CAPITULO 2: LA CASA DE CAELESTIS

Cintia se sentía ahora más alarmada, pues a quien le gustaría ser arrastrado por algo con una fuerza tremenda por lo oscuro del bosque

-Bien hecho, pero no tenías que tratarla así-. Dijo una voz algo ronca

-GRAIAMP- Una especie de lagarto gigante de color morado con aspecto aterrador se colocó aún lado de Cintia y aunque si fuera malo el lagarto ya la hubiera atacado.

Cintia se quedó pasmada pues había oído una voz un poco desalentadora, aunque por lo que decía no era tan malo

-Regresa Garchomp.

-Descuida pequeña estás en buenas manos" -dijo una viejecilla de aspecto algo amigable y serio, ya entrada en años y marcada de canas llenas de experiencia- "no creo que prefieras quedarte sola en el bosque, que bueno que traía a este "Garchomp" porque de lo contrario muy poco hubiera podido hacer por ti."

-Se lo agradezco señora. dijo tímidamente y aún sollozando la pequeña rubia.

-No me agradezcas, pero mira cómo tienes los brazos, esas aves alcanzaron a lastimarte, ven vamos a mi cabaña para que pueda curarte. Seguro

-Pero si apenas la conozco.

La mujer entonces advirtió la duda y el miedo que reflejaban sus profundos ojos color miel, pero no se dio por vencida e intentó razonar con ella.

-No puedo dejarte así, ven vamos. Tomándola por un brazo pero procurando no lastimarla la condujo hasta su cabaña, luego de unos minutos la mujer se dio cuenta de que Cintia había dejado de poner resistencia y se dejaba llevar dócilmente.

En el camino Cintia encontró una rara especie de piedra color marrón.

A lo que se preguntó.

-¿Qué es esto?, seguramente será un amuleto o algo así, la guardaré para que me traiga buena suerte.

Finalmente arribaron a su casa.

-Vamos, entra, no seas tímida. Luego de vacilar un poco; Cintia accedió y entró a aquel desconocido lugar.

-Siéntate en uno de los sillones, voy a buscar unas hierbas y en un momento estaré contigo". La pequeña obedeció cautelosamente y se sentó en uno de aquellos amplios sillones, en una curiosidad natural de cualquier niño de su edad, sus ojos empezaron a recorrer la habitación sin perder detalle de nada hasta que se detuvieron en un retrato que se encontraba sobre la pequeña mesita de té que había en el centro, estaba por acercarse para verlo más de cerca cuando la mujer regreso con varias plantas y unas tijeras en sus manos.

-Muy bien, ahora si veamos que tan graves son tus heridas, déjame ver tus brazos. Lentamente la chica obedeció pero al ver que la mujer tomaba las tijeras los escondió detrás de su espalda mientras veía a la anciana con los ojos muy abiertos.

-Tranquilízate, necesito cortar las mangas de tu blusa para poder curarte apropiadamente los brazos. Y sin decir más tomó uno de sus brazos dándose cuenta de que Cintia aún no estaba tan convencida de sus intenciones, sin embargo no hizo falta nada más que una mirada de advertencia para que la pequeña rubia soltara su brazo, luego con cautela comenzó a cortar la sucia y ensangrentada blusa, enseguida comenzó a limpiar el brazo y a poner varias hierbas. Finalmente vendó ambos brazos.

-Ven siéntate a la mesa y acompáñame a comer, no recibo visitas a menudo a menos que sea algún entrenador que viene a hacer un encargo. La pequeña la miró de arriba a abajo sin terminar de entender, la mujer la había rescatado y curado y ahora la invitaba a comer sin siquiera saber su nombre.

-Vamos siéntate, te ves muy delgada y al verte a la cara se nota que tienes hambre. Ante el comentario Cintia enrojeció, recordando que no había podido comer nada desde la tarde del día anterior cuando la señorita Vivian les dio un guisado exquisito.

-Gracias. contesto tímidamente y sin decir más se dirigió a la mesa y se sentó. Minutos después ambas se encontraban comiendo té, galletas y arroz.

-Bueno a estas alturas seguramente te preguntas quién soy- la pregunta había estado rondando la mente de Cintia pero no se había atrevido a hacerla directamente, era un alivió que la mujer le dijera ella misma.

-Me llamo Ela y soy una tutora de movimientos Pokémon, solo les enseño un ataque poderoso llamado "Cometa Draco" a los dragones más poderosos que confían fielmente en su entrenador y te encontré por accidente en la hierba porque estaba entrenando a este "Garchomp" para que le enseñase el movimiento"

"Oh ya entiendo, y por eso me encontraon"

"Así es, después de que te vimos herida y sollozando pensábamos que estabas perdida y decidimos ayudarte aunque Garchomp fue algo brusco contigo; pero ahora dime, ¿Cuál es tu nombre?"

