¡HOLA A TODOS! ¿Cómo están? Espero que muy bien y bueno, para los que no me siguen en redes sociales, me disculpo por haberme ausentado casi dos años.
Bueno con esto puedo decir que formalmente HE VUELTO AL FANDOM. Dispuesta como siempre a contribuir con el crecimiento del Mimato y demostrar que este pairing (Junto con el Taiora y el Takari) son los pairings que debieron ser justamente.
El pasado 19 cumplí 7 años de ingresar al fandom y el 22 mi primer Mimato cumplió 7 años de publicado. Espero me quieran seguir leyendo por aquí otros 7 años o más =)
Si me pusiera a contar todo lo que ha pasado por mi vida no termino nunca. Así que esperemos que la inspiración no conspire en mi contra nunca más.
Estoy muy ansiosa por leer vuestros comentarios, espero saber quienes aún siguen por aquí, a quienes la vida real aún no los consume por completo y a los nuevos lectores, espero les guste el fic y sea amerite sus comentarios.
En fin, no los alargo más, espero que disfruten la lectura y DEJEN MUCHOS RR =D
Capítulo II: Nunca digas Nunca
Enero, 1944
¿Virgen urgida? ¡Qué se creía el muy patán!
Mimi cerró su puerta de un sonoro portazo tirando sus tacones al rincón de su habitación. El muy grosero no solo le había dicho eso, sino que la había dejado en medio de pista sola cuando la música aún sonaba y ante la vista y paciencia de todos los invitados.
La había humillado.
-Bruto, animal, patán.
Era un demonio de ojos azules, de profundos y enigmáticos ojos azules. Sacudió su cabeza con energía. En lo que a ella le correspondía no volvería a ver a Yamato Ishida en lo que le resta de vida. Así que lo mejor sería no volver a pensar en eso.
-Señorita Mimi.
La castaña se incorporó de su cama para dirigirse a la puerta y abrirla. No necesitaba preguntar quién era puesto que conocía la voz a la perfección.
-Dios mío niña.-Se escuchó un grito ahogado femenino-¡Estás pálida! ¿Estás bien?
-Estoy bien Yoshi.-Aseguró mientras la mujer mayor la dirigía frente a la cama, antes de empezar a desabrochar el apretado corsé que ceñía su esbelta figura.
Yoshino Norstein, una esbelta mujer de pequeña estatura, aún más pequeña que la joven Tachikawa, cuya cabeza coronaba una cabellera platinada con ciertos destellos de cabello rojo el cual brillaba imponente, dispuesto a rebelarse contra el tiempo. Grandes ojos castaños que miraban con preocupación a la pequeña de la que se había hecho cargo desde que había nacido, aún más desde que los padres de la niña murieron y ambas se trasladaron a vivir con los tíos de la muchacha.
-Tonterías, a mí no me engañas pequeña. No te habré parido pero te he llevado en brazos desde el día que naciste. A mí no me puedes engañar Mimi. ¿Qué haces aquí?, la fiesta aún no termina.
-No, pensé que estarías despierta aún Yoshi.
-¡No lo estaba!-Exclamó la mujer ahora desenredando los caireles castaños.-Pero con el azote de puerta que diste me sorprendería que incluso Mamoru estuviera despierto y a ese flojo no lo despierta nadie.-Añadió refiriéndose al jardinero de la casa.
-Lo siento nana.-Se disculpó avergonzada la muchacha.-Fue algo que me importunó.
La mujer mayor la quedó viendo con una ceja alzada, claramente indicándole que esperaba una mejor explicación.
Sin embargo Mimi se negaba a darle a la escena mayor importancia de lo que debía. Total, olvidaría al rubio patán y el incidente. Suspiró y puso la cara de fastidio que conocía su nana.
-Mis tíos.-Explicó y la mujer frente a ella también suspiró.
-¿Qué hicieron?
-¡Qué no hicieron!-Exclamó Mimi con pesadez mientras aceptaba el vaso de agua que su nana le ofrecía y bebía un poco.
Procedió a conversarle como su tío le impidió bailar con Kiriha Aonuma, como su tía le prohibió involucrarse con su buen amigo Ken y como incluso insinuaron que debía prestarle atención al viejo Miyaguizawa.
-¡Viejo verde!-Exclamó con asco la mayor mientras acomodaba la cama para su niña.-Si es así, entonces hiciste bien salir de ese circo, mi pequeña.
