Con el permiso de Mcgonagall.

—¿Segura que te encuentras bien? —preguntó Harry, aun sin poderse creer el cambio en el humor de Hermione, es decir; era bueno, pero extraño.

—Por quinta vez, en las ultimas dos horas —acotó su amiga, llevando una cuenta perfecta de su insistencia —Me encuentro de maravilla —respondió tranquilamente volviendo a su lectora de "El fabuloso mundo de los cuidadores de Dragones".

—¿Dragones? —dijo Harry extrañado por el libro que portaba la castaña.

—Ya he terminado mis deberes y he repasado las lecciones dos veces, creo que tengo derecho a una lectura de esparcimiento, Harry —dijo mirando impasible al que ya la tenía loca con tanta preguntadera.

Lo que Harry no sabia era que tras esos nuevos andares relajados, había una Hermione que estaba al borde de la desesperación. Ginny le había dicho que se tranquilizara y parara de sufrir, y a Hermione le había sentado muy bien esa ideología, pero de igual manera no podía evitar seguir sintiendo como si le pullaran el ojo con un alfiler cada vez que veía a Ron y Lavender juntos, pero había dejado de evitarlos; la chica volvió a andar con Harry y con él, y también, en la mayoría de las ocasiones, con su novia lavanda y cotillera. Hermione dejo de desaparecerse de la sala común cuando ellos la ocupaban para transferirse saliva y volvió a tratar a Ronald como siempre.

Aunque al principio no fue fácil, dado que Ron cada vez que Hermione abría la boca y se le acercaba pegaba un brinco a la espera de que le lanzara una maldición, Hermione se limitaba a mirarlo extrañada, aguantar sus comentarios fuera de lugar y seguirle hablando como si nada.

—Uno pensaría que después de tener a Lockhart y a Umbridge como profesores de Defensa Contra las Artes Oscuras no podría venir nada peor, pero eso era antes de que Snape tomara el puesto —comentó Harry, batallando con la redacción que tenia que hacer para su amado profesor.

—Al menos Snape nos enseña algo —argumento la Hermione sin levantar la vista de su libro.

—Habla de las Artes Oscuras como si fueran la esposa ideal —desprecio tachando otra palabra, con tanta fuerza, que parecía que la pluma soltaría en cualquier momento un chillido de dolor.

—Es una lastima que el príncipe no pueda resolverlo todo ¿verdad? —Se burlo del modificador de aquel libro que tanto detestaba, sonriéndole burlonamente a Harry, que la miro con ceño.

—¿Alguien menciono al Príncipe? —dijo Ron, haciendo acto de presencia en la sala común, en el lugar frente al fuego donde se encontraban sus amigos.

Harry iba a decir algo, hasta que la novia de su amigo apareció y se corto en seco.

—Hola, chicos —saludó animadamente, enrollando los brazos en el de Ron como si fuera una boa constrictora. — ¿Dónde andabas mi Ro-Ro?

—Hacia la ronda Lavender, recuerda que soy Prefecto —contestó el pelirrojo con algo de fastidio. Algo dentro de Hermione empezó a gritar de alegría al percatarse de aquel tono.

Dicho eso Ron se tiro en el sofá largo de color escarlata detrás de Harry, que estaba sentado en el piso junto a la mesa, y al lado de la butaca que ocupaba Hermione, Lavender no perdió tiempo en acurrucarse junto a él. "Es que lo hace apropósito" pensaba la Prefecta cada vez que Lavender se destacaba en sus demostraciones de afecto hacia a Ron frente a ella. Se mordió la lengua y siguió con el libro, aunque ya no leía nada, mas bien en las páginas habían aparecido un montón de maneras muggles poco ortodoxas de tortura que Hermione fantaseaba probar en Lavender.

—¿Qué hacen? —inquirió Ron.

—Hermione me ayuda con la redacción que mando Snape —respondió Harry viendo el libro que estaba empleando para la tarea.

—¡Jodida redacción, la había olvidado por completo! —exclamó el Weasley poniendo los ojos como platos y dando un golpe a el reposa brazos del sofá.

