Esta parte de la historia se sitúa 2 años después de los sucesos del fanfic, y 2 años antes de los sucesos del segundo fanfic.

Personajes de este episodio que deben conocer:

Kotone: Hija de Gold y Crystal. Es una chica engreída y muy descuidada en ciertas cosas. Le encanta el billar y los chicos guapos. Muestra un extraordinario talento cuando se trata de atrapar Pokémon. En el fanfic se puede descubrir un secreto en base al por qué de su personalidad. En el último episodio, ella decidió emprender un viaje por las regiones del mundo.


Capítulo especial: ¡Mi visita por Kalos!

Región Kalos/ Pueblo Boceto.

— ¿Eh? ¡¿De verdad?! —Sentada en una enorme piedra se encontraba una joven de un largo cabello azul y ojos dorados. Conversaba a través de su Pokégear mientras comía una onigiri—. Mira... ¡Créeme que me ENCANTARÍA ir a casa para el cumpleaños de mi hermano, mamá... *no, la verdad es que no* Pero ya sabes que no tengo tiempo, estoy en medio de viaje aún. Ehm... ajá... ¡Hey! ¡No la tomes conmigo! ¡No es mi culpa que se te haya ocurrido hacer cosas indebidas con papá sin tomar precauciones! Ehm... ¡Ya, no me grites por eso! Sí... ¡sé que debería darme el tiempo de ir a conocer el niño porque soy su "Onee-chan" y esas cosas! Sí, sí, lo tendré en cuenta... ¡Bye mami! —Corta—. Uf... —Suspira guardando el Pokégear y luego comienza a estirarse con alivio—. Vaya, por fin... Uf... no entiendo por qué se enoja tanto, una vez que conozca todo Kalos volveré a Johto —Apunta hacia el horizonte con su dedo índice—. ¡¿Me oíste bien, región Kalos?! ¡Yo! ¡La gran Kotone, he venido para explorarte! ¡Deberías sentirte la región más afortunada!

Se escuchó el eco de lo último que había dicho. Entonces se preparó para continuar su viaje, cuando entonces...

— ¿Hmm? —Miró hacia un lado y vio a lo lejos a un grupo de jóvenes esperando algo ansiosos por alguna razón—. Oh... ¿eh? —A su lado pasó un chico casi de su misma edad, corriendo muy ansioso, mientras miraba con mucha alegría una cámara que colgaba en su cuello.

—Jeje... —Él miraba su cámara con el rostro ruborizado por la alegría, sin mirar lo que tenía en frente—. ...¡A-Ay! —Sin previo aviso, uno de los otros chicos le hizo un puntapié, cayendo de frente al suelo, pero levantando la cámara para protegerla—. Uf... —Suspiró con alivio al notar que no le había pasado nada a su cámara—. ¡O-Oye...! —Pero entonces le quitaron la cámara de las manos.

— ¿Qué es esto? Te veías muy feliz —Le dijo el chico que le había quitado la cámara, el cual también le había hecho el puntapié. Tenía una apariencia robusta, viéndose bastante grande.

— ¡No la toques! Tengo algo muy importante ahí... —Se levantó pero los otros dos chicos lo sujetaron—. Ay... por favor no hagas nada...

— ¡Hey! —Expresó con sorpresa al estar revisando las imágenes en la cámara—. Mira nada más... ¿Acaso le has tomado fotografías a la famosa actriz Diantha? ¡Imposible que un chico como tú haya podido encontrarla y más encima fotografiarla!

— ¡Pues me costó mucho hacerlo! ¡Dame mi cámara por favor!

—Qué niñita... —Sacó la tarjeta de memoria de la cámara, arrojándole la cámara hacia él, quien pudo atraparla porque ya lo habían soltado.

—Oh... ¡N-Necesito la tarjeta de memoria! Por favor, es muy importante para mí.

— ¿En serio? Si de verdad lo es, ven por ella. Anda.

—E-Es que... —Retrocedió unos pasos con la mirada baja.

—No me sorprende ¡Miedosito! ¡Eres un cobarde! —Comenzó a marcharse con los demás—. Bueno, apuesto que una estación de televisión pagaría excelente por estas fotos, ¿no les parece? ¡Ja!

—Oh... —Miró hacia ellos con tristeza—. ¡N-No! —Con la voz temblorosa gritó y sujetó al chico del brazo con el que sujetaba la tarjeta—. ¡Devuélvemela! ¡Es mía!

