Just off the key of reason

Capítulo 2: Un pie en tu habitación

Cuando Rachel despertó, antes del amanecer, se alistó sin hacer mucho ruido y aún algo adormitada, y se hizo café y sacó un plátano de la cocina antes de irse a la puerta. Los ensayos no eran tan matadores a pesar del cansancio que su cuerpo sentía, y definitivamente pensaba que ya estaban listos para estrenar la obra.

Salieron temprano por la tarde del ensayo y Rachel se compró una malteada de su lugar favorito antes de ir a casa. Pensó en mandarle un texto a Quinn para saber si ella quería uno, pero se dio cuenta que aún no tenía su número. Pero como ella era asombrosa y generosa, de todas maneras le llevó una malteada a Quinn.

Rachel entró al apartamento, no estaba segura si Quinn estaría dentro o si había salido. Entró y fue directamente a la sala, sonriendo cuando miró a Quinn echa un ovillo dormida en el sofá. Puso la malteada en el refrigerador y sacó algunas cosas para preparar una ensalada para la cena.

Barnaby entró trotando feliz en la cocina, y luego una adormitada rubia apareció en la vista de Rachel, con una linda sonrisa en su rostro.

"Hola." Saludó Quinn, con voz soñolienta. "¿Cómo estuvieron tus ensayos?"

Rachel agitó sus tenazas para la ensalada entusiastamente. "¡Hola! ¡Estuvieron perfectas! Estamos listos para el estreno, Quinn, va a ser genial."

"Suena divertido" remarcó Quinn, apoyándose en la barra del desayuno y agitando su cabeza para arreglar un poco su cabello.

Rachel estaba asombrada. "Muy divertido. Probablemente conozcas a mi elenco algún día; ellos son simplemente fantásticos." Dijo con felicidad. "¡Oh! Te traje una malteada de fresa. Está en el refrigerador si es que quieres."

Rachel no esperó a que Quinn respondiera. Simplemente fue hacia el refrigerador y la sacó, entregándosela a la rubia.

Quinn sonrió. "Gracias."

Rachel miró a la rubia y trató de calmarse un poco. "¿Estás cansada? ¿No podías volver a dormir?"

Quinn tomó un sorbo de su bebida. "Mm, no. Yo… me va a tomar un tiempo acostumbrarme." Dijo suavemente.

"Bueno, deberías ir a dormir más temprano. No tengo que trabajar mañana, ¿Podríamos hacer algo? ¿Ya conoces la ciudad?"

Quinn asintió. "Sí, he vivido aquí por… un tiempo."

Rachel esperó para ver si la rubia diría algo más. No dijo más. "Ok. ¿Podríamos caminar por el Central Park, comer algo? Algunos amigos vendrán mañana por la mañana, entonces tendría que ser después de eso."

"Yo—sí, está bien."

Rachel levantó sus cejas. "Bueno, Quinn, trata de contener tu emoción, por favor."

Quinn se sonrojó. "No… realmente, eso suena a mucha diversión. Solo que no me gusta… la gente. Como, salir con personas. O que quieran salir conmigo."

Rachel pensó por un momento. "Llevaremos a Barnes. Le gusta cazar… bueno, todo creo. Algunas veces luce como un verdadero piscópata…" Rachel entrecerró los ojos. "Sabes, quizá no deberíamos llevarlo."

"No, se va a comportar bien." Dijo Quinn, sonriendo al perro que estaba apoyado en el lavaplatos. "¿No es así, Barnesy?"

Rachel tosió. "Psshht, claro que se comportará bien pero solo por ti. El piensa que tú eres su dueña o algo así. Su diosa."

Rachel se arrodilló para estar a la altura de Barnaby y cogió su cabeza entre sus manos, mirando directamente a sus ojos marrones de perrito feliz. "Mira, B, sé que ella parece un ángel, y me doy cuenta porque estás enamorado de ella," Rachel miró rápidamente a Quinn haciéndole un guiño de complicidad, "pero se supone que me deberías amar a mí más. ¿Está claro? Buen chico."

Rachel se paró y fue a sentarse al lado de Quinn en la mesa del desayuno con su ensalada. "A él le gusta hacerme creer que no me entiende. Pero sé que lo hace. Le enseñé a bailar." Dijo Rachel muy contentat y orgullosa, llevándose algunos tomates a la boca.

Quinn hizo un gesto de confusión y asombro. "¿Él baila?"

"Claro. Es el mejor. Solo haz que deje de estar sentando ahí y dile baila. Funciona mejor si tienes una línea de conga."