"Sigue, sigue perdiendo el tiempo revolcándote por todas partes con la otra, bellos que te quedan todos esos puntos que ganas para la casa" gritó una voz reprobatoria y sarcástica en la mente de Hermione.

Ron se levanto de un salto del sofá, sorprendiendo a Lavender con su brusquedad, y miro de reojo a su amiga, como si tanteara el terreno.

—Eh… —Hermione ya más o menos sabía el rumbo que iba tomar aquel balbuceo. Una de las cosas a su favor, por decir algo, era que ya Ronald se estaba cansando de tener que hacer todo por sí mismo, porque Lavender no era una de las mentes más brillantes que dio el mundo, aunque a Trelawny se le fuera la vida proclamando lo contrario. —Her… Hermione.

—Dime, Ron —Le atendió sin inmutarse.

"Vuelve el perro arrepentido, con el rabo entre las patas" canturreada una vocecilla satisfecha en la cabeza de la castaña.

—¿Me… me podrías ayudar… con mi redacción? —indago trastabillando, como si aquella pregunta fueran en contra de todos sus principios, con los puños apretados y aun si mirar fijamente a Hermione.

"Eso es, así pequeño Ron, ¡Suplica!" ronroneaba la vocecilla del subconsciente de Hermione.

—Por favor —agregó el muchacho al cabo de un momento de silencio, haciendo una mueca con sus labios como si tuviera jugo de mimbulus mimbletonia en el paladar.

Hermione levanto la cabeza dignamente y le sonrió.

—Claro, Ron, no hay problema —"¿Darán puntos por hipocresía? De ser así creo que yo sola ya gane la copa de las casas para Gryffindor este año" caviló luego de aquella amable respuesta.

Fue como si a Ron le pasaran el interruptor, de inmediato su cara se ilumino y sonrió de oreja a oreja.

—En ese caso, voy por mis cosas, ya vuelvo —anunció y salió corriendo a los dormitorios de los chicos.

Esa acción hizo que Hermione se frotara la sien izquierda con los dedos, replanteándose una y otra vez que le veía a Ron. Estaba apunto de catapultarse hacia su dilema existencial, hasta que la gomosa vocecita de Lavender la retuvo en la realidad.

—Dime Mione, ¿Cómo van las cosas que McLaggen? —empezó a parlotear la chica de ojos azules, siempre bien interesada en la vida de los demás.

Lavender era recelosa con Hermione, debido a que, si bien no tenia claro que sentía la castaña hacia su novio, se lo imaginaba, dado como se había comportado con él, pero ya que Hermione volvía a tener una actitud "normal" con él chico, que siempre fue su amigo, Brown decidió que era mejor seguirle la corriente y no buscar un altercado con su Ro-Ro.

Harry puso los ojos en blanco al escuchar la mención de McLaggen y bufo antes de continuar escribiendo. La relación de Hermione era un chiste.

—Todo bien, Lavender —habló Hermione sin intenciones de alargar la conversación. Como detestaba que Lavender le dijera Mione, en ella aquel apodo se escuchaba tan cursi y ridículo.

—¿Dónde se encuentra ahora tu galán que no te esta consintiendo? —preguntó Brown pícaramente a Hermione. Para Lavender Brown, no significaba , e interpretaba los gestos aprensivos de Hermione como "Anda, explayémonos a hablar de la radio-novela de la tarde".

—Tiene examen mañana, esta estudiando con unos amigos —respondió, tirando la toalla con las indirectas. Si Lavender quería seguir actuando como que siempre habían sido colegas íntimas, la dejaría que se aventara por ese peñasco.

