Notas del Autor: ¡Très bon jour écrivains et nuit lecteurs talentueux! Soy Defalt pidiendoles disculpas de rodillas por la extensa demora, pero a al ves, ofreciéndoles un nuevo capitulo de este pequeño y aun en crecimiento retoño que me gusta llamarloÇa Ira. Debido a que el primer capitulo tuvo una muy considerable aceptación en esta pequeña y a la vez gran comunidad.
¡Y antes de que me quemen por la espera, empecemos!
Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado. Esta historia esta creado con el único fin de entretener y yo sigo acumulando cuentas sin pagar. ¡La gran y toda poderosa Meroune Lorelei no es rival para mi mente y mis rutas de contrabando!
Todo ira bien... Ella es Amor.
Capitulo 2
Querido Diario, hoy me paso una cosa maravillosa:
¿Conocí al príncipe de mis sueños? ¿Encontré un boleto de lotería y gane el premio gordo de un millón de yenes? ¿Me subieron mi asqueroso sueldo? ¿O acaso esa mancha asquerosa de mi trasero se fue? Pues no, no ,ni en un millón de años y comienzo a creer que esa mancha se esta volviendo cada ves mas grande.
Pues para empezar, y lo peor de todo, mis borradores se mojaron al caer en un charco mientras volvía a casa. y no solo llevaba los escritos diarios de mi vida, sino que también llevaba algunas notas musicales escritas que tenia con el sueño de que se volvieran el hit del momento dejando en ridículo a los ya instalados grupos Idol y darles otro sonido que escuchar a los Kpopers.
Dios, como los odio.
Como sea, antes de que en plena calle me diera una crisis nerviosa al ver la tintas de las corcheas, semi corcheas y fusas deshacerse en el papel mojado, me vi involucrada en un problema de acoso sexual raíz de mi peculiar encuentro con una enorme y sanguinaria tarántula de pelaje suavesito.
«¿Podrías cantar esa canción para mi?... Por favor...»
¿Cantarle una canción ligeramente romántica a una Arachne que incluso es una dominatrix por naturaleza? tendría que estar completamente loca e incluso desesperada.
–"She is love and i believe her when she speaks..."
¿Que? En tiempos desesperados, se requieren medidas desesperadas.
Comencé a tararear la melodía mientras era acompañada con mi ya de por si nerviosa voz, mientras que mi "Atacante" simplemente sonreía jocosa y entrecerrando los ojos, como si estuviese disfrutando cada puto segundo de mi sufrimiento.
Una gota de sudor, eso fue suficiente como para que la sonrisa en su rostro se volviera mas grandes y comenzara a acercarse mas de manera peligrosa hacia mi rostro. Cerro lentamente sus seis ojos mientras que su mano libre comenzaba a romper lentamente mi blusa con sus garras, como si se tratase de un sastre a punto de confeccionar su mas grande obra textil. Dicha garra resaltaba de entre las demás, debido a su peculiar forma a un arpón.
La poca distancia que había entre ambas se acabo cuando pude sentir el contacto de sus labios con los míos.
No era la primera y dudo mucho que llegue a ser ultima ves que bese a una chica, eh de admitir que sus labios eran realmente suaves, y tenían un ligero sabor a frambuesa. Luego del ligero contacto la cosa paso a mayores, como si fuese una primeriza torpemente quiso introducir su lengua en mi boca y comenzar lo que seguro pensaba seria un sensual baile erótico entre ambas.
Era increíblemente torpe, tanto como si fuese una adolescente quinceañera dando su primer beso, era adorable. A leguas se percibía que no tenia mucha experiencia en el bello arte de besar, y mucho menos sobre como dominar a su presa. Y yo iba a tomar provecho de esa debilidad.
Sin previo aviso, me separe un poco de ella deteniendo nuestro beso de manera brusca, me dedico una mirada confundida acompañada de un ligero rubor en sus mejillas, a la par en la que yo sonreía con una sonrisa casi maniática–"Novata..."–Dije con mi respiración entrecortada, fue un beso un tanto largo.–"Así es como se hace."
Y cual tigre de bengala, me lance a los labios de mi captora dispuesta a darle una cucharada de su propia medicina, no era lo mas lógico dadas las circunstancias, pero que puedo decir, este es mi estilo de hacer las cosas.
Comencé a degustar del dulce sabor de los labios de aquella Tarántula, he de admitir me gusto demasiado el sabor de sus carnosos labios y ni hablar de cuando nuestras lenguas comenzaron esa pelea campal para demostrar quien tenia el control total de la batalla, pero al igual que en la batalla en la isla de Iwo Jima, América se declararía vencedora.
Acerque mis manos a su rostro tomándola por sus mejillas tratando de atraerla mas a mi, cosa que se negaba en ocasiones hasta que la sujete de aquel suave cabello azulado dejandole muy en claro que la que tenia el control ahora era yo. Nuestras lenguas, en cambio, daban el espectáculo de danza inmaculada mas grande que se podría ver en cualquier anfiteatro. Su lengua era áspera y puntiaguda, pero la silaba hacia que aquello no fuera mas que un impedimento sin importancia.
Debo admitirlo, creo que me estoy pasando un poco con la pobre y debería dejarla respirar un poco, ya comenzado a gemir por lo bajo.
Yo también comencé a gemir involuntariamente.
Nos separamos dejando solo un hilo de silaba nos uniera mientras recuperábamos la respiración. Yo mantenía mi sonrisa socarrona mientras que ella, por el cansancio supongo, se agachaba un poco flaqueando sus pedipalpos y recostando su cabeza sobre mi busto respirando de manera aun mas dificultosa que yo y con el rostro completamente enrojecido. Di un ligero suspiro y comencé a acariciar su sedoso cabello, es como si fuese un peluche.–"Cuando quieras... dominar a una presa no bajes la guardia en ningún momento, los papeles se podrían revertir."
Ella solo trato de esconder su rostro en mi pecho a la ves que lanzaba un gruñido y mordía levemente mi cuello, en modo de venganza claro.
–"Siempre me haces lo mismo Emily, no puedo molestarte ni siguiendo mi instinto..."
No, no se tallen los ojos lo leyeron bien, la peligrosa e impotente Arachne que me tenia acorralada contra un árbol dispuesta a quitarme mi inexistente virginidad, la que por momentos pareciera que me devoraría fría y lentamente sin pasarme por un sartén previamente, había dicho mi nombre casi de manera sumisa y arrepentida, y ahora mismo se encontrada jugando con sus dedos de forma nerviosa–"No sabes cuanto te odio, malparida."
Esta chica tan educada es Tara Feuersturm, alias Peluche o Patitas como le suelo llamar para molestarla, ella es una Sparassediana de no mas de dieciocho años que se encuentra de manera ilegal en el país, como escribí con anterioridad, las Tarántulas no son muy queridas aquí. La razón por la cual se arriesga a ser arrestada aquí es por su hermana mayor, la cual desapareció hacia ya muchos años de su hogar en su país natal y que con mucho esfuerzo logro seguirle el rastro hasta Japón.
