La Misión
Disclaimer: No soy inglesa, ni multimillonaria y mucho menos rubia ¡Adivinaron! No soy J. K. Rowling y el universo de HP no me pertenece, a menos que la Warner me ceda los derechos (soñar es gratis). Lo único que poseo es una loca imaginación, una buena ortografía, una decente redacción y un poco de tiempo.
Advertencia: Sigo el canon hasta el quinto libro. Sin embargo, Voldy está criando gusanos en un horrible lugar.
Summary: Sirius Black aparece luego de diez años, con una misión a cuestas. Draco Malfoy y Hermione Granger son los llamados a resolver el rompecabezas.
Simbología:
-Dialogos-
-"pensamientos"-
Narración
(N/A:…) Nota de la autora
Capítulo I.
La unión hace la fuerza.
Draco Malfoy por lo general era un hombre muy tranquilo. Frío, calculador y muy astuto. Todo un Slytherin. El sombrero seleccionador sin duda alguna había hecho un buen trabajo. Sin embargo, había algo que lo atormentaba desde algún tiempo. Y ese tormento tenía nombre y apellido: Hermione Granger. No estaba enamorado de ella (o eso quería creer), pero había algo de aquella leona que le gustaba. Quizás esa terquedad (o perseverancia) Gryffindor, o también esa capacidad para quedarse siempre con la última palabra. Quizás puede ser ese aire de dignidad que emana de su persona al pasar, o puede ser el hecho de que ella lo ignore cada vez que puede. El hecho de que ella sea indiferente para con él, lo traía patas para arriba. A ninguna mujer le era indiferente, eso estaba seguro. Incluso, dudaba de las tendencias sexuales de la castaña. Lo peor de todo, era que lo hacía dudar de su compromiso, el que su madre había gestado con tanto ahínco, para que la familia Malfoy volviese a brillar en la sociedad mágica.
Se supone que hace siete años la guerra contra Voldemort había acabado y que el ojigris, a último momento, se había cambiado de bando. Todas esas enseñanzas sobre la pureza de sangre y su supremacía en la Inglaterra mágica se habían ido por el caño. En verdad nunca había creído en ellas, sin embargo y aún así, maltrató a Granger y la trató de sangre sucia. Y no la odiaba por ello. Lo que detestaba, es que fuese superior que el en todo. Casi todo. En el arte de la seducción, el era mil veces mejor.
oOo
Era un día normal en la jefatura del departamento de misterios. El escritorio del joven Malfoy estaba plagado de documentos que debían ser firmados. La mayoría enviados por su subalterna más próxima: Hermione Granger.
En medio de su hastío, su secretaria lo había interrumpido, dejándole el enésimo primer recado, que Astoria, su querida prometida, le dejaba, para que ese día, quedasen para almorzar. Nada del otro mundo. Era casi una rutina. Astoria lo pasaba a buscar a la oficina, abandonaban juntos el Ministerio e iban a un restaurante que la dama elegía de forma previa. Lo que significaba que siempre iban a los lugares más caros y topísimos del Londres mágico (y que él tenía que pagar). Por lo general ella hablaba toda la velada y el en algún momento se desenchufaba, viéndola solamente mover la boca y hacer gestos exagerados. Comían en silencio, el se tomaba un café, ella un té, el pagaba la cuenta, se despedía de su prometida y enfilaba el rumbo hacía su lugar trabajo. Estar solo, le daba la libertad de pensar, de cierto modo, en esos momentos, tomaba las mejores decisiones.
oOo
Y tal como había predicho. Astoria había llegado a su oficina, se habían largado, habían comido y el había regresado. Nada distinto. Quizás la única novedad estaba en que la mujer estaba algo afónica, y que había hablado menos, por su dolor de garganta. A lo mejor por eso estaba más relajado. Hasta que un patronus hizo su aparición. Era la brillante nutria de Granger. Debía ser algo urgente.
oOo
Hermione estaba preocupada. Sólo un extraño suceso pudo haber devuelto a Sirius Black al mundo de los vivos. Un misterio que ella de buena gana iba a resolver, si al hurón albino se le ocurría asignarla. Y cuando llegó a pensar que la única vía de escape era el huronicidio, sintió los quejidos del hombre que a unos metros de ella se encontraba. La muchacha se acercó, y acto seguido se agachó junto a él, en el helado suelo del salón del velo. Tocó su frente y concluyó que no tenía fiebre, pero su rostro demostraba gran dolor. Siguió palpando su cara hasta que su muñeca fue sujetada fuertemente. Sirius Black había despertado y sus orbes mercurio perforaban la mirada miel de la inefable.