Mimi ocultó una sonrisa con un bostezo, había logrado convencer a su nana y a ella nunca era fácil convencer. Sin embargo había ocasiones en las que podía burlar su ojo crítico.
No iba a contarle del rubio atrevido de ojos tristes que osó llamarla urgida y que la había mirado con esos impactantes ojos azules como nadie la había mirado nunca, como se había perdido en ese profundo mirar al punto que sus labios estuvieron a escasos centímetros de juntarse y… sacudió la cabeza. Se suponía que olvidaría el incidente.
-Ignora a tus tíos mi pequeña princesa y mejor descansa, mañana será un día mejor.-Y besó la frente de la joven como estaba segura lo hubiese hecho su madre.
Mimi sonrió ante el pensamiento, después de todo, el afecto que le brindaba Yoshino era el más cercano al cariño o calor maternal que recordaba. Yoshino era viuda y no había tenido hijos en su matrimonio por lo que su corazón adoptó a la pequeña Mimi luego de que ella quedara en orfandad.
Era una de las dos personas que más la conocían, otra de ellas era Ken, aunque en gran parte aquello era porque el muchacho era sumamente inteligente y perceptivo. Sin embargo…
Hasta ese entonces no había persona que pudiera ver completamente a través de ella.
El resplandor que anunciaba el nuevo día golpeó sus ojos abruptamente, obligándolo a taparse el rostro, la cabeza le estallaba y solo quería seguir durmiendo; sin embargo eso sería muy difícil ahora que podía escuchar a su compañero de cuarto caminar de un lado a otro.
-¿Una botella y media de oporto? ¿Es en serio Yamato?-Reprochó la voz a la que se negaba a dar la cara.-Te bebiste todo eso tú solo. ¿Te has vuelto loco?
Tal vez si se quedaba callado, la molesta voz se rendiría y lo dejaría seguir durmiendo.
-¡Respóndeme cuando te hablo, sigo siendo tu padre Yamato Ishida!
Finalmente se rindió y se incorporó en la cama dejando su torso al descubierto y bostezando con pesadez.
-¿Te estás quejando porque solo te dejé media botella?-Preguntó el rubio perezoso.
-La solución a tus problemas no la encontrarás en la bebida.
-¿Consejos de un experto?
Hiroaki Ishida tuvo que masajearse las sienes para no explotar y mandar al demonio a su hijo mayor ante tamaña muestra de inmadurez e irresponsabilidad. También tuvo que morderse la lengua porque sabía perfectamente que las palabras de Yamato no estaban del todo desubicadas.
-No actúas como el adulto de casi treinta años que se supone que eres, hijo.
-Tú sabías que no quería venir, aun así me arrastraste a esto.
-Porque no quería que te pasaras la noche embriagándote en cualquier bar de mala muerte.
-Lamento decirte que tu plan fracasó.
-Me preocupas, Yamato.
El aludido rodó los ojos con fastidio.
-Que tome un poco de vez en cuando no me convertirá en un alcohólico.-Aseguró.-Lo tengo bajo control.
El castaño no estaba seguro de eso, puesto que desde hace un mes su hijo venía tomando diariamente, por lo menos una copa de vino en casa. Temía que se le saliera de control.
Su hijo era un hombre muy responsable y eficiente, no en vano era su mano derecha en los asuntos que concernían a su hacienda. Su entrenamiento militar lo hacía una de las personas más diligentes y rectas que conocía. Sin embargo desde que volvió de servicio hace un mes las cosas habían cambiado y aquello como a todo padre, le preocupaba.
-Necesito que vuelvas a la hacienda solo, en un par de horas saldrá el tren. Ya le hablé a Jumpei para que salga a recibirte en el coche porque yo me quedaré con el otro.
-¿Qué pasó?-Preguntó el rubio ahora más interesado mientras se ponía de pie y se estiraba-¿Por qué te quedas?-Se supone que se irían los dos al atardecer.
-Llamaron los Fang, Li-Ren quiere comprar la partida de ganado lo más temprano posible o buscará otro vendedor. Ya le dije que irías en el primer tren. Sabes que en estos tiempos de guerra no podemos darnos el lujo de perder compradores.
