Las dos menores observaban a la rubia y a la peli rosa en su batalla mental, en la cual nadie podía entender que pasaba a través de sus mentes, ni siquiera Miku.

SeeU estaba nerviosa, creía que había perdido toda oportunidad con Rin y ahora la Kagamine estaba en una cita con su novia Miku.

Por lo que ya no resistió y dijo

- Etto… si las interrumpimos podemos irnos,… realmente no quisimos incomodarlas- la menor tomó el brazo de Luka y esta salió del trance de su batalla mental - Vámonos a la tienda deportiva, Megurine Senpai- la aludida no se movió, y la menor no tenía suficiente fuerza para empujarla

- Aún no me respondieron…- la Megurine tomó aire exasperada y dijo - ¿Desde cuándo que son novias?- Rin estaba a punto de golpearle, en verdad que a veces no soportaba a su amiga y su frialdad ¿Cómo es que Miku había logrado sobrevivir junto a esa persona tan fría?

- ¿¡Qué te importa!? Además,… ¿¡Qué haces aquí!? ¿¡No deberías estar en otro lado!?- respondió Rin, a lo que Luka suspiró agotada, sin haber obtenido demasiada información

- Hubieran dicho que estaban en una cita- dijo Luka, pero antes de que la menor Hatsune pudiese responder, Rin rugió a los cuatro vientos

- ¿Y para qué quieres saber? ¿Y por qué estas con SeeU? ¿Acaso es una cita o qué? -

- Sí- respondió Luka, sacando de las casillas a Rin, quien decidió seguirle el juego a la Megurine

- Entonces…- la Kagamine sonríe confiada -… yo también estoy en una cita con Miku- Miku y SeeU se sonrojaron, cada una por lo dicho de las mayores

Las dos mayores estuvieron a punto de partirse la cara a golpes, pero no sería bueno, ya que Miku y SeeU podrían enfadarse.

Eran las 5 y media, y la reunión de la Hatsune y Kagamine acabó, por lo que la menor decidió interrumpir el silencio

- Etto… yo ya debo irme… así que nos vemos, Rin- Miku despidió a la rubia con un rápido ademán y se dirigió hasta la puerta de salida del centro comercial, dispuesta a llegar a su casa de la forma más pronta posible.

La menor estaba triste, confundida… y todo con tan solo ver los ojos de Luka, al parecer era una serie de frases y sentimientos que la menor desconocía haber visto en la peli rosa.

La pequeña bailarina sintió otra presencia detrás de ella y se detuvo abruptamente, notando que Luka la seguía.

Miku no demostró señales faciales sobre Luka, no le sonrió ni se mostró triste… por más que deseaba llorar, se contuvo. No quería que Luka la viera y que los demás transeúntes la vieran también.

La menor siguió caminando por las amplias veredas de Tokio, sin esperar a la mayor de pelo rosa.

Estaba enfadada, confundida, triste, toda una mezcla de sentimientos que no hacían más que deprimirla…

Mientras tanto, del otro lado de la calle, una joven de hebras doradas orejas felinas se hallaba igual o peor que la Hatsune.

Estaba triste porque en verdad pensaba que Rin estaba saliendo, o ya de plano de novia, con Miku.

Se sentía terrible, lo peor del mundo, ¿Es que acaso era tan fea? ¿Por qué una Loli como ella tenía que tener tantos sentimientos resguardados en su frágil y delicado cuerpecito?

Rin sin embargo, no estaba del todo feliz con lo ocurrido. Realmente quería estrangular a la Megurine por haber interrumpido el momento, ahora sí tendría más problemas para confesársele a la menor de orejas felinas.

Maldito día en el que nació y se convirtió en amiga de esa peli rosa.

Pero tendrían que decir la verdad y dejar ese embrollo de lado…

….

….

….

Miku y Luka ya habían llegado a la colina donde estaban sus respectivas casas, la menor subió a paso acelerado hasta llegar al pórtico de su casa, pero la voz de la Megurine la hizo frenar

- … Miku…- la menor se detuvo

- … Luka chan, por favor, no quiero hablar sobre eso- Miku supo las intenciones de Luka, por sus ojos notó que quería disculparse, pero no le sería tan fácil

- … de acuerdo…- la mayor bajó la cabeza desilusionada, no quiso lastimar a la menor, jamás quiso hacer eso

- Hasta luego…- dijo la bailarina con un susurro que se notaba su voz triste

- Hasta luego- correspondió el gesto la Megurine, y vio como la menor ingresó a su hogar con ese brillo muerto en sus bosques agua marinos.