–"Eres muy predecible Tara, actúas mas como una araña saltarina que como una tarántula."–Comencé a sermonearle mientras lentamente se separaba de mi pecho.–"Si quieres ser mas como tu hermana, debes ser mas agresiva ante una presa, sin titubeos, no te distraigas en ningún momento o si no quieres que te coman a ti."–Esto se lo dije tocando su nariz de manera amistosa a la para en que la soltaba y trataba de ponerme en pie. Ella simplemente soltó un gruñido por lo bajo que mas bien se lo podría comparar con el bufido de una niña a la que no le compraron una muñeca nueva. Pobre pequeña.
Tara retrocedió unos pasos permitiéndome ponerme de pie y de paso cargo el estuche de mi guitarra, es algo pesado en ocasiones.
–"Al menos lo hice mejor que la ultima ves ¿Recuerdas?"–Comento mientras comenzábamos a caminar entre los hermosos cerezos tratando de pasar desapercibidas.
–"¿Te refieres a cuando fingí ser una sanguijuela y me pegue a tus pezones toda una tarde o cuando descubrí cual era tu zona erogena?"–Pregunte, haciendo que el rojo de su cara fuera tan fuerte como la bandera de china.
–"¡Me agarraste desprevenida desgraciada!-Exclamo ligeramente enfadada, odia cuando la hacen quedar mal.–"Si hubiera estado atenta, habrías caído ante mi como la mosca desagradable que eres."
–"¡Ja! Cuéntate uno de sirenas ahora, por favor Tara no puedes ni controlar tus gemidos de cuando te toqueteas en el baño mira si vas a poder dominarme a mi en algo tan mio como es el sexo."
–"Cierto, olvide que me encuentro con la ninfomana numero uno de Japón."-
–"No soy una adicta al sexo dulce, inocente y virginal amiga mía."–Acomode mi bufanda de manera arrogante, solo para molestarla.–"Solamente lo disfruto cuando se da la ocasión. La diferencia entre mi y la mayoría de los casos de esta ciudad, es que yo si termino lo que comienzo y no ando calentando en vano a quien me cruce."–Refute a la par que comenzábamos a caminar por las ya vacías calles del vecindario.
–"Hablas como si fueras un prostituta barata ¿Lo sabias?"
–"¿No te tiembla la lengua al hablar así jovencita? ¡Solo mírate, escondes las tetas con esa chaqueta asquerosa y cinturones de cuero que encontraste en mi casa! ¿Tanto te cuesta comprar un abrigo mejor o siquiera has pensado en compara un sostén?"–Le pregunte a la par que entrabamos a un callejón lo bastante ancho para ambas, precauciones nada mas.
–"¡Esta chaqueta asquerosa me la dio mi hermana antes de irse de casa cuando solo era una inmunda mocosa, así que cuidadito con lo que dices Wilde!"–Me grito muy cerca de mi cara mostrando sus colmillos, y su evidente descuido en el aseo bucal.–"Y estos cinturones, son lo único que encontré en esa pocilga de mierda que no temieras que usara sin romperlo en pedazos, y te recuerdo rubia oxigenada que provienen de ese traje BDSM que me rogaste a gatas que desapareciera."–Ok, creo que ahora la que esta como un tomate perita soy yo.
–"¡Te dije que no volvieras a comentar esas cosas en publico pulga subdesarrollada!"–Le grite tomando mi mochila y golpeando su cabeza con ella.
–"¡Eso te lo ganas por ser una cretina sin corazón!"–Refuto, golpeándome con el estuche de la guitarra.
–"¡No seria una cretina si tan solo no me usaras como tu muñeco de pruebas, artrópodo fallido de la naturaleza!"
–"¡No te utilizaría si tan solo te dignaras a adherirme al programa, asqueroso simio sin cerebro!"–Esta ves me golpeo con la guitarra.
–"¡Si te dignaras en afeitarte el bigote de la almeja con mas frecuencia, tal ves reconsideraría en hacerlo simio tetón de ocho patas, la ultima ves que mi lengua estuvo en esa caverna estuve escupiendo bolas de pelo por tres días! Y deja a Amanda tranquila."
–"¡¿Ves? Te importa mas un trozo de madera hinchado que tu ama indiscutible, inmunda presa proletariada sin futuro!"–Esta ves sentí como las cuerdas de la guitarra me rasparon el rostro dejándome marcas.
–"¡Miserable escusa de ser arácnido!"
–"¡Adolescente promiscua!"
–"¡Tetas caídas!"
–"¡Culo fofo!"
–"¡Puta!"
–"¡El Starco es una mierda!"
–"¡Retráctate!"
Y así comenzó, una pelea tan rara y ridícula que hacia que las peleas tipo anime en fanfiction, ya saben de cuales hablo, la del adolescente que tiene todos los putos poderes del puto mundo cuyo enemigo eternamente poderoso es su hermano malvado o algo así.
No duramos mucho que digamos, era ridículo y lo sabíamos, pero ayudaba a sacar la tensión el partirle la cara a alguien de manera amistosa. Al cabo de cinco minutos ambas ya no encontrábamos recostadas donde podíamos completamente rendidas, recargue mi cuerpo repleto de rasguños en el abdomen de mi compañera mientras que ella tenia unos leves moretones en la zona de la cara y el pecho. No, no eran dulces marcas de amor, fueron mis puños completamente rendidos.
–"Ese trabajo del que te quejas tanto esta dando frutos... tanto teclear en esa cosa te esta dando fuerza en las manos..."–Comento apoyando su parte humana contra un contenedor de basura.
–"Se llama computadora, y comer porquerías te esta haciendo maravillas... tus senos están cada día mas suaves..."
–"Los gatos callejeros no saben tan mal ni bien te acostumbras, no me provoques a que tenga que patearte el culo blanquita..."
–"Vamos, aquí te espero peluchito."–Alce mis puños preparándome para otro combate a muerte y mordiscos, pero mis brazos me pedían a gritos que me detuviera. No podía mas, estaba realmente cansada que no podía mover un musculo, apenas si tenia la fuerza suficiente como para hablar.
Solo soltó una risilla, al parecer yo no era la única quien apenas podía moverse.–"¿Tienes fuerzas para ir a casa?"–Me pregunto mientras que yo a duras penas metía lo que quedaba de mi guitarra en su ahora estropeado estuche, tendré que buscar algún Luthier aquí en Japón que pueda arreglarla.
–"No..."–Tome el clavijero y lo guarde en mi bolso de mi universidad, seguido de tomar las clavijas, la montura, la cejilla y las guardaba en mi bolsillo. Dios, esta mas desecha de lo que pensaba.–"La puta madre..."–¿Recuerdan esas hojas de las que les hable? bueno.
En el forcejo, algunas de las hojas guardadas en el estuche de mi guitarra salieron volando y gracias a la maldita gravedad cayeron sobre algún que otro charco y alguna baba asquerosa de los contenedores de basura. Estire mis brazos lo mas que pude para tomar las pocas hojas que podía salvar, las mas importantes tuve que dejarlas de lado dejando que se deshicieran con el agua o sea lo que fuese aquel liquido rojizo. Tal ves la inspiración de dicha canción vuelva mas tarde.
