Disclaimer: Los personajes son de Masashi Kishimoto. La historia es mía dedicada para flordezereso: Gaby. *_*


**.Volando contigo.**


Muy en contrario de lo que había pensado Hinata, el sueño le había asaltado en algún punto de la noche. Entre sus pensamientos de cómo sería estar con Sasuke y la felicidad inmensa de saber que él también quería más que un simple matrimonio de apariencia, Morfeo sin previo aviso había llegado y robado sus pensamientos conscientes y ansiosos para cambiarlos por un relajante sueño del que tenía bastantes días no había podido disfrutar.

Sin embargo el recorrido final hasta Konoha se le antojó a Hinata interminable. Al fin, casi de noche, sus labios se entreabrieron y sus ojos brillaron cuando divisaron a escasos metros las enormes puertas de la Villa. Sasuke miró de soslayo a la bonita joven de cabellos oscuros cuyo rostro estaba sonrosado. El muchacho escondió una sonrisa, preguntándose para sí, cómo Hinata podía haberse fijado en alguien como él.

"Sasuke-kun no es como ningún chico que haya conocido. Sasuke-kun, me recuerda… a mí."

Una fría noche de invierno, mientras miraban como pequeñas motas de nieve empezaban a caer, Hinata le había dicho aquello. Un rato después de aquella confesión ella se había mantenido callada y al final de la noche sólo le había sonreído. No de la manera que solían sonreírle las otras jóvenes, no como lo hacían Ino o Sakura, no. Lo de ella había sido espontáneo, sencillo… honesto. La compañía taciturna de Hinata a pesar de ser bastante simple tenía un sinfín de mensajes implícitos. Y esa grandiosa simplicidad que poseía ella era lo que más le había gustado a Sasuke.

- Ustedes pueden adelantarse, yo daré los datos de nuestro regreso en la entrada… - la voz de Choji llamó la atención de todos.-

- Y después te irás a la barbacoa, ¿No?- reclamó su compañera.

- ¡Muero de hambre, Ino!- contestó haciendo un puchero.

Ino escuchó eso y frunció la boca. Al cabo de unos segundos estaban entrando por las enormes puertas. Hinata sonrió cuando Choji mencionó a los ninjas del puesto que volvía todo el equipo diez y los "Uchiha". Nunca le gustó tanto su nueva posición.

- Al fin… - dijo Shikamaru soltando un bostezo al caminar por las callecillas empedradas.- Sólo entregaremos el reporte de la misión a Hokage-sama y podemos irnos.

- Ustedes pueden irse, no es necesario que vayamos todos...- comentó Sasuke a la rubia y a su esposa, luego dirigió su mirada hacia el capitán del equipo. Shikamaru con un gesto de ojos, le hizo saber que él estaba de acuerdo.

- Por mi está bien…- aceptó Ino. Hinata asintió. Mientras miraba a Sasuke, este le sonrió apenas, el gesto hizo que su casta esposa se sonrojara hasta las pestañas.

Las chicas les vieron dirigirse hacia el edificio de la Hokage. Hinata unió las manos llevándolas hacia su regazo, las luces de las calles le arrancaban destellos brillantes a sus ojos serenos; cerca de ella, Ino cruzada de brazos le miraba con gesto enternecido.

- Todo se solucionó, ¿cierto?

Hinata asintió al tiempo que le sonreía a la rubia.

- Me alegro… - dijo envolviéndola en un abrazo.- Bueno, pues será mejor que nos vayamos a nuestras casas. ¡Diablos que necesito con urgencia un buen baño!- dijo emprendiendo el camino.

- Ino… Yo… - la rubia se detuvo al escucharla.-… Arigato.

-¡Oh! Vamos, yo no hice nada… Nos vemos,… señora Uchiha.- gritó Ino pícara alzando la mano. La morena se volvió una llama carmín.

Hinata caminó por las calles bulliciosas y alegres por el fin de semana. Pensó en lo dicho por Ino, ella también necesitaba de un buen baño, apuró el paso y se dio prisa en llegar a su casa.

Se deslizó con rapidez por la villa, en menos de un instante se encontraba en los territorios Uchiha. Entró a la casa y se dirigió corriendo a su habitación. Deslizó la puerta de su recámara, encaminándose directo hacia su armario, sacó ropa limpia y se metió a la regadera. Los nervios de nuevo la atacaban. Mientras el agua caía por su piel muchas preguntas desalentadoras le pululaban por la cabeza. ¿Y si lo hacía mal? ¿Si no alcanzaba la expectativa que Sasuke esperaba? ¿Y si lo decepcionaba? La chica alzó la cara queriendo que el chorro de agua se llevara sus dudas y tribulaciones.