Rachel solamente le había ensañado a su perro a bailar porque ella y Mercedes querían ver si es que el perro de Rachel bailaba mejor que el de Mercedes. Barnaby aprendió a bailar.

Quinn entrecerró los ojos y miró con detenimiento a Rachel, tratando de ver si es que estaba bromeando o no. Rachel la miró por el rabillo del ojo y sonrió, algunas alverjitas salían de su boca.

"Hablo enserio, Quinn. Mi perro sabe bailar." Rachel pensó que eso era obvio. Le había tratado de enseñar a cantar, pero hubieron muchas quejas de los vecinos.

Quinn se paró y fue a donde estaba Barnaby, quien se paró rápidamente al verla. Quinn le hizo un gesto y Rachel sintió como que su perro ya no la amaba más.

"Perro traidor." Murmuró Rachel muy bajito.

"Okay, Barnes, baila."

Barnaby no hizo nada. Solo estaba sentado, mirando a Quinn muy feliz. Quinn rodó sus ojos y suspiró, luego voltéo a ver a Rachel. "Yo sabía-"

"No, trata de nuevo. De verdad, no me inventé esto." Insistió Rachel. "Baila, Barnesy. Vamos, B, baila."

Barnaby saltó un poco y perdió el equilibrio, luego volvió a saltar y se movió alrededor dando vueltas, su larga lengua chocó con el pecho de Quinn. La rubia sonrió y comenzó a reírse. "'¡Oh por Dios, tu perro de verdad baila! ¡Es genial!"

Rachel rió, algo sorprendida. Eso había sido lo más alto que Quinn había hablado; parecía estar bastante emocionada. Ella estaba emocionada. Sonreía demasiado.

"No aprendió nada más. Ni siquiera se sienta cuando se lo ordenar, pero baila realmente bien si es que se lo dices." Explicó Rachel.

Quinn seguía sonriendo y comenzó a acariciar el estómago de Barnaby.

"¿Tuviste muchas mascotas? Eres genial con los animales. Bueno, los perros. O, solo un perro" Rachel balbuceó.

"No." Dijo despacio Quinn, aún sonriendo.

Rachel asintió y mordió su labio, esperando que la rubia dijera algo más, pero no dijo más. "Bueno, me voy a dormir." Rachel se bajó de su banco y siguió su camino hacia el lavaplatos para dejar el suyo. "Buenas noches, Quinn."

"Buenas noches, Rach."

Rachel sonrió al darse cuenta del sobrenombre mientras iba a su habitación. Estaba pensando en cómo enseñarle a Barnaby a cantar. El perro de Rachel Berry necesitaba aprender a cantar como esos perros en YouTube. Encontraría una forma de hacerlo sin ser desalojada de su apartamento.

~oooooooooo~

Tres horas después, Rachel estaba despierta y sufriendo un deja vu. Oyó un ruido extraño en el pasillo y no dudó en levantarse y salir de su habitación. Quinn estaba en el pasillo de nuevo, en el marco de su puerta mirando a todos lados nerviosamente.

"¿Otra vez las tuberías?" preguntó Rachel sin hacer mucho ruido.

Quinn se sobresaltó pero asintió, mirando al piso. Ni siquiera se molestó en esconder su oso de peluche esta vez.

Rachel frunció los labios y pensó por un momento. "Vamos" dijo finalmente, haciéndole gestos a Quinn para que la siguiera. "Puedes dormir en mi cama." Rachel pensaba que tal vez se asustaría menos si dormía con ella.

Quinn parecía nerviosa; aún miraba al piso.

"Barnaby está en mi cama." Dijo Rachel con algo de indiferencia, tratando de convencer a Quinn. No quería tener que rogarle para que fuera a su cama; sería algo… desesperado. Quinn miró a Rachel por un momento. "Él estaría muy feliz si durmieras con nosotros." Continuo Rachel, sonriendo con algo de complicidad.

Quinn fue hacia donde estaba Rachel aún dudosa y la morena sonrió. Le permitió a Quinn entrar en su habitación primero y hizo que se echara en el lado izquierdo de la cama, en el que Barnaby no estaba dormido. Las dos se taparon con las sábanas, sonriendo cuando sintieron la cola de Barnaby chocar con el cubrecama, aunque los ojos del perro seguían cerrados.

"¿Puedo apagar la luz?" preguntó Rachel, no estaba muy segura si la luz del corredor sería suficiente para Quinn. Ella solía apagar esa luz, hasta una noche fue por un vaso de agua y tropezó en la oscuridad, lastimándose su tobillo, no pudo bailar por dos días. Fue una noche horrible.

"Claro." Dijo Quinn muy despacio.