Luego de verme batallar conmigo misma de forma patética recogiendo lo que podía de mis apuntes, Tara me quito el estuche de las manos y ella misma comenzó a guardar lo que quedaba del mástil y los trozos astillosos de la caja de mi instrumento.
Cerre los ojos dejando que la fría brisa relajara mis músculos aun tensos y adoloridos mientras cerraba mi mochila con mis hojas dentro. Sintiendo a la ves como dos grandes brazos peludos y suaves me rodeaban, y me colocaban sobre lo que parecía ser la cama de piel mas suave del mundo. Sabia lo que era, no soy idiota, pero no quería hablar y arruinar aquel peculiar pero a la ves lindo momento entre nosotras dos.
Puede que desde un inicio, ella pareciese la típica tarántula hambrienta de sexo y carne, pero en realidad ella es mas fácil de tratar de lo que parece. Es una buena chica, demasiado cariñosa cuando su orgullo se lo permite.
Estire mis piernas por el abdomen de mi compañera sintiendo el cálido y tibio calor que su cuerpo emanaba, como al igual pude sentir las costras en su abdomen que cubrían el lugar donde alguna ves estuvo su marca.
Moví mis piernas con cuidado, asegurándome de que mis movimientos no arrancaran las costras de su abdomen y provocarle algún dolor involuntario. Apoye mi cabeza en su espalda sintiendo no solo el cuero de su chaqueta de cuero, sino que también su sedoso cabello azulado. La suavidad de su pelaje era incrieble, como si estuviera sobre una cama hecha de plumas, perfecta para una muy larga siesta y demonios si que la necesitaba con urgencia y con gusto hubiera dormido todo el trayecto a casa.
En lo que a mi respecta, Tara era la cama perfecta.
Pero aun teníamos que llegar y no seria sencillo si es que queríamos evitar a todo tipo de persona. Y para ello, Tara tenia que escalar algunos edificios.
Con la misma facilidad con la que sentí el aroma de su pelaje, mi favorito en lo personal: perfume con aroma a fresas, mi cuerpo sintió de igual manera el frió de las cadenas que ella solía portar. Rodeo mi espalda con un total de tres cadenas viéndome obligada a voltearme y rodear su cintura con mis brazos formando un incomodo abrazos, con el único fin de sostenerme mientras que comenzábamos a movernos.
–"Recuerda pasar por jardines y evitar a toda costa a cualquier animal callejero."–Dije luego de aquel extenso tiempo de silencio, incomodo para ambas.–"no queremos que los perros alerten a los vecinos."
–"Entendido."
–"Tengo memorizadas las casas en las que hay familias anfitrionas que hospeden Liminales con olfato sensible, evitalas a cualquier costo, lo ultimo que queremos es que una Arachne cazadora o una Wyvern nos encuentre y nos siga hasta Timbuktu."
–"De Japón aTimbuktu No suena muy divertido que digamos."
–"Puedes apostarte el clítoris a que no."-Dije a la par de que ella comenzara a adherirse a las paredes iniciando el ascenso. Me vi obligada a ajustar mi agarre lo que ocasiono que la abrazara con aun mas fuerza y me sujetara de los cinturones por sobre su chaqueta. Al llegar al techo del edificio ya no tuve la necesidad de seguir sujeta a ella, pude relajar mis brazos abrazándola por el cuello de manera suave y recargando mi cabeza en sus hombros mientras que ella solo se encagaba de caminar por lo techos de los diversos comercios.
–"¿Encontraste algún rastro de tu hermana?"–Pregunte sintiendo como su espalda se tenso un poco.
–"Pues... no, fui a los muelles de carga en Tokio y perdí en rastro en los contenedores. No me cabe ninguna duda de que se encuentra aquí en el país, pero sera muy difícilrastrearla."
–"¿Treinta y dos mil barcos al día y no pudiste encontrar su rastro?"
–"Siempre fue complicado seguirle el rastro. Cuando era pequeña, solía escaparse de casa y ocultaba su rastro con la misma esencia de las hierbas y la sangre de animales."
–"Siempre fue la niña problema."
–"Si, pero a pesar de ello, Maria siempre fue un ejemplo a seguir para mi, aunque a veces pusiera en duda sus acciones. Ella fue quien me enseño a cazar mi primera ardilla, me enseño a moverme por los riscos empinados sin necesidad de mi tela, a detectar una presa y como usar bien mi olfato para seguirle el rastro por kilómetros o incluso el como racionar mi veneno. Fue técnicamente mi mentora en todo lo que era ser una Tarántula."
–"¿Te enseño tantas porqueria y no como seducir a un preza?"
–"Hay cosas que se aprenden sola Wilde."
–"Esa es solo una excusa."
–"Callate."
–"Tara no puede conmigo, Tara no puede conmigo..."
–"Es una lastima que los primeros y únicos hechos lamentables relacionados a las especies grandes hayan sido de las primeras tarántulas que llegaron. Técnicamente firmaron su sentencia de muerte."
–"Podría decirse que si."–Dijo la arácnida mientras saltaba a una casa vecina.
No era la primera ves que hablaba sobre su hermana, pero si en la que me confesaba tantos detalles como esos. Desde que nos conocimos hacia ya cuatro años que eh querido averiguar el paradero de Maria desde que entre a trabajar para Smith, pero el manejo de los documentos en el programa es mucho mas complicado de lo que se podría pensar debido a los numerosos ojos vigilandote las veinticuatro horas.
Mientras mas supiéramos de ella, mejor para Tara.
–"Recuérdamelo, ¿Como era tu hermana?"–Pregunte mientras nos acercábamos aun mas a nuestro destino.
–"Como yo; peluda y descuidada..."–Se detuvo por completo en un complejo de departamentos, no eran tan elegantes como los que se podría conseguir en toda la ciudad, sino que eran mas económicos. Mi salario no me permitía darme tales lujo como los que se podría dar cualquier profesor y discapacitado. Usando sus cadenas al rededor de mi cintura, Tara se quedo en el techo mientras las usaba para bajarme hacia donde se encontraban las escaleras. Al tocar por fin tierra firme tambalee un poco debido al cansancio. También se noto la molestia de arrojarme mi estuche a la cara. Gracias a Janis Joplinque la guitarra estaba hecha añicos, hizo del golpe algo menos doloroso.
–"¿Algún otro dato que tenga que saber de ella?"–Le pregunte sosteniéndome del barandal de las escaleras.
–"Ya te dije todo lo que se sobre ella."–Respondió sobre el techo ajustando sus cadenas a su cadera.–"peluda, roñosa, cabello negro. No creo que te haga falta mas información."
–"Es un buen comienzo, recuerda entrar por el balcón así ningún vecino podrá verte."
–"Suenas igual a mi madre ¿Lo sabias?"
–"¿Es por eso que no te largas de mi casa?"–Refute de manera sarcástica ganándome un gruñido molesto de su parte a la par de desparecer del tejado.
