-La Academia Pico de Esperanza, una escuela que reúne a lo mejor de lo mejor, jóvenes con grandes talentos que ayudarán a traer un brillante futuro a este mundo, lleno de esperanza y paz… Qué asco- Comentó una chica de cabello rubio peinado en dos grandes coletas, ropa de marca y cuerpo de diosa.
-Emmm, ¿Qué haces, Junko?- Preguntó la gorda, fea y apestosa hermana mayor.
-¿No es obvio? Estoy narrando, es un momento histórico. ¿Quién de los torpes presentes podría imaginar que está frente a quienes ocasionarán el más grande y atroz incidente de desesperación en la historia de la humanidad?
-Creo que tal vez no deberías gritar tus planes, es una falla táctica.
-¿Por qué? Los únicos que hay aquí son estos torpes del curso de reserva, además, ¿Qué más desesperante que mis planes se fueran a la basura por mi descuido?
De pronto, la voz de una bocina sonó- Se pide a todo el alumnado interesado en asistir a la 78a ceremonia de bienvenida para el nuevo curso de la clase principal, se reúnan en el gimnasio.
-Parece que es hora de conocer a los antagonistas.
-¿A qué te refieres?
-Olvídalo, grandes planes para mentes pequeñas, hermana.
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-La Academia Pico de Esperanza se enorgullece de abrir sus puertas a una nueva generación de prodigios. Los guiaremos en el buen camino para asegurarnos de que puedan usar sus talentos de la mejor manera posible, siempre en beneficio del progreso y desarrollo de la humanidad, y dejen en alto el nombre de esta escuela, su nueva casa, donde vivirán los próximos mejores años de su vida, pero eso depende de ustedes, aquí necesitaran dar lo mejor de sí mismos, porque nosotros les daremos lo mejor que podemos ofrecer- Comentó el director de la academia- Bien, ahora procederemos con un discurso de uno de sus compañeros, el elegido es el estudiante "Súper Suertudo", adelante.
Un chico de apariencia "normal", tal vez demasiado, subió al estrado.
-Vaya, esto es bastante vergonzoso, ni siquiera me habían avisado, supongo solo diré lo primero que se me ocurra. Como sabrán, fui elegido por pura suerte, sin embargo no siento que esté por debajo, en un principio me pregunté a mí mismo "¿Podré estar al nivel de los súper estudiantes? ¿Alguien normal como yo?" estaba bastante preocupado, sin embargo caí en cuenta de que son solo gente, al igual que cualquiera tienen virtudes y defectos, y cada quien tiene su propia historia, y si sus travesías los llevaron a ser las esperanzas de la humanidad, pues sin duda alguna quiero estar aquí. Quiero poder conocer a cada uno de ustedes, pero no al súper estudiante, ni a la esperanza del futuro brillante, sino la persona que son, solo me consideraré el "súper suertudo" si llego a ser amigo de cada uno, así que comencemos este ciclo escolar y pasemos los próximos años siendo un verdadero equipo y grupo de amigos.
Durante un momento todos los presentes, el director, el consejo, la mesa directiva, los estudiantes del curso de reserva e inclusive sus compañeros, los súper estudiantes, vieron al chico con asombro, incluso sintiendo una extraña sensación en el pecho.
-Bueno, gracias por escucharme- Al momento que el joven comenzó a bajar del estrado, su pie se enredó con el cable de una de las bocinas, haciendo que esta cayera, casi aplastándolo.
En ese momento, y presumiblemente, el mismo pensamiento pasó por la mente de cada persona ahí: "Para ser el "Súper Suertudo" tiene muy mala suerte".
Una vez acabados los discursos, a los alumnos de la clase 78 de la Academia Pico de Esperanza se les dio tiempo libre antes de continuar con el resto de la inducción.
-Bien compañeros, sugiero comencemos a presentarnos. Para poder formar lazos afectivos primero debemos conocernos los unos a los otros- Comentó al resto de la clase un chico vestido en un perfecto uniforme blanco, con una banda roja en el brazo izquierdo con la leyenda "Morales públicos".