Mientras lavaba la extensa mata de cabello negro pensaba que Sasuke representaba sus primeras veces en muchos aspectos. Su primer amor. El primero que le despertaba deseo. El beso que había compartido con él también había sido el primero ya que nunca antes había tenido semejante acercamiento similar con nadie. Y ahora iba a ser el primero con quien ella… el sólo pensarlo le desataba los nervios al máximo.

"Cuando estemos en casa… retomaremos el asunto."

Salió de la ducha en su bata de baño.

- ¡S-Sasuke-kun!- El sobresalto que experimentó al verlo parado junto a la ventana casi le había hecho gritar.

Llevaba su ropa de dormir, estaba completamente bañado, y sus ojos cuando la miraron despedían algo tan intenso, tan fuerte y sensual que a Hinata se le dispararon de nuevo los nervios.

- Tardaste mucho... - dijo absorbiendo su mirada.- Tuve que pelear para no entrar por ti…

- Yo creí que aún no,… es decir, pensé que tardarías más…

Él comenzó a caminar hacia ella, pasos lentos, pausados. El corazón de Hinata latía con fuerza inusual a cada tramo que avanzaba. La joven tragó con fuerza al verlo plantado frente a ella. Hinata juró por todo el cielo que Sasuke era tan bello como un dios. Con un suave movimiento, él llevó una de sus grandes manos a las largas mechas húmedas.

- Huele a fresas… me gustan las fresas... - dijo con un tono de voz profundo al tiempo que deslizaba un dedo por el cuello blanco. El gesto le robó por segundos el oxigeno a ella.

- Sasuke-kun… yo…

- Hinata… ¿Sigues deseando esto? – ella agrandó los ojos pero no contestó.- Porque yo sí. Deseo más que nada en el mundo que suceda, tanto que temo asustarte…-

Desde aquel día en las escaleras Sasuke había alejado su orgullo para acercarse a ella y las cosas no había salido como lo esperaba pero ahora la situación se había tornado de otra índole. Sin embargo tenía la reserva de que ella de nuevo cambiara de opinión.

Hinata miró ansiosa a su esposo. El semblante de Sasuke se había vuelto algo gris, turbado, parecía tener dudas. Pero ella no. Ella estaba segura de lo que quería. Y lo quería a él, por entero, por completo. Una apenas percetible sonrisa se dibujó en los labios de Hinata.

- Nunca podría asustarme de ti.- le tocó la mejilla con la mano. Fue un leve roce pero ella sintió la reacción que producía.- Así como nunca podrías alejarme de tu lado… Yo… te amo, Sasuke-kun, con todo el corazón.

Hinata fue testigo de cómo las facciones de su esposo pasaron de la zozobra a la sorpresa para terminar en una indudable relajación.

- ¿De verdad, Hinata?

Ella asintió. Acercándose poco a poco Hinata tomó su rostro entre las manos. Lo miró a los ojos y se puso de puntillas para rozarle los labios con un beso. Junto a su boca le susurró:

- Nunca había estado tan segura de nada en mi vida. Tú eres todo lo que quiero y deseo, Sasuke, sólo tú.

Durante una fracción de segundo él se quedó inmóvil. No quería moverse, ni respirar. Ella de verdad lo amaba.

- Eso… me halaga mucho señora Uchiha.

Sasuke sonrió, una de esas sonrisas que hacían despertar cientos de cosquilleos en el estomago de ella. Su mirada había cambiado, otra vez poseía ese semblante ardiente y feroz que le llenaba de lumbraradas todo el cuerpo.

- En este preciso momento, quisiera arrancarte esa bata y ver el cuerpo que me ha estado atormentando todas las noches. Quisiera besarte centímetro a centímetro, toda por entero…

- Eso me halaga mucho… esposo.- dijo ella.

Sasuke hizo lo que deseaba hacer desde que la había escuchado en el baño. La rodeó con los brazos, la apretó contra él y cubrió su boca con la suya. Volvió a saborear los labios de su esposa con un beso largo, lento y profundo que provocó un ardor en él y que le hizo creer que en cualquier momento iba a perder el control. Sintió como ella temblaba cuando profundizaba el beso, y supo que a pesar de que Hinata se había mostrado valiente, lo que estaba a punto de pasar entre ellos le atemorizaba, así que dominándose un poco bajó de nuevo el ritmo.

Él llevó las manos a sus hombros mientras le rozaba los labios con lentitud, quería que ella se entregara, que le besara como lo había hecho hacía una noche. Cuando Sasuke no hizo intención de hacer nada más, Hinata suspiró y le rodeó la cintura con los brazos.