Luka caminó a su casa y lo primero que hizo al llegar a ella, fue tomar una relajante ducha, para reflexionar los hechos recientes.

La menor Hatsune ingresó a su cuarto, no quería merendar, no tenía apetito.

Lo había perdido en cuanto Luka y SeeU habían aparecido…

…..

…..

…..

Rin seguía el paso de SeeU hasta la escuela secundaria Vocaloid, una amplia secundaria para gente de economía acomodada a alta, todos los alumnos compartían cuartos, en este caso SeeU y Rin eran compañeras.

La menor de las dos estaba muy callada, cosa rara puesto a que a veces hablaba en el camino… pero ahora parecía distinto

- SeeU, yo…- Rin estuvo a punto de disculparse, pero la de hebras doradas se lo impidió

- ¿Por qué no me dijo que estaba en una cita?- SeeU volteó a ver a su compañera, sus orbes celestes como el firmamento estaban inundadas de lágrimas, que amenazaban con salir -¿Acaso no confía en mí que lo guardó en secreto?- la menor estaba triste, decepcionada pero sobre todo herida

- No es eso… SeeU, perdón… en verdad no quiero ocultarte nada- la mayor no sabía dónde meterse

- No se preocupe, Senpai…- murmuró la menor -… de igual modo usted puede hacer feliz a Miku Senpai, sino jamás le hubiera obsequiado esos chocolates- SeeU sonrió de manera tajante, jamás en su vida le había dolido tanto sonreír.

Rin en cambio, dirigió su mirada a su mano derecha, donde llevaba una caja de bombones en forma de corazón

- No es… para ella, es para alguien más- la Kagamine se sonrojó, cosa que SeeU notó y más triste se puso…

- Ya veo…- la menor siguió su paso más desanimada, realmente le afectó todo este embrollo, pero ¿Qué pasaba si no iba al centro comercial con Luka? ¿Miku y Rin se besarían?

Mil preguntas revolotearon en su inocente cabecita…

Mientras tanto, el hogar de una pequeña niña de coletas…

La menor de la familia se hallaba en un debate mental, iba a llorar… pues su mente estaba tan perturbada…

Sí, no había sido una gran pelea, pero temía que gracias a la pelea de hace una hora la amistad entre ella y Luka se acabara, o peor aún, todo cambiara…

Rin quizás vuelva a viajar de regreso a América, donde tenía su familia, o tal vez Luka decida mudarse lejos, ya que no es secreto que la Megurine tenga buen dinero.

Ante estas ideas, sus bosques agua marinos se inundaron en amargas lágrimas que amenazaban con salir.

Odiaba cuando lloraba, odiaba sentirse débil, cuando debía ser fuerte…

Aunque eso era realmente lo opuesto.

Era pequeña, débil, miedosa, llorona… pero no fuerte, jamás una Loli como ella sería fuerte.

En cambio Luka sí. La peli rosa a pesar de que sus abuelos tuvieron muertes trágicas y sus padres no le dieron mucha importancia no se quebró ante esa situación, siguió fuerte y creció así, como una mujer seria, inteligente, con una gran fortaleza mental y valiente.

Y Miku se largó a llorar al pensar que Luka comenzaría a verla de otro modo, ya no la querría, quizá ni siquiera la cuide como acostumbra hacer.

Quizá el día de mañana la mayor esté preparando sus maletas para ir con SeeU, o peor aún, lejos de Miku.

La pequeña bailarina estaba entrando en la desesperación, por suerte, estaba sola en casa. Sus padres trabajaban y su hermano mayor Mikuo estaba en la universidad.

Por lo que sus lágrimas correrían libremente en completa soledad, sin la compañía de la persona que más deseaba en este momento…

Luka, mientras tanto, se hallaba en el baño. Tomando una larga ducha para reflexionar los hechos sucedidos recientemente.

Su mirada estaba pegada al mini océano que había creado, el agua por primera vez no podía hacerla feliz.

