muy dura con ellas, digamos que no las trató con gentileza. Ambas se criaron en una infancia vacía, donde la idea de una familia apenas hacía eco en sus corazones. Ellas estaban solas para afrontar lo que viniera, se juraron formar la familia que jamás tuvieron, pero eso no resultó tampoco. La búsqueda de un amor solo les trajo sufrimiento y decepciones. Parecía que estaban condenadas desde el principio, pero cuando creyeron todo perdido, se encontraron ellas.
Rei Hino, Sailor Mars, Princesa de Marte, tercer Sailor en formar el equipo y Makoto Kino, Sailor Júpiter, Princesa de Júpiter, cuarta sailor en unirse a las Scout se encontraron.
-Mako, te necesito.- Término diciendo bañada en lágrimas la hermosa modelo que al parecer la estaba pasando mal con Tyler, que una vez más se había ido sin avisarle.
Fin del Flash Back.
Makoto después de asimilar que su amiga a regresado a Japón pega un grito de alegría y ambas chicas se abrazan con fuerza, tenían casi un año de no verse y aunque frecuentemente hablaban por teléfono o se encontraban por el msn no era lo mismo que estar en persona, contarse sus problemas, sus más oscuros secretos y sus más grandes pecados.
-¡Rei, que bueno que estas aquí te extrañe tanto!.- Exclama la chica pelicastaña olvidando sus problemas amorosos con Motoki y Zafiro.
-Y yo a ti tonta, disculpa por no avisar. La verdad esto no fue planeado, pero pedí unos meses de vacaciones para estar en Japón.- Dice la sacerdotisa.
La hermosa chica ojiverde se queda viendo a su amiga, como quien sabe lo que la otra persona trae dentro y mueve la cabeza negativamente.
-Tú traes algo más. No volviste porque si.- Deduce Makoto.- Estas triste, tienes un problemas…¿verdad?.
-Sí, pero no tengo ganas de hablar de eso.- Dice la sacerdotisa.- ¡Estoy tan feliz de estar de nuevo en Japón, de estar en casa! Que la verdad no quiero hablar de cosas tristes. Mejor dime tu…¿Cómo van las cosas por aquí?.
-Nada novedoso.- Responde la ojiverde dejándose caer en un sillón, mientras Rei se recuesta en otro.- Amy está viviendo con Diamante y pues Mina desquiciando a Kunzite con sus locuras.- Termina diciendo la chica tratando de omitir mencionar a Serena y Darien.
-No tienes porque evitar hablar de Darien y Serena, en verdad ya no me duele.- Dice secamente la sacerdotisa.- Pero, mejor dime …¿Cómo van las cosas con Zafiro y Motoki?- Cuestiona la sacerdotisa.- Mejor aun, cuéntame otra vez como terminaste enredándote con Motoki.
La hermosa pelicastaña se sonroja recordando aquel suceso, donde la amistad de ella con el rubio medico sobrepaso los limites para convertirse en algo más que amistad, pero en algo menos que en noviazgo.
-Ya te lo conté Rei…¿Para qué quieres que lo repita?.-
-No, no es mismo que me lo cuentes por teléfono.- Mueve negativamente la cabeza la sacerdotisa.- Me gusta más el chisme en persona.
La hermosa pelicastaña sonríe a la vez que sus mejillas se ruborizan para empezar a narrar aquel día cuando entre uno de sus tantos encuentros con Motoki, ambos sobrepasaron los límites de la amistad desinteresada.
-Eran de madrugada, los empleados del restaurante ya se habían ido, ese día Zafiro no había acudido a trabajar, así que le pedí a Motoki que me acompañara a cerrar el restaurante…
8 meses atrás…
Era la 1:00 de la madrugada en Tokio, hacia una hora que los últimos empleados se habían retirado no sin antes dejar todo pulcramente limpio para el siguiente dia, por lo que Makoto se encontraba acompañada de Motoki, ambos sentados en una de las mesas mientras comían helado de chocolate que Makoto había servido en dos tazones.
Regularmente era Zafiro quien se quedaba con ella hasta la hora de cierre, pero ese dia no había asistido, pues había caído enfermo de fiebre y se encontraba en casa reposando.