— ¡¿Quién te crees...?! —Lo golpeó el estómago, dejándolo derribado en el suelo—. ¡Ja! ¡Te arrepentirás de haber hecho eso! ¡¿Sabes qué?! ¡Ya no quiero tu ridícula tarjeta! —Dejó caer la tarjeta al suelo, luego la pisó con tal fuerza que terminó destruyéndola.

— ¡N-No! —Tomó las partes de su tarjeta destruida, con los ojos llorosos.

— ¡Y ahora tú...! —Lo tomó de la camiseta de forma amenazante, sin embargo, arruinando el momento, fue golpeado por un zapato en la cabeza que llegó de la nada—. ¡¿Ah?! —Miró hacia atrás enfadado.

— ¡Maldito abusivo! ¡Tus acciones son imperdonables! —Era Kotone, quien apuntaba con su palo de billar como si fuera su arma final—. ¡Yo, la gran Kotone, no dejaré que sigas abusando de los débiles!

—Vaya, pero si es sólo una chica... ¡Escúchame! Quiero que sepas que no me meto con mujeres, así que te recomiendo... —Antes de seguir hablando, Kotone le arrojó su otro zapato—. Serás... —Levantó la vena.

— ¡Anda! ¡Venga! ¡No le tengo miedo a una bola de cobardes como ustedes!

— ¡¿Qué?! —Los tres fueron directos por ella.

—Patéticos... —Con su palo de billar golpeó la PokéBall, haciéndola rebotar golpeando a los tres en el proceso, terminando por salir Typhlosion, amenazándolos con sus fuertes llamas—. Ahora, mejor se rinden si no quieren que prepare un asado de imbéciles.

—Maldición... —Se fueron corriendo lejos—. ¡Y estás loca! —Le gritó de lejos.

— ¡Sigue corriendo! —Kotone le devolvió el grito levantando su palo con amenaza—. Vaya... —Se calmó apoyando el palo en su hombro.

—Fiu... —El chico suspiró con alivio.

— ¡Hmph! —Lo miró de manera amenazante.

— ¡Uy...! —Se espantó un poco ante la mirada de Kotone.

— ¡¿Y tú?! ¡¿Acaso siempre dejas que te digan lo que quieran sin hacer nada al respecto?! ¡No hiciste nada, cobarde!

—No me digas eso, eran más grandes que yo, los viste —Se puso a jugar con sus dedos de forma tímida.

— ¡Eso es sólo una tonta excusa! ¡¿Y te haces llamar hombre?! ¡Debes mandar a volar a esos chicos! ¡¿No tienes algún pokémon?!

—Ehm... sí, sí tengo...

— ¡¿Y bien?!

— ¡Hiiii! ¡Lo siento! —Se puso muy nervioso.

— ¡Ahora no te asustes de mí! Ay, por dios... —Le estiró la mano.

— ¿Eh?

— ¿Te vas a quedar sentado todo el día? Ven, ponte de pie y no dejes esperando a esta hermosa chica que tienes en frente.

—Oh, lo siento... —Tomó la mano de Kotone y se puso de pie—. Esto... ¡Mu-Mucha gracias!

—No hay de qué. Deberías sentirte afortunado de que te haya ofrecido mi ayuda. ¡Pero no puedes acostumbrarte a eso! Para la otra debes hacer algo por ti mismo... esto... ¿tú...?

—Calme.

— ¿Eh?

—Mucho gusto, mi nombre es Calme —Hizo una leve inclinación para saludar con cortesía.

—Oh... ¡Oh, sí, sí! Calme... ¿eh? Yo soy Kotone —Le estiró su mano para saludar.

— ¿Uh? ¡Ah! —Tomó la mano de Kotone aceptando el saludo—. ¡Es un gusto, señorita Kotone!

— ¡Hey, hey, hey! ¡Sólo dime Kotone, que me haces sentir vieja! ¿Cuántos años tienes por cierto?

— ¿Yo...? Uhm... 12...

— ¿Sí? —Caminó a su alrededor casi analizándolo, lo que le puso nervioso—. ¿Y los cumpliste...?

—Bueno... acabo de cumplirlos el mes pasado...

— ¡Ja! ¡Ya veo! Así que sí soy mayor que tú. Aún así, quiero que sólo me llames por mi nombre para que no me hagas sentir como una anciana, ¿queda claro?

— ¡Sí! —Asintió con una adorable sonrisa—. Lo recordaré.

—Y bueno, como te salvé, creo que me debes un favor ¿no? pequeño nene.

— ¿Oh? Esto... —Entró en nervios de nuevo.

— ¡Ay, tranquilo! No pido nada del otro mundo. Mira, la cosa es que estoy de viaje... ¡Y detesto dormir en la intemperie! Así que sólo necesito hospedaje por una noche. Lo que por supuesto incluye una ducha caliente y una buena cena antes de dormir.