Las cosas con McLaggen iban como había dicho Hermione, simple y aburridamente bien. Llevaban una semana saliendo y Hermione estaba totalmente segura de que Cormac se fumaba alguna hierba rara, porque era imposible que alguien hablara tanto, y lo peor del caso es que a ella no le interesaban para nada ninguno de los temas que trataba el muchacho. Era un chico fácil de mantener contento, él hablaba de "las cien mejores paradas de Cormac McLaggen" por horas y se sentía totalmente pleno con que Hermione sonriera, asintiera con la cabeza y le dijera "cuéntame más", y ella sin tener ni un chance en la conversación para por lo menos decirle cuando era su cumpleaños. Otra cosa que le encantaba era tenerla abrazada por los hombros (Atrapada) y presumirle a sus amigos que salía con la chica más lista de Hogwarts, aquellos Gryffindors salían con algunas Ravenclaw y podían montar con Cormac interminables debates sobre sus novias expresándose con si estuvieran hablando de yeguas pura sangre y no de humanas, a McLaggen solo le faltaba pedirle a Hermione que abriera la boca y mostrara las amalgamas.

Solo una cosa estaba empezando a fastidiar un poco al muchacho, y era que no había logrado darle un beso a Hermione. La leona tenía una agilidad ninja para girar la cabeza cada vez que se percataba de las intenciones del chico, dejando que terminara clavando los labios en su cachete, con cara de "¡Qué carajo!". Ella francamente no podía esperar al día siguiente de la fiesta de Slughorn para poder terminar con él. Aquel castigo se lo merecía por intentar malvadamente darle celos a Ron. Era una lección que nunca olvidaría.

En el momento que Ron regresaba con ellos, cargando de pergaminos, tinteros y pluma, Ginny, Dean y Seamus venían entrando por el agujero del retrato y se les acercaron a hablarles con sonrisas radiantes plasmadas en sus rostros.

—Tenemos una excelente noticia —anunció Ginny sentándose en el reposa brazo de la butaca de Hermione. La rizada la vio con interés.

Ron dejo sus cosas en la mesa y se sentó en el suelo junto a Harry, ambos dirigieron sus miradas a la pelirroja. Seamus se sentó en el sofá junto a Lavender y Dean se situó de pie detrás de su novia.

—Se nos ocurrió una gran idea —habló el joven Finnigan.

—Bueno, en realidad la idea fue de Ginny —Lo corrigió su amigo moreno.

—Para nada, fue todo cosa de ustedes —Se resto importancia la pelirroja.

—No seas modesta, todo fue idea tuya —Le dijo endulzando su tono.

—¡Ay Dean, no, fue tuya!

Se pasaron la pelota en el uno al otro unos segundos más, en una actitud, que otros que no fueran Harry Potter, hubiera considerado tierna. El-niño-que-vivió, que ahora era un chico totalmente celoso, con esa escena solo podía debatirse mentalmente entre si vomitarle encima a Dean, embrujarlo o romperle las piernas al tradicional y satisfactorio estilo muggle, pero luego aparecía en sus fantasías un Ron gigantesco cayéndole a piñas, agitaba la cabeza y se repudiaba "¿Qué rayos estoy haciendo? Es la hermana de Ron, es la hermana de Ron".

— ¡Hablen de una vez! Que verlos en ese plan me cae como comerme un trozo de Lord Kakadura —Ron jamás sabría cuanto lo amaba Harry en ese momento por su gran e imprudente bocota.

—Tú siempre con la simpatía de un ladrillo, hermano —Le dijo Ginny, ofendida.

—En fin —tomó Seamus la palabra —Dados estos tiempos difíciles hemos decidido no limitarnos en cuanto a las fiestas en nuestra casa, ya saben, para animar un poco a todos, y le hemos ido a pedir permiso a la profesora Mcgonagall para que nos dejara organizar una gran desvelada mañana, que es sábado ¡Y nos lo ha concedido! —exclamó Seamus alargando el brazo para chocar los cinco con Dean. Ese par estaba decidido a irse de Hogwarts siendo una leyenda en organizar desnalgues.

—¿En serio? ¿Mcgonagall? —inquirió Hermione sin poder creerse que la profesora aceptara tal escándalo en la torre de Gryffindor sin una buena justificación, como el quidditch, por ejemplo.

