POV Severus.

Por fin ha terminado este maldito día, como odio a esos mocosos, no hay ni uno solo que pueda hacer una poción decente. Entro a mi despacho, lo único que me apetece en este momento es un whisky de fuego que me ayude a olvidarme aunque sea por un instante de mi existencia. Han pasado ya 2 semanas de mi encuentro con Hermione, 2 semanas en las que no he sabido absolutamente nada de ella, creí que al menos intentaría contactarme pero no fue así, creo que debo resignarme, la he perdido.

Bebí unas cuantas copas pero ni siquiera consiguieron adormecerme, es lo que pasa cuando el alcohol se ha convertido en tu única compañía, deja de tener el efecto deseado. Mejor me voy a la cama, con algo de suerte lograré conciliar el sueño antes de que amanezca. Abro la puerta del dormitorio y entro tan desanimado como siempre, estar aquí es un auténtico suplicio, este lugar me recuerda noche a noche el momento más estúpido de mi vida, mi peor error, ¿por qué no me largo? Bueno pues, paradójicamente, este lugar también posee mis recuerdos más preciados, las veces que mi castaña me cuidó después de mis reuniones con Voldemort, nuestro primer beso, la primer noche juntos y todas las noches que siguieron a esa, cuando le pedí matrimonio, no podría alejarme de aquí, es lo único que me queda de ella, recuerdos.

Me derrumbo en la cama, como cada noche en que el pasado invade mi mente. ¿Cómo fui tan idiota? ¿Cómo dejé que un espejismo me arrebatara la felicidad que tanto tiempo me llevó encontrar? Estiro mi mano derecha con el fin de jalar la estúpida sabana para cubrirme cuando mis dedos tocan un pequeño bulto de tela, me incorporo un poco para ver lo que es y mi sorpresa no podría ser mayor, es una bolsita de cuentas de colores, la recuerdo, la conozco a la perfección, es de ella, de mi castaña, ¿estuvo aquí? No lo puedo creer pero tuvo que ser ella, es la única además de mí que puede entrar aquí.

Tuve miedo de lo que podría llegar a contener esa bolsa pero la curiosidad y la esperanza le ganaron al temor, dentro había 3 cosas, la primera un frasco que contenía algunos hilos plateados que, supe enseguida, eran recuerdos, la segunda, una nota con sólo 5 palabras "Se lo dije, te espera" y la tercera, un traslador que no sé hacia dónde me llevará pero, al parecer, primero debo ver los recuerdos y por ello he venido al despacho de Dumbledore, tomaré prestado su pensadero por un rato.

Todo el contenido del frasco está en el pensadero, no sé lo que veré pero algo me dice que no será bueno, pero haré lo que sea con tal de tener la posibilidad de volver a estar junto a mi leona así que sin esperar más me dejo llevar por las memorias.

Lo primero que veo cuando aterrizo en el primer recuerdo es a mi pequeña, está en la que había sido la casa de sus padres sentada en la sala leyendo un ejemplar del Profeta, por la fecha es el día después de que todo se fue al demonio y por la oscuridad que se ve a través de las ventanas es de noche. Todo está en calma, mi pequeña se ve triste, muy triste, soy un desgraciado por haberle hecho esto. De pronto se escuchan unos golpes en la puerta, Hermione se levanta para abrir y cuando lo hace me quedó tan asombrado como ella, ahí parada en la puerta está la causante de todos mis problemas, Lily Potter.

Señora Potter, que sorpresa, no esperaba su visita, ¿puedo ayudarla en algo?

La voz de Hermione sonó fría, no mostró signo alguno de desprecio, sólo indiferencia.

En realidad sí, en mucho, quiero hablar contigo, ¿puedo pasar?

Eh, sí claro. ¿Es sobre Harry?

Hermione se hizo a un lado para dejar pasar a Lily y la encaminó hacia la sala, cuando estaban sentadas le ofreció algo de tomar pero su ofrecimiento fue rechazado.

