Oh, mi adorada Higia ¿Qué hice yo para merecer esto? Primero, casi atropello a este perro sarnoso que comienza a apestar mi pulcro departamento, debería estrangularlo y rebanarlo. Pero considerando lo difícil que es limpiar la sangre descartare la idea. Este can tiene suerte de que yo ya haya terminado mi trabajo sino ya estaría pasando los momentos más dolorosos de su precaria existencia.

El que maldice el suceso, no es nadie más que Levi Ackerman un hombre de negocios hecho y derecho que superaba por poco los 30 años de edad, baja estatura para su edad y de un carácter sumamente frio e infame en diversos aspectos. Tiene una severa obsesión por la limpieza, molestándole aun más el hecho de tener un perro estúpido en su departamento.

Levi dejo al perro en la sala, para dirigirse a su habitación a tomar un baño, esperando que no se le hayan quedado impregnadas pulgas o garrapatas. Cerró la puerta sin percatarse que el perro estaba recuperando conciencia.

-¿Qué?-se pregunto el can levantándose de golpe del suelo, obviamente solo se escucho un pequeño ladrido de su parte- A lo mejor un hombre de buen corazón se compadeció de mí y me trajo a su humilde morada- pensó irónico Eren- o simplemente me trajo aquí porque casi me mata- que sea un perro no significa que no tenga memoria.

Sin querer queriendo un gruñido se produjo en el estomago del perro, dándole la clara idea de que tiene hambre, busco hasta encontrar la cocina que estaba unida al comedor. Su olfato no mentía, estaba oliendo carne, no era lo que esperaba pero haría lo que fuera por comer algo en ese instante. Subió a la silla, luego a la mesa desde donde pudo ver su presa, un jugoso filete con un guiso al lado en un plato de loza, no lo pensó dos veces y se acerco sigilosamente para no caer. Iba a darle u mordisco cuando escucho la puerta abrirse.

-Te voy a castrar, perro estúpido- allí estaba mirándolo de forma soez e intimidante, haciendo que se erizara todo el pelaje de miedo.

-Juro que no fue mi intención, tengo hambre- ladro el can, con deseos de que se le entendiera, deseos que no se cumplirían al ver como el azabache tomaba un periódico posteriormente enrollándolo a la vez que se iba acercando hacia la pequeña bola de pelo que tiritaba de miedo.

En un acto audaz, Eren pego un salto hacia el suelo escabulléndose por debajo del sofá. El pelinegro no se inmuto y mientras el otro sequia escondido debajo del sofá, este se acercaba a la mesa tomando el plato, regresando donde se encontraba el perro y colocándolo en frente suyo.

-¿Quieres esto verdad? Entonces acércate pedazo de mierda- pensó que usaría un poco el cerebro y no se acercaría…pensó mal.

Como el cachorro inocente que es salió del pequeño escondite y camino con temor hacia Levi, atento a cada movimiento que podría hacer. No supo cómo, pero en un milisegundo que se distrajo fue tomado por la nuca y levantado por aquellas manos hacia el baño del que anteriormente había salió el.

-Hueles asqueroso, agradece que no te hago nada más porque casi te mato-al entrar lo metió en la tina que estaba siendo llenada por agua.

Lo metió y echándole champú comenzó a restregar cada parte de su cuerpo, haciendo que Eren se estremeciera por la incomodidad, sin darse cuenta comenzó a agitarse y salpicar agua.

-Deja de moverte ¡Con un demonio!- grito furioso haciendo que este parase en un instante.

Luego del proceso de limpieza, lo seco y lo llevo a sala soltándolo y como resultado el pelaje del can estaba todo esponjoso. Levi coloco el plato de comida frente suyo dando como respuesta una mirada de duda de Eren.

-Deja de mirarme así y come de una maldita vez, ya que está contaminada con tus gérmenes

-A que le pusiste veneno-le miro con duda, sin más comenzó a comer agradeciendo a todos los dioses habidos y por haber que no tuviera nada.

-Tengo que encontrar a tu dueño, en este país no hay perros callejeros, o al menos por estas zonas-pensó viéndolo comer con gozo- Oye, perro estúpido

El mencionado giro la cabeza mirándolo, no le tomo mucho trabajo acostumbrarse a los sobrenombres que le ponía.

-Mi nombre es Levi-dijo mirándolo fijamente como esperanzado en que este le entendiera- debo ser idiota para estar hablándole a un perro sarnoso

Pero sus ojos se abrieron un poco al escuchar los ladridos provenientes del perro, como queriendo responderle.

-¡Eren! ¡Eren! ¡Eren!- era lo que intentaba decir mediante ladridos y giros sobre su propio eje.