Makoto que comía el delicioso helado, gimió al sentir el delicioso sabor del chocolate en su paladar, como toda una chef que era, también sabia apreciar los buenos sabores. Fue entonces que dejo la cuchara en el tazón, pues sintió como el muchacho rubio se le quedo viendo, con esa mirada que la hacía estremecerse, como si pudiera penetrar en su alma y conocer sus sentimientos más profundos. De pronto se sintió apenada cuando miro a Motoki sonreír…¿Por qué sonreía sin dejar de verla?. Se pregunto ella en silencio, acaso había visto en sus ojos lo que ella sentía por él.
-¿Qué me vez?…¿De qué te ríes?.- Cuestiono nerviosa Makoto mientras enredaba uno de sus dedos en un mecho castaño de su cabello, el cual llevaba suelto en esa ocasión.
Motoki siguió observándola en silencio y dejo de comer, hacía dos años que Reika había desaparecido en África y aquella mujer, Makoto Kino, entro en su vida ofreciéndole su amistad y consuelo, cada día le fue tomando cariño a Mako, un cariño especial, que pronto confundió su corazón, pues lo único que sabía era que había rabiado cuando Tamahome, el ex novio de la chica, apareció solo para utilizarla, acostarse con ella y después dejarla, quiso ir a buscarlo y ponerlo en su lugar, pero el tipo había aparecido dejando a una desconsolada Makoto.
Hacía tiempo que había empezado a notar también, como la chica sentía un cariño especial por Zafiro Black, lo cual por alguna razón que el desconocía lo irritaba. ¿Estaría enamorado de ella? Se pregunto algunas veces, pero se lo negó así mismo. Desde que Reika había desaparecido y dada por muerta se había jurado no volver a enamorarse, no volver a sufrir por un amor, lo último que quería era sentirse atado por un sentimiento.
Makoto parpadeo entonces y se ruborizo cuando sintió los dedos del muchacho rubio acariciar su mejilla. Sintió como toda la sangre se acumulaba en su rostro, mientras su corazón latía desesperado con aquel contacto.
-Tenias helado en la mejilla…tan solo te estaba limpiando.- Dijo el muchacho rubio a la vez que alejaba sus dedos del rostro de la chica y llevaba el dedo pulgar a su boca.
Por un momento los dos se quedan mirándose a los ojos en silencio, mientras Makoto sentía como se le acelera el pulso. Sintió la mirada de Motoki y como este de un momento a otro llevo de nuevo su mano a la mejilla de ella acariciándola.
-¿Tengo más helado en la cara?.- Cuestiono Makoto sintiendo como un intenso calor recorría su cuerpo al sentir que Motoki se acercaba a ella.
-No.- Respondió Motoki mirando como hipnotizado el hermoso rostro de la chica, pensando como antes no se había fijado en ella.- Pero tenias ganas de acariciarte, eres muy linda.- Dijo casi sin pensar el chico.
Makoto se levantó bruscamente evitando la mirada de Motoki y todo contacto con él, sabía que dentro del corazón de aquel hombre aun estaba el recuerdo de Reika, aquella mujer con la que se iba a casar y trágicamente desapareció en África. Por supuesto ella había estado ahí para consolarlo pero para su desgracia había terminado involucrando también sus sentimientos. Cierto que desde que lo conoció sintió atracción por el, pero tener tanto contacto con el después de que Reika desapareció, hizo que esa atracción se convirtiera en algo mas que ella podría decir que era amor. Pero tampoco podía asegurar que era amor, ya que por Zafiro Black también sentía algo especial.
-Lo siento…¿Te moleste?.- Cuestiono Motoki al ver como la chica al levantarse lo miraba como asustada.
-No…es solo que…- Makoto no pudo terminar de hablar, pues entonces se le doblo uno de los tacones al tropezar con la silla de la cual se había levantado, lo cual la hizo caer al piso pegando un grito de dolor.
El joven rubio entonces olvido lo que acaba de suceder entre ellos dos y alarmado por la chica se agacho a un lado de ella preocupado por el hecho de pensar que se hubiera lastimado.
-¿Estas bien Mako?…¿Te duele algo?.- Cuestionaba a la chica.
Makoto se sentó en el piso, mas sonrojada por el hecho de que Motoki la hubiera tocado, que adolorida por el fuerte golpe que se había dado al caer.
-Si.- Respondió Makoto, pero al tratar de levantarse sintió un dolor en el tobillo que la hizo gritar.- ¡Duele mucho!.