Sus pensamientos estaban dirigidos primordialmente sobre su amiga, necesitaba disculparse… realmente Luka Megurine en su vida vio a la menor triste, excepto una vez cuando su gatito murió…

En ese momento las dos contaban con ocho años, en ese momento en el que la Megurine vio a su alegre nueva amiga romper en un llanto tan desgarrador como ese, se juro a ella misma que jamás lastimaría el corazón de la menor como para que llore de esa forma… Jamás se lo perdonaría, jamás perdonaría el hecho de que la sonrisa fuese transformada en una mueca de angustia, eso simplemente sería terrible.

Luka no quería dañarla, parecía una muñequita de porcelana, no se permitiría darse el lujo de perderla, porque sabía que a lo largo de su vida jamás hallaría a una niña tan preciosa como lo es Miku.

Así que estaba decidida en ir esta noche a disculpársele a la menor

Mientras tanto, en la residencia Hatsune, la pobre niña de coletas se hallaba abrazando un osito gris de peluche que, oh sorpresa, se lo regalo de amor platónico. ¿Quién más? La misma chica por la cual estaba llorando ahora…

Miku estaba realmente herida, tenía que soltar todo lo que tenía dentro,…

Apretó el peluche contra su pecho, su mente estaba completamente en blanco…

Sus orbes estaban inundados de cristalinas lágrimas, estaban ya rojos de tanto haber llorado, había perdido la cuenta…

Como si hubiese llorado por media hora…

Pero realmente no le importaba, por fin había dejado de llorar.

Unas horas más y escuchó la puerta de su hogar abrirse, no debía preocuparse. Sabía que eran sus padres, además, vio la hora y eran las 9, estaba segura que eran ellos.

Miku descendió las escaleras, después de haberse lavado la cara dejando invisibles su rastro de tristeza.

Los padres de la menor la recibieron con un efusivo abrazo, los Hatsune eran bien conocidos por ser impulsivos y cariñosos.

Mientras tanto, en una solitaria casa colinas arriba, una adolescente descendía las escaleras calmadamente, a pesar de ser un horario no recomendable para salir, su vecindario en la colina estaba muy bien iluminado.

La chica en cuestión era una hermosa mujer de diecisiete años, cabello rosa y ojos oceánicos. La peli rosa vestía un sencillo pantalón negro, zapatillas deportivas y una campera azul marino.

La peli rosa bajó las escaleras, hasta quedar frente al pórtico de una casa conocida, y de entre los tachos de basura surgió un pequeño gatito blanco, al que ya conocía, puesto a que cada mañana se cruzaba con todos los gatos de la zona, pero este en particular era a quien más se lo cruzaba

- ¿Qué haces aquí, amiguito?- dijo una voz aniñada y dulce, la voz surgió de un momento a otro al ser abierta la puerta de la propiedad -¿¡L-L-Luka chan!?- La peli rosa desvió la mirada hacia el felino y la dirigió hacia la chica que había abierto la puerta.

La muchacha que se hallaba en frente era la misma peliacua que había herido esa tarde, pero ahora vino a reparar su error, en verdad no quería perderla

- Miku, yo… necesito decirte algo- la peli rosa se sentía nerviosa, pese a que era fría y carente de emociones, era humana a final de cuentas. Y en este momento tenía miedo de no obtener el perdón de su mejor amiga.

La menor abrió los ojos con sorpresa, temor sobretodo.

¿Y si era verdad todas sus suposiciones? ¿Luka en verdad planeaba dejarla?

En un momento a otro, la menor no pudo soportar derramar silenciosas lágrimas, Luka se asustó ante esta reacción, en verdad no supo cómo reaccionar, en cuanto la menor se lanzó a sus brazos.

La pequeña Miku enredó sus delgados brazos alrededor de Luka, como si estuviese tratando de evitar que escape. Pero en la mente de la mayor era todo lo contrario, jamás saldría de los brazos de la menor, así que hizo lo único que se le ocurrió en el momento, corresponder el abrazo.

Estuvieron pocos segundos, Miku no lloraba fuerte, pero Luka comenzaba a sentirse ansiosa, así que le dijo a Miku que aguardase un momento, la menor asintió y la Megurine se adentró a la propiedad Hatsune.

Después de un minuto de espera, Luka salió de la casa de Miku y le dijo a la menor

- Le pedí a tus padres el permiso de que vengas a mi casa, pero solo falta que tú aceptes- Luka miró atenta los orbes turquesa de su mejor amiga, estaban aún inundadas, pero notó un brillo especial.