Rachel miró a Quinn con el oso de peluche sujeto a su pecho y sonrió.

"¿Cuál es su nombre?" susurró Rachel, luego señalo al osito cuando Quinn volteó a verla.

"Es… El osito Pooh." Dijo Quinn en la oscuridad, algo avergonzada.

Rachel sonrió. "Pero no se parece a Winnie Pooh."

"No, yo quise uno, pero, nunca lo tuve… tuve al osito Pooh."

Rachel se volteó para mirar a Quinn, quien seguía dándole la espalda con el oso de pelucho sujeto a su pecho.

"Tengo un león." Dijo la morena, sonriendo cuando Quinn volteó a verla. "Su nombre es Rizado . El… ¡Oye! ¡No te rías! Tenía tres años cuando lo obtuve." Rachel se rió y apretó la nariz del osito Pooh.

"Bueno, ahora el está bastante viejo. Enserio; no podía seguir con Rachel Barbra Berry. Lo tenía en mi cama hasta que tuve a B, un año atrás. Luego Barnes se comió una de las piernas de Rizado y-,"

Quinn se quedó sin aliento de tanto reír y Rachel trató de tranquilizarla, tomando una de sus manos. "Y ahora mi león vive en mi clóset. Sano y salvo. Felizmente cocido y agradecido de estar ahí, no podría sobrevivir con solo tres piernas."

Quinn se rió y escondió su nariz en su oso.

"Bueno, Quinn…" dijo la morena algo seria. "Buenas noches de verdad. No más caminatas nocturnas por el apartamento como si fuera una de esas pesadillas de Actividad Paranormal, ¿Está bien?"

¡Claro! ¡Cómo si esa fuera la película en la que quisiera pensar antes de dormir!

Quinn asintió y, para sorpresa de Rachel, besó la mano de la morena. Rachel estaba agradecida que no se pudiera ver sus mejillas sonrojadas en la oscuridad.

~oooooooooo~

Cuando Rachel despertó su cama estaba vacía, tenía sus brazos alrededor de… ¿El osito Pooh? Salió de la cama y guardó al osito debajo del cubrecama, como había estado en la habitación de Quinn el primer día. Luego se puso unos pantalones cómodos y una camiseta, así estaría algo presentable para sus amigos. Luego salió a la cocina. Quinn estaba sentada en la mesa del desayuno con shorts y un polo muy largo, comiendo sus Lucky Charms.

"¡Buenos días!" dijo cantando Rachel. Ella alborotó el cabello de Quinn mientras iba a la cocina. La rubia se atoró con sus Lucky Charms y escondió su cabeza, tímidamente.

"Bueffnosffias." Dijo con la boca llena. Rachel se rió y se preparó un poco de café

"¿Dormiste bien?" preguntó Rachel. Ella estaba sorprendida; la morena se había dormido cuando Quinn había aceptado dormir con ella.

Obviamente que tuvo una pequeña pesadilla en donde sonámbulos la trataban de matar, pero bueno al fin y al cabo se había dormido rápido. Y por supuesto que iba a quemar su DVD de Actividad Paranormal.

Quinn asintió. "Saqué a pasear a Barnaby en la mañana. Traté de despertarte porque se estaba quejando, pero tu lucías… dijo que… Yo no quería despertarte." Terminó de decir la rubia con un tono rosado en sus mejllas.

Rachel sonrió para asegurarle que todo estaba bien y el timbre sonó. Miró a la puerta y rodó los ojos.

"Esos son mis amigos. Juro que esta es la primera vez que vienen temprano." Remarcó. " Te caerán bien… solo sé tu misma." Dijo bajando la voz.

Quinn seguía jugando con los masmelos en su leche. Comenzó a balancear sus piernas, pero luego miró a Rachel directo a los ojos y asintió.

"¡Abre la estúpida puerta, Berry! Necesito una bolsa Ziploc!"

Rachel sacudió su cabeza y se rió, tratando de calmar a una nerviosa Quinn.

"¡Rachel!" una voz diferente habló esta vez. "¡Abre la maldita puerta! ¡Tuve un problema con la comida en la mañana! Fue un error pero ahora es un desastre."

"Por Dios, Rachel, ¡Abre la puerta!" una tercera voz gritó.

Rachel parecía aterrada y finalmente fue hacia la puerta y la abrió. Quinn siguió concentrada en comer sus masmelos.

Rachel hizo una reverencia fingiendo hospitalidad a sus invitados, haciéndolos entrar. "Entren, señoritas, caballeros. Gracias por ser pacientes y no molestar a los vecinos con sus gritos"

"Voy al baño ahora mismo, Rach." Dijo Puck, corriendo a través de la sala, solo se detuvo un segundo para mirar a Quinn.