-Estoy de acuerdo, lo más importante en un juego es conocer al resto de los jugadores- Apoyo la idea una chica pálida, vestida en un traje de apariencia gótica.
-Pero no estamos jugando nada- Dijo el mismo chico que acababa de dar unas palabras frente a toda su clase.
-Nunca se sabe- Respondió la chica gótica, soltando una risilla.
-No estoy interesado en escuchar sobre ustedes- Dijo en un tono prepotente un joven alto de cabello rubio y un aura casi de la realeza.
-Oh, ¿Acaso el heredero de la corporación Togami va a cometer un espantoso error?- Dijo la chica gótica
-¿Cómo que un error?
-Como dije antes, lo más importante es conocer al resto de jugadores, si faltas ahora, en el futuro podrías estar yendo a ciegas, ¿O tal vez te estas retirando desde ahorita?
-¡Tch! Acudiré, agradezcan que estaré presente con ustedes plebeyos.
El joven de ojos carmesíes guio a sus compañeros al jardín botánico de la academia, donde sentó a todos en círculo.
-Vaya, este lugar es tan relajante, perfecto para dormir- Dijo un chico alto, de grandes rastas y tez morena mientras bostezaba y cerraba los ojos. Nadie le prestó atención.
-Bien, comenzaré yo. Mi nombre es Kiyotaka Ishimaru, creo firmemente en la moral y ética, demos lo mejor de nosotros y trabajemos juntos en nuestra experiencia educacional.
-Ja, suenas totalmente ridículo- Dijo el chico con aspecto bandolero y peinado extravagante.
-¡Hey! No es amable hacer comentarios así- Replico la chica de atuendo deportista.
-Perdón, solo que vamos, no estamos en un maldito campo militar o algo de ese estilo raro.
-Pues un poco de disciplina no te sentaría mal, tal vez de ese modo te quitas esas pintas de criminal.
-¿Criminal? ¿De qué mierda hablas? ¡¿Y qué te crees para juzgarme así?! ¿Acaso eres policía o alguna mierda de esas?
-No se necesita tener dos dedos de frente para reconocer a la gente como tú- Respondió desafiante.
-Chicos, tranquilos, somos compañeros, y nadie quiere que en el día de la ceremonia nos llamen la atención- Trató de poner calma el chico normal.
-¿Eh? ¿Quién te crees que eres? ¿Mi padre o algo así para darme ordenes?- Comenzó a cuestionar el bandolero, tronándose los nudillos, con una mirada amenazante sobre el pobre chico.
-¡Suficiente!- Dijo en voz alta el joven de ojos carmesíes- El asunto era entre tú y yo, espero después podamos resolverlo de forma civilizada.
-Como sea- Dijo el alto, acomodándose el cuello de su "tokkō-fuku".
Después de la tensión, la siguiente en presentarse fue la extraña chica de lentes sentada al lado- N-n-no es c-como si fueran a r-recordar mi nombre, p-pero de todos modos soy T-Touko Fukawa.
-Espera, ¿Touko Fukawa? ¿Realmente eres ella?- Preguntó la chica de cabello azul sentada a su lado.
-¿Q-que no escuchaste?
-Sí, solo que, no sé cómo decirlo.
-Creo que lo que la señorita quiere decir, es que para una escritora tan importante en el género del romance, podríamos esperar a alguien un poco diferente- Dijo el chico corpulento, mientras se acomodaba sus lentes.
-¿Qué? ¿Acaso es porque soy fea? Pues perdóneme, bola de grasa- Dijo reclamándole.
-¿Bola de grasa?
-Y perdón, prometo que no absorberé tu belleza- Le dijo a la chica sentada a su lado.
-No, no me refería a nada de eso, no me mal intérpretes- Respondió la joven viéndose un poco alterada, o nerviosa, quién sabe.