La menor asintió y se despidió de sus padres.

Las dos caminaron hasta la casa de la mayor, Miku aún seguía sollozando suavemente, siendo contenida por Luka, quien abrazó a la menor con cariño.

Las dos amigas ingresaron al hogar de la mayor, Luka llevó a Miku directamente a su cuarto en el segundo piso de su casa.

La menor seguía sollozando, hasta que notó la intensa mirada de su peli rosa. Y pudo notar como sus oceánicos ojos eran transformados en un mar calmo y paciente.

La menor seguía preocupada, aunque no lo demostró. Pero Luka vio en sus bosques agua marinos la preocupación que la carcomía viva, así que para calmar el ambiente la mayor habló:

- Miku…- la menor levantó la vista apenada -… puedes decirme lo que sea, ¿Qué te pasa?-

La menor no estaba lista para esa pregunta, necesitaba acomodar sus ideas y todo eso. Era demasiada carga para su pequeño corazoncito

- E-es que… me siento muy mal por no haberte dicho esto…- Luka sintió su pecho oprimirse, pero mantuvo su expresión seria para no dejarse delatar

- Entonces, ¿Son novias?- su voz sonó áspera, más de lo que la Megurine hubiera querido formular

- …No…- respondió la Hatsune, esa era la total verdad, pero Luka no iba a creérsela hasta comprobarlo del todo

- …Entonces, ¿Por qué se sonrojaron cuando Lily dijo estaban saliendo?-

- No es por eso… n-no estábamos saliendo- se sinceró la menor, un nuevo nudo en la garganta se le formó, quería besar a Luka y hacerle saber que por quien perdía la cabeza era por ella, no por nadie más ni menos por Rin -… solo fuimos a pasar un día tranquilas…- grave error, ahora Luka pensaría que Miku quería tenerla lejos

- …Ya veo…- dijo Luka, y apresuró a decir lo que originalmente debía hacer antes de que Miku llorara -… lo siento, arruiné su salida juntas, no volverá a pasar…- Luka bajó la cabeza y notó que a Miku se le caían las lágrimas otra vez

- …No digas…eso, Luka chan…- la menor no quería que la peli rosa dejara ese lado acosador, como diría Rin o Lily. En verdad le parecía de lo más tierno, y le agradaba saber que Luka se preocupaba

- …De acuerdo,… si quieres puedo traerte algo de té…- la mayor estaba dispuesta a irse a la cocina, pero unos delgados brazos atraparon su cintura y cayó a la cama, a espaldas encima de Miku - ¿¡Miku!?- la peli rosa se asustó, creyendo haber aplastado a la menor con todo su peso contenido, pero Miku respondió

- Estoy bien… por favor, duerme conmigo… onegaii, Luka chan- La menor se quitó sus zapatos y Luka repitió lo mismo de la menor, y se acostaron abrazadas en la cama.

La menor hundió su cabeza en el cuello de la peli rosa, sintiendo su perfume a sandía y menta, el cual ya su olfato estaba el 100% acostumbrado. Con su mano derecha abrazó por la cintura a la mayor y con la izquierda apretó su campera azul en el área del vientre.

La peli rosa no estaba incómoda, estaba de lo más a gusto que se podría decir. La Megurine abrazó a Miku y apretó su cuerpo de Loli contra el suyo.

La menor se sonrojó a pesar de que aún sollozaba en silencio.

Luka se exaltó al sentir los pies de Miku buscar calor con los suyos propios, y ahora que recordaba, Miku siempre hacia eso, siempre dormía descalza y se calentaba los pies con los de Luka.

-¿Me das un besito?- susurró la menor. Luka casi muere ante esa propuesta, pero lo hizo y le besó la cabeza -…gracias, Luka chan…- la menor apretó el abrazo más de lo que ya estaba, se sentía contenida al tener cerca a su mejor amiga.

Aunque estaba triste también, temía que algún día su amistad acabase.

Pero esperaría a que eso jamás ocurriese…

Llegó el lunes y acabó el fin de semana para desgracia de todos. En especial para Lily, quien quizás en estos momentos solo quisiera saltar por la ventana de la escuela, aunque le sería imposible ya que Gumi la tenía bien agarrada del brazo.