-Me llamo Cintia. Le contestó en una voz apenas audible

-Ya veo, y dime Cintia. ¿Qué hacías tu sola en medio del bosque?"

"Yo… me perdí - por un momento parecía que los ojos de la pequeña se empezaban a humedecer, pero continúo – iba en camino para ver al profesor Serbal, pero oscureció muy pronto y ya no pude leer el mapa."

-Dime Cintia. ¿Qué edad tienes?"

-Hoy cumplo 11 años. dijo con una mirada triste

Aunque esto no pasó inadvertido para la mujer, decidió no comentar nada.

-Y a todo esto, seguramente está muy preocupada tu familia, vamos yo te encamino hacia tu casa que aunque vieja estoy, te puedo ayudar en algo- dijo en un tono de angustia.

-Yo... yo soy huérfana jamás conocí a mis padres; Clair la directora del orfanato me contó que me abandonaron en la puerta trasera del orfanato cuando apenas tenía dos meses de nacida, pero como ya cumplí la mayoría de edad permitida para estar en la institución, tuve que irme y buscar mi propia vida.

-Eso significa que ibas con el profesor Serbal para obtener tu primer Pokemón y por lo tanto apuesto a que quieres convertirte en entrenadora.

Ante las acertadas palabras de Ela, Cintia no pudo contener una sonrisa y la mujer por primera vez vio un brillo en sus ojos que ella conocía muy bien.

Luego de unos minutos de silencio, Ela decidió finalmente hablar.

-Sabes, me encanta entrenar Pokemón, sin embargo los días aquí en Pueblo Caelestispueden ser muy largos y solitarios, nadie vive conmigo y yo sola cuido de los dragones que vienen; por eso es que quiero proponerte algo.

-Cintia la miró sin saber lo que le propondría pero sabiendo a donde quería llegar con sus palabras.

–Dime ¿te gustaría quedarte a vivir conmigo un tiempo? – sin esperar una respuesta prosiguió a pesar de ver la cara de sorpresa de Cintia.

–Podrías aprender mucho sobre Pokémon, especialmente de los de tipo dragón.

Cintia no sabía qué decisión tomar pues ella quería con ansias tener su primer Pokémon y convertirse en la mejor entrenadora que jamás ha existido, pero por otro lado jamás había vivido con alguien que realmente se hiciera cargo de ella y de nadie más, no estaba alimentada bien y estaba cansada de tan brutal ataque, ya era muy noche y ella tenía que descansar. Así que aceptó la oferta.

-Está bien, me quedaré- dijo la pequeña rubia

-Me alegro, sin embargo tengo que advertirte que siendo este un lugar tan apartado hay que ir muy lejos para conseguir lo más básico, yo ya estoy muy vieja y a cambio de comida y hospedaje deberás de ayudarme mucho en las tareas que se presentan.

-De acuerdo.

-Espera aún no termino, además de eso, te entrenaré para que seas muy fuerte, aprenderás desde las bases y comprenderás a los Pokemón más allá de las batallas, necesitaras hacer esto para convertirte en una verdadera maestra. Contestó en tono serio la anciana

Una verdadera maestra. Eso es todo lo que siempre había querido, era su sueño.

-Trabajaré y entrenaré con todas mis fuerzas para ser la mejor maestra Pokemón. Dijo mientras repentinamente se levantaba de la mesa y alzaba ambos brazos en señal de victoria, una que duró muy poco tiempo porque al hacerlo un gesto de dolor se dibujó en su rostro

-Con calma, tus brazos aún necesitan descansar, dijo a pesar de no poder evitar una ligera sonrisa ante el entusiasmo que despedía su nueva pupila. Parecía que todo rastro de timidez había desaparecido en unos segundos.

-Bueno, es suficiente por hoy, ahora es tiempo de ir a dormir, vamos te enseñaré tu cuarto" Subieron las escaleras y caminaron por un pasillo lo suficientemente ancho para dos personas, estaba adornado con algunas plantas y adornos colgantes, finalmente se detuvieron en una puerta.

-Aquí es, vamos, abre la puerta.

Cintia obedeció y en segundos mostró su interior, allí había una pequeña cama, un ropero a la derecha y un gran espejo a su izquierda finalmente en la pared contraria había un reloj redondo.