La segunda guerra mundial había empezado en 1939 y ya para el año 1944 las consecuencias eran más que notorias, eso sin mencionar que Japón llevaba en guerra con China desde 1937. La situación económica del país se volvió crítica, típica consecuencia de post-guerra. De manera que la hacienda Yujo, conocida por la calidad de sus vinos se vio obligada a adoptar otro negocio para subsistir como lo es el de la ganadería.
Llevaban ya cuatro años con ese negocio, desde que Yamato se vio obligado a dejar el ejército. Él era a quien mejor se le daba el ganado, aún era un hábil jinete, el mejor entre sus hombres.
-¿Y tú te quedas por…?-Preguntó el aludido mientras se dirigía a la ducha.
-Tengo asuntos pendientes por atender aún, veré a Iori en una hora.
-¿Tu abogado? ¿Por qué?
-Quiero pedirle que revise un contrato.
-Podrías mandárselo a Takeru.-Sugirió Yamato.-Según tengo entendido ya debería estar terminando la carrera.
-Aunque ya tuviese el título aún le falta la experiencia que le sobra a Iori.-Explicó el mayor con sencillez.-Además, probablemente mi querido hijo menor me dejaría en la calle sin pensárselo mucho.
Yamato solo pudo hacer una mueca ante el comentario no del todo desacertado de su progenitor.
-Takeru solo tiene la versión de mamá.
-Siempre supe que Natsuko estropearía a ese muchacho.
Takeru era el hijo menor de Hiroaki y hermano de Yamato. Estudiaba derecho en una renombrada universidad americana. Tras el divorcio de Hiroaki con la madre de ambos, Natsuko Takaishi, ésta última se llevó al pequeño Takeru de apenas cuatro años de edad con ella, a Estados Unidos para buscar el sueño americano. Desde ese entonces Hiroaki y Yamato apenas habían visto al muchacho y lo poco que sabían de él era por medio de su madre quien volvió a Japón cinco años atrás cuando Takeru entró a la facultad de derecho y desde ese entonces visitaba a Yamato esporádicamente.
-Muchas veces me pregunto si veré a ese muchacho antes de morir.-Suspiró dramáticamente el castaño.
-Pero si apenas estás en tus cuarenta.-Se burló el primogénito ante los sesenta y cinco que en realidad tenía su padre.
Entre ellos siempre había existido una camaradería implícita, ya sea por el hecho que desde los diez años habían sido solo los dos o por lo parecidos que todo el mundo decía que eran, en personalidad, claro está, puesto que el cabello rubio y los ojos azules eran un sello clasificado de que por sus venas corría sangre Takaishi, quienes a su vez poseían estas características por la ascendencia francesa de su abuelo materno.
Desde los diez años, Hiroaki y él se habían vuelto un equipo, incluso cuando el primero se mostró reacio a su alistamiento en la milicia, lo apoyó; cuando volvió con su baja, no le reprochó, al contrario, lo motivó y ayudó a encontrar otra pasión en el ganado, sabiendo lo mucho que el muchacho disfrutaba montar desde niño y a la par le terminaba de enseñar todo lo necesario al viñedo. Hiroaki no daba por perdido su precioso viñedo, aunque la situación actual era adversa. Se negaba a dejarlo ir, aún tenía cartas que jugar y Yamato lo apoyaba en lo que podía.
Padre e hijo se conocían muy bien, por eso mismo su padre había insistido tanto en que lo acompañara a la velada en casa de los Amano. Porque él sabía lo que Yamato había tenido que atravesar el día anterior.
-Aún podrías volver a casarte.
La sonora carcajada de Hiroaki le sacó una sonrisa a su hijo mayor.
-El que debería buscar una esposa es otro.-Contestó el padre mirándolo con elocuencia.-La señorita Tachikawa me pareció encantadora…
-¿Esa mocosa altanera y metida?-Escupió el rubio con incredulidad y repulsión y automáticamente sus ojos se tornaron opacos y distantes.-Olvídalo yo no pienso casarme nunca.
Tras aquella declaración, Yamato entró al baño privado y mientras Hiroaki guardaba su reloj de bolsillo y tomaba su sombrero para salir del lugar.
Aunque Yamato no se dio cuenta y quiso restarle importancia al asunto. Su padre si pudo ver el cambio en el brillo de los ojos de su primogénito ante la mención de la muchacha, era como si sus ojos volvieran a cobrar vida, para morir al segundo siguiente.
-Nunca digas nunca, pequeño Yamato.