— ¿Oh...? ¡Jeje! —Rió levemente—. Con gusto puede quedarse en mi casa. No creo que mis padres pongan problema alguno.

— ¡Perfecto! ¡¿Y qué estamos esperando?!

Luego de varios minutos, se podía ver a ambos caminando juntos por el tranquilo pueblo boceto.

— ¡Ya veo! Así que se ha dedicado a viajar por todas las regiones por estos dos años, ¡es increíble! —Aclamaba Calme mientras caminaba junto a Kotone.

— ¡Pero por supuesto! Sólo alguien tan genial como yo podría llevar a cabo tal hazaña —Se autoaclamó Kotone sin rastro de modestia.

—La envidio. Me gustaría conocer tantos lugares diferentes... tantas personas...

—Eres un llorón.

— ¿Eh? Pero...

—Mi lema es: si quieres hacerlo ¡hazlo! ¿No hace la vida más fácil?

—Me gustaría tener ese tipo de voluntad para lograr las cosas. A decir verdad, mi sueño es ser un gran reportero —Tomó la cámara que cuelga de su cuello con una mirada de ternura—. Siempre me ha gustado fotografiar lugares de interés, buscar verdades impactantes, o conocer gente famosa ¡Es un mundo que adoro de verdad! —Esta vez hablaba con gran entusiasmo, como si fuera alguien diferente a ese chico tan tímido.

— ¿Ah? Reporteros o periodistas... ¿No son gente molesta que no deja en paz a los famosos?

—Je... sí, normalmente la gente tiene esa visión, y no están equivocados del todo. Pero yo no quiero ser así. Unas amigas de mis padres trabajan en ese tipo de cosas, y a través de ellas conocí este tipo de mundo. Fue cuando era a penas un niño. Era tan bello... por fin haber encontrado algo que me apasionara tanto...

—Hmm... A propósito... ¿Tú habías tomado fotos...?

—Juju... cerca de aquí se estaba haciendo la grabación de una película, pero no querían gente cerca para interrumpir en todo momento... ¡Y la actriz principal no era otra que Diantha! ¡Con mucho esfuerzo logré conseguir fotos de ahí! Uf... —Suspiró con decepción—. Pero como rompieron mi tarjeta, ya no tengo nada. Lástima.

— ¡Si te hubieras defendido no te lo hubieran roto!

—Es fácil decir eso. Pero de todas formas yo no podría hacer nada. No soy tan fuerte...

—Bla bla bla bla... Con esa actitud sí que no lo eres.

—Jeje... lo recordaré... —Sonrió—. ¡Ah! —Miró hacia el cielo alegremente.

— ¿Qué pasa?

Al mirar al cielo también vio... ¿una persona? Sí, había alguien allí que volaba con un traje extraño, quien notó la presencia de los dos chicos, por lo que entonces descendió para ir junto a ellos, sorprendiendo a Kotone quien no entendía nada.

—Uf... —Aquella persona se quitó el casco que traía. Era una mujer adulta, con un cabello rubio que le llegaba hasta los hombros—. ¡Calme! ¿Estás con una amiga? —Se notó en su tono que era muy alegre y amigable. Un Talonflame descendió para estar junto a ella, se trataba claramente de su Pokémon.

—Sí... —Asintió Calme—. Bueno... la acabo de conocer y... ¡Oh! Kotone, te la presento, ella es mi madre, Yvonne —Por lo que se veía la presentó con mucho orgullo y alegría.

— ¡Hola! —Saludó alegremente.

—Ehm... ¡Ah! ¡Hola! —Saludó Kotone—. Ehm... ese traje...

— ¿Eh? ¡Oh, ésto! Es mi traje especial de vuelo... —Extendió los brazos para mostrar mejor las "alas" del traje.

—Mamá es una entrenadora aérea, ellos tienen trajes especiales para volar junto a sus Pokémon durante las batallas —Le explicó Calme.

—Wow... —Expresó Kotone un poco sorprendida—. Nunca había visto algo así... supongo que debe ser común en Kalos...

—Sí. De hecho la escuela para entrenadores aéreos se encuentra aquí mismo, en pueblo Boceto.

— ¡O sea que puedo aprender a volar! —Se imaginó a sí misma volando con una versión del traje más "cool".

—Bueno, a parte de eso debes aprender las reglas sobre los Pokémon calificados, no calificados, habilidades factibles, movimientos...

—Ay, ya entendí... no, gracias.

