Adam &Eve: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
- ves, papá, al fin Sammy está usando la cabeza para algo útil. Dean dijo mientras cogía una cerveza de la nevera y le alargaba a su padre otra.
- Jajaja muy gracioso Sam dijo con sarcasmo y después miró con cara de asco a Dean y añadió imbécil.
- Woooawoooawoaa. Alto, vamos a volver a instaurar la norma de nada de insultos. No quiero que Adam se vuelva un deslenguado como ustedes dos.
- Entonces no haberlo traído. Sam dijo sin mirarlo, mientras sacaba las cosas de la bolsa y las dejaba encima de la simplemente se levantó y le dio un callejón a Sam y lo agarró del brazo y lo trajo a 2 mililitros de su cara.
- ¿Disculpa? Creía que ya había quedado claro. Esos dos niños, de ahí, son vuestros hermanos, y acaban de perder a su madre. Y si, Sam, van a vivir con nosotros a partir de ahora. Así que vete haciéndote la idea. ¡Maldita sea Sam tienes 16 años, ya! No eres ningún bebé para pillar rabietas. Pero tu mismo, si quieres comportarte como un crío malcriado de 3 años, no tengo ningún problema por tratarte como a tal. ¿captas por donde voy hijo, o tengo que darte una pista, chico?
- Porque tenemos que pagar siempre Dean y yo por tus errores. Fuiste tu quien la dejaste embarazada, nosotros no pintamos nada en esa ecuación. ¡Fuiste tú quién olvidó a mamá y preñaste a la primera fulana que se te puso a tiro! Sam a esas alturas ya estaba llorando y gritándole a su padre con pura rabia y amargura. John no dijo nada solo le cruzo la cara de un guantazo. Dean se quedó petrificado, Sam también, solo se tocaba la mejilla donde su padre le había pegado. Con la respiración entrecortada.
- Grábate esto a fuego, hijo. No toleraré la falta de respeto. No lo hecho nunca y no voy a empezar ahora. Y tu solito, en menos de 3 segundos, has faltado al respeto a tu madre, a la madre de esos niños y a mí. Quiero que vayas a fuera y des vueltas a la manzana hasta la hora de comer. Quizás un poco de ejercicio te haga entrar en razón ¿estamos? John no quería empezar otra guerra con Sam, ahora tenía que acabar con aquella cosa, y proteger a su familia, no había tiempo para pataletas ni reproches. Una vez aquel bastardo estuviera muerto y quemado y sus cenizas desperdigadas. Ya habría tiempo para organizar su nueva vida. Pero Sam seguía quieto, ahora con odio en los ojos He dicho ¿estamos?, Sam.
- Si, señor. Sam estaba enfadado solo deseaba golpear a su padre. Pero sabía que en una lucha cuerpo a cuerpo con John, no tenía nada que hacer. No era idiota ni tenía deseos de muerte, como Dean siempre le decía. Así que simplemente, dijo si señor, y salió de la cocina, fue a su habitación. Ignorando a Adam (que fingía dormir en la cama) se quitó los zapatos y los tejanos y se puso las deportivas y los pantalones de un chándal y salió sin hacer ruido de la habitación. Pero dando un portazo en la puerta de la entrada al salir
- ¿Ok, no fue tan mal, verdad? John se dejó vencer en la silla de la cocina mientras ocultaba su cara bajos sus brazos en la mesa.
- Papá, ya hablaré yo con Sam, él, simplemente, bueno, él no lleva muy bien…Dean trataba de confortar a su padre. A pesar que lo que realmente era ir detrás de Sam y abrazarlo.
- Está claro como lo lleva tu hermano. Dean, ¿y tú? Hijo, tu cómo lo llevas, sé que quizás, bueno que debí, explicártelo, pero, no sabía como, y a demás Kate, nunca quiso, bueno ella quería ser madre, e hijo es muy complicado, incluso para mí. John quería decirle la verdad a su hijo, él era el mayor, él lo hubiera entendido, pero ya tenía suficiente peso en sus hombros, para cargarle con algo así, también. Por otra parte Kate se hacía cargo de los mellizos, y lo hacía realmente bien. Ella nunca quiso un marido o un padre para sus hijos, ambos eran 2 adultos que hacía tiempo ya que había perdido a sus parejas y que se sentían solos.
- Ey tranquilo papá no me tienes que dar explicaciones. Está bien. Saldremos adelante, siempre lo hacemos ¿no? Yo hablaré con Sam y verás, pronto serán amigos. Pero creo que a partir de ahora deberías llevar uno de estos (sacó un preservativo de su billetera) solo por si acaso. John le dio un collejón. Y se rió. Dean también se sintió herido cuando su padre les dijo lo de Kate y loa niños. Pero era de estúpidos pensar que su padre era un monje siguiendo la vida de celibato. ¡Pero una familia! ¡Hijos! ¡otros hijos! Pero ya había pasado más de una semana des de que se los contó. Y ya se había hecho más o menos con la noticia. Además no podía hacer otra cosa que sentirse identificados con los niños. Él había perdido también a su madre. Y su padre solo había querido protegerlos de todas esas cosas malas tras las cuales ellos iban. O las cuales iban tras ellos, como empezaba a temer. Pero no le hubiera costado nada explicárselo, él lo hubiera entendido, o eso creía. Sam era otra cosa, pero él, él era el segundo en mando ¿no?