Después de todo, no se dice "de esta agua no he de beber"
-Adelante.
La castaña permitió el paso a quien tocó delicadamente su puerta aún a sabiendas de que se trataba de su prima que entró como un bólido y se dirigió a ella quien se encontraba frente al espejo mientras su nana le cepillaba el cabello.
-¡Kiriha Aonuma es todo un sueño!-Suspiró la entusiasta Nene con aires soñadores.-No te lo imaginas Mimi, es extremadamente culto, inteligente, amable y excelente bailarín. ¡Es todo lo que soñé que era!
Mimi observó complacida a su prima y feliz de verla tan ilusionada respecto al muchacho. Su euforia era tal que las palabras se le trababan y de lo poco que entendía, el joven Aonuma le había pedido verse después, claro está con el permiso de su tío y chaperonas de por medio.
-Ya deja de brincar niña y mejor ven para acicalarte ese cabello.-Yoshino instó a Nene a sentarse en el asiento que antes ocupaba Mimi puesto que ella ya estaba lista para bajar a almorzar.
Ambas vestían un kimono floreado en diferentes colores y patrones, abrigado por el clima en esa época del año. Mientras el de Mimi era verde, el de Nene era de un ligero color lavanda. La nana de la joven Tachikawa había elaborado una bonita trenza que caía por el hombro de la muchacha mientras a Nene le hacía una cola de caballo. Yoshino también le tenía afecto a Nene porque a pesar de ser criada por víboras la niña siempre fue muy dulce con su Mimi, siempre atrás de ella, por lo que cuando se quiso dar cuenta ya era nana de ambas primas.
Una vez listas, las tres bajaron al comedor principal. Yoshino tomó su camino para la comer con los demás empleados mientras las dos señoritas se encaminaron al comedor principal donde los señores Amano y el pequeño Yuu ya las esperaban.
Vieron con sorpresa como la mesa estaba arreglada elegantemente y los platos servidos eran dignos de algún festejo, lo que intrigó a ambas castañas.
-¿Qué celebramos?-Se animó a preguntar Nene entusiasmada mientras tomaba asiento junto a su hermano del lado derecho de la mesa.
-El éxito de la fiesta mi pequeña muñeca.-Contestó jovial el patriarca mientras miraba a ambas jóvenes.
Demasiado para el gusto de Mimi.
-La madre del joven Aonuma mandó a una de sus criadas con una invitación para que vayas a cenar con ellos esta noche.-Añadió la madre jubilosa.-Tienes que lucir perfecta primor, aunque eso no te llevará mucho esfuerzo.
Mimi suspiró disimuladamente, porque eso explicaba la algarabía de sus tíos. Habían conseguido lo que querían, meterle a Nene por los ojos al muchacho Aonuma.
-Pero no solo Nene tuvo éxito en la reunión.-Halagó el patriarca de la familia.-Un amigo mío preguntó por Mimi, prometió ponerse en contacto conmigo pronto.-No mencionó que más de un amigo preguntó por Mimi, es más muchísimas familias habían enviado invitaciones a la joven Tachikawa, pero jamás lo admitiría delante de ella y por supuesto que él solo aceptaría al mejor postor, bastante cara le había resultado la muchacha.
-¿El señor Miyaguizawa sigue interesado?-Yukiko intervino interesada.-Lo vi interesado en la hija de los Chiba, quienes están próximos a celebrar su fiesta de bienvenida a la sociedad.
-Miyaguizawa aún está interesado, pero también otro de mis amigos lo está.-Contestó a su esposa.-Esperemos que dejen escuchar sus ofertas pronto.
-He perdido el apetito.-La muchacha de quien se hablaba se paró abruptamente. Con los ojos cerrados y el ceño fruncido, no quería ver la cara de reproche de sus tíos ni la de vergüenza de Nene y si seguía sentada escuchando cómo hablaban de su vida como si fuera un pedazo de carne devolvería la cena.-Permiso y buen provecho.
Cuando llegó a su alcoba cerró la puerta con fuerza, tanto así que los comensales parpadearon por el golpe.
-Padre.-Nene pidió la palabra-¿Acaso no puede Mimi desposar a quien más le agrade? Me parece muy injusto que…
Las manos de Yuutaro golpearon la mesa con fuerza, asustando a la frágil Nene.
-Mimi hará lo que yo le diga y no quiero escuchar una palabra más al respecto.