—Por cierto, mamá... —Se dirigió a Yvonne nuevamente—. Es primera vez que Kotone visita Kalos, y necesita un lugar donde pasar la noche. Me preguntaba si podría quedarse en nuestra casa.

— ¡Oh! ¡Pero por supuesto! —Contestó Yvonne alegremente—. Si es tu amiga, no hay razón para que no se quede.

— ¡Gracias!

Dicho todo esto, los tres se dirigieron a lo que era el hogar de Calme. Era una casa bastante bella y grande, bastante acogedora a simple vista. Los tres entraron.

— ¡Listo! ¡X! ¡Llegamos! —Yvonne caminó recto para salir del pasillo de entrada, tan enérgica como siempre.

— ¿X? —Preguntó Kotone.

—Es papá, seguro que ya está en casa —Le respondió Calme.

—Oh... es un nombre muy extraño... —Se preparó para avanzar.

— ¡E-Ehm... Kotone! —La sujetó del hombro.

— ¿Eh?

—Oye... —Bajó un poco la voz—. ¿Te importaría no hablarle a mis padres sobre lo de hoy? No quiero que se enteren.

— ¿O sea que ellos no saben como te tratan esos sujetos? ¡Vaya niño has salido!

—Por favor...

—Descuida, de todas formas no soy chismosa... guardaré el secreto si es lo que quieres.

—Muchas gracias... entonces, ¿vamos?

—Sí, sí...

Ambos se dirigieron hacia la sala.

—Oh, papá... ¡hola! —Calme saludó a un hombre que se encontraba en la sala. Era castaño y se veía más o menos de la misma edad que Yvonne.

—Hola... ¿Eh? —Se percató de que Kotone acompañaba a su hijo.

— ¡Hola! Usted debe ser el señor X... ¡Un placer! —Saludó Kotone de forma muy poco cortés.

—Kotone se quedará a dormir esta noche —Le avisó Yvonne a X.

—De vez en cuando me gustaría tomar ese tipo de decisiones también... —Comentó X de forma calmada.

— ¡No las pasaremos bien! ¡No tiene nada de malo!

—Vaya Calme... —Kotone le susurró a Calme—. Tu mamá es muy divertida, y tu padre ¡pero para nada! Supongo que son el uno para el otro...

—Hmm... —X miró a Kotone un poco ofendido.

—Ay... ¿me escuchó...?

—Papá tiene buen oído... —Le explicó Calme con una sonrisa forzada.

—Bueno, no me pueden culpar por eso, ¿verdad?

—Por cierto, Calme, ¿vas a ir mañana? —Le preguntó X, tratando de ignorar a Kotone.

—Ah, sí —Asintió Calme—. Mañana es el día, estoy muy emocionado.

— ¡Debes estarlo! —Yvonne le dio una fuerte palmada en la espalda a su hijo—. Especialmente porque a ti te encanta conocer gente tan famosa. Me alegro mucho por ti, Calme. Pero recuerda, debes mantener una actitud reservada, no vas a querer molestar al profesor.

—Jaja... lo sé... uf... —Suspiró.

— ¿Ah...? —Kotone sólo pudo girar la cabeza sin comprender qué pasaba.

Al día siguiente, Kotone había dormido en una habitación extra de la casa, pero entonces despertó por escuchar un fuerte ruido que venía desde afuera.

—Ah... ¿Qué...? —Despertó completamente despeinada, limpiando la baba de su cara y restregándose los ojos, luego tomó su PokéGear para echarle un vistazo—. Con un demonio... son sólo las 8... ¿por qué tanto ruido...? —Se levantó para abrir las persianas, entonces al mirar abajo vio a dos Rhyhorn corriendo, uno de ellos que montaba Calme, en lo que parecía un pequeño camino hecho para el entrenamiento de esos Rhyhorn, con pequeños obstáculos y todo—. ¿Qué puede estar haciendo ese chico?

Luego de varios minutos, Kotone por fin se vistió y peinó, por lo que bajó las escaleras para ir hacia el patio, en donde corrían ambos Rhyhorn.

—Ah, Kotone —Se encontró con Yvonne, quien veía a Calme correr.

— ¿Qué pasa? ¿Por qué tan temprano?

—Calme siempre entrena desde las 6 de la mañana con su Rhyhorn. Suele competir en carreras de Rhyhorn, por lo que le enseño de vez en cuando.

— ¿Carreras? ¿No es usted una señorita aérea o algo así?

—Sí. Pero mi mamá compite en las carreras, por lo que me enseñó todo lo que sabe.

—Ajá...

— ¿Oh...? —Calme miró hacia un lado—. Oh, Kotone —Detuvo a su Rhyhorn para bajar—. Lo siento, es que estaba practicando.