-Es suficiente, podremos arreglar esto más tarde, sigamos con las presentaciones en vez de gastar nuestro tiempo.
La siguiente fue justamente la chica de cabello azul oscuro y pinta de colegiala- Mi nombre es Maizono Sayaka, espero poder llegar a conocerlos a todos mejor.
-Wow, soy un gran fan tuyo- Le dijo el chico pelirrojo lleno de piercings- No creí tener tanta suerte como para quedar en la misma escuela que una súper estrella.
-Jeje, no es la gran cosa.
-Vaya, así que eres famosa. Claro, eso explica por qué no quieres estar cerca de mí- Dijo Touko- Si te ven junto a alguien como yo, podrías perder a todos tus fans, y no habría nadie que pensara en ti en sus momentos más íntimos, mientras despiden lujuria. Ah, ah, sí, eso es lo que te fascina ¿Cierto?- Comenzó a sudar Touko, poniendo ciertamente a todos sus compañeros preocupados.
-Alto, los pensamientos obscenos son una grave falta al código moral, te prohíbo participar en las introducciones desde este momento hasta que te reporte con la autoridad correspondiente- Dijo con el ceño fruncido el joven Ishimaru.
-Ahh, bueno señorita Maizono, esto probablemente fue más duro que pararse frente a un escenario lleno de gente, llegar a un lugar donde no conoce a nadie y que le empiecen a bombardear con tan exquisitos, digo incómodos comentarios- Le dijo el mismo chico corpulento de hace un rato.
-Jeje, fue extraño, pero para mi fortuna hay una persona a quien conozco- Dijo volteando a ver a alguien en especial.
El siguiente fue el chico pelirrojo- Leon Kuwata, hermanos.
-Y hablabas de súper estrellas- Dijo la chica deportista- Si eres el mismo que llevó a su equipo invicto hasta la final. ¡Wow! ¡Vamos jugar baseball juntos!
-Me temo será imposible- Interrumpió Kiyotaka- Él no cumple con el corte reglamentario para jugar baseball, y los accesorios serían un gran estorbo para practicar tal deporte.
-Ahí vas de nuevo- Dijo el bandolero.
-Vamos chicos, no peleen, mejor resolvamos todo en algún juego o algo. Aparte Taka, no será problema si no es un partido oficial- Intervino la deportista, poniendo un pequeño apodo a su compañero.
-Igual puede ser un poco complicado amigos. La verdad, estoy aquí para dejar atrás eso del baseball, lo mío es ser el mejor músico que jamás conocerán. Ya verán, pronto estaré llenando estadios.
-Cualquier cosa que necesites estaré encantada de ayudarte- Dijo Sayaka.
-Jeje, claro chica.
-Ah, parece que los primeros signos de romance aparecen, dicen "vamos atrás del escenario" pero realmente van a descubrir la pasión "musical"- Comenzó nuevamente a delirar Fukawa.
-¡Fukawa! ¿Qué te dije?- Le grito Kiyotaka- Ah, pasemos con quien sigue.
-Jejeje, era hora de llegar al protagonista de esta historia. Yo soy el alfa y el omega, el principio y el final, aunque ustedes tal vez me conozcan por mi nombre mortal Hifumi Yamada.
-Ah…-
-Umm…-
-¿En serio nadie dirá nada?- Cuestiono "el alfa y el omega".
-Emm, he leído algunas de tus doujinshi- Le respondio la pequeña chica con voz tímida.
-¿En serio?
-Sí, creo que son muy buenas.
-Tal vez después podamos leerlos todos juntos, estoy seguro a todos nos gustará- Comento el chico de cabello café, el más normal ahí.
-¿En serio?- Preguntó con brillo en sus ojos el tipo de apariencia de hámster.
-Paso- Dijo el bandolero.
-No me interesa- Comentó el chico rubio en tono prepotente.
-Ni en sueños- Dijo la de atuendo gótico.
-¿Ah? Pues no saben de lo que se pierden, pero mejor para mí, prefiero el mundo que amo resguardado de n00bs.