-Si morí, esto debe ser el cielo- pronunció Black –he aquí un hermoso ángel que ha venido a cuidarme- finalizó, mientras besaba el dorso de la mano, que pertenecía a la castaña, quien se ruborizó por el contacto.
Se oyó un portazo cercano y se sintieron unos raudos pasos. La reacción de Hermione rayó entre el susto y la sorpresa.
-Malfoy- balbuceó la mujer.
El blondo no le hizo caso y se acercó al moreno.
-En primer lugar esto no es el cielo y en segundo lugar, Granger no es un ángel- espetó.
-¿Granger dices?- cuestionó el mayor y observó a la muchacha -¿Mione eres tú?- volvió a preguntar.
-La que viste y calza- contestó con una sonrisa. Antes de abalanzarse sobre él, y abrazarlo emocionada.
Un molesto carraspeo arruinó el momento feliz. Sirius y Hermione giraron sus rostros hacia la figura del joven Malfoy.
-Granger, ¿Conoces a éste hombre?- repitió la pregunta que una vez hiciera Theo. Pero esta vez, el padrino de Harry respondió por ella.
-Claro que nos conocemos- replicó –es la mejor amiga de mi ahijado- agregó.
-¿Ahijado?- contra preguntó el blondo.
-¿No lo sabías Draco?- por fin Nott había decidido intervenir –el hombre que está frente tuyo es Sirius Black, mejor amigo de James Potter y padrino de Harry Potter. Se suponía que la loca de Bellatix lo había asesinado, pero aquí está. Vivito y coleando- claudicó tan tranquilo como si hablara del clima.
Draco había quedado de una pieza. Si ese era Sirius Black, no debería tener la apariencia de un hombre de treinta y cinco años. Por lo menos debería aparentar diez años más. No se le había escapado el piropo que el hombre había hecho a Granger y que ésta había enrojecido como si tuviera quince, además, había que sumarle ese cariñoso abrazo que se habían dado.
-"¿Cuánto se conocerían?"- se preguntó el rubio.
Ajenos a las elucubraciones de Malfoy, la castaña y el moreno habían comenzado una conversación amena.
-¿En que año se supone que estoy?- comenzó Black de forma despreocupada.
-Estamos en el año 2005- indicó la muchacha –Harry y Ron tienen 25 años, Ginny 24 y yo 26- agregó resuelta.
-Si Harry está vivo…- meditó el mayor -¿Entonces Voldy-poh la palmeó?- ante ese sobrenombre, Theo soltó una carcajada.
-Hace siete años ya de eso Sirius- pronunció la ojimiel con una mirada divertida –todos hemos crecido ya…-
-Bastante por lo que veo- interrumpió el moreno y recorrió a la castaña con la mirada. En algún momento, Theo sintió que hacía mal tercio y que Draco aún estaba en Babia, por lo tanto no se percató del atrevimiento de aquel hombre.
-"Es un adulador"- pensó Nott –"pero quizás a Hermione le haría bien un contacto con Black. Parece que derrocha energía por todas partes"- el muchacho suspiró ante este pensamiento. Si Draco no reacciona a tiempo, quizás y sólo quizás, si Black se lo propone, es capaz de conquistar a Hermione.
-Draco- llamó Theo. No recibió respuesta –Draco- volvió a llamar, a la vez que le daba un fuerte codazo. Por fin Malfoy había reaccionado. Su compañero le hizo una seña al blondo, para que observara como la inefable y el moreno, conversaban.
-Si me hubiesen dicho hace diez años que te ibas a volver tan bella, me hubiese reído- comentó el ojigris mayor.
Hermione se ruborizó por vigésima vez.
-Sirius… ¿Tu crees que soy bonita?- preguntó quedamente la muchacha.
-Claro Mione- respondió de forma enérgica –habría que ser tonto para no fijarse- agregó animado.
Draco Malfoy estaba más que molesto. Lo que decía Black no era nada del otro mundo. El sabe que Granger es una mujer muy hermosa y además muy inteligente. Eso le daba aún más puntos, desde su modo de ver. Pero el hecho de que no se lo dijera a la cara, no significa que no lo hubiese pensado.
-"Yo la descubrí primero"- pensó colérico.
Ante esto, sintió un escalofrío. No podía ser. No, no y no. El no podía estar celoso. No debía.