—Lindo pasatiempo tienes, ¿eh? Para ser un chico tan tímido —Le dijo con mueca burlesca.

—N-No se burle de mí por favor —Se sonrojó—. Me gustan las carreras de Rhyhorn... por eso practico todas las mañana.

—Oh, Calme, ¿No se te hace tarde? —Le mencionó Y.

— ¿Eh? ¡Ah, cierto! —Corrió hacia la casa desesperado—. ¡Necesito cambiarme! No puedo ir con mi traje de carreras...

Unos minutos después. Calme había salido ya cambiado junto a Kotone.

— ¿Irás a Ciudad Ciudad Luminalia? —Le preguntó Kotone—. ¿Por qué?

—Un amigo de mis padres vive ahí. Y me dará un regalo especial —Le dijo con una sonrisa y con las mejillas rojas de felicidad.

—Ah... te ves contento... ¿eh...?

— ¡¿Lo conoces?! ¡Es el profesor Sycamore! ¡¿Sabes quién es?! ¡Uno de los investigadores más importantes del mundo! —Gritó con alegría—. No puedo creer que hablaré con alguien tan famoso... ¡Estoy emocionado! Oh dios, oh dios. Tengo tanto que preguntarle y...

—Ya entendí... ehm... —Trató de calmarlo mientras Calme seguía hablando sin parar—. Vaya... ojalá mostrara tanta pasión para todo lo demás... —Ah, cierto, ¿no te queda algo lejos Luminalia? ¿Irás a pie?

— ¿Oh? Está bien. Chevro me llevará. Creo que puede con ambos —Tomó su PokéBall y de ella sacó a un Gogoat—. Te lo presento, es Chevro. A estado conmigo desde que era un pequeño Skiddo —Le explicó mientras acariciaba amablemente su Pokémon—. Él puede llevarnos —Se subió en Gogoat sujetándose de sus largas astas—. ¿Vienes?

—Eh... supongo... —Se subió también sujetándose de Calme algo desconfiada.

—Sujetate bien, Cevro suele ser algo mañoso y le gusta la velocidad.

— ¿Qué quieres decir con...? —De pronto Gogoat partió corriendo a gran velocidad como si estuviera muy motivado—. ¡Ah! ¡¿Qué le pasa?!

—Está bien. Vamos, Chevro, a Ciudad Luminosa.

— ¡Al menos bájale la velocidad!

Al cabo de unas horas, ambos llegaron a la enorme Ciudad Luminosa.

—Ay... por fin... —Kotone se tumbó en el suelo satisfecha.

—Debiste cansarte mucho Chevro, pero muchas gracias —Calme le dio un Pokélito antes de regresarlo nuevamente a su PokéBall—. Listo. Kotone, ¿vas a a acompañarme a...? ¿Eh? —Antes de seguir hablando, se dio cuenta de que Kotone ya estaba a muchos pasos de él.

— ¡Lo siento! ¡Pero esta ciudad es enorme y hay mucho de lo que me gustaría turistear! ¡Nos vemos! —Se alejó hasta perderse entre la muchedumbre.

—A-Ah… Calme se quedó sin palabras al ver la actitud tan temeraria de Kotone— . Oh, bueno —Suspiró— . De todos modos será mejor que me apresure.

Calme siguió su camino hasta llegar a un gran edificio, en donde ponía "Laboratorio del profesor Sycamore". Él se veía muy emocionado por entrar.

—M-Muy bien… —Tragó saliva— . D-Disculpe… ¿eh? —Iba a tocar la puerta, pero se dio cuenta de que estaba abierta, por lo que se dio el permiso de entrar— . ¿Profesor? Qué raro… —Caminó por el lugar, pero al parecer no había nadie— . Qué extraño… ¿oh? —Notó a alguien arriba de una escalera, buscando un libro en un estante alto.

—¿Eh? —Se trataba de una chica de más o menos su edad, cabello naranjo con dos trenzas, ojos grises, usaba gafas y una bata de laboratorio—. ¡Ah! ¡Eres tú, Calme! —Ella bajó de forma alegre . ¿Cómo has estado?

—Naomi… —Se le acercó— . Esto… ¿Y el profesor…? Creí que aquí estaría…

—Sobre eso, el profesor tuvo algo importante que hacer y me dijo que le disculparas y que yo te reciba para dártelo.

—¿Ah…? N-No puede ser… —Se desilusionó mucho—. Y yo que creí que sería mi oportunidad de conocer por fin al profesor… lástima… ¿El señor Trevor tampoco está?