"Berry. Necesito una puta bolsa Ziploc ahora."

"¿Por qué… ¡Oh Dios, Santana! Qué es eso?"

Rachel miró, disgustada e intrigada, al animal muerto que Santana tenía en un pedazo de papel, tratando de tenerlo lejos de Brittany.

"Es una rana. Estoy en una clase de anatomía y necesitamos encontrar insectos muertos para estudiar."

Kurt rodó los ojos. "Las ranas no son insectos. Ella lo sabe. Supuestamente. Ella dice que mientras más grande mejor para estudiar anatomía; eres suertuda porque ayer metió a un armadillo en una bolsa."

"Hablando de bolsas," interrumpió Santana elevando la voz, "Necesito una puta bolsa Ziploc ahora."

"Cálmate." Rachel levantó los brazos tratando de calmar a la mujer que tenía un anfibio muerto y lo agitaba en su sala. Señaló a la rana y luego a la cara de Santana. "No lo hagas caer."

Rachel pasó al lado de Quinn cuando entró a la cocina y le susurró. "Están locos." Quinn sonrió para sí misma.

"¡Oigan, hay una nueva persona!" exclamó Brittany, alejándose de Santana y sentándose al lado de Quinn. Santana la siguió y puso la rana que tenía en el papel en la mesa.

"¡Oh por Dios, Santana!" gritó Rachel tirándole la bolsa Ziploc a la latina. "¡Ponla ahí! ¡Eres asquerosa!"

Rachel negó sin poder creérselo. Estas personas estaban locas. Luego miró a Quinn algo hiperactiva, balanceando sus piernas y sus ojos se notaban nerviosos, no querían ver a los inocentes azules de Brittany.

"Britt, Santana." Dijo Rachel. "¡Kurt!" dijo algo fuerte para que el chico en el sillón la pudiera oír. "Esta es Quinn Fabray, mi espectacular compañera de piso."

Quinn se sonrojó y sonrió tímidamente, manteniendo la mirada en los labios de la gente en vez de hacerlo con sus ojos.

"¿Conseguiste otra persona para volver loca? Mierda Fabray, no sabes en lo que te has metido."

"¡Cállate Santana!" se defendió Rachel. "Probablemente eres la peor compañera de piso con Brittany. Digo, acabas de poner una rata muerta en mi mesa."

Santana rodó los ojos y jaló a Brittany para que se pudieran sentar en el sofá. "Ven con nosotros, Quinn Fabray." Dijo, moviendo su mano y haciendo un gesto a las sillas vacías en la sala. "Necesito saber si de verdad puedes soportar a Berry."

Quinn miró a Rachel, quien le sonrió con ternura y se inclinó un poco para que solo la rubia pudiera escucharla.

"No te hará nada. Es tranquila como un Chihuahua. Puedes ignorarla si no quieres habarle ahora. Se distraerá con otra cosa."

Rachel pudo notar que Quinn quería regresar a su habitación, se quedó sorprendida cuando la rubia se paró y puso su plato en el lavadero, luego se fue a sentar en una de las sillas de la sala. Se cruzó de piernas y agitó su cabello para desenredarlo.

Rachel sonrió y fue a sentar en la silla de costado cuando Puck finalmente salió del baño, Barnaby lo estaba persiguiendo.

"¡Oh Dios, Puck!" dijo Kurt, "Me había olvidado que también estabas aquí."

Puck asintió. "Nunca coman un Hot Pocket les hará mal. Creo que necesito un quiropráctico o un acupunturista."

Rachel hizo una mueca. Puck fue a sentarse al lado de Kurt cuando vio a Quinn, su rostro se iluminó.

"¡Bien, Rach! ¡Tienes una compañera muy hermosa!"

"¡Noah!" gritó Rachel. "¡No te pases de listo!"

"Rachel," dijo Brittany, "eso es como decirle a una tora de chocolate que sea de vainilla. Sin sabor y es algo racista."

Quinn estuvo lo suficientemente distraída por lo que había dicho Brittany, así que la miró directamente a los ojos. Brittany le sonrió y Quinn le devolvió la sonrisa tímidamente.

"¿De dónde eres, rubia?" preguntó Santana, mirando directamente al alma de Quinn.

Rachel pensó que Santana lucía como una psicópata. No sabía sin intervenir o dejar que la rubia respondiera. Simplemente se acercó más a Quinn. Quizá se enteraría cosas nuevas de su extraña compañera de piso.

"Soy de aquí." Dijo Quinn despacio.

"No pareces segura de eso." remarcó Santana. Brittany la golpeó en el brazo.