Tome mis llaves con llavero en forma de un Game Boyy abrí la cerradura permitiéndome la entrada a mi hogar. Simple y sencillo como prostituta neoyorquina. Mi morada es demasiado mas angosta de lo habitual si me permiten este momento de sinceridad, es mas pequeño que cualquier otro departamento convencional aquí en Japón, carajo incluso el departamento de ese anfitrión mexicano cojo es mas grande que el mio, la sala principal tiene una dimensión de tres por cuatro metros, y debería añadir unos dos metros por tres ya que la cocina esta junto a la sala y lo único que los separa es la diferencia en colores de los cerámicos.
¿Debería añadir que mi precaria vivienda ni siquiera tiene las paredes revocadas? Creo que si.
La sala cuenta con un sillón para uno, una mesa pequeña con un juego de tres sillas de plástico para las visitas importantes, un televisor moderno que me di el lujo de encontrar en el callejón de una tienda de electrodomésticos nuevos, una repisa pequeña acompañada de una Playstation 2con vídeo juegos re-grabados y un balcón pequeño por el cual mi arácnida amiga se daba paso cada ves que salí o entraba del condominio Wilde.
Claro forcejeando, ya que al igual que el resto del complejo, es demasiado chico para su tamaño.
–"Oh con un demonio Tara."–Y hablando de la reina de Roma, Ahí estaba ella, forzando a su gran y suave trasero a poder entrar.–"Deja de bromear y entra de una ves, mete la panza ¿Oh es acaso que tienes el trasero muy grande?"
–"¡Vete a la mierda!"
Me reí de su infortunio y era completamente justificado sabiendo las bromas que ella solía hacerme. Me quite la bufanda y mi abrigo colgando a ambos sobre un clavo que sobresalía de la pared y dejando a la ves mi estuche perfectamente comodo en el pequeño sillón para finalmente dignarme en ayudar a mi amiga de caderas prominentes.
–"Deja que te ayude."–Dije extendiendo mis manos hacia ella, las cuales abofeteo de manera suave.
–"No necesito la ayuda de una Homo sapiensque canta como si fuera una Mandrágora a la que acaban de sacra de la tierra"
–"No digas esas cosas feas Peluche, harás que mi corazón se agriete como una Maicenita"
–"Deja de decir esas de esas cosas que no se de que diablos hablas."–Vocifero algo enojada dejando ligeras marcas de sus garras en la pared al intentar entrar.
–"Chemi pared..."–Te lo juro maldita pulga, si me arruinas la pared, te demostrare en vivo y en directo el porque me apodaban La Bestiay Maria Mandel era un poroto al lado mio.
Tome sus brazos con fuerza a pesar de sus protestas y comencé a jalar todo lo que podía. Apoyando mi pierna derecha en la pared dándome un poco mas de fuerza comencé a jalar una y otra ves, y al cabo de solo diez minutosvpor fin pude lograr que la susodicha entrara a la bendita sala, no sin llevarse por delante mi mesita y mis queridas y bien baratas sillas. La ayude una ves mas a levantarse y esta aceptando sin protestar, levantamos nuestros asientos de blanco material toxico en caso de incendios y cada una se dispuso a seguir con sus cotidianos quehaceres diarios. Debió al muy reducido espacio y a su gran tamaño, ella tiene que moverse por las paredes o bien caminar por el techo. Se dirigió a la única habitación que disponíamos la cual afortunadamente era la parte mas grande de la casa como para que ella pudiera recostarse en su hamaca hecha con su propia tela. La misma era algo deforme si se podría decir, ya que las tarántulas no son de generar mucha tela como las Tejedoras o las Saltarinas.
Mientras ella se limitaba a hacer sus necesidades o lo que sea que estuviese haciendo en nuestra habitación, yo me limite a buscar lo que fuese para preparar la cena. Abrí el refrigerador en buscando un trozo de pastel viejo, una hamburguesa a medio comer o incluso me conformaba con un limon viejo y marrón para compartir. Me encontré solo con una lata de refresco a medio tomar y cortes de carne y camarones que parezcan ser nuevos, pero mi vista se concentro solo en una cosa y eso era una cacerola con una nota que decía:
–"Para mis chicas, se que tuvieron un largo día..."–
Ok Wilde, tranquilízate. Se que tuviste un día completamente miserable repleto de Liminales soberbios, malhumorados y llorones, ademas de soportar a anfitriones calenturientos y antisociales que no piensan en nada mas que en donde meter su pedazo de chorizo mal atado. Sin mencionar a profesores incompetentes que no les importa nada mas que meterse en asuntos ajenos y quejarse de como no llegaron a ser famosos con sus patéticas bandas de Metalcorey Death Metal que harían que Mitch Luker se revolcara en su tumba.
Te preparaste toda tu vida para este tipo de cosas Emily no puedes dejar que un gesto común y corriente como la vida misma pueda sacarte lagrimas de felicidad; vamos mujer, soportaste el final de Titanic, soportaste el cruel final del pobre y adorable Hachiko y soportaste los mares de lagrimas el estreno de Una Voz Silenciosa y...
Ay dios ya comencé a lagrimear.
Era comida cacera pero no cualquier comida que se podría calentar en un micro hondas, del cual no pude darme el lujo de comprar, sino que era una hermosisima olla repleta de Yakisoba con camarones fritos.¡Y aun estaba tibio!
Puede que para los que fuesen a leer este diario intimo les sea algo completamente insulso y hasta ordinario, pero se nota que aun no me han conocido lo suficiente como para entender que este gesto, luego de un día laboral y estudiantil, es el mejor regalo que podrían darme luego de mi estadía en en limbo del primer piso del infierno.
Y me estancaría en el segundo por pecadora empedernida, pero eso ya es otro asunto.
Fije mi vista en la nota nuevamente, y en menos de lo que canta una Arpía de corral, mi corazón se acelero a mil revoluciones por minuto que parecía que moriría de un ataque al corazón en cualquier momento. Estruje la carta contras mi pecho luego de darle incontables besos dejando mi lápiz labial sabor fresa en ella. Estaba eufórica y se me notaba a millas de distancia, todo por un gesto tan humano como lo es el saludar a alguien conocido. Si es que no te debe dinero claro.
Lo que me hiso ponerme en tal estado de felicidad no fue nada mas que el ver quien firmaba la nota.
–"Atte: Max."–
Guarde la nota en mi bolsillo y me dirigí a nuestro cuarto dispuesta a darle las buenas noticias a la Sparrasidiana, seguro saltara de la alegría, y espero que no lo haga, las paredes son algo delgadas aquí.
–"¡Tara mira lo que nos dejo–!"
–"Shh..."–Me silencio desde la cama.–"Esta dormido."
Y ahí estaba, un jovencito que ni siquiera tenia la edad legal para comprar o ingerir alcohol, recostado sobre nuestra cama tamaño familiar arropado debajo de las mullidas mantas de color azul marino que a nosotros tres tanto no gustaban, Son realmente cálidas, perfectas para el invierno.
