CAPITULO 2_ UNA PESADILLA HECHA REALIDAD

Un sonido constante era lo único que llegaba a escuchar en esa profunda oscuridad donde se encontraba.

Intento moverse para tapar o acabar con ese ruido que sonaba realmente cerca de su posición y lo estaba torturando para poder continuar con esa cómoda tranquilidad en la que estaba cuando en ese momento se dio cuenta que su cuerpo no le respondió a sus órdenes, era como si su cuerpo y su celebro se encontraban desconectados entre ellos.

Eso extraño al pingüino que estaba en ese estado antes de que intentaba recordad como había llegado a suceder esto y de paso saber si sabía dónde se encontraba pero se encontró que no podía recordar exactamente lo que paso, solamente el hecho que estaba en una habitación grisácea, pero aun y así había algo en esta que no le dejaba en paz.

Era algo muy importante para él, algo que debía de esforzarse en recordar... algo que le llenaba su corazón de un calor que lo confortaba.

(¿Qué es?) Pensó un tanto frustrado mientras hacia el esfuerzo de intentar recordarlo cuando un flash comenzó a aparecer en su cabeza mientras que esa oscuridad comenzaba a desaparecer lentamente.

Era unos orbes de un color azul oscuro que eran tan profundo como el mar por la noche con luna llena y que su corazón reconoció de inmediato latiendo con muchísima fuerza, con un nombre gravado a fuego en su mente.

(Firen) dijo en el interior de su mente mientras poco a poco parecía recuperarse más ese lugar mostrando claramente su laboratorio como estaba ahora desde que dormía junto a su hembra.

Podía recordar que se encontraba allí trabajando en su último invento junto a ella, antes de que se quedara allí solo ya que tenía que ir a un compromiso con Iván y después de eso...

Un gemido frustrado salió del pico del científico mientras se daba cuenta que los recuerdos de esos momento se encontraban reprimidos detrás de una espesa niebla ya.

Que estaba claro ya que la habitación de su mente no se encontraba completa.

Cerro sus ojos para concentrarse aún más en lo que sucedió cuando estaba solo en esa habitación cuando entre la bruma comenzó a hacerse más nítida un aro de metal que se le hacía muy familiar mientras otro sonido comenzaba a molestar ese molesto goteo que lo había hecho reaccionar.

Un zumbido constante de electricidad que hizo que su corazón latiera rápidamente.

Era como si tuviera miedo y lo sabía perfectamente pero ¿De qué? ¿De lo que significaba ese aro de metal? ¿O había algo más?

(Se puede saber que me sucedió esta vez con mi invento) se preguntó un tanto frustrado antes de sus ojos se abrieran de golpe de como lo había llamado y dándose cuenta de que iba todo eso.

Ese aro era parte de su nuevo y máximo invento, una máquina del tiempo que había hecho para ir al pasado, un año para ser más exactos, y volver a vivir el momento que conoció a Firen.

Poco a poco la habitación de sus recuerdos comenzó a hacerse todavía más clara haciendo que se pudieran observar más detalles de la máquina que conocía de memoria, el aro sujeto por dos pirales, uno por cada lado pero en uno de ellos en especial había una piedra grisácea incrustada.

(El cualtium) pensó mientras notaba como las plumas se le erizaban un poco en un apto reflejo.

Era como si el cuerpo le estuviera avisando que algo iba más y así fue cuando ese sonido chisporreante comenzó a salir de la máquina y algo extraño comenzó a aparecer en el centro del invento.

Era un agujero negro que había cubierto toda la superficie del aro de metal mientras que la electricidad salía de su alrededor extendiéndose había el al mismo ritmo que sus frenéticos latidos, cuando de pronto una sacudida extrañamente familiar hacia alcanzado su cuerpo, al mismo momento que comenzaba a ser atraído.

Intento moverse aterrado solo para darse cuenta que como antes su cuerpo no se movía.

(No, no, no) se repitió el científico una y otra vez desesperado al verse como iba a ser tragado por esa oscuridad que parecía a la que había estado antes y haciendo lo unido que podía hacer una situación de este estilo.

_ ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Una aleta golpeo el duro suelo sorprendiendo a su dueño a lo había hecho si este no se encontrara con los ojos herméticamente cerrados, respirando con rapidez, su corazón latiendo con tanta fuerza que pareciera que en cualquier momento conseguiría salir de su pecho y todo su cuerpo se encontrara cubierto de una fina capa de sudor frio.

Un gáleo salió de su pico mientras intentaba encontrar una manera de tranquilizarse y más porque no quería ni imaginarse como debía de estar la habitación ahora que sabía que le había sucedido.