—¿Papá? No. Fue junto al profesor, ¡pero bueno! Lo importante es para lo que viniste —Le sujetó del brazo y lo arrastró hacia una mesa que tenía tres PokéBall encima—. Jeje… el profesor dijo que como eras el hijo de X e Yvonne, estaría contento de que tú tuvieras uno de ellos.

—Sí, me lo dijo, por eso vine.

—¡Muy bien! Entonces adelante, escoge el que quieras.

—El… que quiera… —Se mantuvo observando las PokéBall y a los tres Pokémon que había dentro.

Mientras tanto, Kotone continuaba turisteando por la ciudad, especialmente en todas las tiendas que había allí.

—Esto está súper —Dijo mientras comía un bocadillo junto a su Furret—. ¿No lo crees, Otaro? Ciudad Trigal pareciera ser una ciudad pequeña al lado de esta, ¿oh? —Se detuvo al lado de una enorme butique, muy lujosa—. ¡Cielo santo! Se ve increíble, no es la primer butique que veo en Kalos pero esta me dejó impactada. ¡Bueno! Una chica tan bella como yo necesita otro tipo de ropa de vez en cuando, ¡Aquí voy! —Abrió las puertas muy motivada, al hacerlo encontró a varias personas dentro, usando ropa muy rara según ella, mirando a Kotone impactados, como si les desagradara la chica, incluso algunos murmuraban—. ¿Qué? ¿Tengo Aipom en la cara? ¡Bah! Ni que me importa, sólo quiero ver la tienda…

—¡Oh, por dios! —Uno de los empleados se le acercó—. S-Señorita… usted no puede entrar aquí.

—¡¿Cómo?! ¿Y eso por qué? —Se enfadó un poco.

—No se lo tome a mal, pero no puede entrar aquí con ese atuendo tan fuera de moda.

—¡¿Qué?! —Se le levantó la vena—. ¡Y seguro la ropa de su tienda es mejor! ¡Yo sólo veo basura! ¡Es usted quién no sabe de moda!

—De todas formas, salga de aquí por favor.

—¡O-Oiga! —Otros dos empleados la sujetaron de ambos brazos—. ¡Suéltenme ahora mismo! ¡Exijo un abogado! De preferencia muy guapo y bien peinado, por cierto… ¡Pero suéltenme! —Fue arrojada fuera de la tienda y le cerraron las puertas—. ¡¿Qué se creen?! —Le dio una buena patada a la puerta—. ¡¿Y quién necesita su tienda tan horrenda?! ¡Para su información, el padre de MI novio es un diseñador de ropa profesional! ¡Y hace mejores cosas que sus trapos sucios que quieren vender con el nombre de ropa!

—Kotone… ¿Tienes novio…? —Escuchó una voz detrás suyo.

—¿Eh? —Volteó—. Ah…C-Calme… Jajajaja… —Ríe forzosamente.

—No sabía que tenías novio.

—¿Eh? A-Ah… eso… sólo hablaba de un chico de Hoenn… no tiene importancia… jeje… —Se rascó la mejilla algo avergonzada.

—¿Y diseña ropa? —Comenzaron a caminar.

—Para nada, es su padre, un coordinador afeminado.

—¡Oh! —Se emocionó—. ¿Has conocido coordinadores Pokémon? Si es de Hoenn podría tratarse de uno de los más famosos, ¿no? ¿Es así, Kotone? ¿Lo es?

— ¡H-Hey…! No me presiones… Eh… —Puso una leve sonrisa diabólica—. ¡Je! ¡No sólo he conocido a uno, sino a dos de los coordinadores más famosos en Hoenn! Pero eso no es nada, sí, ¡Yo conozco en persona a los campeones de la región Kanto y Unova! Claro, también el de Hoenn, pero no he hablado mucho con él —Finalmente se puso a presumir.

—¡¿D-De verdad?! —Se vio el brillo en sus ojos—. A los campeones… y yo que me emocioné tanto de tener una simple grabación de Diantha…

—Yo podría conseguirte una entrevista… —Continuó parloteando.

—Oh, ¡¿D-De verdad?! ¡¿Harías eso por mí?!

—Je… pero no sólo conozco gente como coordinadores o campeones… sí… querido chico, debes saberlo, yo soy… —Levantó en alto una Pokédex que traía—. ¡Hija de Pokédex Holder! ¡Así es! ¡Yo tengo contacto con todos los Pokédex Holder y sus hijos!

—¿Los Pokédex Holder? —Esta vez no mostró tanta emoción, pero claramente sí sabía a lo que se refería Kotone.