Bueno, entonces ¿es sobre Harry? Sé que han estado bastante distanciado desde que r él la usted volvió, entiéndalo por favor él la quiere sólo que está muy dolido por la manera en que se dieron las cosas…

No, no tiene nada que ver con Harry, es sobre otro tema por el que he venido hasta aquí. No voy a andarme por las ramas, he venido a hablar sobre Severus.

La cara de sorpresa de mi pequeña se hizo más grande aún, no puedo creer que se haya atrevido a venir a su casa y ¿hablar sobre mí? ¿está desquiciada? Si le dejé bien claro que no quería volver a saber de ella.

Disculpeme Señora Potter pero no creo que tengamos nada que hablar respecto a ese asunto, si le permití entrar fue porque supuse que el tema era su hijo que es mi mejor amigo, casi un hermano para mí pero ya que no es así, le pido que se retire.

Pues te equivocas niñita, sí que tenemos algo que hablar, es simple. No te quiero cerca de Severus, como pudiste comprobar por ti misma ayer él y yo estamos juntos, nos amamos y no voy a permitir que una mocosa como tú se interponga entre nosotros.

La mirada de mi castaña se oscureció, pude ver el dolor que tanto estaba luchando por contener, las lágrimas que se acumulaban en sus ojos. Maldita seas una y mil veces Evans, te juro que te haré pagar por esto. Hermione, amor, no le creas, está mintiendo, yo te amo a ti, perdóname, jamás debí haber caído en las redes de esta arpía, perdóname.

No se preocupe Señora, no es mi intención entrometerme en su relación, como podrá ver yo ya me he graduado de Hogwarts así que no estaré cerca, lo único que quiero es él sea feliz y es obvio que si la eligió a usted esa felicidad no está conmigo…

Jajaja ¿no me digas que en verdad creíste que tenía alguna oportunidad? ¿una niñata como tú con un hombre como Severus? No seas ridícula, él se entretuvo contigo no lo dudo, después de todo es un hombre y tiene necesidades pero entiende esto, yo siempre fui y siempre seré la mujer de su vida, su único amor.

Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de mi leona que intentaba contenerlas con todas sus fuerzas mientras que Lily tenía su semblante de burla, estaba disfrutando haciéndola sufrir. No la escuches pequeña, por favor, no la escuches, son mentiras. Grito y grito pero sé que es inútil.

¿Y si está tan segura de eso, entonces por qué está aquí?

Sólo para asegurarme de que no intentes engatusarlo, estoy convencida del amor que me tiene pero también sé que Sev siempre ha sido muy dado a sentirse culpable y si te ve lloriqueando por él tal vez la lástima le haga cometer alguna estupidez. Porque, si quieres saberlo, es todo lo que siente por ti, lástima.

Es suficiente, no voy a seguir permitiendo esto, viene a MI casa a insultarme, mejor lárguese de una vez. De verdad no entiendo, cómo no se dan cuenta de la clase de persona que es usted pero no me interesa sólo váyase y no quiero volver a saber nada sobre esto, por mí pueden irse a China o a Timbuctu, poco me interesa.

Eso espero porque si te veo cerca de él de nuevo te juro que…

Mire "Señora" he pasado por demasiadas cosas a lo largo de mi vida, he sobrevivido una guerra, si usted cree por un solo segundo que sus estúpidas amenazas tendrán algún efecto en mí es mejor que se revise el cerebro porque entonces no sólo es una zorra sino también una idiota.

Nunca había visto a Hermione tan fuera de sí, la mirada de Evans fue épica, llena furia, rencor, odio y sin esperarlo le soltó una bofetada a mi pequeña. Desgraciada, ¿cómo te atreves a golpearla? Me vas a oír, te lo juro, esto no se quedará así. Hermione sólo levantó su varita y con un muy poderoso hechizo la arrojó de su casa. Muy bien pequeña, así se hace. La cara de Hermione se volvió a llenar de lágrimas, corrió hacia su habitación, se metió a la cama y pude ver cómo se abrazaba a si misma como si de esa manera evitara que terminara por desintegrarse por el dolor. La imagen y su llanto eran tan desgarradores que me llevaron con ella, me coloco sobre la cama, a su lado, intentando consolarla pero es inútil, la frustración, la impotencia y el dolor me hacen colapsar en llanto junto a ella.

