Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.
Capitulo 2: De muerte y confusión.
De pronto se sentía encerrado en su propio Templo, sin contar las veces que se había levantado de su sillón preferido y comenzado a dar vueltas mientras trababa de negarse aquellos pensamientos que ,por primera vez en su vida, lo confundían y le hacían sentir...vulnerable.
¿Pero que había hecho ella con él que no dejaba de pensarle? parecía una maldición, una estúpida maldición que taladraba hasta lo mas profundo de sus pensamientos y que hacia surgir en su interior una necesidad de estar de nueva cuenta con ella."Esa mujer" pensó mientras se acercaba a su alacena y sacaba uno de los mas deliciosos vinos, sirviendo un poco en una copa para beberlo de un solo sorbo al ritmo de su mano temblorosa.
Y sonriendo ante lo absurdo de sus pensamientos, recordó como todo aquello lo había llevado a tal estado.
Una noche como cualquiera donde sus asuntos del Santuario era lo que menos le importaba, accedió a la invitación de Afrodite de salir a un bar a divertirse un poco y el, no se hizo mucho del rogar, después de todo ya imaginaba que un poco de sexo con cualquier mujerzuela encantada por su deber a Athena y alcohol, le ayudarían a hacer mas tolerable su situación en el Santuario.
Y asi, el de Piscis y Cáncer se aventuraron aquella noche a un pequeño bar de Rodorio cuando el reloj señalo la media noche, a esa hora donde las preguntas estaban demás.
Al llegar, observó algunos rostros conocidos de subordinados de plata y aspirantes a caballeros ya ahogados en el alcohol a pesar de la temprana hora, mientras otros tantos trataban de intercambiar palabras con algunas mujeres en su afán de seducción.
Se allegó a la barra junto con su amigo sueco que no tardo en atraer miradas a su paso y ambos pidieron sus bebidas favoritas. Segundos mas tarde cuando llegaron los vasos con el alcohol a elección, Afrodite giró su mirada a las damas de a lado que reposaban en una mesa y les sonrió, haciendo bufar al de a lado.
—Siempre tienes que hacer esa estupidez—comentó Cáncer sintiendo el ardor que surgía al tomar la bebida.
—No hace falta más que una sonrisa para que ellas vengan hasta aquí—agrego vanidoso el de Piscis mientras daba un trago a su bebida mientras volvía a mirar a su compañero.—¿ me refutas mi querido amigo?
—Engreído...—murmuró Mascara mientras sonreía al ver al grupo de mujeres a quienes su compañero coqueteó con anterioridad, mirándolos con fascinación con toda la intensión de acercarse en el momento que el de Piscis tronara los dedos.
—Llámalo como quieras, pero yo me quedo con la rubia y la castaña—comento el sueco haciendo sonreír a su igual.
—Esta noche amigo...—exclamó el de cabellos celestes tomando del hombro a su conocido—la pasaremos extraordinario como en los viejos tiempos, ya es momento después de todo lo que sucedió.
Piscis se levantó de la barra con copa en mano y con mirada seductora, se acerco al grupo de damas, quienes de inmediato le hicieron sentarse entre ellas mientras comenzaban a deslizar sus manos por su cuerpo como enredaderas sobre un tronco. Cáncer sonrió cuando el otro le invitó a aproximarse y sin más, bebió su copa de un sorbo y se allego hasta ellas imitando al otro.
Las copas iban y venían, las caricias de las damas hablándole al oído y robando besos de contrabando era lo de menos, si no el gusto que le estaba agarrando a aquella situación.
Y entre tanto alcohol, tuvo que cesar esas caricias y levantarse para ir al sanitario, sin embargo, al levantarse, una preciosa silueta de cabello pardo atrapó su atención entre la gente.
"Quizá estaba alucinando por tanto alcohol", pensó mas al verla sentarse en la barra y pedir una bebida con unos perfectos pantalones entallados y blusa descubierta le hicieron quedarse quieto y fijarse en cada movimiento como felino tras su presa.
Sonrió lascivo, quizá la noche iba a mejorar. Se olvido de lo demás, incluso de las necesidades de su cuerpo y avanzó hasta ella con confianza. Sin embargo, al estar tan cerca, se percató que aquella mujer lloraba intranquila mientras bebía su copa con rapidez.
Se sentó a su lado y sin miramientos, colocó una mano sobre su espalda para atraer su atención, sin embargo, la mujer de inmediato giro su mano y trato de darle un revés al santo, mas este la detuvo a centímetros de llegar a su mejilla en una mezcla de habilidad y travesura. En aquel momento, sus ojos grises se encontraron con los de la joven.
— ¡Maldito bastardo!—la mujer lo observó fijamente y segundos después, mencionó sorprendida—Usted es...
—Tienes la lengua muy afilada mujer—comento divertido el santo mientras la soltaba lentamente. —Y si, si soy un santo dorado.
—Lo lamento señor, es que...bueno personas como usted no vienen a estos lugares—comentó la mujer limpiándose las lagrimas toscamente. —Discúlpeme, será mejor que me vaya.