Ese joven visitante de Morfeo de cabello negro es mi hermanastro y compañero de toda la vida Maxwell Keith Wilde, Max como solía decir de cariño. Cuando decidí alejarme de todo lo dañino de américa latina, el me imploro casi de rodillas que lo dejara acompañarme, insistió por al menos un mes entero en querer venir conmigo en mi dizque aventura intercontinental, yo le reitere incontables razones del porque no quería que viniera conmigo;
«¡Tienes catorce años, ni siquiera has terminado la secundaria!»
Recuerdo que le había gritado cuando ya habían pasado días y el seguía con sus insistentes quejas, al momento de gritarle recuerdo perfectamente que me saco la lengua y pase toda una tarde persiguiéndolo para darle un correctivo como se lo merecía el mocoso.
Pero... ¿Dejar a mi hermanito crecer en una nación donde el que jala del gatillo primero tenia la primera palabra? ¿Uno del que fuimos excluidos de las pruebas PISA por nuestros bajisimos métodos de estudio? Lo medite mucho, muchísimo mas que a mi decisión de viajar, ya que si había y aun hay algo que amo con locura es a el.
¡P-pero no piensen mal, es amor de hermanos!
¡No, suena mucho peor!
C-como sea, luego de meditarlo muchísimo y hablar con nuestra madre, llegamos a la conclusión de que llevármelo del país era la mejor opción que podíamos tener.
«Aquí no tendrá ninguna oportunidad Emily, si llega a conocer a alguien aquí no hará mas que estancarse y encadenarse a este país. Llevártelo y que complete la secundaria allá, crecer en un país tan avanzado como lo es Japón le abrirá muchísimas puertas para su futuro.
Decreto de manera calmada cuando por fin habíamos decidido que me lo llevaría conmigo.
«Ademas, el te quiere muchísimo, alejarlos haría que ambos sufrieran jeje.
«G-gracias mama...
¿Que es este extraño ardor en mis mejillas que hace que me rasque y me lastime? ¡Juera!
A la mañana siguiente armamos las maletas y partimos rumbo a Tokio, que si bien no era lo que esperaba y que mi compañero de ojos verdes se merecía algo mejor que café de desayuno acompañado de pan o ramen instantáneo de almuerzo, sacrificar mis horas de sueño para lograr conseguir un aumento era lo mejor que podía hacer por la personita mas importante en mi vida.
¿Me arrepiento de alejarlo de todo aquello que alguna ves conoció solo por un capricho? Lo estaré toda mi vida, que pueda ir a una escuela como alguien normal hace que aquella culpa se disuelva un poco como nieve derretida por las calles de Ushuaia, pero el hecho de que por dos años tuviera que batallar con aprender un idioma completamente nuevo y que tuviera que soportar oírlo llorar de amargura por las noches a solas a causa de los niños que se mofaban de el por ser extranjero, hacia que el verlo traído haya el mayor error de mi vida.
No debía traerlo conmigo... hacerlo sufrir solo por mi bien estar.
Pero... El mi pequeño ángel de alas negras, mi pequeño protegido.
Primero muerta antes de dejarlo atrás.
Mi mirada estaba fija en el cuando Tara decidió retirarse y traer un poco del Yakisoba mientras aun estaba tibio. Yo me quede ahí, acariciando el suave cabello de Max mientras este aun dormía plácidamente.
A los pocos minutos ella volvió con ambos platos y lentamente me puse de pie asegurándome de no despertarlo. Ya de pie, me acerque a la hamaca de la susodicha tarántula quien me entrego mi plato y sentándome en nuestro único escritora que usaba para trabajar, ambas nos encargamos de degustar el común pero aun así delicioso y necesario platillo que nuestro amigo había preparado para nosotras.
Mientras comía de manera lenta la pasta acompañada por cebollas y beni shōga, Tome un montón pequeño de papeles que se encontraban en mi escritorio dispuesta a adelantar un poco todo el trabajo que aun me quedaba por concluir. Y de paso tomar mi diario y anotar todo los hechos del día como solía hacer regularmente.
Y es así como volvemos al principio.
Luego de mi singular catarsis en papel y dibujitos con gatitos con rayos láser, pase de lleno a continuar con mi tortura diaria de trabajo de oficina; Mas documentos para aprobar traslados de huéspedes insatisfechos, reportes de operaciones de MON, expedientes de criminales cuya extradicion a sus aldeas es mas que asegurada, la partida de nacimiento del hijo del demente de Karurosu Sarver, la salida de ese extraño geologo de La Catedral, recibos de sueldo de los soldados del escuadron de seguridad del acta, autorizar cheques...
¡Ese es el trabajo del jodido banco, yo no tengo nada que ver!
Acaricie mis sienes suspirando pesadamente mientras sentía una ligera picazón en mi nariz, abrí los ojos encontrándome con la garra mala de Tara quien me dejaba un te de hierbas a un lado.
–"Te esfuerzas demasiado, no deberías tomarle tanta importancia a ese trabajo."– Dijo desde la cocina apagando las luces de la misma y de la sala, para despues aparecer por la puerta.
–"Si no lo hago yo, nadie se molestaría en hacerlo, por algo casi nadie trabaja en esto; no es emocionante, estresa y lleva al suicidio... como Redguard."–Dije mientras tomaba un poco de mi te y como si se tratara de azares del destino, encontraba uno de los tantos relatos eróticos que la susodicha negra solía escribir y que yo tanto disfrutaba leer.–"Vaya, vaya, hablando de la reina de roma..."
–"Por favor, sabes perfectamente que tuvo sus motivos para saltar del edificio."
–"Si y ese motivo tiene nombre y apellido; Karurosu Sarver y Haruhiko Sarver. Ese repartidor equitativo de esperma y su primogénito técnicamente le frieron el poco cerebro que le quedaba."-Dije tomando un trago de te y leyendo el relato de la susodicha negra mata vivos.
Oh, así que para eso compra tantos consoladores dobles. Interesante.
Me gusta disfrutar de la fina literatura como lo son sus peculiares anécdotas de sus días en la facultad de medicina, me hace tener lindos y eróticos recuerdos de mis días en la secundaria de como agarraba desprevenidas a las de primer año en los baños y... Bueno, tengan algo de imaginación.
Deje de lado el montón de hojas pertenecientes a la muerta viviente, ciento veinte hojas impresas, y volvi de lleno a los incontables documentos que aun me faltaban por revisar.
Hasta que oí algunos ruidos secos a mi lado. ¿Que es ahora? ¿Nadie dejara que mi tortura termine?
Voltee ligeramente la miraba y observe algunos frascos grandes con etiquetas que citaban Tela de Arachne, Aceite de Sirenas, Veneno de Escorpidas, notas muy poco prudente sabiendo el contenido de dichos frascos, pero entendibles para cualquier comprador empedernido.