El recuerdo cambia, estamos en la misma posición sólo que ella está completamente dormida y los rayos del sol me dicen que ya amaneció. Una lechuza comienza a picotear la ventana hasta que Hermione se dispone a levantarse para ir hacia ella. Cuando se quita las sábanas de encima su mirada, al igual que la mía, se nota confusa. La cama, a la altura de su entrepierna, tiene una gran mancha de sangre. Se levanta muy preocupada pero antes de siquiera tocar el piso se marea y vuelve a caer en la cama, está muy desorientada y yo estoy aterrado, ¿qué te pasa, amor? ¿qué es lo que tienes?

Después de unos minutos que se tomó para recuperarse, se incorporó en la cama sin intentar levantarse, tomó su varita y convocó a su patronus aunque pude ver que le costó mucho trabajo lograrlo. Pasados unos 10 minutos apareció por la puerta del dormitorio una rubia a la que pude identificar como la joven Lovegood, se acercó a Hermione y con sumo cuidado la llevó hasta la chimenea donde desaparecieron en medio de llamas verdes.

La siguiente imagen fue de mi pequeña acostada en una cama de San Mungo, a su lado estaba Lovegood quien tomaba su mano con suma delicadeza, su ojos se veían tristes y preocupados, sea lo que sea que le fuera a decir se veía que no eran buenas noticias.

Luna, ¿qué fue lo que me pasó? ¿qué tengo?

Herms, yo no sé cómo decirte esto, será muy difícil de asimilar para ti pero debes ser fuerte por favor.

Me estás asustando, ¿qué tengo? ¿es grave? Porque esa clase de sangrado no es normal, estuve pensando y llegué a la conclusión que tal vez se trató de alguna clase de…

Fue un aborto.

No, no puede ser, esto no está ocurriendo. Por Merlin que no sea verdad.

¿Qué? ¿De qué estás hablando Luna? No puede ser cierto, yo hubiera sabido si estaba embarazada, debe haber un error en los estudios, hazlos de nuevo, debe ser otra cosa.

Lo siento tanto Herms pero, es verdad, cuando llegamos te desmayaste en mis brazos y tuvimos que intervenir de inmediato. Estabas embarazada, tenías poco menos de un mes.

No Luna, no, no es verdad, no es verdad. No, mi hijo, no.

Embarazada, íbamos a tener un hijo. ¿Por qué pasó todo esto? Hermione siguió gritando, quiso levantarse de la cama pero entre Lovegood y otros medimagos que llegaron al escuchar los gritos lograron contenerla, lo último que vi antes de que la imagen cambiara fue cómo le daban una poción para que se durmiera.

No aguanté más, salí del pensadero y comencé a romper todo a mi paso, aventé hechizos a diestra y siniestra, quería sacar este dolor que estaba sintiendo, era tan grande y tan devastador, no podía creer lo que acababa de ver, perdimos un hijo y ella tuvo que pasar sola por ese dolor, lo sé porque ni Weasley ni el inepto de Potter se ausentaron jamás de sus clases, y si Molly o cualquier otro miembro de la orden lo hubiera sabido yo me habría enterado. ¿Por qué Herms, por qué tuviste que pasar por esto sola? Amor, soy un idiota, no te merezco, jamás lo hice, Merlin, todo fue mi culpa, si no la hubiera traicionado, más aún, si no hubiera sido tan egoísta como para atraerla a mi mundo, nada hubiera sucedido, tal vez ahora ella sería completamente feliz con el zanahorio o con Potter o con el mastodonte de Krum. Perdóname mi vida, perdóname. ¿Por qué siempre termino haciéndole daño a los que amo?

Esperé un rato más para calmarme antes de volver a entrar al pensadero, decidí que tenía que ver todo lo que había sucedido, al menos le debía eso.

