Ya era el medio día, ya habiendo dejando su gratinado en casa, con el tiempo medido en una hora, más que suficiente para pasar por su hija y llegar relajados a comer su almuerzo caliente. En esos momento Dipper caminaba con calma apenas entrando al parque de cerezos en el que estuvo hace menos de cuatro horas, manteniendo una llamada por celular.
- Si, si… Vamos Gideon, relájate, ya entregue el manuscrito a Mabel, no tienes de que preocuparte, pronto te llegara para los arreglos…
- Eso espero Pines- Del otro lado del aparato escucho la voz semi aguda de su editor, buen amigo y excompañero de universidad Gideon Gleeful – Siempre Mabel termina quedándose el manuscrito original…
- Sabes que le encanta leer ambas versiones.
- Si… en fin, ¿Cómo estás? Escuche que Rin empezaba hoy la escuela.
- Está todo genial, estoy yendo por ella ahora mismo, me llamaste cuando salía.
- Ok, bueno, me tengo que ir, hablamos luego Dipper.
- Si, adiós Gideon.
Colgó la llamada cuando estuvo frente a las rejas del lugar, donde ya se encontraban algunas madres y una que otra adolescente o joven adulta recogiendo a los niños. Los rumores por parte de las mayores no se hicieron esperar, mientras las más jóvenes solo se ponían a hablar de lo guapo que era hasta que escuchaban lo rumores.
- Lo mismo de siempre…- Soltó un suspiro antes de entrar al lugar caminando en dirección al salón de su hija, observando a las escasas familias que se sacaban fotos con los niños de primer ingreso- Que suerte tienen algunos.
Siguió su camino con calma hasta llegar al que se supone era el salón de su hija, abrió la puerta con calma, y entro con tranquilidad, buscó con la mirada hasta que dio con su hija dibujando con sus colores en una hoja de papel. Su hija era claramente una niña talentosa, podía ver en su dibujo a ella misma con él… no pudo sentirse más feliz con eso.
- ¡Rin!- La llamo colocándose en cuclillas, ella lo reconoció y guardo sus cosas en su mochila rápidamente, tomó la hoja donde antes dibujaba y corrió hacia su padre con la mochila en su espalda y el dibujo en mano.
- ¡Hola!- Saludo con efusividad la pequeña saltando a los brazos de él.
- ¡Hola!- Regresó el saludo con igual entusiasmo. Levantándose con ella en brazos- ¿Cómo te fue hoy, te portaste bien?
- ¡Si! Hoy fue muy divertido… Mira, te hice esto- Le paso la hoja, donde el claramente pudo verse a sí mismo tomando la mano de su hija los dos en el parque de cerezos- ¿Te gusta?
- Me encanta- Le besó la frente cuando dijo eso- ¿Qué más hiciste?
- Hoy aprendí una nueva canción, jugué con colores y…- Puso su dedo en su barbilla- ¡Ah! También hay una nueva maestra.
- ¿Una nueva?
- ¡Si! Y es muy bonita.
- ¿Enserio? Me gustaría conocerla si te agrado tanto.
- Basta con que te voltees entonces- Escucho una voz detrás de él, una voz que se le hizo conocida, se giró lentamente encontrándose con…
- ¿Pacifica?
- ¿Mason?- Era efectivamente la rubia que conocía en el parque esa misma mañana- Hola de nuevo… no pensé que nos veríamos tan pronto.
- Yo tampoco, es un gusto verte de nuevo…- El castaño proceso un momento toda la situación, y observo la vestimenta de la rubia, seguía con su ropa anterior, solo que en lugar de la chaqueta llevaba un delantal de color celeste con su nombre en un gafete- ¿Tu eres la nueva maestra?
- Si- Le sonrió- ¿Viniste por tu hermanita?- Dipper se tensó, esa era justo la pregunta que no quería oír.
- ¿Papá conoce a la maestra Pacifica?- Rin hablo y Pacifica tardo un poco en procesar lo dicho, y después miro al castaño lanzándole la pregunta sin hablar.
- Sí, soy su padre- Dijo sin ganas.
- Ah, perdón… yo, solo supuse que…
- No te preocupes, me pasa muy seguido.
- Es solo… que te ves como de mi edad…- Seguía tratando de enmendarse la rubia con algo de torpeza, lo que le pareció un tanto lindo.
- En verdad, no te preocupes por eso- Le sonrió consiguiendo que se calmase un poco- Bueno, deje algo en el horno, así que tenemos que irnos, despídete Rin.
- ¡Nos vemos maestra Pacifica!
- Hasta mañana pequeña- Le respondió la rubia sonriendo mientras los castaños dejaban el lugar.