Motoki levanto a la chica en brazos y la sentó en una de las sillas del restaurante para después agacharse, quitarle las zapatillas y comenzar a sobarle el tobillo de la chica, justo en el área donde se había lastimado, mientras oía como los quejidos de la chica iban desapareciendo.
-¿Te sientes mejor?.- La cuestiono aun sin dejar de masajear el tobillo de la joven.
-Ohh Si.- Respondió la chica dejando escapar un gemido de placer, lo cual hizo que se excitara. Si gemía por el solo hecho de que le tocara los tobillos, se imagino que entonces Makoto en la cama seria una mujer sensual y muy ardiente.
Lentamente, las manos de Motoki fueron dejando de prestar atención al tobillo de la chica hasta ir subiendo por su hermosa y bien formada pierna, acariciando con sumo cuidado su pantorrilla, sus rodillas, hasta que finalmente poso cada una de sus manos en los muslos de la chica subiéndole el vestido para después comenzar a besarla en la entrepierna.
-¡ahh Motoki ahhh!.- Gemía la chica al sentir los labios de aquel hombre que con el simple hecho de verla ya la excitaba. No sabía si estaba bien o mal lo que hacía, suponía que él no la amaba, que quizá solo se había dejado llevar por el deseo, a final de cuentas por muy enamorado que estuviera de la desaparecida Reika, era un hombre, y los hombres rara vez pueden reprimir sus instintos sexuales.
En un arrebato de impulsividad, dejándose llevar por el deseo, Motoki dejo de besar los muslos de la chica y la tomo por la cintura para sentarla en una de las amplias mesas, atrayéndola a su cuerpo con un fuerte abrazo. Lentamente Motoki se acerco al rostro de la chica hasta tenerlo muy cercas, ambos podían sentir la respiración del otro, sus cuerpos sudados a través de la ropa y el latir del corazón desesperado.
-Motoki.- Balbuceo la chica acariciando impulsivamente el rostro de su amigo, sintiendo como él le levantaba el vestido y le acariciaba los muslos.
El muchacho rubio, por toda respuesta llevo una de sus manos a la cabellera de la chica y atrajo el rostro de ella hacia el suyo besándola impulsiva, desesperada y salvajemente, saboreando su aliento y el sabor de su saliva dulce y acido que tanto había deseado probar.
Makoto que estaba ansiosa, se dejo arrastrar por el deseo y enredo sus brazos alrededor de él saboreando de aquel beso que tanto había deseado, ahogando sus gemidos cuando una de las manos de él se deslizo por el escote de su vestido acariciando uno de sus senos. La chica se inclinó hacia atrás deseando sentir el cuerpo de Motoki sobre el suyo, deseando sentir sus caricias y que esa noche la hiciera suya. No sabía si estaba bien o mal, pero por el momento quería disfrutar, ya después tendría tiempo de darse de golpes, pero de un momento a otro, cuando ella se recostó en la mesa y Motoki se acomodo entre sus piernas besándola, un servilletero de vidrio que adornaba la amplia mesa cayó al piso haciéndolo resonar y que ambos se separan rápidamente, los dos avergonzados, apenados sin saber que decirse. Jamás se habían besado, no habían pasado de un abrazo de amigos y unos minutos antes habían estado a punto de tener sexo desenfrenado en la mesa del restaurante.
Ambos se separaron bruscamente, respirando agitadamente, mientras Makoto se bajaba de nuevo el vestido y se ponía en pie.
-Creo que tendré que reponerte el servilletero.- Sugirió Motoki acercándose a recoger los pedazos de cristal y las servilletas para tratar de romper aquel incomodo silencio.
-No te preocupes, tengo muchos de repuesto.- Respondió Makoto apenada.- Me voy a casa, nos vemos luego.
Motoki se le quedo viendo y fue entonces que recordó que la chica no traía auto y que había llegado hasta ahí con él.
-Creo que olvidaste que yo te traje hasta aquí, hoy no trajiste tu auto.- Le recordó Motoki.
Así, ambos salieron a la calle en silencio contemplando la oscuridad de la noche y hablando sobre cualquier tontería como el caluroso clima que hacia allá afuera.
Fin del Flash Back.
-¡Tonta, tonta, lo hubieras metido en tu cama!.- Exclamaba Rei burlándose de su amiga.
-¿Y tú crees que no me moría de ganas?…Por supuesto que me quede ganosa y aun lo estoy.- Dijo Makoto confesando que aun entre ellos no había pasado nada.- Si nos hemos besado, nos hemos tocado un poco, pero nada más. No quiero ser su pañito de lágrimas o que si me meto en su cama me valla a llamar Reika.- Termino diciendo Makoto con tristeza.