"-Pasar mucho tiempo con la rata de biblioteca me está haciendo mal a la cabeza"- meditó.
oOo
Hermione no entendía esa actitud tan extraña del hurón botador. Pareciera como si le molestara la presencia de Sirius. ¿Pero por qué? Si al igual que el, es sangre pura y por ende deberían por lo menos tener un poco de afinidad. A lo mejor, a Malfoy no le gusta simplemente por ser el padrino de Harry. Sí, eso debe ser.
-Er… - Theo decidió llamar la atención. Blondo y castaña se giraron para verlo –chicos- comenzó –yo creo que hay que llamar al ministro, quien sabe, a lo mejor la presencia del señor Black traería algunos problemas en el mundo mágico y por tanto deberían comenzar a moverse ¿no?- concluyó.
-Claro- fue la respuesta escueta de Hermione –Malfoy- dijo ella –mandale un patronus al ministro – ordenó.
-Para tu información Granger- dijo algo ofendido –el jefe soy yo, por si no lo sabías- agregó –no necesito que me des órdenes- tomó su varita y pronunció:
-Expecto Patronum- un enorme dragón plateado hizo acto de presencia en el lugar. Y tan rápido como apareció, abandonó el lugar, para dirigirse a su destino.
oOo
Kingsley Shacklebolt era el actual ministro de magia. Antiguo auror, miembro de la Orden del Fénix y uno de los más importantes actores en la guerra contra Voldemort.
El hombre estaba sentado plácidamente en su oficina, mientras contemplaba la hermosa luz que adornaba el lugar. Al ministro siempre le ha gustado la paz y la tranquilidad, las cuales fueron interrumpidas por un hermoso dragón plateado.
-"¿Malfoy?"- se preguntó –"¿Qué le habrá pasado a éste muchacho?"- volvió a cuestionarse. Al tiempo que abandonaba su oficina y entraba a otra, pero algo más pequeña.
-Weasley- llamó el mayor –me ha llegado un patronus urgente desde el departamento de misterios- avisó –si llegase a demorarme, dile a mis estimados colegas que el comienzo de la reunión se atrasará por un problema sorpresivo- ordenó -¿puedo confiar en ti, Percy?- pidió.
-Claro señor- aseguró el pelirrojo.
-Pues nos vemos entonces- finalizó el Kingsley.
oOo
-Pues sígueme contando Mione- pidió el moreno -¿En que están ustedes ahora?- inquirió curioso.
-Bueno…- comenzó a pensar –Harry es auror y es el mano derecha de Alastor…-
-¡Eso yo ya lo sabía!- interrumpió Black –Harry auror, siguió los pasos de su padre y padrino- agregó -¡Qué alegría!- exclamó.
-Jajaja- rió la muchacha al tiempo que sus rizos se mecían junto al movimiento de su cabeza. Dos ojigrises se impresionaron ante tal visión. Y un castaño percibió el peligro.
"-Esto huele a rivalidad"- elucubró.
De un momento a otro, se sintieron unos golpeteos en la puerta de entrada y salida del salón del velo. Theodore fue a ver de quien se trataba y no era nada más y nada menos que el Ministro de Magia.
-Señor Ministro- pronunció respetuoso.
-Nott- saludó el otro, y recorrió el salón con la mirada. Por un momento se encontró con los orbes grises de Malfoy y luego observó a Hermione, y tras ella un cuerpo de hombre tirado en el suelo.
-Malfoy- pronunció -¿Qué significa esto?- cuestionó el señor.
-Bueno Señor Ministro- comenzó el joven –en una de las rondas, uno de nuestros oficiales encontró a este hombre en el salón- explicó.
-¿Saben la identidad de el caballero?- preguntó el mayor.
-Ibamos a averiguarlo- contestó el blondo –pero parece ser que Granger ya lo conocía- soltó algo molesto.
-Ya veo- dijo Shacklebolt –Hermione- llamó. Ante tal llamado, la muchacha se levantó, dejando al descubierto la identidad del hombre.
-¡Vaya Kingsley!- exclamó el moreno –el Ministerio te hace ver anciano- se burló Black –estás en decadencia viejo amigo- finalizó.
-¿Sirius?- el Ministro no lo podía creer. El había caído hace diez años por el velo para no volver.
-Quita esa cara Kingsley- pidió Sirius –ni que fuera Myrtle la llorona- ironizó.
-Mucha gente estará feliz de verte ¿sabes eso?- inquirió el mayor.
-Me acabo de dar cuenta de ello- dijo el moreno, al tiempo que señalaba a una emocionada Hermione.