Antes de que ella se levantara, la tomo de nuevo de la muñeca y Mascara ordeno: —No quiero disculpas, quiero que te quedes y me digas porque no es buena noche para ti, quizá yo la pueda mejorar.—murmuró seductor.
La mujer le miró con intimidación y contestó: —No creo que le interese, son cosas sin importancia para alguien como usted.
—Eso déjalo que lo juzgue yo mujer—comenzaba a desesperarse el santo.
—Me han dejado.
El santo bufo divertido.
—Ve, le dije que no le interesaría.
—Pareces una mujer inteligente, no pensé que ese tipo de estupideces te perturbaran—comentó el santo, bebiendo de su copa.
—Quisiese que fuera así, porque estúpidamente me enamore de un imposible. Creí que un poco de sexo no seria más que eso, sobretodo si "él" es quien es, pero involucre sentimientos y es así, no lo puedo evitar.
El de Cáncer se comenzó a interesar en el tema—¿Cuál es el nombre del bastardo?
—Es un caballero como tu, su nombre—pauso la mujer—su verdadero nombre es...Alexandre.
De inmediato se petrificó y giró su vista hacia la mesa donde estaba su compañero de Piscis, quien bebía de su copa con cinismo seductor pero que era cubierto por el murmullo de la gente.
Cáncer, entonces supo que esa mujer de quien hablaba era de su compañero y amigo de Piscis, quien sabia la había tomado como una aventura mas, así que antes de que ella pudiera percatarse de la presencia de Piscis, ordenó:
—Vamos afuera, hay demasiado escándalo aquí.
Y la mujer lo siguió. Ambos salieron del bar y comenzaron a caminar en la noche rumbo a la playa y fue entonces que se detuvieron, sentándose en la arena mientras el murmullo del anoche los acompañaba.
—Y fue así como termino todo, normalmente les pateo el trasero a tipos como ese idiota pero estaba cansado, así que decidí irme—termino de contar un relato el italiano mientras ella sonreía.
—¿Sabes?, te pareces un poco a él—comentó la mujer cínica, haciendo enmudecer al santo.—a menudo me contaba de sus cosas, sobretodo antes de tener un poco de acción.
El italiano sonrió, mientras su mente pensaba en lo decentemente idiota que estaba luciendo, ya se sentía como los persignados de Mu o Shaka frente a una mujer, y eso, eso era particularmente raro en él, así que sin tapujos, preguntó:
— ¿Y eso también me traerá un poco de acción a mi?—pasó su lengua por su labio superior, lujurioso.
—Puede ser...—comentó la mujer siguiendo el juego y al instante seguido, sorpresivamente se montó sobre él y atrajo sus labios, incluso haciéndole reaccionar tardíamente.
El recargó su espalda sobre la arena, guiado por ella y después, después su memoria se perdió. A la mañana siguiente, el santo se despertó poco a poco con la brisa del mar, mientras su cabeza punzada y sus ojos de abrían poco a poco con pesadez al sentir los primeros rayos de luz, mas aun cuando se encontró en completa soledad.
Tras ello, se dirigió al Templo de Cáncer, tomó un baño y se tiró sobre su sofá favorito mientras el recuerdo de ella hacia su trabajo. Y ahora, desesperado, tomaba de su copa de vino tratando de apaciguar su ansiedad por verla de nuevo.
Fue entonces que, inesperadamente sintió el cosmos de su compañero de Piscis penetrando su Templo.
—Cáncer, ¿donde estas?—de la cocina, apareció el otro regalándole una sonrisa.
— ¡Vaya!, al menos ya estas decente para las visitas.
—Cállate idiota—menciono el otro, desparramándose de nueva cuenta en su sillón.
— ¿No me invitaras nada?—bromeó el de Piscis, haciendo que su compañero le señalara donde estaban las cosas, entendiendo que se sirviera lo que quisiera.
— ¿A dónde fuiste anoche?—pregunto el de Piscis mientras buscaba una copa en la alacena—estabas un momento a mi lado y luego te fuiste, ¿acaso hubo algo mas interesante?
El italiano sonrió para si y espero a que el otro se sentara a su lado a acompañarle.
— ¿Y bien, que sucedió?
—Algo, algo...—murmuró el de cabellos grises.
—Como quieras, si no quieres contarme no te rogaré, pero te tengo que contar que anoche, al platicar con unas señoritas—menciono el santo figurando la escena—me dijeron algo que me dejo desconcertado.
El italiano le miró serio— ¿te acuerdas de la mujer que te contaba con la que salí un par de veces y que cuando me dijo que me amaba, la abandone?
El otro negó mas su cabeza comenzó a trabajar en su recuerdo, quizá hablaban de la misma mujer que había conocido la noche anterior—pues ayer me dijeron que el día que la deje, fue una ultima vez al bar donde estábamos ayer y la mañana siguiente la encontraron ahogada en el mar, al parecer se suicido.
Cáncer se atragantó con su copa ante la sorpresa de su compañero y le dedico una mirada fría. No lo podía concebir.
Continuara...
Lindos lectorcitos cuanto me había tardado con este fic, creo que un siglo pero por fin pude actualizar, espero les haya agradado este capi y continuaremos con algún caballerito solterito por ahí. Un saludo enorme y los veo en otro capitulo.