–"Espero que logres venderlas a muy bien precio, no sabes lo mucho que me cuesta generar tela..."–dijo algo nerviosa jugueteando con sus dedos.–"Cuando fui a visitar los muelles, visite a una pequeña colonia de sirenas tiburón que esperaban la salida de un barco carguero de México, esperan su parte del dinero para dentro de tres días. En cuanto al veneno, es solo aceite con toxinas que saque de mi propio veneno y colorante, si lo vendes como veneno de Escorpida ganaras mas dinero a diferencia del veneno de Arachne común."–
–"Supongo que las viejas costumbres no desaparecen nunca."–Dije mientras anotaba en un cuaderno el peso neto de cada frasco, su respectivo contenido y su precio por mililitro.
–"Lo mismo podría decir de ti, Fresita."–Dijo de manera burlesca. Ignore su comentario y me puse de pie dispuesta a esconder nuestra mercancía.
Me acerque a nuestro armario y con ayuda de un viejo calzador, talle la madera de la pared abriendo un pequeño compartimiento nada discreto lo suficientemente grande como para esconder una nevera pequeña. Tome los frascos y los escondí adentro para después volver a colocar el trozo de madera, ocultándolos de cualquier mirón curioso.
...
¿Que? Se que soy una empleada publica, que debería dar el ejemplo y que esto no solo es sumamente ilegal y podría ir a la cárcel si Smith me llegase a encontrar. Pero vamos, ustedes vieron mi situación actual y mucha gente hace este tipo de cosas. Un caramelo mas en el frasco no hará que reviente.
¿O si?
–"Sabes, hay algunas colonias escondidas por las afueras de Tokio. Ya sabes, de aquellas que solo habitan no humanos a los que ustedes no les permiten la entrada y que solo salen de sus escondites para buscar comida. Tienes muy bien dominado eso del habla con otras especies, tal ves podrías con algo de persuasión, hacer algunos negocios con ellas."–me decía la Araña con total tranquilidad desde su hamaca, lista para dormir con un gorrito algo estropeado echo con su propia tela. No era muy buena manejándola.
–"¿Me viste cara de traficante o que?"–Le dije de forma tajante deteniendo mi caminar hacia el escritorio y mirándola fijamente a los ojos.
–"¿Es un pregunta capciosa? –Pregunto con su ya ligero tono burlesco mirándome de forma desafiante. –"Los viejos hábitos no se desaparecen después de todo."
–"Mas te vale que te calles garrapata, no me obligues a que te ate y te meta en el agujero del armario."
–"Vamos simio tetón, quiero verte intentarlo."–La distancia entre nuestras cabezas se agoto, pero no de manera romántica. Chocamos cabezas comenzando a pujar una contra la otra dedicándonos miradas ligeramente furiosas en nuestro ya típico juego de ver quien ganaba en nuestras acostumbradas discusiones.
–"No me provoques descendiente de Arachne."–Dije en un tono casi gutural, citando a una Dulluhan de piel azulada que había visto en uno de mis innumerables viajes a los cestos de basura de los restaurantes locales. Muy buenas sobras por cierto. –"Recuerda que con una sola patada en el trasero te puedo enviar de nuevo a tu país de origen, a ti y a cualquier bicho de tu tamaño."
–"¿Quien te crees que eres cerebro de Goldfish? ¿La policía, MON?"
–"Soy la puta ley aquí araña; De las pocas personas que se dignan en hacer que el maldito sistema burocrático de este programa funcione correctamente. No arriesgare la vida, pero mi trabajo es tan importante, si no es que mas importante que el de ese grupito de niñas que se ensucian sus putas manos con balas de goma y plomo."–Lo admito, tal ves exageraba un poquito, solo un poquitito, pero denme un poco de crédito.
–"Es obvio los mocos de esa enorme nariz se te metieron al cerebro al compararte con esas mocosas que se creen las muy salsas con sus armitas con balas de goma.
No eres mas que una fracasada que no hace mas que desperdiciar juventud en un trabajo asqueroso Wilde."
–"Asqueroso pero honorable."
–"Pff, ni tu te crees eso. Acéptalo, si no fuera por mi solo dependerías de ese salario miserable que te dan por apoyar el culo en una silla por horas."
–"Si no fuera por mi maldito engendro, no solo estarías encarcelada en alguna celda en ese maldito edificio escoltada por la imponente Tionishia, si no que no tendrías la oportunidad de siquiera contemplar mi agraciada figura..."–Basta de juegos, hora de fastidiarla.
–"Preferiría que una Quimera me envenenara y lentamente se comiera mi cuerpo antes que seguir soportando tus quejas y tus lloriqueos de nenita de diez años."
–"Oh vamos arañita, no digas esas cosas. Sabes que sin mi no podrías vivir."
–"Los chistes no son tu fuerte Wilde."
–"Este hermoso trasero te tiene loquita y lo sabes."
–"No, gracias. Empece una dieta libre de grasas."
–"Grasa es la que acumulas en esas patas repletas de celulitis."
–"Sabes Wilde"–La distancia entre ambas se acorto aun mas, casi que hasta podíamos lanzarnos saliva con cada palabra dicha.–"Me parece completamente irónico que una llorona e inestable chica como tu sea psicóloga y secretaria en algo tan complejo como lo es trabajar en el programa. Un psicoanalista se haría un festín contigo ¿Lo sabias? Eres carne de diván
Lance un ligero risa, a estas altura, ya no me importaba si Max despertaba, no la dejaría ganar.–"... Y tu eres carne de segunda selección."
Pum, O.K. al orgullo de la Archne.
–"¡Psicótica!"–Grito, escupiendome parte de su veneno en la cara.
–"¡Celulitica!"–Respondí de la misma manera, a escupitajos bien infundados.
–"¡Prostituta!"
– "¡Urraca de ocho patas!"
–"¡Insoportable!"
–"¡Involteable!"
–"¡Besame...!" –
–"¡Dejen dormir carajo!"–Era el vecino, colérico de no poder conciliar el suelo.
Nos miramos entre nosotras, avergonzadas de armar un espectáculo auditivo para todos los vecinos que seguro ya se encontraban afilando los trinches esperando ir a la caza de las ruidosas que perturbaban la paz de su tranquila noche. Dando un pesado suspiro, Tara se reposo sobre su hamaca con los brazos de fuera cerrando los ojos tratando de dormir.
Me senté en mi escritorio suspirando amargamente, sintiendo como mis ojos me pesaban pidiéndome a gritos un descanso inmediato y que terminara con aquella tortura. El té estaba frió, los papeles y carpetas estaban desparramados por todo el escritorio y sinceramente ya no quería siquiera verlos. Estirando mi brazo tome la taza y trague el poco té helado que quedaba. Tirite uin poco, tanto por el brebaje a temperatura nada agradable como por el mismo ambiente, al igual que en el parque, el frió comenzaba a apoderarse del lugar.
Voltee mi cabeza un poco mientras frotaba mis manos, para apreciar el como la imponente Arachne, con una linda sonrisa en su rostro, acariciaba el rostro de mi hermanito menor con una de sus garras para luego jugar con su cabello.
Sonreí ante la escena que mis ojos presenciaban, era buen saber que ellos se lavaban bien, bastante a decir verdad.