- Oye Rin- Ya estaban el parque de cerezos cuando Dipper hablo.
- ¿Si papá?
- Tenias razón- Miro a su hija que mantenía sus ojos grandes llenos de duda- Tu maestra si es muy bonita.
- ¡Lo sé, verdad!
Llegaron a casa con total calma, y con unos cuantos minutos de sobra para que estuviese lista la comida.
Mientras, de regreso en el jardín de infantes, la rubia terminaba de guardar sus cosas, ya arreglada de nuevo, dejó el lugar cerrando con llave y dejándola dentro de lo que vendría a ser la sala de maestros para ir directo a la calle y pedir un taxi. A los pocos minutos, estaba en frente de un gran edificio departamental. Ingresó y con una sonrisa saludó al resto de los inquilinos, tomo el elevador yendo al tercer piso. Luego de pasar por un pasillo ya se encontraba frente a la puerta de su apartamento.
- ¿Qué debería pedir para almorzar?- Entró al lugar aun sonriendo, el departamento era muy simple, con una sala comedor, la cocina dividida de esa área por una barra, a un lado un pasillo con dos puertas, seguramente la habitación y el baño- Supongo que pizza.
Dejó las cosas en el sillón y ordenó la comida por teléfono, para luego ir a la recamara, esta también bastante simple, caminó directo al pequeño closet del que saco una blusa azul y unos pantalones deportivos blancos, tomó su ropa interior y se metió al bañar.
Se despojó del vestido y las pantimedias, la chaqueta y los tacones se habían quedado en la sala cuando entro. Termino de desnudarse y se metió bajo el agua de la ducha, dejando que esta recorriera cada parte de su cuerpo. Estuvo ahí unos veinte minutos, salió y se vistió, mientras secaba su cabello escucho el timbre de la puerta. Encontró al repartidor extendiéndole la pizza, y comiéndosela con los ojos, ignorando las hormonas del quinceañero que le entregó la pizza, pagó su orden y cerró la puerta.
- Buen provecho- Se dijo a sí misma tomando el primer pedazo de la pizza y mordiéndolo. Estaba sentada en el sillón, y encendió la tv para tener algo que hacer mientras comía, cuando se decidió por una película de misterio, de la que no sabía el título, su celular cargado anteriormente, sonó- ¿Si? Pacifica al habla.
- Hola hija ¿Llegaste?
- Hola mamá- Su voz se escuchó cansada- Si, ya llegué, gracias por dejarme este lugar.
- No te preocupes hija, era lo menos que podía hacer.
- Si…- El silencio que se formó entra ambas era incomodo- En fin mamá, tengo que colgar, espero que todo esté bien por allá.
- Si, igual hija, hablamos… después- La rubia colgó la llamada y se tendió en el sillón.
- Si… después- Suspiro exasperada y miró la pizza, repentinamente perdió el apetito, y cerró la caja, apagó la TV y se metió en su habitación junto a su bolso, lo tiró en la cama, y de una mesa de noche, sacó su computadora portátil, y comenzó a arreglar unas listas- Con esto tendré listas las clases de mañana…
Se quedó un buen rato arreglando programas de estudio, alguna que otra actividad que planeaba para los pequeños, sin darse cuenta, la hora de la cena se hacía presente. El cielo azul ahora se teñía de un tono mucho más oscuro, y las estrellas apenas se divisaban por toda la luz que salía de los edificios y locales del área.
- Sí que se me hizo tarde…- Salió de su habitación, con un hambre increíble por no haber almorzado, calentó unos trozos de pizza en el microondas y guardo el resto en el refrigerador.
Regreso a su habitación y se hecho a comer en la cama, usando la portátil ahora para ver sus redes sociales. Ya llevaba un buen tiempo en lo mismo, hasta que un anuncio llamó su atención.
- ¡Si, el nuevo volumen de "En la niebla" saldrá la próxima semana!- La rubia miraba la pantalla emocionada- ¡Por fin!- Miro la información y su euforia se detuvo, al ver nuevamente el nombre del autor de su saga de libros favorita- Mason Pines… ¡No puede ser!
Acaba de caer en cuenta de que ese mismo día había conocido a su escritor favorito, ¡Había actuado como una tonta en frente de él!
- Trágame tierra…- Se maldecía mentalmente, y la imagen del castaño sonriéndole vino a su mente- Eso significa que vive por aquí…- Después vino la imagen de la pequeña que conoció en su clase- Y también que es casado…
Sin más ganas de pensar en… nada, apago la portátil y la conectó para que cargase durante la noche, se cubrió con las pocas mantas que tenía y se fue a dormir.