-Creo que eres tu quien se la pasa pensando en Reika.- Dice Rei.- Ya supéralo Makoto, tal vez eres tú la que crea una barrera para que entre Motoki y tu pueda haber algo mas, eres tú la quien vive pensando en el pasado.
-Ellos se iban a casar, era su prometida, su novia de muchos años, un amor así no se olvida.- Responde Makoto con tristeza.- Además no sé lo que siento por él sea algo mas atracción. También por Zafiro siento algo especial, es tan lindo, tan tierno, romántico, cariño, me encanta cuando me escribe poemas, me regala chocolates o rosas. Es que cada uno tiene lo suyo.
Rei mueve negativamente la cabeza como reprobando la actitud de su amiga.
-Analiza tu actitud Mako, tal vez tu comportamiento sea lo que hace que tu verdadero amor se intimide ante ti.- Aconseja la sacerdotisa.- Yo sé bien cuál de los dos es el dueño de tu corazón.
-¿Lo sabes tú y no yo?…Pues ya estuvieras diciéndomelo.
-No, no te lo diré, tienes que encontrar la respuesta dentro de ti, yo se a cual de los dos amas. Pero no te lo diré.
Makoto se levanta del sillón resignada, pues sabe que Rei es terca y que aunque se empeñe en sacarle las palabras no responderá a sus preguntas, así que sin decir nada toma el teléfono inalámbrico de su casa y se lo ofrece a la sacerdotisa.
-Bien, aquí tienes el teléfono, háblale a Tyler para que sepa que llegaste bien. Después preparo algo para cenar y me cuentas eso que…- La chica de ojos verdes no termina de hablar, pues Rei le arrebata el teléfono y lo deja a un lado.
-Precisamente el problema es Tyler, por eso no quería hablar de mi.- Dijo la sacerdotisa con tristeza.
-Ya me lo imaginaba…¿Qué te hizo ese tipo?… Si te hizo llorar le perderé el respeto.-
-Se fue, como siempre se larga sin avisarme…
2 meses atrás…
Habían pasado algunos días desde que Tyler se había ido de Manhattan sin siquiera despedirse de Rei, dejándole dicho con el portero del edificio de apartamentos, que se iría a Europa pero que pronto volvería.
Rei acaba de llegar a lujoso apartamento después de una sesión de fotos para la revista Vogue donde aparecería en la portada, al entrar a su cuarto miro con tristeza la amplia habitación que tantas veces fue testigo del amor que ella y Tyler se profesaban. Él siempre fue un hombre difícil, pero sin embargo ella lo conocía mejor que él mismo. Sabía que iba a irse, que huiría, él tiene un alma libre y rebelde que ella no tenía intenciones de enjaular. Posó sus ojos sobre la almohada de Tyler, la tomó para abrazarla y llorar, como siempre lo hacía, pero algo llamo poderosamente su atención, una carta de póker estaba bajo ella, la volteó para verla. Sonrió para sí y dejó que las lágrimas escaparan de sus bellos ojos y el llanto le golpeara el pecho, era la Reina de Corazones. Rei entendió su mensaje, ella era la reina de su corazón.
-¿Qué clase de novio eres para largarte sin despedirte?- Cuestiono Rei mirando un portarretrato a un lado de su buró donde lucia una fotografía de ella y Tyler arriba de la moto del chico.
La sacerdotisa tomó el portarretrato y entonces lo lanzo con fuerza hasta que se pudo oír como el vidrio que cubría la fotografía se rompía en pedazos al chocar contra el piso.
Fin del Flash Back.
-Bien, ya te conté, no quiero pensar en cosas triste.- Dijo la sacerdotisa.- ¡Muévete Makoto, prepara algo rico que tengo hambre!- Termino diciendo la chica pelinegra más animada.
-¡Que mandona!.- Respondió Makoto fingiendo molestia.
Algunas horas después…
Habían pasado ya algunas horas desde que Rei había llegado, Makoto había preparado un Teriyaki delicioso para cenar y después cada una fue a su habitación a descansar.