Las clases avanzaron con naturalidad, no había nada nuevo más que exámenes y exámenes y más exámenes…

Al terminar las clases, Luka y Miku prepararon sus cosas para irse; pero una inesperada visita las retrasó

- Ho-hola chicas…- dijo un vergonzoso chico de cabello morado, vestía el uniforme de la escuela y su cabello lo tenía atado a una coleta –Miku chan, ¿Podrías ayudarnos a trasladar unos libros a la biblioteca? Necesitamos más personas…- el chico se rascó la nuca al sentirse presionado, la mirada confundida de Miku y la penetrante de Luka le hacían poner nervioso, además de estar tanto cerca de la peli rosa.

- Claro, Kamui san- aceptó Miku y le dio una mirada a Luka, la mayor asintió en señal de que había entendido el mensaje.

La menor fue entonces a ayudar a Gakupo y a Aria y Yukari a llevar unos cuantos libros pesados de suma importancia de regreso a la biblioteca. Se veían grandes y pesados, pero igual tenía fuerza suficiente para levantar unos tres o cuatro libros a la vez.

La menor se extrañó que no le pidieran ayuda a Luka, ya que era diez veces más fuerte que Miku, así podrían hacer el trabajo diez veces más rápido, así que decidió preguntar

- ¿Por qué no le pediste ayuda a Luka chan también?- dijo sin rodeos, para ser la niña perfecta ante todos no iba a quedarse atrás con su carácter

- Bueno, verás… estoy seguro de que Luka se hubiera negado…- respondió Kamui algo nervioso

- No lo creo, Luka chan si hubiera ayudado en todo esto…- Miku fue interrumpida por Aria, una chica de pelo rosa platinado

- ¿Luka hubiese ayudado? No me hagas reír, esa chica jamás prestaría una mano por nadie- claramente Aria Akasaka era conocida por ser rival de la Megurine, por eso su cabello rosa platinado

- No digas eso, estoy segura que…-

- ¿Qué qué? ¿Luka nos hubiese dicho un ``sí´´? Por favor, si es más negativa que cualquier otro ser en este planeta…- respondió Aria nuevamente interrumpiendo a la Hatsune

- ¡Basta, dejen de juzgarla porque en verdad no son nadie para hablar así de ella!- rugió la menor de todos, hasta Yukari se sorprendió del estallido emocional de la menor – Si la conocieran bien, sabrían que es la persona más dulce y tierna del planeta, aunque sea callada es buena gente y siempre está cuando la necesitas… ¡Ustedes deberían tener conocimiento de ella antes de abrir sus bocas!- esto dejó callados a todos, Gakupo iba a hablar, pero Miku decidió irse sin dar explicaciones.

Mientras tanto, en el patio de la escuela, una joven adolescente de hebras rosas miraba la puesta de sol con melancolía, hoy tendría que mostrar la cara ante Rin y… disculparse, odiaba eso, por eso intentaba ser buena con todos para no tener que pedir perdón de un malentendido

- ¡Luka chan, aquí estás!- dijo su mejor amiga, aproximándose a la peli rosa Luka – Ya es hora de irnos…- Luka asintió y caminaron hasta sus respectivos clubes.

Luka se despidió en la puerta de la academia de danza a su joven amiga de cabellos turquesa, la menor lucía feliz al saber que su amada rutina seguía intacta al igual que su amistad con Luka.

La mayor se dirigió a su club de natación, sin muchos ánimos de ir en realidad, pero el agua y su mejor amiga Miku eran cosas que más amaba en su corta vida.

Cuando llegó al área de vestidores, fue abordada por una rubia ya conocida…

Y para desgracia de Luka, esa rubia era Rin

- No creas que lo que pasó el sábado pasado quedó en la historia, Megurine…- dijo Rin con un tono amenazante, aún más de lo que a veces hacía

- Lo sé, por eso quería disculparme, ya le pedí perdón a Miku y solo faltas tú- respondió Luka, aunque Rin no lo notara, la peli rosa estaba asustada por el comportamiento de la Kagamine

- Igual no voy a perdonarte, si me ganas en esta carrera obtendrás mi perdón, pero si no lo haces, tendrás que alejarte de Miku hasta que yo te diga cuando podrás volver con ella, ¿Entendiste?- Luka abrió sus ojos con asombro, no se esperaba eso, esperaba otra cosa como si no le ganaba no obtendría jamás el perdón de Rin, ¿Pero esto? No podría arriesgar la amistad de la peliacua, pero tampoco podía rehusarse porque apreciaba a Rin, era una de sus más grandes amigas y su rival con la que más le gustaba competir, así que tragó saliva sonoramente y dijo

- Está bien, pero si gano… me darás tu perdón y jamás volverás a pedirme una competencia con este tipo de tratos- dijo Luka y Rin estrechó su mano con la de la peli rosa.