El hombre solo miraba con desconcierto lo que hacía. Al ver que Levi no entendía comenzó a mirar a distintas direcciones buscando por lo menos darle una indicación de cuál es su nombre. Su mirada se clavo en el periódico con el que anteriormente lo iban a golpear, corrió hacia donde se ubicaba y con sus patas lo fue desenrollando y volteo a ver al azabache que seguía parado detrás suyo y le ladro como indicación a que se acercara.

-¿Qué pasa saco de pulgas?-pregunto con una mirada inexpresiva dirigiéndose hacia el can.

Señalo con su pata una letra de los anuncios de la portada del periódico y ladró.

-¿"E"? ¿Qué hay con esa letra?... ¿Intentas decirme tu nombre?-pregunto incrédulo

Eren movió su cola en respuesta afirmativa. Esto asombro un poco a Levi pero no hizo ningún gesto de asombro. Y así continuo señalando las letras restantes a lo cual formo.

E-R-E-N

-¿Eren?... Tal vez no eres tan estúpido como creí- le hizo un pequeño alago

-Gracias. –agradeció con ironía

Sin decir nada, Levi se dirigió a su habitación y al cabo de unos minutos salió con una telas nos tan desgastadas y las coloco al lado del sillón juntándolo y dándole forma de almohada.

-Aquí dormirás por ahora- dicho esto el azabache se retiro, apagando las luces de paso, cerrando la puerta dejando al perro en medio de la oscuridad.

-Al menos los perros pueden ver bien en la oscuridad- se asomo a su "cama" y se acurruco entre las telas- Solo basta esperar hasta el amanecer.

Despertó de golpe, las patas le temblaban, de frio para ser exactos, ese lugar era un refrigerador para él. Intento acurrucarse mas pero sin resultado, aun seguía con frio, en eso por su pequeño cerebro o mejor dicho mente, paso una pequeña, estúpida y mortal idea, que o lo intentaba o quedaba hecho paletita de helado al cabo de unas horas. Camino despacio hacia los aposentos de su ahora "dueño temporal", agradeció que no este del todo cerrada la puerta, empujo con su lomo y entro a la recamara. Era una habitación pequeña, olía bien tanto así que se paro en dos patas para oler ese embriagante aroma, agito su cabeza para salir de su distracción y se dirigió a su cama, solo subió dos de sus patas delanteras y observo como Levi dormía, con respiración lenta y leve. Al ver un espacio a su lado no perdió el tiempo y se subió. Movió una pata hacia donde se encontraba la parte inferior de la cama, pero al hacerlo provoco un rechinar de parte de esta erizando por completo el pelo del can del miedo y susto. Volteo a mirar si lo había despertado, seguía cálidamente dormido, continuo hasta quedar por fin en un lugar cómodo, se metió un poco por debajo de las sabanas y con un tanto de temor se quedo tranquilamente dormido a pesar de haber que al siguiente día le esperaría una paliza tamaño colosal.

Sintió su cuerpo ser jalado bruscamente hacia el aire, dando un giro sobre su propio eje, cayó al suelo aturdido abriendo los ojos de golpe encontrándose con una sombra que emanaba un aire maligno y de ira, ahora comprobó que era cierto que muchos animales sentían las emociones de sus dueños.

-¿Quieres morir verdad, Eren?-dijo Levi haciendo un ovillo con las sabanas, que para él ya estaban completamente sucias al encontrar al perro allí, con él, durmiendo.

-Mis días están contados, quisiera pedir perdón de todas las veces que le dije a Jean cara de caballo- agacho las orejas y metió el rabo entre las patas al ver como Levi tomaba una escoba y se aproximaba a darle su merecido castigo, cuando por milagro de los dioses que le permitieron a Eren vivir un tiempo más , sonó el celular de Levi, quien se detuvo y se aproximo a la mesilla de noche al lado de su cama, para posteriormente contestar.

-¿Qué mierda quieres?- comenzó molesto

-¿Esa es la forma de hablarle a tu secretaria? Muy mal Levi, muy mal- dijo soltando varias carcajadas

-Solo di para qué demonios me llamas

-Surgieron varios problemas en la oficina, y te necesitamos aquí para que lo arregles y eso, por cierto, estas mas malhumorado de lo normal ¿A qué se debe eso? ¿Mal contacto intimo?- realizo una pregunta insinuante

-Hija de tu condenada madre, solo es un perro que por desgracia me cayo del cielo por así decirlo- menciono mirando al susodicho que estaba escondido debajo de la cama, pero se podía ver su cola afuera aun.

-¡Oh! ¡Pero que coincidencia!

-Sí, tú también por desgracia me caíste del cielo a joderme la puta vida.

