KHR! es de Akira amano. Lo único mio aquí son los personajes originales.
Nate: Buenas Minna-sama!
Nero: Y este es el segundo capitulo de la secuela!
Nate: Wiii! Sip!
Aclaraciones:
Recuerdos o llamadas telefónicas (Sabrán distinguirlas)
En la mayoría del vuelo el único despierto fue el albino, quien solo observaba sigilosamente todo a su alrededor. En cuanto a Kaoru y Raike, estos dormían como que si no lo hubieran hecho en años.
"De tal palo tal astilla…" Se dijo a si mismo al ver a la rubia y al moreno, dormir tan cómodamente. Observo por la ventana pronto llegarían a Japón, entonces recordó lo que le había dicho Kaoru.
-Tengo mucho miedo…-
Algo que no había logrado ni un psicólogo era que Kaoru pudiera ser más fuerte sentimentalmente, después de que abandonara Japón era muy fácil –en aquel entonces– hacerla llorar, vaya depresión en la que había caído. Las cosas poco a poco fueron mejorando, sobre todo después de que Tania y Raike se unieran a la familia.
―Eh? No tienen un nombre? ―Los niños negaron levemente mientras miraban el suelo―. ¿Qué les parece "Tania" y "Raike"?
―…Mamma.
El albino se sorprendió ante las palabras de los dos niños, observo la expresión de Kaoru que paso de ser una sorprendida a una sonrisa maternal. Las mejillas del de mirada grisácea se tiñeron de carmesí, recordaba esa expresión la conocia muy bien.
Era la misma sonrisa que le había dado al verlo Kaoru en un mundo paralelo, cuando estaba embarazada.
Sintió como alguien tocaba su brazo, al voltearse se encontró con Raike mirándolo fijamente, ladeo la cabeza al no entender porque se había levantado tan de repente y solo pudo escuchar un susurro de los labios del moreno:
―Gracias.
Entendió porque agradecía, algo que Kaoru no sabía era que su antigua caja-arma estaba destruyéndose poco a poco y cuando no pudo aguantar más, él tuvo que intervenir convirtiendo al cuervo y al grifo en semi-humanos.
―Fue un viaje largo, no es así? ―Hablo Kaoru mientras se estiraba, el niño asintió y al albino le descendía una gotita de sudor en la frente.
―En serio? Dormiste durante todo el viaje…
El albino tomo el equipaje y se dirigió al área de taxis, le quedaba un camino algo largo a casa. El niño se mostraba muy emocionado, lo que los otros dos le habían dicho le había dado mucha curiosidad.
―Es grande! ―Dijo el niño al observar la casa en la que se quedarían, Kaoru soltó un bufido mientras se cruzaba de brazos―.
―Quiero mi antigua casa! ―Se quejó la rubia mientras entraba a la casa con las mejillas infladas―.
―Pero es muy bonita debes de aceptarlo.
―Pero, prefiero mi otra casa…
―Otra casa?
La chica asintió mientras se dejaba caer en el sofá de la sala, el niño silenciosamente se acercó y se sentó a su lado. El albino solo suspiro mientras llevaba las bolsas del mercado a lo que debía ser la cocina.
―Veras, Raike―Hablo la blonda, mientras cruzaba las piernas―. Hace dos años vivía aquí en Japón, estudiaba en la escuela que está cerca y yo vivía en mi hermosa casa.
―Uhm.
―Nee, quieres ver cómo serán nuestros cuartos? Me pido el que tenga balcón! ―Kaoru se levantó del mueble y empezó a correr a las escaleras, al llegar a la segunda planta término de llegar al pasillo final, donde había cuatro puertas.
Miro un momento hasta que se decidió por abrir la segunda puerta del lado derecho, encontrándose con que era justamente, el cuarto que tenía balcón.
Abrió la puerta de cristal que conectaba con el balcón y salió a ver. Daba a una casa de color azul, con jardines llenos de hermosas plantas, miro la calle con una expresión sonriente.
Era una calle muy bonita y silenciosa, aunque tanto silencio le daba muy mala espina.
―Vaya, pensé que duraría mucho tiempo antes de que alguien se mudara a esa casa…―Kaoru volteo rápidamente al escuchar una voz dirigirse hacia ella.