- Me gusta – le susurró él junto a su boca

- ¿Qué? – dijo acariciándole los labios

- La forma en que me abrazas.

Ella sintió un estremecimiento de placer por la espalda y, aunque no lo había buscado, sus dedos algo temblorosos entraron por debajo de su camisa y acariciaron la piel desnuda. Se sobresaltó al hacerlo, pero no más que Sasuke.

- Eso… me gusta aun más.- dijo acariciándole la mejilla, la oreja con los labios.- También quiero tocarte así, Hinata. Piel con piel

Él deslizó las manos de la espalda hacia sus costados hasta que sus manos encontraron la redondez de sus senos. Sasuke sintió como ella se ponía tensa, pero mientras seguía besándola, calmándola y acariciándola, Hinata suspiró y se entregó a las maravillosas espirales de sensaciones nuevas que la recorrían. Incluso cuando notó cómo Sasuke le desataba la bata y la retiraba de su cuerpo, no protestó.

- Eres bellísima, Hinata…

- ¿De-de verdad? – atinó a decir

- Lo juro, cariño… Y me encanta lo que veo…- dijo sonriéndole con deseo.

Sasuke tomó sus senos en las manos con mucho cuidado y, cuando sus dedos ásperos por los años de constante entrenamiento le acariciaron la piel, Hinata contuvo el aliento. Su mirada se enturbió. Sensaciones que no había creído poseer se apoderaron de ella.

- Tienes la piel tan suave como la seda. Y unos ojos tan hermosos y expresivos. Me encanta mirarlos… me encanta mirarte.

Hinata apenas podía hablar por el nudo que sentia en la garganta.

- Yo… tengo mucho… calor… ¿T-tú… no?

- Sí…- contestó él al tiempo que hacía que ella tomara su camiseta y se la quitara. Sonrió al ver que apartaba un poco las manos de su desnudez.- Todavía tengo calor, Hinata. Pero no es por la ropa, es por ti. Por tus caricias… - él tomó una de sus manos y se la puso sobre el corazón.- Siente lo que me haces.

El corazón de Sasuke palpitaba con más fuerza que el de ella. Lo miró directo a los ojos, las lunas emitían un fulgor que Sasuke quería ver siempre que estuviera a su lado.

Sintiéndose más osada, Hinata desplegó las manos sobre su pecho y se deleitó con la libertad de poder acariciar aquella piel lisa y blanca y sus fuertes músculos. Los latidos del corazón de Sasuke se volvieron atronadores, y Hinata sintió un estremecimiento de placer al saber que era ella la causa.

- Yo… apenas puedo respirar.- dijo. Sasuke sonrió.

- A mí… me pasa igual. – tomó la mano de Hinata, se la llevó a los labios y ella sintió cómo respiraba en pequeños jadeos.

Hinata mantuvo la mano sobre el rostro de Sasuke, y disfrutó de poder recorrer con los dedos la curva de sus labios, la mandíbula fuerte y solida.

Sin esperar más Sasuke la levantó en brazos y la tumbó sobre la cama. Después terminó de desnudarse y dejó la ropa en el suelo, junto a la bata de ella. Volvió a besarla, haciendo que ella suspirara de nueva cuenta. Sintió cierta ternura al notar como ella se sobresaltaba al sentir su erección bastante dura sobre sus suaves muslos.

- Tranquila…

- Yo… esto no sé si… lo haré bien…

- Todo estará bien…

Ella apenas asintió. Quería volar, más allá de todo y hacerlo junto a él. Juntos.

Sasuke comenzó a besarle de nuevo, mientras deslizaba por todo el cuerpo femenino sus manos palpando y encontrando puntos que provocaban reacciones en su esposa. Después comenzó un camino de besos por su cuello, bajando hasta sus pechos. Acercó sus labios a ellos, los mordisqueó y lamió hasta que los suspiros de ella se convirtieron en pequeños gemidos de placer. Ella se aferraba a las sabanas, arqueándose hacia él, pero Sasuke se contenía, la empujaba poco a poco hasta el borde de la locura.

Hinata se resistía, por temor a aquel placer tan próximo al dolor. Por temor a la terrible necesidad que crecía en su interior. Una necesidad que le hacía temblar, arquearse, ponerse rígida. Sasuke encontró el centro de su deseo, ardiente y húmedo, y con sus dedos la catapultó a las alturas sin darle tiempo a pensar, para prepararse.

- ¡S-Sasuke!…

Hinata sintió cómo su cuerpo se tensaba, vibraba y explotaba. Gimió al alcanzar el éxtasis y luego cayó, inerme sobre las sabanas, atónita por las sensaciones que todavía la recorrían.