Había sido tragado por ese misterioso agujero negro cuando Firen ya le había dicho que tuviera cuidado.

También sabía otra cosa lo que pasaría en cuando el grupo regresara de ese entrenamiento- combate y se encontraran con semejante desastre gracias a su persona.

(Skipper y Firen me van a matar en cuanto crucen por esa puerta) pensó amargamente el más alto aun sin moverse de donde estaba.

Aunque ahora que lo pensaba, podría recoger y arreglar lo máximo posible el desastre que podría haber causado la máquina, comenzando por ese grifo que lo había despertado y que estaba volviéndolo loco con tanta gotitas.

Se incorporó levemente mientras notaba pinchazos en todos lados cortesía de la descarga eléctrica que había sentido antes, pero aun y así no podía rendirse, hasta terminar sentado pero en cuando abrió sus ojos lo que se encontró lo dejo helado.

Se encontraba en una habitación pero claramente estaba más destrozada de lo que se podía haber imaginado.

Podía observarse como las paredes de hormigón armado que el mismo había diseñado hace ya bastante tiempo se encontraban completamente agrietados hasta el punto que se podía ver el interior de la piscina vacía, y que se extendían hasta el techo, o por lo menos la parte que estaba ya que una buena parte se había caído en el interior del laboratorio, algo que debió de pasar mucho tiempo gracias a la hierba que había crecido entre medio y a otras cosas que estaban regados por doquier.

La mesa de hierro que miles de inventos habían estado en ella ahora se encontraba partida en dos, como si la hubieran partido de un golpe fuerte y como una capa de óxido bastante grueso en su superficie.

Un parpadeo confuso fue la primera reacción que tuvo el científico desde que abrió los ojos sin saber que pensar.

_ ¿Qué había sucedido aquí?_ se preguntó Kowalski sorprendido mas no poder mientras que su celebro intentaba llegar a una respuesta aunque solo podía llegar a una.

Que toda esa destrucción había sido producida por su máquina del tiempo.

Una mirada seria apareció en el rostro del pingüino al darse cuenta de una cosa que estaba en esa destrucción, las miles de pruebas que estaban en todos los lados de esa habitación sobre el paso del tiempo... como...

_ Como si en realidad esto fuera el futuro_ mascullo llegando a la conclusión más obvia del mundo antes de que su rostro se formara una sonrisa radiante_ entonces... funciono.

Un grito emocionado salió del pingüino por su magnífico descubrimiento y más porque eso significaba que al fin había conseguido completar con éxito el sueño que siempre había tenido.

_ Al final conseguí viajar por el tiempo_ dijo de nuevo en una mescla de emoción y orgullo concentrado_ soy el pingüino que revolucionara la historia y la ciencia del mundo.

Una risa salió del emocionado ave haciendo que sonara un pequeño eco en ese cuarto vacío, que había que terminara sonando un tanto tétrico.

_ Ya verás cuando se lo cuenta a Firen y Skipper de esta época_ dijo en un tono que no podía ocultar lo que sentía antes de que su rostro perdiera todo el color, o lo hubiera hecho si no fuera por el hecho que sus plumas ya eran de un tono blanco.

Conociéndolos como los conocía tan bien a esos dos de alto rango no estarían nada contentos por lo que había pasado con él y con la sede por su invento que se terminó activando solo.

_ Me van a matar en cuando me vean_ grito aterrado Kowalski mientras alzaba sus aletas en la cabeza, como si quisiera protegerse de la reacción mental que piensa que tendrían esos dos pingüinos de alto rango en cuando lo sepan_ y luego que revivirán para volverme a matar.

Estaba más que claro que no quería sufrir la furia que tendrían, aunque eso era algo que tampoco podía evitar que sucediera.

Aunque ahora que lo pensaba... no sabía dónde podían encontrarse en este tiempo, lo único que tenía claro que debían de encontrarse en otro lugar, o zoológico, por el patético estado en la que se encontraba la sede.

Podría ser que después de la explosión de su invento los llevaran a un nuevo zoológico para que estuvieran cuidado de ellos, pero justamente eso era lo que generaba dos preguntas.

¿Dónde estaban? ¿Porque no habían arreglado el habitad?

Una mirada preocupada apareció en el rostro del científico por lo que podía hacer ocurrido en el zoológico y más porque algo le decía en su interior que iba mal... muy mal.

_ Sera mejor que investigue en el despacho de Alice_ se dijo a si mismo tomando ya una decisión muy lógica de dirigirse donde estaba la cuidadora del zoológico e ignorando de paso esa sensación que tenía_ si en algún lugar debe de estar las respuestas debe de ser justamente allí.