-Hermione querida- llamó -¿Por qué no pides una habitación para el Señor Black en San Mungo?- sugirió –creo que es importante que le hagan un chequeo de maldiciones y de paso revisen su salud- comentó –Ya sabes el procedimiento, ¿cierto?- finalizó.
-Si Kingsley- acotó –Todo esto será un secreto- agregó mientras que guiñaba un ojo a los presentes y salió a cumplir el encargo.
Pero de pronto se detuvo.
-¿Qué sucede Granger?- el blondo le pidió una explicación.
La muchacha se giró, para mirar a los 4 hombres.
-¿Avisaremos a Harry y a Remus?- cuestionó.
-Claro querida- respondió Shacklebolt –pero cuando en San Mungo nos aseguren que éste merodeador está bien- condicionó.
-Como tú digas- exclamó la castaña. Y abandonó el lugar que en el pasado había traido pena y amargura. Pero ahora traía una gran felicidad.
oOo
Después de realizados los chequeos en San Mungo, se decidió que era lo mejor dejar a Sirius en observación durante unos dos días, para asegurarse de que su estado de salud fuese el óptimo.
En el intertanto, Kingsley Shacklebolt, el Ministro de Magia, se devanaba los sesos, tratando de descubrir como diantres, el merodeador más gamberro de todos, había logrado librarse de las garras misteriosas del Velo.
Y como si de un rayo se tratara, la idea nació al momento en que dos personajes, una Gryffindor y un Slytherin, hacían acto de presencia en su oficina.
-Hermione, Malfoy- saludó a ambos –¿Quieren un café?- ofreció solícito, mientras mostraba una pequeña tetera de porcelana.
-No gracias- respondieron al unísono.
-A si que estamos sincronizados hoy ¿eh?- bromeó el Ministro –ojalá fueran así siempre- finalizó con una mirada divertida.
El silencio luego de aquella afirmación fue algo densa. El mayor, viendo su obra, decidió arreglar el entuerto.
-Bueno muchachos- comenzó –yo todos estos días he pensado mucho en el asunto que vosotros ya sabéis- hizo una pausa –y cuando los ví cruzar a ambos esa puerta- y señaló la puerta de su propia oficina –se me ocurrió una idea-
-"Una idea"- pensaron ambos con terror.
-"Mientras no se le haya pegado la locura del profesor Dumbledore, todo bien"- meditó la castaña.
-Er…- dijo el Ministro, al ver que ambos se habían quedado mudos- mi idea es que ustedes dos, de forma conjunta, investiguen el porque de todo esto- finalizó con una sonrisa.
-Investigar… ¿Nosotros dos?- cuestionó la mujer.
-Está más claro que el agua Hermione- acotó Kingsley –ustedes fueron los premios anuales de su generación y supongo que un poco de dificultad no será problema para ustedes. ¿O me equivoco?- la mirada del Ministro se volvió dura.
-No se equivoca Señor- respondió Hermione algo avergonzada.
-¿Cómo puede estar tan seguro que Granger y yo trabajaremos bien?- trató de refutar el blondo.
-Porque son ustedes- contra argumentó el mayor –además, la unión hace la fuerza- concluyó muy contento.
Cuando miel y gris se cruzaron, supieron que ya nada sería como antes.
Continuará…
¡Hola! Aquí se aclaran más las cosas. A Malfoy le gusta nuestra sabelotodo favorita, pero no lo quiere reconocer. Sirius ha quedado impresionado con la castaña, mientras ellas camina por la vida sin darse cuenta de nada. Lo peor es que desde ahora, Sirius, Hermione y Draco pasarán más tiempo juntos, investigando como fue que el primero logró viajar 10 años en el tiempo.
Agradecimientos a:Ren-No-Hi, maria granger y Lilianaam.
Ren-No-Hi:Después de tu review, estuve pensando en eso y creo que dejaré un poco que fluya la historia primero, para poder decidir. Que bueno que te haya gustado y espero que si gas leyendo =) Cuídate =)
maria granger:Muchas gracias y haré el intento. Si mis musas no me abandonan claro =) Abrazos.
Lilianaam: Todos queríamos a Sirius de algún modo. Yo lloré con su muerte, pero bueno, ¿Qué le vamos a hacer? Pero para eso existen los fics, para imaginar algo que el canon no pasó, pero que sería probable que pasara. Saludos!
Cualquier crítica será aceptada, siempre y cuando sea constructiva.
Saludos.-
PD: Si te gusta la historia sólo manda un review. Lo agradeceré con todo mi corazón.
Muchas Gracias.-