"Eso ha debido ser maravilloso, crecer en New York." Dijo Kurt con los ojos iluminados. "Todos somos de Ohio, lo que es realmente…" hizo un gesto de disgusto y Santana asintió concordando con él.

"¿A qué te dedicas?" preguntó Puck, estirándose y poniendo sus pies en la mesa del centro.

Rachel trató de aguantas las ganas de hacer bajar las piernas de su amigo de una maldita vez. Las piernas, las ranas o lo que sea. Le gustaba pensar que era una persona tolerante.

Quinn se mordió el labio y comenzó a jugar con la manga de su polo. "Yo no tengo- No tengo un trabajo ahora… Tengo pasatiempos. Los libros."

Rachel sonrió. "Tiene demasiados libros, es genial. ¡Oh! Y los animales, Quinn. Barnaby se ha enamorado de ella."

Santana asintió y entrecerró los ojos. "Estoy segura."

Rachel la miró sospechosamente.

"¿Cómo puedes vivir en esta ciudad si no tienes un trabajo?" cambió de tema la latina.

"¡Santana!" exclamó Rachel. "¡No puedes preguntarle a la gente eso!"

Rachel de verdad necesitaba una correa para esa chica. O un bozal, o algo. Cualquier cosa que hiciera que no se comportara inapropiadamente. Ella a veces quería golpear a Santana cada vez que abría la boca.

Quinn le sonrió a Rachel. "Mi tía lo paga." Les dijo a todos.

Rachel sabía que Santana quedría saber todo acerca de Quinn. Sorpresivamente, Quinn continuó con su relato.

"Entré a la Universidad de Columbia hace unos años, no soy completamente… inservible. Pero estudié en mi casa en vez de en el colegio después de la escuela primaria y no pensé que la Universidad fuera buena para mí."

Quinn escondió su cabeza y comenzó a mecerse. Kurt la estaba mirando cuidadosamente y pensaba que estaría bien cambiar de tema.

"Nos detuvimos en mi tienda." Le dijo amablemente a Quinn. "Soy diseñador de interiores. Puck me ayuda. Santana, bueno no tengo ni idea por qué ella está con nosotros. A ella le gusta hacernos creer que nos odia, aunque deja que Brittany la lleve a todos lados…"

"Cállate Hummel. Dios, me aburro. ¿Están listos para irnos?"

Rachel rodó los ojos y se paró para devolver la rana a su dueña. Santana la siguió y la hizo parar contra una pared, así nadie las podría ver.

"Rachel. ¿Qué le pasa a esta chica? ¿Hay algo mal en ella o simplemente ella es una perra? Porque parece una."

Rachel estaba agradecida por lo considerados que eran sus amigos.

"No, Santana." Rachel exhale con desesperación. "Ella es dulce. Solo es tímida, y tu comportas mal con las personas que no saben que tus pijamas favoritas son rosadas, con conejitos. Y si dices perra una vez más, te voy a empujar por el balcón."

Santana escogió ignorar a la morena. "Ella no nos mira a los ojos. Parece una asesina. Una muy sexy, pero al fin y al cabo una asesina"

"Es tímida." Volvió a decir Rachel, firmemente. "Tiene que conocernos mejor."

"¡Genial!" sonrió Santana. A Rachel el dio miedo. "Porque vamos a salir de fiesta mañana. Y usa algo mejor que esa horrible ropa que tienes puesta ahora, Berry."

Rachel no esperaba nada menos; negó con la cabeza y simplemente se alejó. Puck y Brittany estaban en la puerta, y pudo mirar a Kurt despedirse de Quinn con un apretón de manos suave y le decía que le encantó conocerla. La rubia le dijo lo mismo con una sonrisa tímida, mirando a sus ojos azules.

La puerta se cerró cuando todos se fueron y Rachel se apoyó en esta con sus ojos cerrados. Miró a Quinn. "Dios, esta gente…"

Quinn le sonrió y fue por más Lucky Charms.


¡Hey! Me alegra mucho que les haya gustado la historia y más me alegran sus reviews que me dan muchas más ganas de seguir con la traducción.

Es muy probable que suba capítulos los lunes y martes; pero con más seguridad los fines de semana. Este fin de semana subiré el tercero.

Sobre la traducción, hay algunas cosas que simplemente no se pueden traducir porque son nombres propios como Lucky Charms que son unos cereales de colores, los Hot Pockets que comió Puck, son una especie de taco relleno de pollo y queso y la bolsa Ziploc que pedía Santana es una especie de bolsa de plástico pero que tiene como un cierre.

Muchas gracias. Saludos y besos - D