Nene y el pequeño Yuu asintieron y terminaron de comer en silencio antes de retirarse a sus aposentos amedrentados por su progenitor. Una vez solos los esposos, Yukiko se dirigió a su marido:
-¿Quién, además de Miyaguizawa está interesado en Mimi?
Una sonrisa lobuna se formó en el rostro del hombre de cabello castaño y regresó a ver a su mujer con satisfacción.
-Hiroaki Ishida.
Hiroaki leía con mucho interés la carpeta que su abogado le había entregado en un sobre sellado. La información que había solicitado era exactamente lo que esperaba.
Para su desgracia.
-Debo admitir que me tienes en la nada Hiroaki.-La voz del hombre sentado tras un grueso escritorio de roble se dejó escucha alta y segura.-Hace poco más de una semana entraste a mi despacho pidiéndome a mi mejor investigador para darle un nombre y pedirle que investigue toda la vida de una persona lo más pronto posible.-El castaño seguía sin intenciones de ver a su interlocutor.-Ahora llevas casi una hora sentado, leyendo y releyendo cada hoja sin decir una sola palabra. Al menos dime si estás conforme con lo que te he dado.
-Demasiado para mi gusto.-Contestó finalmente el hombre de ojos oscuros viendo a su abogado y buen amigo a los ojos.-Necesito que redactes un par de documentos lo antes posible.
-Claro, dime de qué se trata. Dependiendo de lo que sea puedo tenerlos listos hoy mismo.-Ofreció.-Delegaré el resto del trabajo a mi socio del bufete. ¿De qué se trata?, ¿algún contrato o alguna denuncia?-El hombre de cabello oscuro se acomodó los lentes y sacó su lápiz y libreta para tomar nota de lo que sería su trabajo.
-¿Qué sabes de contratos de matrimonio?
Ishida escuchó claramente cuando la punta del lápiz se rompió y como los oscuros ojos del profesional frente a él lo miraron con asombro. El aludido se limitó a sonreír.
Con una sonrisa que ocultaba más de una verdad.
Yuutaro no podía encontrar otra forma de expresar su felicidad más que silbar alegremente por toda su casa. A su lado, su mujer no podía estar más contenta que su marido. Después de todo, su familia había tenido una semana extremadamente provechosa.
No solo la familia Aonuma había extendido otra invitación a los Amano, esta vez a toda la familia, lo cual no podía significar otra cosa que el hecho de considerar a Nene seriamente para su hijo; sino que también habían recibido la mejor propuesta matrimonial para Mimi ese mismo día ¡la mejor! Y no solo en términos económicos sino también en premura. Su indeseada entenada se iría a refundir en un pueblucho por el resto de sus días en menos de lo que termina la semana.
-Mimi, tenemos una maravillosa noticia que darte.-Al abrir la puerta, el corpulento hombre entró dando las buenas nuevas. La joven se encontraba sentada tejiendo lo que parecía ser una cálida bufanda para el invierno que aún los cernía bajo la tutela de Yoshi.
-¿De qué se trata?-Su corazón dio un vuelco e involuntariamente sus ojos se abrieron por la sorpresa.
-Yoshino, danos un minuto con Mimi.-Pidió la señora de la casa con exquisitos modales a su criada.-Recuerda siempre tratar a los criados como se debe, nunca los vuelvas partícipes de tu vida, que no se crean importantes ni indispensables. Si les das la mano se subirán hasta el brazo.
Su tía nunca hablaba con ella respecto a lo que se debía o no debía hacer al llevar una casa. Nunca se molestó en enseñarle como si lo hacía con Nene, con ella platicaban por horas sobre lo que debería hacer una vez que se case y sea señora de su casa. Ella también sabía, claro estaba pero todo lo que conocía era gracias a Yoshi, quien se preocupó de enseñarle cosas que una señorita debía saber, entre ellas, la administración de un hogar.
-Tenemos una buena noticia que darte.-Continuó Yuutaro.
Aquello solo le creó más aprehensión a la muchacha.
-En tan solo tres días te casarás.-Completó con añoro la señora de la casa-¡¿No es emocionante?!
El corazón de la muchacha de cabello castaño se detuvo por alrededor de treinta segundos probablemente y estaba segura que se había puesto pálida porque tenía las náuseas propias de cuando se le bajaba la presión. Lo primero que se le vino a la mente fue el asqueroso viejo Miyaguizawa y su sonrisa lasciva en el rostro.
