-Las películas esta listas – Mikey las repasa – las mejore de terror –

-¿Porque siempre de terror Mikey? –

-Porque yo no veo que te quejes cuando Micaela te abraza – le guiña un ojo.

-No pos no – contesta sin más ni más.

-¿Quién se iba a imaginar que tendríamos chicas tan geniales como las que ahora tenemos – suspira Donatello – yo que me repetía a mi mismo que jamás tendríamos novias –

-Eso que están locas hermano – Mikey da una sonora carcajada.

-Y mas katy por andar contigo – Raphael molestándolo – debe de tener más de un admirador haya arriba –

Mikey se detiene sorprendido.

-¿Y qué me dices de Micaela? – Donatello defiende a Mikey – con tanto estudiante de su edad que debe andar tras de ella igual –

-Michu anda de aquí para allá siempre – lo mira con sorna - ¿Quién te garantiza que no hay chicos que la llamen y esas cosas? –

-Dejen de discutir por tonterías – Leonardo pone el ultimo tazón de papas en la mesa – deben confiar en las chicas –

-Si como no – lo mira Raphael y levanta una ceja - ¿Qué dices de Alex? –

-¿Qué tengo que decir de qué? –

-Con tanto joven maduro en los juzgados pues… -

-Raphael – le dice en tono de advertencia - ¿estás insinuando que…? –

-Yo no insinuó nada – sonríe – tu solo armas los cabos –

-Haber haber… calma – interfiere Donatello – se supone que esto es una fiesta –

-Reunión –

-¡Leo! – dicen Mikey y Raphael.

-OK – soba sus sienes – lo que sea – prosigue Donatello – tomemos las cosas con calma y disfrutemos del momento – mira de nuevo el reloj – ahora si no tardan las chicas… dejen esos celos mal infundados y divirtámonos –

-¡Yo no soy celoso! – grita Raphael.

-Yo menos – agrega Leonardo.

-Yo mejor voy a encontrarlas por el camino – sale Mikey cabizbajo.

-Y vez lo que provocaste Raphael – lo reprende Leonardo.

-Hay… al rato se en contenta – alza la mano y sale caminando de la sala – voy a mi habitación… ahora vuelvo –

Leonardo y Donatello se miran y levantan los hombros y siguen con los preparativos de la fiesta.

En otra parte en un callejón cerca de una entrada de alcantarilla alguien espera impaciente.

-¿Por qué tardan tanto? – Michu fue la primera en llegar – tanto que me apresure a arreglarme y aun no llegan – tenia puesto un pantalón corto por debajo de la rodilla, unos zapatos de tacón negros y una linda camisa de cuello de tortuga sin mangas morada y una chaqueta para mitigar un poco el frio de la noche.

-¡BUUUU! – se escucho tras de ella.

-¡HAAAAAA! – el grito vino después - ¡Katy! – grita tocandose el pecho – me asustaste –

Tras de ella sale una chica con media coleta en su pelo, unos jeans blancos una camisa amarilla y una chamarra negra.

-¿Cómo supiste que era yo? – pregunta riendo – estaba tras de ti – la mira con esos ojos azules.

-Por obvias razones – entrecierra los ojos – solo a ti se te ocurre asustar de esa manera –

-Mmmm – se pone pensativa – creo que si – pone la mano tras su cabeza – pero no puedes negar que fue divertido –

No dijo mas ya que sintió en sus espalda algo que la toco.

-Arriba las manos – dijo una voz tratando de sonar ronca – no se muevan… denme todo lo que tengan –

-¡HAAAA! – un grito de ambas.

Una carcajada se escucha tras de ellas.

-No puedo creer que haigas caído en algo tan obvio – las mira divertida – y ambas por igual –

Al girarse ven a Micaela con una mano en la cintura, llevaba unos jeans negros y una camisa sin mangas de color roja con una chamarra negra de piel su pelo agarrado y muy bien peinada.

-Que divertida me di – sigue riendo.

-M e va a dar un infarto – dice Michu - primero katy - se toca el corazón – y ahora tu… me van a volver diabética –

-No es para tanto – agrega Micaela – oigan... ¿donde está Alex? –

-Es cierto – mira alrededor – siempre llega temprano – Katy se para de puntitas y mira más – no… no la veo –

Un sonido de una moto veloz se escucha.

-Creo que ya viene – dice Michu con una gota de sudor en la cabeza – pensé que no vendría en moto – suspira – es peligroso -

-Ya vez como es – Katy agacha la mirada derrotada – son mejores los carros de carreras y aun no lo entiende – dice con el puño en alto.

Ploppp

Michu y Micaela después de reponerse.

-Lo decíamos por lo peligroso – Micaela niega con la cabeza – me olvidaba lo loca que eres por la velocidad igual –

Una moto deportiva se para frente a ellas, una chica de jeans azules y cómodos tenis, se desabrocha la ajustada chamarra y deja ver una camisa azul de mangas largas, se quita el casco y deja caer el pelo libremente, sobaja de la moto y camina contoneando su linda figura cuando.