De la nada, ambos escucharon el grito de una mujer, lo que les sorprendió a ambos. Al voltear, vieron a un furioso Gogoat corriendo a toda velocidad, embistiendo autos y todo lo que tuviera en frente, lo malo es que arriba de él había un niño, llorando mientras se aferraba para no salir volando al momento de los golpes de Gogoat.

—¡¿Qué sucedió?! —Kotone se acercó a la mujer que había gritado.

—E-Ese Gogoat se volvió loco de pronto… —Le explicó la mujer con lágrimas en sus ojos.

—Imposible —Le dijo Calme en un tono más serio—. Los Gogoat de esta ciudad nunca han causado problemas, algo debió pasarle.

—No lo sé. Mi hijo quería montarlo, pero cuando se subió le dio una baya, la favorita de nuestro Pokémon, pero entonces Gogoat se volvió loco… y… y ahora…

—¿Eh? —Kotone recogió el resto de la baya—. Conozco esta baya… ¡Ah, claro! La recuerdo, Ruby la usó en Swampert en esa batalla en la Torre Quemada, y según lo que me explicó el chico salvaje… ¡Ah! ¡Son estúpidos! —Le gritó a la mujer—. ¡Esta baya cura a los Pokémon! ¡Pero si les desagrada el sabor seco, ellos se confunden! ¡Por eso Gogoat se puso así!

—¿Eh? P-Pero…

—De todas formas, son bayas de Hoenn. Uf, qué problema —Sacó su skate—. Calme, quédate aquí, salvaré al niño —Se lanzó directo con su Skate para perseguir a Gogoat con toda velocidad—. Oh, maldición… me gustaría usar un ataque de fuego de Hitaro… pero no puedo dañar a ese niño… ¿Qué puedo hacer…? —Antes de seguir pensando, inesperadamente Gogoat dio la media vuelta para atacar, llevándola por sorpresa—. ¡M-Maldición! ¡Lo pensé demasiado! —Perdió el equilibrio y cayó, quedando desprotegida para el ataque de Gogoat—. ¡Oh!

—¡Cuidado! —Gritó calme al segundo de arrojar su PokéBall, de la cual salió un diminuto Pokémon, que fue para hacerle frente a Gogoat—. ¡Pronto, Denne! ¡Usa tu moflete estático!

Ambos ataques chocaron, el moflete estático y el asta drenaje de Gogoat.

—Oh… ¡Claro! —Dijo Kotone—. No le hace daño al niño… ese ataque concentra la electricidad en sus mejillas, por lo que sólo daña lo que toque ese punto, pero… ¿Va a aguantar el ataque ese Pokémon?

—La habilidad de mi Denne, es carrillo —Explicó mientras su Pokémon era disparado hacia arriba por el ataque de Gogoat, algo herido, pero enseguida tomó una baya Zidra y recuperó casi por completo su salud— . Je… al comer una baya, recupera salud, por lo que con una baya zidra queda prácticamente listo.

Gogoat trató de seguir corriendo, pero se encontraba paralizado, por lo que su velocidad era casi lamentable.

—¡Comprendo! Kotone aprovechó para remontar en su skate, pasando a un lado de Gogoat y tomando al niño que tenía—. ¡Ya está!

—Ok… ¡Denne! ¡Carantoña!

El pequeño Pokémon atacó fuertemente hacia las patas de Gogoat, haciéndolo caer al suelo para que se tranquilice finalmente.

—¡Buen trabajo! —Calme fue junto a su pequeño Pokémon.

—Aquí tiene… —Kotone le entregó el niño a la mujer, pero no escuchó el agradecimiento que esta le daba, puesto que se quedó unos momentos observando sorprendida a Calme.

—Listo… —Calme le dio un Cura total al Gogoat, por lo que se levantó finalmente—. Espero no te haya dolido mucho…

—¡Sorprendente! —Kotone le dio una fuerte palmada en la espalda.

—¡A-Ay…! ¿K-Kotone…?

—¡¿Por qué no me dijiste que eras así de fuerte?!

—¿Fuerte? —Se sonrojó y trató de ocultar su cara con su gorra—. ¡E-Eh…! ¡P-Para nada! Es sólo… ¡Es que me espanté…! Ehm… quería hacer algo… no fue… uy…

—¡Ya deja esa timidez! Escucha, si le muestras a esos tipos lo fuerte que eres… ¡Seguro dejan de fastidiarte de una vez por todas! ¿No crees?

—N-No creo… seguro sólo tuve suerte. Hmm… a decir verdad sé algo de combate, pues a veces he observado a papá. Él es muy fuerte, si me preguntaran, el entrenador más fuerte de todo Kalos ¡incluso más! P-Pero… Sólo eso ha sido, observar… Te lo aseguro, no soy tan fuerte.