Pero mi sonrisa no me duro mucho, porque a pesar de todo el pelo de la susodicha peluda, podía notar perfectamente como sus pedipalpos tiritaban por el evidente frió.
La odiaba si, pero tampoco podía dejarla en aquel estado. Así que me lentamente me puse de pie cuidando cada uno de mis pasos para no despertar a la malhumorada gigantona y no terminar con una hemorragia interna en mis pulmones. De nuevo
Me dirigí a un lado de nuestra cama y de debajo de la misma, saque una pequeña estufa eléctrica y la conecte a la vía eléctrica. Diablos, la temperatura comenzaba a descender tan rápido que hasta yo acerque las manos al aparato con tal de recibir algo de su calor. Mientras lo hacia, gire levemente mi cabeza para confirmar que lentamente, el cuerpo de la araña dejaba de temblar y sonreía ligeramente.
–"De nada."– Dije dándole la espalda por fin y volviendo a mi posición inicial en mi escritorio.
No puedo verla, pero estoy segura que me levanto el dedo de en medio.
Ya sin interrupciones de por medio, tome un pila de carpetas y me puse a ojear los distintos documentos que tenia para armar los informes, hacer copias, guardarlas en los archivos de la computadora de La Catedral y los originales serian enviados a nuestros superiores. Uno de los tantos informes por armar eran del mas reciente trabajo de MON: Una toma de rehenes efectuada por un grupo de elfos oscuros primerizos. Textuales palabras de Zombina.
«–El pedazo de escoria casi estaba llorando, solo un poco mas y pareciera que me lamería las axilas con tal de dejarlo ir. Pero ni siquiera eso hubiera sido suficiente: Un golpe seco en la cabeza fue suficiente para hacerlo dormir.–»
Palabras reveladoras Bina, tan reveladoras que tendré que pasarme la noche entera modificando párrafos para entregarlo en condiciones ante nuestros jefes.
Maldito cadáver putrefacto. Encima tuvieron el descaro de llevar a las novatas y no invitarme a la fiesta. ¿Para que quiere una enemigas, si tiene a la holgazana de Smith y a todo el equipo MON?
Bueno, todas menos Tionishia y Manako. Simplemente no puedo enojarme con esas linduras.
Contusiones, hematomas, heridas de balas de goma y un mal humor; todo eso y mas serán las cosas que me esperan mañana temprano cuando tenga que visitar a esos malditos elfos para completar el informe que Smith me entrego a al mitad.
Oh vaya, pero miren que tenemos aquí, tal parece que nuestro mas reciente héroe local intento hacerse el valiente en un restaurante hiriendo de bala a una ogresa y noqueando a un humano, y parece que tal intento funciono perfectamente. Muchas gracias De La Madrid, realmente te lo agradezco. Gracias a tu pequeño acto de valentía ahora tendré que pasarme toda una mañana lidiando con una jodida ogresa y su maldito compañero todo con tal de completar otro informe que se suma a la lista de pendientes.
No te deseo y mal ni nada querido soldado amante de su patria, pero ojala te de lepra en tu otra pierna o que el tio Trump les levante el maldito muro de una ves.
Lo que ocurra primero.
–"Veamos que tenemos por acá... ¡Oh, Vamos!"
¡¿Tengo que hacerle una visita medica a Geber para verificar sus heridas?! ¡Ese no es mi puto trabajo, es el de la doctora Nodoka!
No pienso acercarme a Gaber, ¡Es Suicida!, Desde que termino internado, esa Wyvern con complejo de Tsundere no se aparta de el. Me niego rotundamente acercarmele si no es con un arma.
Ahh, mejor paso al siguiente.
...
...
Tienes que estar jodiéndome.
–"El mas reciente equipo integrado por Liminales, Monster Ops Exterminatio: M.O.E. Provoco un incendio ligeramente controlado a raíz de un fallo técnico con un carrito de bebe en el parque local..."–
¡¿Acaso todo el mundo decidió volverse completamente locos?!
¡¿Porque dios, Porque?! ¿Que te eh hecho para merecer tan cruel castigo? ¿Fue por aquella ves en la que fui al baño en aquel templo, en el cual obviamente carecía de uno y solamente pude encontrar un jarrón lo suficientemente pequeño como para poder usar tranquilamente? ¿O fue ese gatito que de la rabia lo patee hacia la calle para que segundos después fuera arrollado por esa camioneta negra?
¿Porque te mofas de mi señor? Te gusta verme así ¿No? Me metes el dedo en el trasero y me hace el molinete loco.
Por favor, de rodillas te lo pido Barbas, mándame una señal de que aun me quieres, que a pesar de no pisar una iglesia desde hace diez años, no quiere decir que me ayas dejado atrás.
¡Mandame un señal, lo que sea!
...
...
...
–"Oye.."
¡Vete a la mierda barbas, ojala que los clavos le hayan dolido al incordio que tienes por hijo! ¡Juro que quemare cada puta iglesia que encuentra y haré rituales usando vírgenes que ni la misma Artemisa lograra salvar!
Lanzando un suspiro que sonaba mas al resoplido de un toro furioso ante el movimiento de la tela. Voltee para ver el apestoso, asqueroso, repugnante pero de algún modo, lindo rostro de Tara quien al parecer aun no lograba dormirse. Ya piojo, duérmete de una ves.
–"Es mas de media noche, ya van dos días que te desvelas trabajando. Vamos, a la cama."–Dijo de modo autoritario.
–"¿Perdón, que te hace pensar que tus amenazas surten efecto en mi?"–La mire incrédula.
Y en menos de lo que pensaba, me encontraba en la cama familiar con unos moretones y un ojo morado, envuelta en telas de araña y cadenas oxidadas. Me encontraba completamente amordazada.
–"Tara..."–Llame su atención.
–"¿SI?"–Dijo mientras subía a su hamaca y retomaba su posiciones inicial.
–"Refrescarme la memoria, ¿Porque aun no te eh entregado a MON?"
Ella solo me miro fijamente, haciendo que el negro petroleo de sus ojos se notara incluso a oscuras. Con una sonrisa maniática tiro de unas de sus telas haciendo que me encorvara hacia adelante. Ya en una posición mas cercana a la suya, tomo mi mejilla y acomodo unos mechones de mi cabello permitiendo le una mejor vista de mi rostro.
Eso, o su sueño de ser peluquera profesional sigue vigente.
–"Porque...Eres una subordinada Emily, si yo digo que hagas algo; lo haces, si sigo que comas en el piso; lo haces. Soy tu subordinada indiscutible y tu mi débil presa que en cuando menos lo esperes te voy a-"
–"Ya, ya, tu papel de Wyvern egocéntrico empedernido es tan malo que hasta me haces llorar, araña."–Le corte el rollo de repente, con tal de que se calle.
–"¿E-en serio?"–Pregunto alejando cada rastro de egocentrismo barato.
–"Ben Affleck es un gran actor a tu lado."
–"E-Entiendo..."–Esta ves me soltó, dejándome en mi posición original sobre el colchón.
–"Te nominarían a todos los Razzie de este año."