Sin embargo, no exteriorizó su desagrado ni su repulsión. Puso cara de póker, puesto que si respondía mal sus tíos sospecharían y en su mente ella ya estaba sospesando alternativas para huir de aquella penosa situación. Pero, un momento, dijeron…
-¿Tres días?-Preguntó Mimi consternada. ¿A qué se debía tanta premura?-¿Por qué? ¿Qué pensará la gente?-Con lo que se cuidaban sus tíos del qué dirán, le extrañaba mucho que hubieran accedido a eso tan fácilmente. Una boda apresurada siempre iba de la mano con deshonra para las familias implicadas.
-Las circunstancias son especiales, vivirás en Hikari Gaoka.-Explicó Yukiko.-Tu futuro marido vive ahí y tiene que llevarte. En tres días un juez los casará aquí y te irás con él. Respecto a las amistades, ellas no tienen que saber mucho y se les dirá que tendrás una fiesta digna en tu nuevo hogar, una prospera hacienda.-Concluyó con simpleza la rubia.-Felicidades Mimi, serás la esposa de un poderoso hacendado.
¿Hikari Gaoka? Ese era un pueblo en medio de la nada y que se encontraba a medio día de viaje en coche ¿Hacienda? El señor Miyaguizawa era el dueño de la tienda de abastos más conocida de la ciudad. Si no era Miyaguizawa entonces… ¿Quién?
-Ni en tus mejores sueños hubieses imaginado llegar a ser la señora Ishida.
Ishida.
El apellido hizo un click en su sistema nervioso y su cuerpo se movió involuntariamente, tirando su tejido al suelo. Ishida, su mente fue directamente a un par de tristes ojos azules que quedaron grabados en su memora; estaban hablando de Yamato Ishida. La estaban casando con el patán de la fiesta, aquel que la humilló delante de todos.
-No.-Fue la única respuesta que salió de los labios de la muchacha.-Me niego.-Alzó la voz antes de gritar-¡No me voy a casar con…!
La mano de Yuutaro fue más rápida que la oración de Mimi.
-¡Yuutaro no!-La rubia reprendió a su marido y se puso frente a la muchacha.-No puedes golpearla, no puede ir marcada a su boda, ¿Qué dirá el señor Ishida si ve una marca en su rostro?
El hombre pareció recapacitar y miró a su sobrina aún en shock por el golpe y con el rostro girado a la derecha.
-Escúchame bien.-Habló de manera enérgica.-Tú harás lo que yo te diga y te casarás con quien yo lo disponga. No tienes opción, no te estoy consultado, no tienes ni voz ni voto en esta casa. Nunca lo has tenido, eres solo una huérfana recogida a quien recibimos por piedad. ¿Me escuchaste Mimi? No eres nadie.
Y tras decir eso se giró hecha una furia y salió del cuarto de la muchacha quien aún no giraba la cabeza.
-Mandaré a Yoshino a que te revise ese golpe.-Fue lo único que dijo su tía cuando salió.-A ver si así dejas de ser tan malagradecida.
Una vez sola, Mimi dejó que las lágrimas se formaran y empezaran a caer por sus mejillas. Más las enjuagó enseguida. No era el momento de llorar. Era el momento de buscar soluciones. Tenía que haber alguna. Siempre había alguna.
Yoshino entró y apenas escuchó sus lamentos mientras veía su mejilla roja y se apresuraba a buscar hielo para bajar la inflamación.
No tenía tiempo de lamentarse, tenía que pensar, ¿qué podría hacer?, ¿a quién podría acudir? ¡Tenía tan poco tiempo! Nunca pensó que tendría tan poco tiempo. Si la boda fuese a tener el curso normal de preparación con MINIMO un mes de antelación la situación sería una muy diferente.
Nunca se había sentido tan impotente.
Nunca se había sentido tan indefensa.
Justo en ese momento y como un relámpago un rostro familiar se coló en su memoria y parecía que había llegado al final del arcoíris, aunque por un momento dudó, porque otro rostro también apareció en su mente y se imaginó el daño que le causaría su única alternativa.
Tuvo que convencerse que no tenía otra opción.
Ella no tenía alma de mártir.
Y nunca se convertiría en la señora Ishida.
¿Continuará…?