Plashhhh … se resbala y cae de sentonazo.

-Auchhh – dice agudamente – me caí –

-Nombre si no lo dices ni cuenta nos damos – dice Micaela acercándose a ayudarla - ¿Qué te paso?-

-¿No me ensucie? – se giraba tratando de ver si había manchas – hay..no… -

-No te manchaste – katy la sacude un poco - ¿estás bien? –

-Si – se soba – creo que si –

-Es raro verte tan informal – dice Michu mientras toma la moto y la lleva al callejón.

-Ni me recuerdes la oficina – suspira cansada – siempre debo estar formal en ese lugar – da unos brinquitos – extrañaba mis tenis – sonríe.

-Bueno… ya todas reunidas – las mira Micaela -¿podríamos reunirnos con nuestros príncipes ocultos? –

Michu suelta una sonora carcajada.

-¿Qué es lo graciosos? – pregunta katy.

-Recordé a un niño de la biblioteca – sonrió mas – me acorde que dijo que era imposible besar a un sapo y se volviera príncipe –

-Que fea comparación – dice Alex – mi Leo no es un sapo – y voltea la mirada molesta –

-No te enojes fue un comentario –

Abre un ojo y mira a la chica cabizbaja.

-Pero no me molestaría seguirlo besando hasta que se transforme – y ríe contenta.

Después de reír un poco Michu abre la tapa y bajan con cuidado.

-Mis zapatos nuevos – se sacude Micaela - ¿Por qué no me enamore de alguien que viva en una mansión? –

-Porque son presumidos, tercos, torpes y aburridos – Alex camina despacio – créeme lo digo por experiencia –

Katy se acerca sospechosa a ella haciéndola que de un saltito de asombro.

-¿Algo que no nos has contado? –

-Nada importante – contesta con una gota de sudor en el rostro.

Siguen caminando cuando alguien salta frente a ellas dando un grito desgarrador.

-MUAJAJAJAJA -

-HHHAAAAA – gritan las cuatro chicas, pero una de ellas lanza un fuerte puñetazo a aquella sombra que las amenaza.

-AUCHHH – cae Mikey producto del golpe - ¿Por qué me pegas Micaela? – se soba el rostro.

-¡¡Bebe!! – grita katy y corre hacia el caído - ¿estás bien amorcito? – mira a su amiga con reproche – Micaela mala…mala – vuelve la atención a Mikey -¿te duele mucho amor? –

-Solo un poquito – pone cara de puchero.

-El tiene la culpa por asustarnos – desvía la mirada molesta.

Katy suelta a Mikey bruscamente haciendo que caiga de nuevo.

-Pero debiste haberte fijado primero – se para frente a ella molesta.

-Ejemm… katy – Alex la llama.

-No me voy a poner a investigar primero haber quien me ataca –

-¿Katy? – Michu.

-Pero lo lastimaste… lastimaste a mi bebe –

-¡Katy! – grita Alex – acabas de dejar caer a tu amorcito de nuevo – señala a un Mikey confundido –

-¡Válgame dios! – se cerca y lo abraza – perdóname Mikey –

-Tal para cual – dice Micaela negando con la cabeza – son idénticos –

Alex pasa por un lado de ella y pone una mano en su hombro.

-Ya olvídalo Raphael – pone cara de sorpresa – upss… lo siento Micaela me equivoque – y siguió su camino.

-Ja…ja..ja – sonríe irónica y va tras de ella.

-¿y me pregunto quién es quién aquí? – Levanta los hombros - ¡fiesta aquí vamos! – grita contenta.

-Reunión –

-¡Alex! – gritaron todos.

Al poco rato ya habían llegado a la guarida los chicos estaban esperándolas sentados en el sofá de la sala.

¡Llegamos! – grita Mikey, de la mano llevaba a Katy.

-¡Don! – grita Michu – mira que si estas en el laboratorio yo… -

-Acá estoy – se levanta rápido y se reúne con ella – que linda estas – se sonroja.

-Raphael… ¿me das hielos? – Micaela lo llama este se apresura con ella.

-¿Qué te paso? – pregunta al ver que se soba la mano.

-Tu hermano nos asusto y pues yo… - pone cara de puchero.

-Bien hecho pequeña – toma la mano y la soba – bien hecho – sonríe sin dejar de mirarla.

Leonardo se pone de pie y se reúne con Alex que se esta quitando la chaqueta.

-¿Te ayudo? – Termina de quitársela - ¿cansada? – le sonríe.

-Mucho – suspira – pero para ti nunca – se miran sonriendo.

La fiesta estaba por comenzar y junto con eso algunos sucesos… pero jamás dejaran de divertirse…