—¡Ten más confianza en ti mismo hombre! Como este pequeño, sólo mira lo fuerte que es con ese diminuto tamaño.

—¿Hablas de Denne? Ah, sí, te lo presento. Él es Denne, mi Dedenne. Ha estado conmigo casi toda la vida, desde que era un niño.

—Así que tu primer Pokémon… ¿eh? —Observó el algo atado al cuello del pequeño Dedenne—. ¿Eso es…? ¿Una cámara oculta? Pero es pequeñísima.

—Jaja… ¿Sabes cómo pude obtener la grabación de Diantha? Denne siempre está ahí. Con su pequeño tamaño puede ocultarse muchísimo mejor que yo. Pero eso no es todo —Sacó su cámara—. Lo que graba Dedenne, se puede ver directamente en mi cámara, con la mejor calidad, ¿no es increíble? La verdad, un amigo de mis padres la hizo para mí, es el mejor inventor de Kalos. Él usa algo parecido con un brazo robotico, que muestra las imágenes un unos anteojos y la parte interior de su mochila, por lo que esto es algo parecido, con la diferencia de que yo lo grabo todo, ¿no es genial? Denne es el mejor compañero que cualquier reportero puede tener.

—Bastante sorprendente, pero eso no quita el hecho de tu potencial con las batallas, ¿eh? Tienes que hacer trabajo con eso.

—Oh… vamos… ¿Eh? Es cierto, ¿eres hija de Pokédex Holder? ¿Eso dijiste?

—¿Eh? ¡Ah, sí! Comenzó a alardear . Debes conocerlos, los famosos Pokédex Holder, ¿no?

—Es que… yo también soy hijo de ellos…

—¿Eh?

Más tarde, de vuelta a la casa de Calme.

—¡Vaya! —Expresó Kotone con mucha sorpresa—. ¡¿Ustedes dos eran Dex Holder?! Estaban reunidos con los padres de Calme en la entrada de la casa, ambos mostrando su Pokédex . Quién lo diría…

—Dime, Kotone, ¿Acaso allá conoces a Green? —Le preguntó Y.

—¿Eh? Ah, sí, el padre de Gin.

—¡Así que también tiene un hijo! ¡Eso es súper! ¡Ya sé! ¡Ese tal Gin debe entrenar a Calme! ¿No crees que sería gracioso, X?

—Sería demasiado raro… —Le contestó X.

—A decir verdad, Green nos ayudó much mí en el pasado, mándale saludos de nuestra parte cuando lo veas, ¿sí?

—Sí, lo haré si me acuerdo… —Contestó Kotone.

—Oh… ¡Ya sé! —Yvonne entró a la casa un momento y llegó con dos objetos, una especie de pulsera y una extraña piedra—. ¿De casualidad, tienes algún amigo que tenga un Absol? Esto le servirá.

—¡H-Hey! —X se sobresaltó un poco—. No puedes darle eso a cualquiera, Gurkinn nos dejó dársela a alguien que lo necesite y merezca…

—Pero… no tiene nada de malo, esta chica conoce a Green, ¿recuerdas?

—Pero eso no cuenta… —Puso su mano en su cara.

—Ignóralo Kotone —Le entregó los dos objetos—. Como te dije, esa piedra debe llevarla un Absol. Ya averiguaras por qué.

—Bueno, conozco a cierto chico salvaje con un Absol, creo que podría dársela a cambio de algún favor —Contestó Kotone guiñando el ojo—. ¡Pero bueno! Ya se va a hacer tarde y necesito urgente continuar con mi viaje.

—¿Segura Kotone? ¿No te quedarás un día más? —Le preguntó Calme algo desilusionado.

—No puedo seguir perdiendo el tiempo, necesito seguir con mi viaje.

—Ah, en ese caso, ten —Le entregó una especie de aparato—. Es el Holomisor, con él podremos comunicarnos, ¿te parece?

—Vaya… ahora sólo me falta el regalo del señor X… —Lo miró con una sonrisa burlesca.

—Olvídalo —Le contestó X.

—Qué poco agradable… ¡Bueno! —Sacó a su Gliscor de la PokéBall para irse volando . ¡Hora de continuar con mi aventura!

—Vaya... —Calme se quedó observando a Kotone mientras se iba alejando por el aire con su Gliscor—. Me pregunto... si algún día yo podré comenzar un viaje por mí mismo...

¡Fin del episodio especial! ¡Nos vemos en el siguiente!

PD: Lamento haber dejado de lado este fic, trataré de subirlo a la par con el principal para la otra.