-Agh, muy bien, ¿Quién sigue?
-Mi turno, mi turno- Gritaba llena de alegría la chica de piel bronceada, a la vez que se levantaba de su asiento- Mi nombre es Aoi Asahina, pero mis amigos me llaman Hina. Amo los deportes, no hay ninguno que me disguste, en mi anterior escuela estaba en los equipos de voleibol, basquetbol, béisbol, atletismo, y el más importante, el más grande, a que no pueden adivinar cuál es- Hablaba tan rápido que era incluso difícil seguirle el paso.
-Mmmm… ¿Natación?- Cuestionó el chico normal.
-¡Sí! ¿Cómo lo supiste? ¿Acaso puedes leer la mente?
-Bueno, tu título es "Súper Nadadora", así que solo lo supuse.
-Wow, eres muy inteligente.
-Supongo que, comparando contigo, cualquiera parece un genio- Comentó el mismo heredero.
-¿Qué quisiste decir?
-Compañeros, mantengamos la disciplina, y Asahina-san, espero poder practicar deportes contigo más adelante- Le dijo el de ojos rojos.
-Claro, mientras sea un reto, divirtámonos juntos. Lástima que el jugador estrella ya no jugará.
-Lo siento chica, eso no es para mí.
-Ojala cambies de parecer, igual somos suficientes para formar dos equipos de básquet, con reservas y todo. Es más, podemos ir a jugar ahora mismo, chicos contra chicas, ¿Eh? ¿Qué les parece?- Dijo dándole una palmada a la chica sentada junto a ella.
-N-no me gustan mucho los deportes.
-Oh ¿En serio? Qué pena, deberías practicar alguno- Le dijo Asahina con una cara de preocupación.
-N-no es que no quiera, es solo que me canso muy rápido.
-Sí, se nota que tienes un cuerpo débil- Dijo el chico maleante.
-¿Eh? ¿A qué te refieres?
-Ya sabes, eres pequeña y delgada, pero es normal, las chicas son naturalmente débiles.
-Espera un segundo, ¿Cómo que las mujeres somos débiles?- Preguntó ferozmente Asahina, incluso su coleta se erizó.
-Sí, lo mismo pregunto- Le hizo segunda Sayaka.
-Estoy segura de que podría darte una paliza- Dijo la deportista cruzando sus brazos y poniendo cara de berrinche.
-No, me equivoqué. Me refería a que los hombres somos más fuertes, tanto físicamente como de actitud, si fuera un debilucho enclenque, un llorón o alguien que no cumple su palabra, ¿Qué me haría un hombre?-
-Ahora intentas corregir tu error-
Mientras discutían, la pequeña chica comenzaba a llorar.
-¿Ahora qué?- Pregunto el fortachón al aire.
-La hiciste llorar genio-Le incriminaron.
-¿Qué demon…? No llores chica-
-Yo, es… no me gusta causar problemas- Dijo entre pequeños sollozos.
-Ya los causaste, así que no llores-
Los ojos de la chica se humedecieron aún más.
-Podrías tener más tacto-
-Oh maldición, ya no llores. Mira, te doy mi palabra de hombre que te ayudaré a tener más confianza, solo no llores-
-¿Palabra de hombre?-
-Sí, es algo que mi hermano me enseño, es lo más importante que me dejó-
-¿Te "dejó"?- Preguntó Hifumi.
-Bueno, murió, pero no quiero hacerlos llorar con esa historia- Se levantó y le limpio los ojos a la chiquilla- Ya no llores.
-Oh… e-está bien, muchas gracias-
-¿Ya ves? No era tan difícil… emmm ¿Cómo te llamabas?-
-Chichiro, Chihiro Fujisaki.
-Supongo es mi turno, me llamo Kyoko Kirigiri- Dijo la peliplateada, interrumpiendo totalmente el momento.
-¿Kirigiri? ¿Como el director?- Preguntó una atractiva chica de cabello rubio.