Notas de la Autora:
¡Lo hice! ¡Lo terminé! Tal vez es muy corto el capítulo, pero entiéndanme, volví luego de más de un año inactiva y estoy calentando los motores ¡para quedarme! Tal vez en un futuro los capítulos sean más largos, aún no se presenta el Taiora ni el Takari, apenas estamos revelando características fundamentales del fic y de los protagonistas.
Para el próximo capítulo volverán a interactuar nuestros queridos protagonistas ;)
Espero que les guste y lo comenten mucho, muchísimo, saben que todo es bien recibido siempre y cuando se mantenga la educación y el respeto.
También, así mismo a los que no sepan, les comento que "Masquerade" será el fic que terminaré primero. Broken Dreams y Forever&Always serán terminados después de que éste fic sea completado. Me es imposible llevar tres a la vez, en estos momentos incluso dudo de mi capacidad para completar Masquerade, más tengo mucha convicción en hacerlo.
¿Por qué Masquerade? Este fic fue elegido democráticamente, si no me crees, busca en mis redes sociales los fundamentos de la elección.
Muchas gracias a todos los que leen y especialmente a aquellos que se toman el tiempo de comentar, espero sigan queriéndolo hacer, espero que vuelvan a leer, tengo la fé (lalalalalala~)
Muchísimas gracias a:
Mimato bombon kou; Emma2407; Eri-sshi; IzzyBlake; Liss-Ramirez; IceSwords; Katicat06; Lady Mimato; Azul Tachikawa; katetyle; Meems-ishikawa; MimiDeIshida; Taishou; Melissandrea; Hana Echizen; B. Astoria de Slytherin; mimato05; Scripturiens; Alice Lilith Maddison; Arashi Shinomori; RubyKaiba
Clau: Ya quisiera tener imaginación infinita XD, ¿supones bien?, ¿supones mal? Tal vez, probablemente el próximo capítulo (o el que le sigue) se revelará. Yo espero que sigas esperando la continuación, si lees esto, muchas gracias por comentar y espero me regales otro RR ;)
Belen: Gracias por comentar =D, espero que sigas por aquí y sigas leyendo y comentando.
Marbeth24: Gracias por comentar y lamento mucho haber tardado con la actualización, espero que sigas queriendo leer o sino, que todo te esté yendo bien con tu vida. Hiroaki y Ken, extraña combinación verdad? Jajajaja si me gusta que tengan diferencia de edad y comparto tus estándares, ojalá sigas leyendo y te animes a comentar este capítulo. Besos!
Johy García: Hola muchas gracias por tus palabras, lamento haber tardado tanto y pues tus preguntas, espero se vayan respondiendo, siéntete libre de preguntar algo por aquí. Espero que si lees este capítulo lo comentes. Besos!
Sasusaku: Gracias :D
Anahiihana: Muchas gracias por tu RR y por tus palabras, lamentablemente no te puedo decir lo que trama Hiroaki. Lamento haber demorado tanto con la actualización y espero que si lees, comentes. Besos!
Stephy: Gracias por tu RR, espero que si sigues leyendo vuelvas a comentar! Lamento haber tardado tanto en actualizar, esperaba que pensaran que Kiriha era Matt jajajaja. Besos!
Javi: Tranquila yo me desaparecí casi dos años. Universidad también y sigo en ella x_x Me alegro que te haya gustado, espero que no decepcionarte, claro si sigues leyendo. Lamento mucho haber tardado tanto, si leíste, házmelo saber Gracias por tus lindas palabras! Besos.
Tatimi: Lo siento por la tardanza, gracias por comentar, si sigues al pendiente, espero que comentes de nuevo. Besos!
Yessica daissie: Shesik, eres tu? Muchas gracias por comentar, ya la seguí, lamento la tardanza, espero recibir tu comentario. Besos.
Guest#1: Muchas gracias por tus palabras. En realidad nunca quise abandonarlos y no lo haré, he vuelto para quedarme. Espero que tu vuelvas a comentar! Besos.
MUCHAS GRACIA A TODOS!
De verdad espero contar con su apoyo ahora que he vuelto y pues Gracias a todos por hacer de estos 7 años maravillosos. Espero seguir aquí por 7 años más :D Todo depende que no se aburran de mi y de mis historias.
Se despide con un beso y recordandoles que dejen REVIEWS
Sakura Tachikawa!