—Mcgonagall también estuvo de acuerdo en que han estado pasado cosas terribles directamente a muchos de los estudiantes y que el colegio no puede hacer más que brindar la mayor seguridad y preparación posible, pero que para mejorar la moral de todos, ella no ve problemas con echar una cana al aire este fin de semana —concluyó la menor de los Weasley pasándole a Hermione el permiso que les había firmado la profesora.

—Pero no somos solo nosotros, La profesora Mcgonagall hablara con los jefes de todas las casas, para que también les den permiso a las suyas —aclaró Dean.

—Snape no dudara en concedérselo a su casa, al hombre solo le falta arroparlos y darles la comida en la boca, él deja que los de Slytherin hagan lo que les venga en gana —mencionó Ron repugnado.

—¿Seguros que es su firma? —dudó Hermione colocando el papel contra la luz, como si fuera falso.

—Tan segura como que me llamo Ginny Weasley, tengo siete hermanos y uno de ellos es retrasado.

—¿Cual? ¿Percy? —habló Ron sin comprender bien a su hermana.

—Corrijo, dos de ellos son retrasados —arregló con facilidad.

Ron se lo pensó un momento y luego le soltó un "¡Oye!" al captar la intensión del comentario.

—¡Daremos la mejor fiesta del colegio! —Se vanaglorio Seamus, tratando de atraer un poco la atención de Lavender, debido a que siempre había gustado de ella, pero la muchacha no le daba ni la hora desde el baile de Navidad hacia dos años.

—Pero aquí dice que debe ser una organizada reunión privada, sin revuelos, ni excesos de ningún tipo que puedan perjudicar el bienestar de los estudiantes —leyó Hermione.

Dean y Seamus se miraron con complicidad, sus gestos decían totalmente "Sí, claro, y los unicornios tienen el cuerno pegado con celo", denotando que esa reunión de tranquila no tendría nada.

—Chicos —Los miro Hermione con impaciencia, a ella no le gustaban para nada los alborotos.

—Hermione —canturreó Ginny en tonito de "¿De qué hemos estado hablando?" esbozando una pequeña sonrisa.

"No seas una aguafiestas, no es seas una aguafiestas" se repetía mentalmente la gryffindor, prefecta, número uno de la clase, Presidenta del P.E.D.D.O, despechada, sangre sucia... y mientras más enumeraba sus características, Hermione más se daba cuenta que ella tenia la palabra aguafiestas tatuada en al frente.

—¡Escúchenme todos! —pidió Seamus la atención de los presentes.

Los gryffindors que ahí se encontraban, voltearon a verlo con interés. Aunque no estaba reunida toda la casa, luego los demás se darían a la tarea de pasar el mensaje.

—Mañana por la noche tendremos la mayor fiesta de todas —Los leones no tardaron en rugir de excitación —Toda la casa esta invitada obviamente y procuraremos que esa una noche inolvidable —prosiguió Seamus —Buena comida, buena bebida, buena música…

—Señoritas lindas —agregó Dean besando la mejilla de Ginny, que sonrió en el acto y los silbidos no se hicieron esperar.

Harry pensó que ese era un buen momento para que uno de los hijos de Aragón irrumpiera en aquella sala y le arrancara la cabeza a Dean, o mejor a él, para que dejara de imaginarse esas cosas.

—Y todos los rincones disponibles para pasarlo bien con ellas —culminó el fanático de la selección Irlandesa tomando de la mano a Parvati Patil, que pasaba por ahí, para darle una vueltita de salsa frente a todos.

Los gryffindors rompieron en aplausos y griterío, Parvati le regalo una sonrisa coqueta a Seamus antes de seguir su camino y los murmullos sobre expectativas y planes no se hicieron esperar.

—¿Alguna objeción? —dificulto Seamus que hubiera alguna, pero, por alguna razón, varias miradas fueron a parar en Hermione.