Makoto se encontraba en cama sin poder conciliar el sueño, le preocupara saber que un nuevo enemigo estuviera cerca y se sentía impotente al saber que ya no tenia los poderes para transformarse en Sailor Júpiter y pelear por la paz de su querido planeta, aunque cierto era que al igual que ella, ninguna de las sailors podían ya transformarse. Era muy cierto también que Luna y Artemis le habían pedido contactar a Rei, pero miro a su amiga tan cansada y tan triste que quiso esperar al menos hasta el día siguiente para contarle aquel nuevo problema, al menos su amiga esta noche podría dormir tranquila.
De pronto, en el silencio de su habitación, escucho un ruido que la hizo sobresaltarse, pero al poco tiempo se dio cuenta que era su celular, enseguida tomo el teléfono lanzando una maldición imaginando que sería su manager o el diseñador del vestuario que utilizaba cada día que iba a grabar su programa de cocina.
-¡A quién demonios se le ocurre mandar mensajes a esta hora!.- Gruño la chica, pero al abrir su celular y darse cuenta que era un mensaje de Zafiro su mal genio desapareció y suspiro al leer aquellas tiernas palabras.
"Buenas noches lindura, disculpa si te despierto, pero estas horas sin verte me han parecido eternas, he tratado de dormir, pero cada que cierro los ojos veo tu belleza tierna y penetrante aun en mis sueños."
-¡Oh Zafiro!.- Exclama la chica ojiverde entre suspiros llevándose el celular hasta colocarlo en su pecho, justo donde se encuentra su corazón.- ¡Mi dulce y tierno Zafiro!.
Cinco meses atrás….
Eran alrededor de las 12:00 p.m. del medio dia, Makoto había terminado de grabar su programa para el siguiente dia y llego al restaurante con el mismo atuendo que había usado para la grabación del programa, una sexy minifalda negra y una blusa holgada en color rojo que dejaba al descubierto sus hombros. No era el tipo de ropa que ella gustara usar antes, de hecho ella amaba la ropa cómoda, jeans y camisetas, pero desde que la habían invitado a formar parte de ese programa donde requerían de una mujer hermosa que tuviera talento para la cocina le habían cambiado totalmente la imagen por una de mujer más sexy. Llevaba el cabello amarrado en su típica coleta, pero ese día su diseñador se había empeñado en plancharle el cabello antes de amarrarlo, con lo que ella amaba su cabello ondulado.
Al entrar al restaurante camino observando a algunos comensales que ya estaban degustando de los platillos del "Mako Garden", su hermoso restaurante el cual estaba decorado muy al estilo de ella, con jardineras que adornaban por aquí y por allá y arreglos florales, las paredes pintadas en tonos verdosos y cafés. Observaba como los meseros caminaban de un lado a otro cargando las charolas con comida y al cajero tomando asiento en la caja, le pareció extraño no ver ahí y continuo buscándolo con la vista hasta llegar a la oficina del restaurante, al abrir la puerta ahí lo encontró, sentado frente al escritorio trabajando en la computadora. Agradecía al Gran Kami tenerlo por contador y administrador, esa era precisamente la parte que ella aborrecía, y se sentía tranquila de tener el apoyo del atractivo joven.
-Hola Zaf.- Saludo la chica llamando al muchacho de manera cariñosa parada en la entrada.
Zafiro inmediatamente se levantó y sonrío a la hermosa chica que había entrado, con la cual compartía mucho tiempo y agradables momentos. No sabía con seguridad cuando fue la primera vez que la vio, no estaba seguro si la vio realmente alguna vez. No podía recordar si en algún momento le habló, pero escuchar su voz fue lo que le devolvió la sonrisa a su rostro. Si alguien alguna vez le hubiera dicho en el pasado que él, el Príncipe Zafiro Black, llevando la contabilidad de un restaurante se hubiera reído, pero jamás fue tan feliz como en este momento. Diariamente contaba los segundos para que fueran las cuatro de la tarde y la puerta se abriera dejando entrar a la mujer a la que le debía su nueva vida, digna y próspera, a esa hora Makoto Kino hacia presencia en su Restaurante, para trabajar a la par del muchacho, sin importar cuán famosa era gracias a su programa el cual llevaba por nombre "Mako's Delice".
-Hola Mako.- Respondió el chico mirando embelesado a aquella mujer que al parecer nunca había visto o mas bien no le había prestado atención cuando su mente estaba corrompida por el mal.
Makoto observo como Zafiro se levantó y caminó hacia ella llevando un libro en mano, inmediatamente puso cara de frustración pues lo primero que le vino a la mente es que el chico le hablaría sobre impuestos o papeleo relacionado con el restaurante.