―Eh?
―No lo sabias? ―La rubia ladeo la cabeza, aparentemente quien le había hablado era su vecino. Un chico de cabello oscuro y el color de sus ojos no podían distinguirlo muy bien, pero supo que eran de tonalidad clara, tal vez miel―. Hace algunos años vivía una mujer muy hermosa, quien tenía una habilidad algo extraña…
―Cuál?
―Podía ver el hilo rojo del destino, sabes lo que es? ―Kaoru asintió levemente y el chico prosiguió―. Ella estaba muy enferma y un día mientras salía a tomar aire, observo como un hombre de cabello negro y ojos completamente negros le cortó su hilo del destino, ella dio un grito desgarrador y se lanzó del balcón. Su esposo al ver el cuerpo de su esposa ensangrentada hizo lo mismo, dicen que sus espíritus buscan los hilos del destino más unidos para cortarlos en forma de venganza por no poder vivir su amor.
Los ojos de Kaoru se ampliaron al escuchar las palabras del moreno, dio un paso atrás algo asustada y miro su meñique con temor, minutos después escucho como el moreno se reía a carcajadas.
―Realmente me creíste? ―Kaoru alzo una ceja, el moreno solo se apoyó de la pared―.
―Fue una mentira?
―No necesariamente, solo hasta la parte de que los espíritus buscan venganza…o al menos eso es lo que me dijo mi hermano―Kaoru ladeo la cabeza sin entender que tenía que ver su hermano con la historia―. Mi hermano menor siempre la iba visitar, me di cuenta que se suicido fue porque mi hermano dio un grito desgarrador, mucho más que el de ella.
―KAORU! ―Al escuchar que la llamaban, Kaoru hizo una señal de despedida siendo esta devuelta por el moreno quien después entro a la habitación―
La rubia bajo las escaleras con lentitud aun pensando en la historia de la mujer, al llegar a la planta baja observo al albino sostener el teléfono en la mano, entendió que era una llamada para ella.
Rápidamente tomo el teléfono y contesto:
― ¿Bueno?
―Es bueno volver a escuchar tu voz.
―Lo mismo digo, decimo.
―Aun no soy el décimo Vongola…
―Pero, algún día lo serás y debo empezar a acostumbrarme a llamarte así, no Tsuna?
―Supongo.
―La razón de tu llamada es porque mi hermano te amenazo, verdad?
―…Creo que le tendré miedo a Fabrizzio de ahora en adelante.
―Que tanto te dijo?
―Que me cortaría las venas una por una, si salías con un mínimo rasguño.
―Esa es nueva.
―Por cierto, como estuvo el viaje?
―Dormí durante todo el viaje, pero por lo que se estuvo muy bien.
―Estudiaras en Namimori, cierto?
―Si, mañana me encargare de atender eso.
―Bueno, te acompaño…donde queda tu nueva casa?
―Pues según lo que tengo entendido, queda en –inserte dirección cercana a namimori chuu–.
―Bien, te paso buscando como a las diez de la mañana, te parece bien?
―Sí.
―Entonces, hasta mañana
―Adiós.
La rubia colgó, mientras daba un suspiro. El niño comía pizza lentamente mientras observaba a su 'madre', Kaoru se sentó a su lado mientras apoyaba el mentón en la palma de su mano.
―Vacchan, te toca levantarme…
―Qué raro―El albino le tendió un plato con un trozo de pizza, la rubia devoro la pizza con avidez. Su hermano era el culpable de que ahora comiera tanto―.
―Mamma, de que hablaste hace minutos? ―La rubia volteo a ver al niño, iba a decir algo pero se llevó la mano a la boca horrorizada―
―…Vacchan.
―Qué? ―El albino observo con curiosidad la cara de Kaoru―. Pasa algo?
―Raike no sabes hablar japonés! ―Exclamo horrorizada la rubia mientras miraba al albino, quien luego puso la misma expresión―. Mierda! Como se me pudo haber olvidado eso?
―No podemos dejarlo solo ni un segundo! Definitivamente!
―Entonces, mientras yo estoy en la escuela tu cuidaras de él.
―Bien.
Nate: Kaoru y Vacchan se han ganado la medalla de descuidados, definitivamente.
¿Review? ;A;