-Oh genial, tenemos a la hija del director en la clase- Reprochó el vándalo.
-No deben preocuparse, dudo que haga algo por interferir con nosotros.
-Esto, ¿Y cómo es ser detective? ¿Es como en las películas?- Preguntó el chico castaño.
-Nada es como lo pintan en las películas, debes de ser muy ingenuo para creer eso- Respondió fríamente.
-¿Ah? Eh, claro ¿Y cuál ha sido tu caso más interesante?
-Preferiría reservar mi vida, por favor continuemos con el siguiente.
-Soy Mukuro Ikusaba.
-¿No piensas agregar nada más?- Dijo la de apariencia gótica viéndola desdeñosamente.
-No me interesa y supongo que a ustedes tampoco- Respondió como si nada, aún con su cara de palo.
-¡Ah, yo sé quién eres! ¡"La súper soldado"!- Inquirió emocionado el pelicastaño- ¿No te gustaría contarnos alguna de tus misiones? Ya sabes, para entrar en confianza.
-No se me permite revelar detalles como esos a civiles.
-Oh, e-está bien, ¿Quién sigue?- Dijo el castaño, un poco desanimado pero aún así con una sonrisa.
-¡Ya era hora! Soy Mondo Owada, un puto gusto conocerlos- Dijo con tono rudo y contento el bandolero.
-¡Hey! No está permitido el uso de palabras anti sonantes en esta institución, me temo que tendré que reportarlo cuanto antes- Le reclamó el "Señor disciplina".
-Ya vas a empezar con tus idioteces. Si tienes algún problema, vamos a resolver esto aquí y ahora mismo- Dijo mientras comenzaba a descubrir su torso.
-Tal como dije, podemos concluir esto de forma civilizada y por favor vístete, está prohibido dentro de las instalaciones cometer actos impúdicos.
-¿Acaso estás asustado?- Preguntó en tono provocador.
-¿Qué? Ya quisieras, puedo derrotarte en cualquier momento en cualquier disciplina que plazcas.
-Bien, pues estoy esperando nenita.
-¿Nenita? ¡Tú eres la nenita!
-Dejen esto para después- Dijo en voz totalmente calmada Kirigiri- Lo único que demuestran es lo torpes que ambos pueden ser, y en tu caso Ishimaru estás perdiendo toda la compostura.
-Cierto, bien, Owada, después llegaremos al final de esto.
-¡Tch! Como quieras.
-Bien, prosigamos- Dijo Kirigiri, tomando el mando de momento.
-Mi nombre es Sakura Oogami, un gusto.
-Wow, eres muy impresionante, debes de hacer mucho ejercicio, ¿Qué rutina sigues? ¿Tomas proteína? ¿Qué deportes te gustan? ¿Cuál es tu habilidad?- Bombardeó de preguntas Asahina, casi sin respirar.
-Calentamiento, flexiones, sentadillas, golpe al saco, agilidad, entre otras cosas. Sí, me gusta combinarla con café. Todo, pero me especializo en Artes marciales. "Súper Artista Marcial"- Le respondió siguiéndole, impresionantemente, el paso a Asahina y seguía sin cambiar su expresión.
-Sería estupendo que pudiéramos entrenar juntos Sakura-san, tener una vida saludable es bueno en cualquier ámbito en el que nos desempeñemos- Comentó la idol viendo con una sonrisa amable a la peliblanca.
-Estaré feliz de entrenar con ustedes.
-Maravilloso, no estaría más contento de agregar el ejercicio a la disciplina de todos. Sin embargo deberé llamarte la atención, tu uniforme no es el apropiado para un chico deportista, me temo deberás cambiarlo.
-Soy mujer.
-¿En serio? Oh, perdón-Tosiendo ligeramente por el asombro prosiguió- ¡Mgh! Continuemos compañeros, el siguiente.
-Soy Byakuya Togami- Dijo sin agregar nada más.