–"Ok, Ya bájale."
–"Cameron Días queda como una maestra del-"
–"¿No piensas detenerte, verdad?"
–"No hasta que me desates."
–"En ese caso..."–Se agacho para plantarme un beso en la mejilla–"Hasta mañana Wilde."
–"¡Déjame ir maldita!"
La muy hija de su madre se durmió en un santiamén usando tapones para los oídos. Resignada, observando como mi mas fiel enemiga entraba por fin y de una buena ves en los aposentos de Morfeo en busca del buen sueño, trate de moverme por sobre las sabanas buscando la mejor posición para poder dormir.
Probé con todo tipo de posiciones, incluso algunas de un libro erótico que había leído; De lado, boca arriba, boca abajo, la pose del contribuyente, pero ninguna era lo suficientemente cómoda como para dormir plácidamente. Suspire rendida, dormiré en cualquiera ya no importa.
Pasaron diez minutos y nada, no lograba hacer que mis ojos se cierren, tal ves se debiera a mi ya de por si mala distribución de sueño. Por lo que se, todos en Japón suelen dormir a eso de las diez de la noche, pues yo no. Lamentablemente mi trabajo y la universidad me quitan mucho tiempo, como ya pudieron apreciar, que por lo general mi horario de sueño se reduce a de dos o tres de la mañana hasta las seis y media, tiempo en el cual tengo que ir a trabajar.
Pero, esta ves tenia la oportunidad de dormir un poco mas. Son casi las once y media de la noche y tenia la oportunidad de conciliar siete maravillosas horas de sueño; El solo saber que las inflamaciones de mis ojos y mis ojeras disminuirían hacían que mis ganas de trabajar se fueran la carajo con solo la idea de dormir mas.
Oh yeah baby, esta sera la mejor noche que habré tenido ene mucho tiempo.
–Miau...
Bueno, lo seria si el puto gato del vecino no comienza a romper la pelotas.
Mira gatito, en cuanto comiences a gritar, yo misma te mato y te doy de comer a Tara.
Ahh, nada mejor que no levantarse luciendo como si fuese un oso panda.
Abrí los ojos esperando encontrarme con el sol quemándome la cara o las sacudidas de la araña exigiendo su desayuno extra ligero. Pero no, tanto ella como mi hermano aun se encontraban dormidos y aun tenia tiempo para hacer algo ligeramente rápido y prepararme par ir a trabajar.
¿Y saben que es lo mejor? Que ya no me encontraba desatada.
Tal parece que la descendiente de Arachne fue golpeada por un rayo de generosidad cósmica y decidió desatarme a horas de la madrugada.
Así que me opte levantarme con cuidado no queriendo despertar a nadie, tome mis utensilios de limpieza y una moda de ropa nueva y me dirigí al baño dispuesta a disfrutar una muy rica ducha madrugadora.
Luego de una ligera y rápida ducha, comencé con el ritual de embellecimiento que desde hace tiempo no me daba el gusto de realizar. Si, tenia mucho trabajo que hacer y se que no debería estar tan emocionada, pero el dormir mas de tres horas hizo que mi humor se incrementara a mas del usual. Y no necesitaba mas razones para ir a atrabajar.
Cepille mis dientes eliminando todo rastro de bacterias olorosas y cepille mi cabello unas treinta veces, mas de las usuales. Un poco de maquillaje tampoco vendría mal, labial, delineador y un poco rimel (O mascara para las pestañas, como quieran llamarlo) en las pestañas. Ya completamente lista, me tome el gusto de ser una creída y contemplarme ante el espejo.
Pondría una foto para que admiraran mi belleza, pero lamentablemente no tengo dinero para una cámara.
Como sea, aun no saben como luzco al cien por ciento. Pues en cuanto a mi figura; Poseo una larga cabellera rubia que casi llega a mi tobillos, un cuerpo esbelto debido a mi regular ejercicio y por el echo de que camino casi todo el día de aquí para allá, uso sostenes copa H y tengo ojos color verde esmeralda.
Omití el echo de no poder ocultar muy bien mis ojeras y salí cuanto antes del baño dispuesta a irme.
Herví algo de agua rápidamente y le agregue algo de café instantáneo, no era el mas delicioso del mercado, pero cumplía el rol de no salir con el estomago vació. Me niego rotundamente a comer pollo o huevos o ese tipo de cosas como desayuno, estuve acostumbrada tantos años a tomar cosas ligeras como leche con chocolate o te, comer esas comidas repletas de grasas a horas tan tempranas me destruirían el estomago.
–"Buenos días..."
Y pensaba que mi día no podría ser mejor.
Con una sonrisa voltee y mire directamente al dueño de aquella vos. Ahí estaba, frotando sus ojos limpiando las secreciones de moco, bostezando como si fuese un león a punto de tomar una siesta y con la típica expresión de un adolescente despertando a las siete de la mañana; La de un muerto viviente.
–"Buenos días, Maxi."–Canturree alegre besando su mejilla.–"¿Dormiste bien?"
–"Bastante bien, me quede hasta tarde cocinando la cena."–respondió caminando hacia lo cocina y sirviendo un pequeña taza de café para el. Al igual que yo, no estábamos acostumbrados a desayunos con mucha grasa.
Sonreí al oír como se había tomado la molestia de cocinarnos a ambas, me hubiera gustado explayarme mas sobre eso y tener la oportunidad de hablar mas con el. Pero se estaba haciendo tarde y quería llegar a tiempo para evitar que los autobuses colapsaran de gente.
Pidiéndole disculpas y despidiéndome con otro ósculo en su mejilla. Salí corriendo para mi trabajo dejando Max se preparara para ir a la escuelo.
Tengo el presentimiento de que sera un buen día.
¡Y por fin señores! Luego de una gran espera y un parto catártico para escribir una segunda parte, por fin pude continuar este Fic. Que tantas ganas le pongo.
De ante mano quiero pedir disculpas por los horrores de lesa humanidad que puedan encontrar en cuanto a ortografía, que no se preocupan, mientras mas escriba mas seguiré aprendiendo sobre esto.
Antes de retirarme quisiera agradecer a los lectores que decidieron depositar su confianza en mi de ayudar a que este pequeño rincón se siga expandiendo. Y que no se convierta en otro pozito del demonio como lo es el de My Little Pony: Un gran y afectuoso y posiblemente sudoroso abrazo a mi compañeros, Onix Star, Endelstadt, Falcon Blaze, Arconte, Paradoja El Inquisidor y claro, como olvidar a mi mas reciente amigo y consejero personal, y futura mascota del lugar, Tarmo Flake. Cuyas hilarantes charlas en facebook se hicieron tan recurrentes como la cocaína que me manda de México. Y claro, que me a ayudado como consejero en todos los aspectos en cuanto a escritura y datos sobre Arachnes.
¡Muchísimas gracias por leer gente bonita, y si les gusta y esperan seguir sabiendo que le espera a esta rubia oxigenada, les recomiendo seguir al tanto de este pequeño proyecto.!
¡Nos vemos!