- Porque no haces la comida. Yo aprovecharé y hablaré con Eve. Al menos ella no me chillará a la cara. Después de comer hablaré con Adam. Solo espero que vaya mejor que con Sam. ¿Sabes? Me temo que esos dos se parecen mucho. John salió de la cocina, dejando la puerta abierta, para ir echando un ojo a Dean mientras preparaba la comida. John era de la política de puertas abiertas. Para poder con un solo vistazo hacer un análisis rápido de la situación. Pero cuando los chicos llegaron a la pubertad, esa política se hizo cada vez más y más difícil. Hasta llegar al día de hoy, que tan solo las puertas de la cocina y quizás del despacho cuando lo había, quedaban abiertas. Digámoslo así Dean llegó a la madurez sexual muy temprano y parecía ensimismado con su nuevo hobby. Y ni Sam ni él deseaban realmente ser testigos de esos momentos de "sosiego" de su sentó en el sofá, junto a Eve. Le hizo la señal que se quitara los cascos y le indicó que se sentará más cerca de él.
- Princesa, papi ha de salir esta noche, un camión se ha estropeado y papi tiene que arreglarlo para que mañana pueda salir sin falta. Así que esta noche os quedaréis aquí con Dean y Sam. Papi siente mucho no poder quedarse esta noche, pero te prometo que te lo compensaré. ¿Qué te parece si el fin de semana vamos al cine tu y yo? A ver una peli, la que tu quieras. Y las palomitas y caramelos corren de mi cuenta, ¿que te parece, mi amor? Desde la cocina Dean oía como su padre hablaba con Eve, sonaba extraño, hacía años que Dean no había oído hablar así a su padre, desde que Sam era muy muy pequeño. Eve sonrió. Y le dio un beso en la mejilla a John mientras le abrazaba. Cariño ¿te portarás muy bien y harás todo lo que Dean te diga, verdad? ¿lo harás por mi?, ¿lo harás por papi? Eve se señaló en la mejilla, John enseguida le dio un beso donde ella había señalado. Entonces asintió con la cabeza. Que dulce era esa niña, pensó Dean y sonrió. Realmente parecía increíble que fuera una Winchester. ¡Esa es mi princesa! Dijo John y le tocó la naricita. ¿Crees que debería hablar ahora con tu hermano o lo dejamos para después de comer?- Eve hizo el gesto de dormir.- Si, tienes razón. Mejor lo dejamos que descanse, quizás más tarde esté de mejor humor. Por qué no vas y le echas una mano a Dean. Seguro que no hace nada sano, asegúrate que hace algo de verduras, eh?
- Oye, que os estoy oyendo, y papá eso dolió. Y que sepas que la mermelada es fruta, y las patatas chips y el ketchup son vegetales.
- Ves con lo que tengo que lidiar cada día. John le dijo a Eve haciendo cara de mártir y Eve le sonrió. Venga ayuda a tu hermano. ¿cómo fue eso? Ve a ayudar a tu hermano. Le salió tan natural. Y la cría solo había saltado del sofá y se había ido a la cocina. Ni caras raras, ni muecas, ni nada. Incluso a él le había sonado raro, pero no a la niña. Dean al ver llegar a la niña, la subió a la encimera y le dio la cuchara de madera para que removiera la sopa. Dean empezó a hablar con Eve, explicándole que aquella era su famosa sopa y que a todas las nenas les volvía loca, no tanto claro, como sus encantos irresistibles y su sonrisa de millón de dólares.
- Dean, no creo que eso sea algo que deba saber tu hermana de 13 años.
- Si, señor, lo siento papá. (Dean le guinó el ojo a Eve)
- Deaaaaaaaaaaaan.
- Si, entendido, ya lo dejo. Después de 20 años Dean aun se sorprendía de como narices lo hacía su padre para sabe cuando el o Sam rodaban sus ojos, se guiñaban o sacaba la lengua sin estar ni tan siquiera en la misma habitación.
- Dean! ¿Sam "limpió" vuestra habitación como le pedí? (John se refería de sacar de la habitación el rifle, el cuchillo de debajo de la almohada de Dean y todo aquello que pudiera causar algún daño a los niños. Al menos, hasta que John les explicara a que se dedicaban. Tenían 13 años, podían entender perfectamente, pero acababan de perder a su madre, les daría aun un tiempo para que se hicieran con los cambios)
-si, esta mañana, mientras yo iba al recado "aquel". Dean decía mientras iba añadiendo cosas a la olla y le hacía muecas a Eve.
- ¿Completamente limpia, debajo de las camas también? John no quería sonar gruñón, pero el pasatiempo favorito de Sam desde que llegó a la adolescencia era ignorarlo o cuestionar todas sus ordenes.
- si, señor. Todo limpio. (volvió a rodar sus ojos y hacerle una mueca a Eve)
- Dean, yo y tu capacidad de sentarte agradeceríamos que no me hicieras muecas.
- si señor, lo siento papá, no volverá a pasar.
- Ok, hijo. Me voy a preparar la habitación para Eve, ¿puedo confiar que te sepas comportar?, ahora tenemos una señorita en casa, hijo.
- Tranquilo papá, la señorita aun está dando vueltas a la manzana. La princesita, aquí sentada y yo nos encargamos de la comida.
- Ok, haber quien acaba antes. Con esto John se fue para la habitación, tenía que agarrar sus cosas y llevarlas a un lugar seguro. Vaya des de que Sam descubriera a lo que realmente se dedicaba no había tenido que preocuparse de las armas. Bueno, como los viejos tiempos. Lo que no iba a dejar un arma cargada por ahí para que Adam o Eve se pegaran un tiro por accidente. Su vida ya estaba en suficiente peligro para ponerlos aún más, Agarró todo que le pareció peligroso y lo metió en una bolsa. Dean voy a llevar unas herramientas a la furgoneta, por si las necesitara en el camión de esta noche. Ahora vuelvo.
- ok, la comida ya casi está.
- muy bien, Eve despierta tu hermano y dile que vaya poniendo la mesa. Yo me traeré a Sam de vuelta.