-Zafiro confío en ti, sabes que no me gusta saber de trámites ni papeleo, para eso eres el contador.- Suplica la chica.
-¿Dije que fuera a hablarte de contabilidad?.- Cuestiono el chico haciendo una pausa.- Te compre este regalo, se que ansiabas tener este libro.- Dijo el chico entregándole a la joven un libro empastado donde se miraba la fotografía de un hermoso paisaje en algún bosque y arriba relucía el titulo "Walk to remember".
La chica tomo el libro emocionada entre sus manos, amaba profundamente leer novelas románticas y había estado buscando ese libro por todas partes sin éxito.
-¡Zafiro muchas gracias!…No se cómo agradecértelo, sabes que moría por tener este libro, ni siquiera es mi cumpleaños.- Agradecida la chica.
-Con tu hermosa sonrisa ya me lo agradeces.- Respondió Zafiro.
La hermosa chica de ojos verdes abrazo al chico con fuerza el cual le correspondió el abrazo, estaba tan emocionada que impulsivamente trato de darle un beso en la mejilla, pero un ladeo de la cara del muchacho hizo que lo besara en la comisura de los labios accidentalmente.
-Yo…lo siento Zafiro.- Respondió apenada, aunque no podía negar que aquel beso, a pesar de haber sido solo una caricia fugaz le había gustado.
-No te disculpes, fue solo un accidente.- Dijo el hombre.- Aunque debo reconocer que me agrado ese pequeño accidente. Tienes unos labios muy suaves.
Fin del Flash Back.
Makoto suspiro una vez más recordando aquella ocasión y cada uno de los detalles que el apuesto chico tenía para con ella y así poco a poco la venció el sueño hasta quedar profundamente dormida.
Mientras tanto, en otra de las habitaciones de la mansión, la hermosa chica de cabello negro daba vueltas en la cama sin poder dormir, había pensado en ir al cuarto de Makoto para platicar con ella, pero pensó que quizá estaba ya dormida y no quería despertarla. La imagen de aquel hombre atormentaba su mente, siempre supo que Tyler era un hombre difícil pero lo dolía recordarlo, recordar aquella primera vez que lo vio frente a ella
2 años atrás…
Rei desfilaba arriba de la tarima luciendo la mejor creación del diseñador italiano "Luigi Pompozi" mirando hacia el publico pero sin prestar atención a nadie en especial, a final de cuentas todos eran desconocidos para ella que aplaudían y la vitoreaban a cada uno de sus sensuales movimientos.
Al terminar el desfile y posarse en medio de las demás modelos, siendo ella la mas destaca y ovacionada de la noche, observo entre el público a un apuesto chico de cabello y ojos color azul, cuerpo atlético, el cual lucia una camisa negra que se pegaba a su cuerpo marcando cada uno de sus músculos y pudo distinguir en la piel del hombre algunos tatuajes. Sintió como aquel hombre la miraba sin quitarle los ojos de encima, pero ella que no se intimidaba ante nadie le sostuvo la mirada, si es que acaso el hombre la estuviera viendo ella. Pensó que quizá era parte de su imaginación, a cada uno de sus lados posaban cinco hermosas modelos más, tres brasileñas, dos americanas, 4 francesas y una colombiana, siendo ella Rei Hino, la única de origen asiático.
Inmediatamente, después de que se apagaron las luces y se bajaron las cortinas camino hacia su camerino olvidándose por completo de aquel desconocido que se encontraba entre la multitud. Entro a su amplio camerino hasta donde la acompañaron sus hombres de seguridad, pero a los pocos minutos escucho que alguien llamaba a la puerta y fue a abrir pensando que quizá sería Luigi Pompozi, el afeminado diseñador para felicitarla y alabarla como solía hacerlo después de cada desfile, pero al abrir la puerta se encontró frente a ella con aquel hombre apuesto de cabellera azul y cuerpo atlético lleno de tatuajes por aquí y por allá.
-¡Retírese de aquí!.- Ordeno Rei en un correcto ingles entre fascinada por el atractivo masculino de aquel hombre, pero también un poco asustada de que pudiera ser algún fanático obsesivo que quisiera dañarla.
La hermosa sacerdotisa al ver que el hombre no respondía, un poco atemorizada trato de cerrar la puerta, pero la fuerza que opuso el hombre termino venciéndola, el cual finalmente entro al camerino poniendo seguro a la puerta.