Alzo la mirada hacia donde había visto que le faltaba un trozo de techo y cálculo rápidamente si podría salir por allí pero enseguida descarto esa idea.

El techo estaba demasiado en mal estado como para terminara soportando el golpe resultante al aterrizaje de la escalada y menos todavía dejar su peso muerto en sus aletas para subir ya que estaba seguro que se vendría abajo, además que eso ultimo había quedado descartado desde un primer momento.

Su cuerpo aún se encontraba resentido ante al sacudida eléctrica que había recibido antes de ser absorbido.

(Espero que todavía funcione correctamente la salida principal) pensó en un suspiro de la sede en la obertura no se encontraba descompuesto.

Se volteo hacia la única salida de ese cuarto para encontrarse que estaba en una situación similar, por no decir un tanto peor, que el resto.

Esta se encontraba fuera de su sitio original, ligeramente partida por varias partes que hacía que parecía que lo hubieran hecho mientras intentaban entrar a la fuerza, llegando a arrancarlo fuera de las bisagras que se encontraban oxidadas y con varias partes cubiertas de un musgo verdoso al igual que la puerta que se combinaba también con una capa de polvo.

Una mirada seria apareció en el rostro del ave de esmoquin ante eso y más porque hasta él tenía que reconocer que esto era extraño y más si eran producidos por el daño de la explosión de su invento.

Estaba claro que debía ir a ese despacho o a buscar a Iván.

Dio un paso dispuesto a irse de allí lo más rápido posible cuando noto que pateo una cosa bastante dura y que cuando se movió hizo un ruido que le llamo la atención a su único ocupante.

Fijo sus ojos a donde había salido ese sonido para saber que había sido pero lo que se encontró le llamo terriblemente la atención, ya que lo conocía.

Era un lápiz de color azulino oscuro y de una parte de esta había una fina línea de color blanco donde justamente allí tenia pintado tanto la marca como la dureza de esta y por donde el sabia este mismo debía de ser de punta dura, era el mismo tipo que la pingüino que tenía como esposa lo usaba como arma.

Una sonrisa apareció en su pico recordando las veces que lo había visto usándolo de una forma magistral por sus aletas antes de acercarse y tomarlo.

(Debió de ser tragado también por ese agujero negro) se dijo dándose cuenta que estaba en muy bien estado para pertenecer a esa época y se lo guardo entre las plumas para estar preparado para cualquier cosa (Sera mejor que me lo lleve por si acaso)

Firen le había enseñado varias cosas desde su llegada, técnicas de lucha que podían servirle ya que él tenía que reconocer no tenía tanta fuerza física que sus compañeros de comando (a excepción de ella claro) y que conquista en volver la fuerza del contrario para aprovecharse, como también luchar con cualquier cosa si no tenía ninguna arma conversional a mano.

Ella siempre le decía que cualquier cosa se podría convertir en un arma poderosa si sabía cómo usarlo y así realmente era, aunque no se le daba tan bien como a ella.

Se volvió a encaminar hacia la puerta para ir a la habitación principal de la sede, parándose justo antes de cruzar y tomando aire profundamente para serenar sus nervios aunque no sirvió de nada.

Nada ni nadie le hubieran preparado para lo que se encontró.

Allí delante en vez de la sede tal y como lo conocía se encontraba un caos, las grietas se encontraban más grandes y profundas que el laboratorio y con el techo completamente derrumbado de tal manera que habían sepultado la mitad de ese lugar, en especial la mesa de cemento armado que se encontraba rota en varias partes por una gran roca que estaba en el medio junto a lo que antes era parte del techo.

Se imaginaba que estaría en mal estado pero esto parecía que lo habían destruido a propósito.

_ ¿Se puede saber que ha pasado aquí?_ se preguntó Kowalski en especial porque no podía imaginarse cuantos años en el futuro había viajado y en especial que había pasado en ese tiempo.

¿Acaso los humanos habían entrado en una guerra por enésima vez? ¿Blowhole había encontrado la base y les había atacado? o acaso ¿Habían sido atacados por zombies?

Lo que estaba claro que tanto daño era demasiada para la explosión proveniente de su invento.

_ Está claro que debo de salir de aquí y encontrar alguien_ mascullo sabiendo lo que debía de hacer en especial si quería saber lo que estaba pasando aquí.

Lanzo un suspiro mientras colocaba su aleta en su pecho como si quisiera controlar el miedo que estaba sintiendo en su corazón por no saber que pasaba y abrió sus ojos listo para salir pero cuando lo hizo algo le llamo la atención.

