Bueno chicos, como veis me he decidido a hacer un final a esta historia ya que muchos me lo habéis pedido, explicaciones al final ¿vale?

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Sus ojos se movían veloces disfrutando con las melódicas palabras que adornaban de forma sutil y elegante ese precioso libro de poesía que antaño le habían regalado.

Cerró el libro con una suave sonrisa en sus labios y miró a su alrededor dando un suave suspiro de aburrimiento. Su habitación estaba hecha un completo desastre. Más le valía ordenarla antes de que sus padres la viesen de esa manera, porque en serio…

¡Estaba fatal!

Suspiró de nuevo y levantándose perezosamente empezó a recoger su desastrosa habitación, que obviamente estaba pintada de rojo con motivos rosa claro que adornaban de forma elegante y desinteresada las paredes.

Recogió cosas que nunca pensó que estuviesen en su dormitorio:

- Calcetines sin pareja.

- Bombones caducados.

- Camisetas INCREIBLEMENTE sucias.

- Lazos de cuando era una enana.

- Miles, millones, billones, en serio, un montón increíble de cuadernos donde escribía todo lo que le pasaba en el día… Si no mal recuerda el primero se lo regaló Brick al ver que le gustaba en cantidad escribir.

- Una lista de deseos con cosas que hacerle a la fastidiosa de Princesa ¡Cómo la odiaba! Solo quería verle muerta.

- Una camiseta de Brick.

- Unos…

¡¿UNA CAMISETA DE BRICK!? Ah… ya se acordaba, ella había tenido pesadillas esa noche y le llamó para que durmiera con ella, se quedó toooda la noche agarrada a su brazo y se quedó dulcemente dormida ante la tierna mirada de Brick.

Dalia sonrió ante ese dulce recuerdo y sus ojos rojos miraron la fotografía donde ella y él posaban con Brick besándola en la mejilla.

La sonrisa que adornaba la hermosa cara de Dalia se ensanchó ante el dulce recuerdo que la foto le provocaba.

Era su cumpleaños y Brick la había sorprendido leyendo su novela favorita, traía un ramo de hemosísimas rosas rojas e hincándose de rodillas y con una sonrisa adornándole sus hermosos labios le había felicitado.

¡Poco le había faltado a ella para colgarse de su cuello en un asfixiante abrazo de oso!

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Al fin había terminado de recoger su enorme habitación, ese era uno de los defectos que tenía al ser tan desesperantemente grande.

Se puso su ropa favorita puesto que aun estaba en pijama, tras mucho meditar se decidió por su ropa favorita:

- Lazo (demasiado grande) rosa.

- Faldita vaquera deshilachada por muchos e incontables sitios.

- Camiseta de tirantes rosa fucsia con volantes al final.

- Camisa roja de manga mediana roja a cuadros con unos elegantes toques negros en ella que la adornaban de forma majestuosa.

- Converse All Star rojas.

Se observó en el espejo y sonrió satisfecha con el resultado.

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Corriendo por los pasillos de la mansión buscaba al pelirrojo de mirada carmesí y hermosos labios que siempre le decía ''hola'' estrechándola cálidamente entre sus fornidos brazos.

Al fin le vio, estaba en la terraza, tomándose una Coca-Cola con la mirada perdida en el infinito.

Dando un gritito de alegría que asustó a Brick, se lanzó a sus brazos sin pensarlo y le llenó la cara de besos escuchando las carcajadas de Brick ante este acto.

Bombón llegó con una sonrisa pintada en los labios y miró la escena, una sonrisa melancólica se instaló en ello.

- ¡Mami! – gritó Dalia al verla. Se estrelló contra el pecho de su madre y le abrazó fuertemente, después volvió hacia Brick y le dio un beso en la nariz.

- Mira, Bombón –le dijo Brick a Bombón- ¿no es nuestra hija la chica más hermosa del mundo entero?

Bombón acarició la sonrisa de Brick con las yemas de sus dedos y depositó un suave beso en ellos con la ternura que ella siempre mostraba.

Ella era la mejor esposa del mundo a ojos de Brick (además, Bombón seguía siendo SU peque ¡De nadie más!) y él era el mejor esposo del mundo a ojos de Bombón.

- Sí, mi amor. Nuestra hija es de todas las estrellas la más bella del firmamento –acto seguido le dio a su niña un suave beso en la mejilla provocando que una lenta y enorme sonrisa surcase los labios de Dalia.

Dalia los miró y sonrió, eran los mejores padres del mundo.

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¡Hola!

Soy yo, Lucero.

Sé que tendría que estar trabajando en ''Un internado entre dos mundos'' pero como me habían pedido unas cuantas personas la continuación aquí os traigo el final de este two-shot, espero que os haya gustado y sin más contestaré a los comentario.

Jolus: ¡Gracias! ¡Al fin vuelves amor, que ya te echaba de menos! Espero que te haya gustado y por cierto, acabo de leer la conti de ''Honor de pirata'' y no pasa nada si no llega a las mil palabras, mi primera historia era de capítulos cortitos y todavía no me han matado.

Irina: Bueno, el que le diga peque a Bombón sí que es tierno, pero es más tierno como le dice Brick en ''Un internado entre dos mundos'' ¡Le dice que ella es su Ángel!

DobexiisDobs: ¡Que bien que te haya gustado! Espero que este final también te guste.

BrickxBloss-Reds: Ohh gracias, qué mona, eso me animó y me entusiasmó ¡Yo tengo ganas de dejar el primer comentario en una de tus historias!

: ¡Muchas gracias! ¡Nos leemos también!

¡Adiós chicas, nos vemos en la continuación de ''Un internado entre dos mundos''!