-¿Quién se cree usted para entrar a mi camerino así como si nada?…¿Quién lo dejo pasar?… ¡ aseguro que si no se larga ahora mismo voy a gritar y los hombres de seguridad vendrán corriendo para sacarlo a patadas!…Nadie puede accesar hasta aquí así nada mas.- Gritaba la chica sin reconocer al famoso motociclista americano, Tyler Black, mejor conocido en el mundo de las carreras como Fenix.
-¡Pero qué atrevida eres nena!…Soy Tyler Black, no finjas que no me conoces, todo mundo sabe quien soy.- Alardeaba el apuesto hombre mientras echaba un vistazo entre el guardarropa que se encontraba el camerino.
-¡Y a mí qué demonios me importa cómo te llames, lárgate ahora mismo!.- Ordeno la sacerdotisa rabiosa de que alguien tuviera tanto descaro.- ¿Quieres un autógrafo?…Te lo doy y enseguida te largas.- Dijo la chica mientras tomaba del tocador una pluma y arrancaba una hoja de una pequeña libreta que tenia al lado. Jamás había lidiado con un fan tan atrevido y obstinado como aquel.
De pronto sintió como el hombre la rodeaba por la cintura con sus fuertes brazos olfateando el olor de su cabello negro. El hombre la hizo girar para quedar de frente a él a lo cual ella no opuso resistencia.
-¡Y yo para que quiero tu firma!.- Se burló el hombre que no deseaba precisamente un autógrafo.- Yo te quiero a ti… - Término diciendo Tyler mientras enredaba su mano en la cabellera de ella hasta acercarla a su rostro y robarle un beso que se torno, salvaje y pasional.
Sin duda Rei Hino ya había besado a muchos hombres, el primero sin duda Darien, aquel por el que abandono su país para tratar de olvidarlo, Nicholas a quien alguna vez beso deseando poder amarlo, y a Jedite después de que volviera a la vida al igual que los otros generales, aunque aquel beso tampoco había causado emoción alguna en ella.
Pero este hombre tan rudo, sexy y salvaje la hizo vibrar con aquel primer beso, que más que un beso parecía que la devoraba ansiosamente saboreándola, introduciendo su lengua dentro de ella.
Sin embargo, ella era Rei Hino, no era una cualquiera no, y no caería ante los encantos de un tipo guapo que se sentía el centro del universo, así que dispuesta a no dejarse dominar por las hormonas le propino un fuerte rodillazo en la entrepierna logrando que el tipo la soltara adolorido, mientras ella corría a abrir la puerta.
-¡Largo, largo de aquí y no vuelva a tocarme!.- Molesta Rei.
El sexy y atrevido joven camino hacia la salida y ya que había pasado el dolor soltó una carcajada.
-Te aseguro que me volverás a ver Rei, y voy a conquistar tu corazón.- Término diciendo el chico mientras le lanzaba un beso desde lejos.
-¡Igualado, no me llames por mi nombre!.- Grito la sacerdotisa para después dar un fuerte portazo y ponerle seguro a la puerta. Finalmente cuando se encontraba sola recordó a aquel tipo, sin duda algo había provocado en ella pues no pudo evitar sonreír y tocarse los labios. Después de Darien ningún hombre había provocado tanta emoción en ella.
Fin del Flash Back…
-Tyler, mi Fénix.- Murmuro la chica entre lagrimas acostada en su cama.
Últimamente no dormía nada bien, los únicos momentos de paz era cuando Tyler estaba a su lado, pero sin él las cosas no eran fáciles, como nunca lo fueron.
Se levantó bruscamente, arrojando las caras sabanas de satén negras que una importante empresa de indumentaria le regaló, resbalaba en ellas, las odiaba, pero aun así las usaba. Salió de su cuarto con solo el diminuto camisón color dorado que llevaba. Suerte que solo vivía junto a Makoto sino mataría de un infarto a alguno. Llegó a la gran sala que solo estaba iluminada por las luces provenientes de la avenida. Se dejó caer en el sillón de cuero amplio, dejando hundir su pequeño cuerpo. Su hermosa mirada amatista estaba perdida en la inmensidad de la sala, dejando su mente en blanco, tratando de que nada la afecte, pero eso no le era posible. Un pequeño velón color violeta llamo su atención, si había algo que amaba era ver la flama de una vela danzar. Porque el fuego danza, el fuego hipnotiza y atrapa, calienta y destruye, el fuego es vida. Tomó una caja de cerillos que estaba dentro de un pequeño pocillo color verde del otro lado de la mesa, prendió el fósforo no sin antes mirarlo con devoción, esta vez definitivamente algo la atrapaba más. Se dispuso a prender la mecha de la vela, sin embargo antes de poder reaccionar la llama del cerillo creció considerablemente envolviendo su mano, iluminando el lugar entero.