Sería una gran carrera.

Las dos rivales se dirigieron a la alberca, ya con sus trajes de baño puestos y su mente preparada para la carrera, ni SeeU ni Lily estaban, la rubia hiperactiva no iba a poder venir y la menor Dan Hee estaba haciendo unos aburridos papeleos con Len para la próxima competencia con una escuela rival.

Así que la piscina estaba libre para las dos.

Cuando ya sabían que era el momento indicado para empezar la carrera; se fueron a sus carriles correspondientes y contaron hasta tres de modo que ambas pudiesen salir de manera justa

- Bien…- dijo Rin

- Tres… Dos…Uno… ¡Ya!- gritaron las dos al unísono y saltaron al agua de un espectacular clavado.

Rin y Luka iban iguales, empatadas. Pero Rin en verdad necesitaba la ayuda de Miku en esto, ya que sola era un completo desastre en eso de ser Romeo, en cambio Miku parecía ser uno; obviamente si Luka fuese un Romeo más expresivo para la menor se le haría más fácil ser de Julieta, pero bueno, complicaciones hay muchas…

Rin logró pasar a Luka por unos pocos centímetros, hasta dar la segunda vuelta, Luka se atrasó y perdió la delantera. Siendo Rin la futura ganadora,…

Pero no iba a rendirse tan fácil, y pateó el pavimento de la piscina siendo expulsada hasta quedar cabeza a cabeza de Rin. La rubia estaba agitada y era una suerte que haya estado entrenando toda la noche para esta carrera.

Luka y Rin iban juntas, cabeza a cabeza… pero por una extraña razón,…

Rin… ganó…

Luka miró incrédula su posición en la carrera…

Había perdido, la realidad superaba la ficción, ahora mismo se hallaba como una perdedora ante su más grande rival, pero eso era lo que menos le importaba… ahora debía alejarse de Miku.

Eso jamás, no lo soportaría.

Si su soledad en casa ya era inminente, sin Miku se le haría aún más que imposible el sobrevivir…

Un tirón en una de las tiras de su bañador la quitó de su ensueño…

- Gané…- susurró Rin. Más que feliz con su victoria; por fin podría llevarse a cabo sus planes de conquista.

Rin soltó bruscamente a Luka, de modo que hundió su rostro en el agua.

Rin salió de la piscina con mucho orgullo y decisión, en cambio Luka solo se miró las manos con desesperación.

No quería creerlo, y por primera vez en sus diecisiete años quería llorar y repetirse que todo era un sueño. Pero no quería quedar mal, había perdido, bueno… pero jamás podría negociar algo tan único e inigualable como su amistad con Miku.

Así que decidió irse a su hogar lo más pronto posible, justo al terminar de salir de la puerta, vio a Lily parada justo en frente de la entrada

- ¡Ah, Luki kun!…- dijo Lily con su gran sonrisa en su rostro, Luka solo atinó a verla, pero sus oceánicos ojos estaban siendo desbordados por lágrimas que iban a salir si no corría a casa ahora. La rubia se quedó callada al ver a Luka en ese estado tan impropio

- ¡Agh!- a Luka ya le escocían los ojos, así que decidió salir corriendo de la presencia de Lily.

La rubia no podía seguir a Luka, pues esta ya estaba bastante lejos de su vista.

Solo sabía que no le gustó ver a la fuerte Luka Megurine a punto de desmoronarse ante sus ojos…

También vio a Rin salir del club antes que Luka, así que Masuda pensó que quizá la rubia Kagamine tendría idea de por qué Luka está así…

Solo esperaba que no fuese nada serio…

Lily esperó a Gumi y Miku en uno de los banquillos que había en la academia de danza; se denotaba seria, observando cada paso que la peli verde y la peliacua realizaban. Pero lo que más le llamó la atención, por más que sonase sucio era el trasero de su fiel mejor amiga Gumi. Sabía que Miku le pertenecía a Luka así que no le miró esas áreas.