"Puede que no sea muy grande, pero espero que te sientas cómoda" le dijo sonriendo cálidamente

¿Cómoda?, esto es más de lo que podría pedir, un cuarto para mi sola, mi espacio. -Muchas gracias, dijo sonriendo ampliamente.

"No hay de qué, pero ahora debes dormir, nos vemos en la mañana a primera hora"

Cintia simplemente asintió y una vez que escuchó que la puerta se cerraba tras de ella se arrojó sobre la cama y se recostó permitiéndose por una vez en mucho tiempo disfrutar de una cama suave. Ni siquiera ella advirtió en qué momento se quedó profundamente dormida

A la mañana siguiente la pequeña rubia se levantó muy temprano como ya era costumbre al ser criada en un orfanato.

"Ven ten enseñaré como es una verdadera batalla Pokémon, si es necesario te dejaré a cargo uno para que me ayudes a que los dos aprendan Cometa Draco"

De repente Ela sacó una Pokébola de la que salió aquel "Garchomp" que había arrastrado Cintia.

Luego Ela sacó una Pokébola algo rara con líneas negras y amarillas y llamó a "Salamence" (un Pokémon con un aspecto de lagarto alado de color azul y branquias). Da inicio la batalla.

-Ve Garchomp usa "Carga Dragón", "Garchomp" salió disparado hacia aquel "Salamence", pero este "Salamence" era demasiado listo y en respuesta "Salamence" agitó el piso con sus afiladas y certerasgarras, creando una especie de colisión y protegiéndose con unas rocas enormes que habían salido de la tierra, provocando que "Garchomp" se golpeara contra ellas y cancelando así su ataque.

-Ese ataque que ves es llamado Roca Afilada, dijo la anciana.

Cintia no sabía que decir estaba atónita ante aquella escena.

Esta vez "Salamence" atacó primero, su brazo de alguna manera se le iluminó y atacaba con furia a "Garchomp". -Ese ataque que viene se llama "Garra Dragón".

-Entendido, dijo la rubia

-"Garchomp" usa "Puya Nociva". Garchomp logró evadir aquella "Garra Dragón" y encestar un golpe a "Salamence", este cayó, haciendo una inmensa nube de polvo en todo el campo, lo que hizo imposible ver el campo.

Cintia tosió repentinamente pero de alguna manera podía sentir en qué lugar estaban esos dos dragones.

-Ahora Garchomp usa "Cometa Draco". "Garchomp" se elevó de un salto y repentinamente se quedó inmóvil, no sabía qué hacer, puesto que aún no había podido aprender ese ataque.

Esto le dio una oportunidad a "Salamence" para contraatacar con un poderoso "Enfado" y acabar con el otro Pokémon, dando así por concluida la batalla.

-No entiendo, porque aún este "Garchomp" no puede aprender "Cometa Draco"

Cintia se sentía contenta por haber presenciado esa batalla, ahora tenía más ganas de convertirse en entrenadora Pokémon.

Pasaron días y Ela mandaba a Cintia a traer agua al río más cercano, ella tenía que traer cubetas a diario cargándolas en la espalda.

Así los días pasaron para la pequeña Cintia, y a pesar de los trabajos que tenía que hacer, se daba cuenta de que la anciana la quería y se esforzaba por que aprendiera a convertirse en una verdadera entrenadora. Todos los días veía con asombro los entrenamientos entre los Pokémon y a pesar de que "Garchomp" no lograba aprender el ataque y era débil comparado con los demás a ella le parecía el mejor Pokémon de todos. Ela le decía que si algún día Cintia llegara a ser una gran entrenadora Pokémon nunca debería perder la humildad pero conservando siempre su espíritu y valor.

-Nada es imposible. Esa fue la frase que Cintia tenía en mente puesto que aún extrañaba a sus amigas del Golden Gate pero sabía que tenía que hacer su propia historia.

Ya estaba entrando la noche cuando se escucharon unos fuertes golpes en la puerta que parecían bombas para una noche tranquila y un pueblo tan silencioso, Cintia se dirigió a la puerta pero dudo en abrir por que Ela había salido a buscar "Bayas Anjiro" que sirven para debilitar ataques de tipo dragón y le había advertido que no abriera la puerta a nadie pues si fuera un vecino no sería problema pero se sabe que por Sinnoh transita gente mala, sin embargo los golpes se hacían cada vez más fuertes a la vez que su curiosidad y fastidio aumentaban, se llenó de valor y finalmente preguntó:

"¿Quién es?"

Nadie contesto por lo que la pequeña abrió cautelosamente la puerta y lo que sus ojos color miel vieron fue indescriptible que para ser cierto nunca había visto algo igual...

CONTIUNARÁ...