Lejos de asustarse Rei se quedó estática al ver su delicada y blanca extremidad envuelta en llamas, poco a poco el fuego desapareció y el cerillo se consumió. La habitación quedó nuevamente a oscuras iluminada solo por las luces de la calle. La chica sacudió su cabeza y ensimismada se dirigió a su habitación para recostarse. Tú eres fuego, le pareció que el viento susurraba mientras ella lentamente se quedaba dormida.
Pero de pronto un fuerte grito proveniente de la habitación de Makoto la hizo despertar y salir de la cama corriendo.
-¡Mako ábreme!.- Gritaba la chica mientras tocaba la puerta desesperadamente. Finalmente a falta de respuesta abrió aun sin permiso y se quedo asustada por lo que vio…
O – o – o – o
N/A: Hola a todos/as! Antes que nada queríamos aclararles que en el capítulo anterior hubo un pequeño error que salvaremos. Aclaramos que cuando nos referimos a Tyler hablaremos de Fénix y usaremos Phoenix para referirnos al villano de la historia.
Espero nos dejen saber que piensan hasta ahora, sugerencias y críticas! Les adelanto que el misterio es lo que prevalecerá en esta historia, gracias a Dios que tengo a Madeimoselle Rousseau, porque yo pecó de impaciente!
Gracias a todos aquellos que dejaron su review, a los que agregaron a favoritos esta historia apostando por ella y a los que solo pasan sin dejar comentario!
Kinsei: déjame decirte que no es prematura confianza, ya debemos tenerla! Despues de todo los amigos de mis amigas son mis amigos! (eso era una canción de Fey no?) en fin! te mando muchos saludos argentinos!
Nick Rivers* ++Romancero Gitano++
N/A: Hola, aquí Mademoiselle Rousseau, bien espero que el capítulo les haya gustado, ya saben que quejas y sugerencias son muy bien aceptadas por mí y por mi compañera y amiga Nicky.
Si quizá, verán que este capítulo no tuvo nada de acción y si estuvo un poco romanticón con algunos intentos de lemon mal logrado, pero bueno Nicky y yo quisimos que antes de que otra cosa suceda echar un vistazo para ver cómo ha sido la vida de nuestras protagonistas.
Les prometemos más misterios para el próximo capítulo y bajarle un poco al romance y las escenas candentes (de verdad hare el sacrificio hahaha) aclarándoles que a pesar de que Rei y Mako son las protagonistas, no dejaremos de lado a las otras chicas, Serena, Mina, Amy y las outer, ya que ellas, principalmente el resto de las inner vienen a ser las coprotagonistas de la historia.
Saludos a todos nuestros lectores y gracias por leernos, especialmente a aquellos que nos dejaron su comentario sobre el primer capítulo:
Las Mars-Fans, dentro de las que tenemos a Leonor de Eboli y Clarissa003, así como a Rei-Videl que nos agregó a favoritos.
Las Mako-Fans, dentro de las que hemos recibido comentarios de Ellie-Kino, Zhatura y MarinaQuino.
Por supuesto también gracias a los demás lectores que no siendo aun Mars-Fans o Mako-Fans se han dado tiempo y espacio para leer esta historia, especialmente a ti mi amigo Mario, Kinsei o Steel, como gustes que te diga, siempre es un gusto tener a un Sere-Fan que lee una historia sin importar que Serena no sea la protagonista. Como te habrás dado cuenta, si lees el perfil del equipo Nicky-Rousseau, ambas detestamos a Serena, pero prometemos reivindicarla en este fic, ya que me he dado el gusto de hacerla villana, matarla y hasta hacerla fantasma en mis historias que he escrito individualmente.
Queridas lectoras y lectores, recen por que Mademoiselle y Nicky resistan no desquitarse con Serena en el fic (de verdad será un reto para las dos no hacerla pedazos).
Gracias de nuevo.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