Cuando las dos menores terminaron sus clases, notaron que Lily estaba allí en un banquillo. Las dos se sonrojaron al darse cuenta que quizás Lily las haya visto desde principio.

Gumi se dirigió primero a Lily

- Lily chan ¿Qué haces aquí? ¿No deberías haber estado en el club?- Lily elevó la mirada y se encontró con las preocupadas miradas de sus amigas

- Sí, pero no hubo clases, aunque no sé porque… en fin, Luki kun y Rin kun ya se fueron, SeeU kun no estuvo y menos Len chan para preguntarle sobre ellas, así que no necesitamos regresar al club- Gumi y Miku asintieron en silencio, les pareció extraño el ver a Lily así de seria, no es que a veces no lo fuese, solo que era en raras ocasiones cuando lo hacía.

La rubia y la peli verde se despidieron de Miku y esta se fue sola a su hogar, aun pensando el porqué del comportamiento de Lily y la repentina desaparición de Luka.

Lily llegó a su hogar y se dispuso a volver a salir, pero esta vez a la casa de Luka a buscar respuestas.

Subió las escaleras con rapidez, aunque se agotó a medio camino

- ``Cielos, ¿Cómo hacen Miku kun y Luki kun para subir tantas escaleras?´´- se preguntó la rubia y por fin llegó al hogar de Luka.

Tocó la puerta, más no obtuvo respuesta. Volvió a hacerlo y la misma historia. Así que decidió ingresar por la puerta trasera de la casa.

Cuando llegó al cuarto de Luka, escuchó unos sollozos que venían del interior del cuarto. Se apresuró a abrir la puerta pero al instante notó que estaba con llave

- ¿¡Quién es!?- rugió Luka con claro enfado

- Luki kun, so yo… Lily… ¿Me dejas pasar?- dijo la rubia, pero obtuvo un no por respuesta

- Vete ahora- dijo Luka

- No hasta que me digas que pasó en el club, ¿Qué pasó con Rin?- esa pregunta le dio una punzada a Luka que le dolió hasta los huesos

- No pasó nada… ya vete…-

- Entonces,… ábreme la puerta- Lily no quería ver a su amiga triste, pero era tan difícil ayudarla

- Vete… no me hagas llamar a la policía- advirtió Luka

- ¡No puedes hacer eso, soy tu amiga!-

- ¡Sí, sí puedo!- rugió Luka dejando a Lily sin palabras -…lo siento, y-ya vete de aquí… déjame sola-

- No, Luka… me necesitas y lo sé, dime que te ocurre por favor…- la rubia iba a llorar también, pero debía ser fuerte

- …No puedo hacerlo…- respondió Luka

- ¿Por qué no?-

- … Porque… ¡Porque no lo entenderías!-

- ¿Por qué piensas así? Déjame ayudarte, déjame ayudarte como dejas a Miku que te ayude… por favor, onegaii Luka chan…- susurró Lily a punto de llorar, cosa que no le agradó a la Megurine, jamás en su vida querría hacer llorar a alguien que quiere ayudarla

- …lo siento, no quiero que te compares con Miku,… porque tú eres única para mí, y te dejaré ayudarme,… pero ahora no puedo decírtelo… necesito tiempo para pensar… ¿Sí?- dijo Luka y Lily susurró un sí.

La rubia se retiró de la casa de Luka después de que se dieran el buenas noches.

La peli rosa no estaba lista, no iba a decirle a nadie que había hecho un trato con Rin y había perdido…

Y que entre las cosas que había perdido…

Era la posibilidad de estar con Miku a su lado…

Pero lo que más le aterraba a Luka era si obedecer el trato complicaría su amistad con la peliacua.

Temía que sus más odiosas pesadillas pudiesen volverse reales…


Okey, este es el segundo cap. Aunque haya habido un solo review no importa, lo importante es que 3 favs y 4 follows en un primer capitulo, eso es la ostia para mi. Así que quiero agradecer a:

Guest: Me alegra que mi fic te halla enamorado, aunque no sé quien rayos eres gracias :3, aprecio cada comentario así que ya te imaginarás que mis palabras son sinceras, así que no esperes más aquí está la continuación y toda la cosa,...

Bueno, espero ver a los demás lectores más seguido por estos fics de... Negitoro así que el cap 3 no creo que esté muy lejano (creo)

SeeU later!