En el despacho de Kingsley, él y mi castaña estaban hablando de algo que no entendía muy bien, sobre pistas halladas, el ministro le decía a Herms que ya habían encontrado la ubicación, ella sonrió con una de esas sonrisas que tanto recordaba en mis sueños, esas que eran sólo para mí. Mi leona le dijo que ya era hora y Kingsley la siguió hasta su chimenea. La escena cambió y ahora estábamos en una casa pequeña pero que parecía hogareña, todo estaba tranquilo pero, después de adentrarse un poco en la estancia se podía divisar un caos, cosas rotas y tiradas por todos lados, ambos aurores se tensaron y corrieron escaleras arriba varita en mano.

Al llegar al segundo piso la imagen era horripilante, en la entrada de la que parecía la habitación principal se encontraba el cuerpo de un hombre totalmente ensangrentado gracias a los cortes que se divisaban por todo su cuerpo, Herms ssoltó un grito ahogado y caminó de prisa dentro de la habitación con Kingsley por delante de ella pero, antes de que logrará terminar de entrar fue detenida por su compañero, ella lucho y al fin logró hacerlo a un lado y odié a Kingsley por no haberla alejado de ese lugar así fuera a punta de un hechizo. Sobre la cama estaba el cuerpo de la que identifiqué como Jane Granger, madre de mi leona, estaba desnuda y con golpes y cortes por todo el cuerpo al igual que su marido, en la esquina del cuarto había una cuna con el cuerpo de un bebé que por la fotografía de la mesita de noche supe que era hijo de la pareja recientemente fallecida y sobre la cabecera de la cama un escalofriante mensaje pintado con sangre "Tú sigues sangre sucia"

Kingsley comenzó a hablarle a Hermione pero ella parecía que ni siquiera lo escuchaba, su mirada estaba vacía y fija en el mensaje de la pared, pasaron minutos u horas, no lo sé, el ministro llamó a los aurores, se llevó a mi leona de vuelta al ministerio y comenzó con el papeleo para darle santa sepultura a los padres de mi pequeña pero esta no reaccionó ni siquiera cuando Potter y Weasley llegaron corriendo para consolarla.

¿Cuánto has soportado mi amor? Yo debí estar ahí, junto a ti.

Ahora estábamos en el cementerio, mi leona dejó cuatro rosas en cuatro tumbas diferentes, las dos primeras las de sus padres, la tercera la de su hermano, y la cuarta me rompió el corazón por completo, en la lápida había una inscripción "Jonathan S. Granger, amado hijo, la eternidad nos pertenece".

Perdónenme, no pude salvarlos, no los protegí, papá, mamá, pensé que si hacía que me olvidaran y me alejaba ustedes estarían seguros pero me equivoqué, fui una estúpida, por mi culpa están muerto, por mi culpa no estarán con su hijo. Hermanito, ni siquiera pude conocerte, creo que fue lo mejor, sólo hubiera terminado dañándote. Pero hoy terminé lo que prometí el día que los encontré, atrapé al último mortífago, los que me los arrebataron ahora están muertos o en Azkaban, cumplí y ahora podré estar con ustedes, ya no me queda nada, lo único que deseo es volver a verlos, pasar a su lado el resto de la eternidad, con ustedes mamá, papá, hermanito y contigo mi niño, tampoco pude conocerte pero quiero que sepas que te amo con toda mi alma porque tú eres lo más maravilloso que pudo haberme pasado, mi hijo, mío y de él, del amor de mi vida, porque aunque no estemos juntos yo siempre lo voy a amar, estoy segura que si él te hubiera conocido también te hubiera adorado, puede que lo nuestro no haya funcionado porque él la ama a ella pero también sé que me amó sólo que el pasado pudo más. Aún así tú siempre serás nuestro, aún y cuando él no lo sepa. Perdóname mi niño y no me extrañes porque pronto volveremos a estar juntos.

Jamás he experimentado un dolor tan grande, todo lo que he sentido antes empalidece ante esto, mi pequeña yo también te amo, perdóname, tú no tienes la culpa de nada, gracias por todo tu amor.