La chica los vio a todos sintiéndose invadida, se limito a hacer un simple ademan elegante con la muñeca de "Ustedes saben lo que hacen" y siguió con su lectura, aunque, no sin antes ver como los ojos azules de Ron brillaban de felicidad ante su tranquilidad por el asunto, ellos eran prefectos y debían mantener el orden, pero francamente ese era un trabajo que Ron le cedía a Hermione por completo. Ya que ella sí inspiraba respeto. Ginny le dio una palmadita en el hombro a Hermione para que dejara de comerse a Ron con los ojos, no obstante ella se hizo la ofendida de que la pelirroja pensara que ella era capaz de eso. La Weasley rodo los ojos, estaba al tanto de las capacidades de la castaña.

Luego del anunció y del barullo general. Seamus, Dean, Harry y Ron se enzarzaron en los preparativos para el gran evento, mientras Lavender les atendía como a todo profesor le gustaría que atendiera en sus clases, Hermione corregía las redacciones de sus amigos y Ginny jugaba con Arnold, su micropuff, frente al fuego, sin percatarse de las miradas disimuladas que le propinaba Harry cada tanto.

—La mayoría de las cosas las tenemos cubiertas, pero desde lo sucedido con Katie las medidas de seguridad se han reforzado para todo —expuso Thomas colocando una expresión pensativa y preguntándose ¿por qué Harry lo miraba algo raro? ¿Olería mal? ¿Tendría algo entre los dientes?

—Es decir, que un asalto al mueble bar del profesor Flitwick queda descartado —manifestó Seamus con fastidio —Ojala se atragante con todo eso el muy mezquino enano —sentencio con malicia.

—En primer lugar creo que ustedes no deberían andar por ahí agarrando la propiedad de, y te corrijo, un profesor, no un enano mezquino —Seamus se sonrojo un poco apenado por Hermione —y en segundo, me parece que se complican demasiado por conseguir una botella de licor, que es uno de los excesos que menciona la profesora Mcgonagall que no se tengan, pueden pasarla tranquilamente bien sin necesidad de un barril de hidromiel —discutió Hermione ya bastante cansada de la cantidad de tonterías que hablaban sus compañeros.

Pero Hermione Granger era Hermione Granger, y ella sabia muy bien que decirle a un adolecente hormonal que no hiciera algo, era como gritarle que lo hiciera y que se destrozase en el proceso, y lo comprobó al ver que a sus amigos su comentario se les hizo la mar de gracioso, como si les hubiera contado el mejor de los chistes y luego siguieron planeando atentados ignorándola olímpicamente. Ella trato de volver a concentrarse en las redacciones corrigiendo palabras como si esa fuera una excelente terapia para el control de la ira.

—Podemos intentar sacar algo del despacho de Trelawny —propuso el moreno, recordando el tétrico aspecto que tenia la profesora de Adivinación por esos días. Todo un monumento a los botiquines.

—No me fio de la selección de la profesora —rebatió él de frente prominente, procurando esta hablar de profesores, tanto por Hermione, como por Lavender, porque aquella docente era su idola.

—Creo que se me acaba de ocurrir una solución al problemas, muchachos —observó Harry, esbozando una amplia sonrisa traviesa y con los ojos verdes centellando por la genialidad. Ron y Hermione conocían bien esa mirada, ya verían al día siguiente sus consecuencias.

—¡HARRY JAMES POTTER EVANS! ¡¿TE TERMINO DE TALADRAR EL CEREBRO LA CICATRIZ O QUÉ? ¿QUÉ ES ESTO? —gritó Hermione alterada, al entrar a la mañana siguiente en la habitación de los chicos, desplegándose en una fusión Ultra Megazord regañoda entre las profesora Mcgonagall y la Sra. Weasley, eclipsando los niveles grangerianos de alteración.

¿Qué seria un fic de HP sin una buena fiesta? :) para las que se preguntan por la vida de Drakito: No se impacienten, que nos deleitara con su presencia a partir del siguiente capitulo ^^.

Gracias por favoritiarme, mantenerse alerta y un especial agradecimiento a NaSaNo por su comentario, me animaste linda *-^

Fic dedicado a Hotaru Ikeda.