-Eso no, el asunto es que a mi justo se me despareció un perro, bueno no es mío…Hey Levi ¿Estás ahí?- pero no recibió respuesta, el azabache al escuchar lo primero dejo tirado el celular y miro por debajo de la cama a Eren.

-Sal de una vez, no te hare nada-dijo al ver a Eren escondido hasta el fondo

El aludido fue acercándose hasta salir completamente de debajo de la cama.

-Quédate allí, ya regreso-ingreso al baño para darse una ducha rápida

Al cabo de unos tres minutos como máximo salió, con una toalla cubriéndole la cintura y con otra secándose sus cabellos. Sin percatarse de la atenta mirada de Eren, y ni le importaba ya que no sabía que este en realidad no era un perro.

Al can le ardía el cuerpo, mirando cómo se despojaba de las toallas dejando al visto su cuerpo completamente desnudo, piel color leche que resplandecía con algunos rayos del sol que entraban por las ventanas cubiertas por cortinas. No sabía hacia dónde mirar, se hecho en el suelo y con sus dos patas se cubrió los ojos.

Estando listo con un terno a juego, tomo al can por la nuca y lo metió en una canasta, por el cual asomo su cabeza para ver lo que pasaba a su alrededor. Levi elevo la canasta junto con su portafolios saliendo del apartamento, subió a su auto y se dirigió rumbo a su trabajo.

Llegando lo primero que hizo fue ir a donde se encontraba su secretaria, cuando la encontró lo primero que hizo fue azotar la canasta contra su escritorio.

-Te agradecería por primera y última vez si me dijeras que es tuyo-hablo con unas pocos rasgos de esperanza

-Pues, veamos al pequeñín- se asomo a ver su interior y se encontró con una pequeña bola de pelos- Permíteme sacarlo-lo levanto y se quedo estática al verlo.

Lo mismo paso con el perro, se quedo mirándola, ambos hechos piedra.

-¿Y? ¿Es tuyo o no?

-¡GRACIAS ENANO! Si nos permites- la castaña se llevo a lo lejos al perro dejando al azabache con una incógnita entre sus pensamientos. Se establecieron en una zona poco recorrida por los ejecutivos y oficinistas.- Jamás pensé que de todas las personas en todo este mundo, te toparías con Levi, pobre de ti de seguro la pasaste mal

-Lo pase de lo peor ¡REGRESAME A COMO ERA ANTES!- comenzó a ladrar desenfrenadamente

-Tranquilo, tranquilo. Como puedes ver por el momento no te puedo proporcionar algún antídoto, ay que nunca llegue a pensar que te volvería a ver

-Pues aquí me tienes.

-Te propongo algo, mientras tú te quedas con el enano enojón de Levi, yo iré preparando un antídoto que revierta esto, ¿Te parece?

No, era una pésima idea, certifico el can negando con la cabeza

-Es eso o quedarte en mi laboratorio con mis animales-sonrió de forma sádica Hanji

-Ahora que lo pienso mejor, creo que no me vendría mal convivir con el "Enano enojón" de Levi-como si la castaña pudiera entender lo que dijo sonrió alegremente.

-Yo no tuve la oportunidad de convivir con él, siéntete afortunado

-¿Afortunado? –se pregunto Eren

-Sí, creo que él en fondo es muy blando, o a lo peor es la reencarnación de Satanás mismo-levanto los hombros en duda- Oh genial, logro entenderte, como sea te regresaré con Levi.

Se lo llevo en brazos hacia en donde se encontraba el azabache recostado sobre el borde del escritorio con la misma mirada de pocos amigos que Hanji tanto conoce.

-Lamento desilusionarte, pero…Ehm veras, un amigo mío me dejo a cargo al cachorro, pero como no tengo mucho espacio y tiempo en mi casa, te agradecería mucho que lo cuidaras hasta que mi amigo regrese y se lo lleve-lo ultimo lo dijo cerrando un poco los ojos para evitar ver su expresión y esperando que sonara convincente.

-¿Acaso me ves con cara de que quiera quedarme con este saco de pulgas contaminando cada rincón de mi apartamento?-cuestiono con una mirada fulminante que asusto tanto a Eren como a la castaña de anteojos.

-No, pero te ves con cara de alguien antisocial y que aparentemente no tiene planes- dijo sarcástica

-Púdrete

-No te arrepentirás- salto Hanji de la emoción entregándole al perro dejándolo a su cuidado, aunque no lo pareciera, ese "púdrete" era una aceptación- Me hare cargo de todo tu papeleo, así que por así decirlo tienes el día libre-dijo desapareciendo de la vista de ambos

-Desgraciada sea la perra que te pario Eren-maldijo insensiblemente

-Esto no va a ser bueno, nada bueno-agacho la orejas, sabiendo lo que se le aproximaba