Frente a mí ya no están las tumbas, ahora está el interior de un baño, acostada en el sofá está mi leona pero no parece ser ella, no hay nada en sus ojos y se ve cansada, exhausta, tal vez de trabajar, de sufrir o de vivir. Me siento a su lado y de nuevo trato de tocarla, es desesperante no poder hacerlo, quiero borrar su dolor, quiero darle mi corazón y curar el suyo, ¿por qué a ella? ¿por qué? Se estira para tomar algo de la mesa y veo lo que es, en una de sus manos tiene una fotografía, estamos nosotros en nuestro primer aniversario, fue la primera vez que le dije Te amo, nos vemos tan felices, ¿cómo llegamos hasta este momento? ¿por qué cambiaron tanto las cosas?, en su otra mano veo un frasco, no lo reconozco a primera vista pero cuando le da vuelta en sus frágiles dedos me doy cuenta de que se trata de una poción sumamente peligrosa, llamada "poción asesina" porque tiene el mismo efecto que el Avada Kedabra, no puedes hacer esto Herms, tú eres fuerte, no lo hagas, no me dejes por favor, te necesito.

Mira una vez más la foto y una lágrima cae por sus mejillas, veo un atisbo de sonrisa en su rostro antes de abrir el frasco y llevarlo hasta tus labios, creo que es el fin cuando unos fuertes toques resuenan desde la puerta, Herms se sobresalta y deja caer la poción. Siguen tocando y se levanta exasperada, al abrir la puerta se asoma la última persona que esperaba, Víctor Krum, Herms se lanza a gritarle y lanzarle golpes con sus puños en el pecho, él se nota confuso hasta que entra y ve la poción derramada en el piso, después de unos segundos entiende lo que estuvo a punto de suceder, en respuesta mira a mi leona y la abraza con todas sus fuerzas, ella sigue golpeándolo hasta que de un momento a otro se quiebra y se deja llevar por el dolor entre los brazos de ese troll que por primera vez doy gracias exista.

Ese es el último recuerdo, salgo del pensadero y no sé qué hacer a continuación, es demasiado por asimilar y no tengo idea de lo que sucederá con Hermione, ¿a dónde me llevará este traslador? Bueno pues sólo hay una forma de averiguarlo, ya he esperado suficiente. Tomo el traslador y lo activo, después de unos segundos aparezco en la oscuridad de lo que parece ser un apartamento, me siento desconcertado y confuso, aún así mi corazón enloquece cuando escucha su voz.

Ya lo has visto todo, espero entiendas por qué no puedo ser la misma.

Lo entiendo. Creo que tenemos mucho que hablar.

Lo sé.

¿Para eso me trajiste aquí?

No.

¿Entonces?

Estoy cansada Severus, cansada de llorar, cansada de sufrir, cansada de vivir, pero estoy más cansada de fingir, no puedo continuar haciéndolo, yo… yo… te amo Severus, jamás dejé de hacerlo, cada estúpida parte de mi idiota corazón te ama y eso no cambiará, sin importar quién sea yo pero necesitaba que lo supieras todo antes de tener esta conversación porque necesito que seas completamente consciente de lo que implicaría amarme, ya no soy la chiquilla libre de pasado y oscuridad, la mayor parte de mi vida ahora está llena de dolor y remordimiento, no estoy segura de saber si quiera quién soy en verdad.

¿Y qué te parece si lo averiguamos juntos? Te amo así tal cual eres aquí y ahora Herm, con tu luz y tu oscuridad y te necesito, no puedo pasar un segundo más lejos de ti, no después de ver todo por lo que pasaste sola, aquí estoy mi amor, para ti, el tiempo que me dejes estarlo.

POV Narrador.

Hermione se acercó a Severus permitiendo que los ojos de ambos se encontraran, con su mano acarició el rostro del pelinegro y con voz suave pero quebradiza rompió el breve silencio.

¿Siempre?

Severus terminó con la mínima distancia que separaba sus cuerpos y tomó por la cintura a la castaña.

Siempre.

Después de responderle, el pocionista fundió sus labios con los de su amada, ese beso amoroso y ansiado por tanto tiempo por ambos marcó un nuevo comienzo para los dos y fue el inicio de un juramento silencioso, el de la eternidad.