Para Sasuke fue una maravilla verla, ella olvidaba sus miedos y se entregaba por él a ese intenso placer. Sus ojos se tornaron vidriosos y casi se cegaban de pasión. Él ya no podía esperar más. Aquella enorme necesidad, tanto tiempo frenada, era una bestia que luchaba por liberarse. La había mantenido encadenada por mucho tiempo.

Con cuidado se posicionó en ella, cuando la penetró, rompiendo la barrera de su inocencia, vio como cerraba los ojos y sus facciones se contraían. Después abrió de a poco los ojos, mirando los suyos. Sasuke aún notó el dolor reflejado en ellos y sintió una punzada de angustia. Rogaba no haber sido demasiado brusco. Pero pareciendo que ella quisiera calmarlo le abrazó.

Él permaneció quieto esperando que el interior se relajara. Se esforzó por moverse despacio, por embestirla de forma controlada. Y sintió un enorme alivio al ver el deseo y la pasión de nuevo en ella.

El movimiento en su interior hizo que Hinata mordiera uno de sus labios, al principio había dolido pero ahora, ese molesto dolor parecía haberse desvanecido para dar paso a un insospechado placer. Un placer nuevo e intenso que la tomó por sorpresa. A cada embestida, se producía una deliciosa fricción en su interior que desataba miles de placenteras sensaciones. Ella se incorporó un poco, envolvió sus piernas en torno a él, rodeándole por completo queriéndole sentir más adentro. Se quedó mirando aquellos increíbles ojos negros y, por primera vez, no tuvo miedo de que lo que él vería reflejado en ellos.

- Sasuke… te amo.

Él escuchó esa voz ronca, suave, increíblemente sensual pero tan sincera qué pensó que era lo mejor que sus oídos podrían escuchar jamás. Él respondió sellando sus palabras con un beso.

Ella empezó a moverse con él, a elevarse con él. Había tanta fuerza dentro de ella,… y energía, una energía que la impulsaba cada vez más alto y más rápido. Hinata logró notar los estremecimientos que se apoderaron de él al mismo tiempo que ella alcanzaba un cielo hermoso y estallaba en placer. Al fin lo habían hecho, lo habían hecho juntos. Saltado de la cima de la montaña y volado.

Yacieron un buen rato unidos, respirando de forma entrecortada, con los corazones desbocados.

- ¿Te encuentras bien?

- Sí.- a ella le resultaba imposible decir algo más. Sentia un nudo en la garganta que amenazaba con asfixiarla. Y no quería hacer el ridículo llorando.

- ¿Te he hecho daño?

Hinata movió la cabeza de un lado a otro, y Sasuke se incorporó sobre sus codos para mirarla a la cara.

- ¿Estás llorando, Hinata?

- N-No…- parpadeó con fuerza sintiéndose mortificada cuando una lágrima resbaló por su mejilla. Sasuke acercó sus labios a aquel punto.

- Esta mojada y sabe a sal, ¿Segura que no es una lágrima? – dijo en ese raro tono juguetón. Ella sonrió con timidez

- Está bien… pero no sé por qué lloro. Todo fue tan maravilloso… sentí como si estuviera… volando.

- ¿Volando, eh? – enarcó una ceja. Ella se sonrojó.- Sí, lo ha sido… hemos volado juntos.

- Eh… estuvo bien, ¿verdad?

- Muy bien… pero podríamos practicar mucho hasta volverlo… Excelente.- dijo con un brillito delicioso en los ojos.

Ella se volvió a sonrojar. Al parecer la joven aun no sabía hasta que punto a su esposo le gustaba sorprenderla para provocarle esos sonrojos.

- Te amo Hinata…. Y siempre quisiera volar contigo.

Hinata ganó más rubor, pero alejando sus miedos acercó a su esposo a ella, lo besó con dulzura y deseo renovado, queriendo iniciar con eso un nuevo vuelo a su lado. Los brazos de Sasuke la envolvieron otra vez y otra de esas sonrisas exclusivas para ella volvió a aparecer.

La vida de los Uchiha parecía ahora un hermoso cielo azul, en donde ambos, en completa armonía desplegaban sus alas al unísono en un vuelo a la felicidad. Él había hecho a un lado su orgullo, ella su miedo y las cosas para ambos no podrían haber resultado mejor.

**.Fin.**


Gracias por leer. Gaby, espero te haya gustado. Fue con mucho cariño.

Besos a UchihaHinataChan (^3^), Amy (*3*), Pazzy (*3*) y layill (^3^).

Hasta pronto.