-¿Qué? ¿Acaso tu presencia se ensucia si hablas un poco más con nosotros?- Le preguntó Mondo en un tono entre enojado y divertido.
-Sí, en especial si me hablas tú, por favor evítalo- Le respondió con un brillo burlón en sus orbes azules y un tono de suficiencia en su voz.
-¿¡Eh!? ¿Quién demonios te crees que eres? ¡No me provoq…!-Un golpe en la cabeza lo interrumpió.
-Deja de hablar cuando no te toca, orangután, es mi turno- Le dijo inquisitivamente la chica gótica al de peinado extraño que comenzaba a tornarse rojo por un berrinche interno, el pobre ni siquiera intentó replicar- Mi nombre es Celestia Ludenberg, agradecería me llamaran Celes. Soy la "Súper jugadora", me especializó en apuestas- Agregó, volteando a ver a todos con una sonrisa astuta y ojos analíticos.
Puesto que todos vieron que el chico moreno alto estaba profundamente dormido, decidieron saltarlo.
-Me toca queridos compañeros, me llamo Junk…-
Antes de que pudiera continuar, una profesora llegó interrumpiendo.
-Disculpen, pero es hora de mostrarles donde se hospedaran durante su estancia, les pido me sigan por favor.
-Ya escucharon compañeros, tenemos instrucciones de ir con la profesora- Les dijo repentinamente emocionado, aunque manteniendo la compostura, el joven Ishimaru.
Al tiempo que todos los alumnos comenzaban a levantarse y caminar tras la maestra, la chica rubia y el joven de cabello café se quedaron hasta atrás de todos sus compañeros.
-Oh, creo que no pude presentarme personalmente- Dijo la chica- Soy Junko Enoshima, encantada.
-Mucho gusto, mi nombre es Makoto Naegi- Le dijo dándole la mano.
Junko respondió estrechando su mano y diciéndole- Tengo un buen presentimiento, seamos buenos amigos, Makoto- A la vez que le daba una gran sonrisa, entrecerrando sus ojos- Por cierto, gran discurso.
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-¡Qué genial día!- Gritó Junko, tirándose en la cama de su recién asignada casa para estudiante.
-¿En serio lo crees? Pensé que eran el tipo de cosas que odias, los discursos y demás. Además, nuestros compañeros son muy, no sé, raros, optimistas, llenos de vida y esperanzas.
-Cállate idiota, se nota no vez a futuro. Pero qué se podía esperar de una gorda que su talento consiste en matar y ya, no como nuestros queridos compañeros, upupupu, será un fantástico año escolar.
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-Salió bastante bien- Comentó un hombre maduro de cabellera rubia cubierta con un sombrero blanco.
-Lo sorprendente es que hayas terminado sobrio- Le respondió su amigo, el respetado director de la Academia Pico de Esperanza.
-Jaja, es por respeto. Hoy había viejas caras, no podía recibirlas apestando a alcohol. ¿Sabes? Ha crecido mucho- Dijo sacando su pequeña cantinflora.
-Sí, casi no la reconozco. Aunque no sé, tal vez no era el momento para que regresara.
-No puedes hablar en serio.
-Sabes perfectamente que no están las mejores circunstancias, son tiempos pesados.
-El asesinato en el curso de reserva no tiene nada que ver con ella.
-No es solo eso, han pasado muchas cosas. El consejo de la escuela está preocupado, la expulsión de tres estudiantes por presunto terrorismo, y el saboteo del proyecto Izuru… No quiero que se meta en asuntos peligrosos.
-Vamos, ha aprendido del mejor, no hay modo de que se meta en problemas, es la mejor detective del mundo.
-Eso es lo que me preocupa- Dijo a la vez que observaba la foto de él mismo con la pequeña Kyoko.
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-Qué bien, dormí como un bebé- Dijo el chico con pintas rastafari mientras se estiraba- Bien, mi turno, me llamo Yasuhi… ¿Eh? ¿Hay alguien ahí?-
Aparentemente nadie se acordó de despertarlo.