Era una cosa metálica como una barra de hierro de un tamaño pequeño y que se encontraba entre las rocas.

(¿Qué es eso?) Pensó intrigado el inventor mientras se acercaba para saber qué es lo que era.

A lo mejor se trataba de algo que podía darle algo de luz a alguna de sus preguntas.

Se acercó rápidamente, lo más rápidamente que le dejaban sus cortas patas, para tomarlo entre sus aletas para verlo mejor pero en cuanto lo hizo lo que se encontró le sorprendió.

Eso era el resto de uno de sus inventos más antiguos, una pistola que podía volver invisible a lo que golpearse que había hecho algo más de un año y que era imposible que pudiera tener ni si quiera tener ese trozo entre sus manos.

Skipper se había dedicado el mismo a destruirlo e incinerarlo tras que por accidente en plena explicación se disparara y lo volviera invisible durante 2 días enteros antes de que consiguiera arreglar el desastre.

Una mirada seria apareció en su rostro mientras que su corazón latía asustado, sin poderse creer lo que significaba eso.

¿Acaso no estaba en el futuro como había pensado en un primer momento si no que era en el pasado?

_ esto no tiene ningún sentido_ gruño mientras lanzaba ese aparato inservible contra la pared completamente frustrado.

Por primera vez en su vida no sabía lo que estaba pasando.

Si era el futuro ese aparato no debería existir pero si era el pasado porque demonios estaba todo tan destruido cuando ni si quiera él podía recordar cómo podría ser ya que no tenía ningún tipo de recuerdo.

Se llevó las aletas a la cabeza en un gesto de pura frustración.

_ No entiendo nada_ mascullo en un tono frustrado mientras cerraba sus ojos_ esto no debería de ser así.

Tomo aire para intentar tranquilizarse, o por lo menos intentarlo, ya que sabía perfectamente que no iba a conseguirlo.

_ Debo de salir y encontrar a alguien_ volvió a decir pero esta vez en un tono muy seguro antes de levantar la mirada_ sea animal o humano, ya conseguiré comunicarme con él aunque sea a la fuera_ comento de nuevo de una manera que hubiera sorprendido a sus compañeros ya que él no era un pingüino que acudiera a la violencia y aprento su aleta con suma fuerza_ pero debo de saber que está ocurriendo.

Tomo aire profundamente y miro por donde podía salir sin mucha dificultad, para encontrarse que según sus cálculos podría utilizar una pequeña plataforma a la derecha donde se suponía que debía de estar, o debería de estarlo mejor dicho, la salida de la base.

Dio un salto lo más alto que su cuerpo le permitió agarrándose con las aletas, ya que no había nada para que podía hacer usado sin destruirlo, antes de sentir un profundo pinchazo en ellas.

Un gemido salió del pico del ave mientras una mueca apareció pero uso toda la fuerza de voluntad que tenía para no rendirse a lo que estaba haciendo y subir hasta arroba de la plataforma, cerrando los ojos.

Subió lo más rápidamente que pudo, respirándolo más profundamente posible para tranquilizarse por esa sensación de si le clavasen 1000 agujas a la vez en sus extremidades, que era un recordatorio doloroso que aún no estaban preparados para hacer tal tipo de ejercicio, pero para desgracia de lo que su cuerpo pedía esto estaba descartado desde un principio.

Se froto sus propias aletas para masajearlas y dejar de sentir tales molestias mientras abría sus ojos encontrarse con su querido zoológico que tantas alegrías y penas le había dado pero lo que allí estaba era comparable a una pesadilla parecida a lo que estaba cuando despertó dentro de la guarida.

Allí donde antes se podía encontrar ese enorme zoológico que había sido su hogar desde hacía varios años y que siempre se encontraba lleno de humanos que los miraban curiosos y fascinados a cada una de las criaturas que vivían allí y que vivían y que ahora solo era una sombra de lo que había sido.

Esos habitad diseñados especialmente para cada uno de ellos y que daban todo lo que necesitaban tanto para vivir como para lucirse, estaban en el mismo estado que el suyo, resquebrajado de tal manera que varias partes se habían derrumbados tanto en su interior como en la zona donde estaban los pasillos de piedra, mientras que unas marcas profundas, como si fueran garras estaban por todos lados al igual que unas marcas o manchas de un color rojo profundo que parecía que fuera el mismo color que tenía sangre seca.

(¿Qué demonios ha pasado?) Pensó completamente asustado y confundido mientras que sus ojos no podían apartarse de esa locura que estaba allí delante, confundiéndolo aún más de lo que ya estaba desde un principio.

Si ya era raro que el bunquer se encontrara de esa manera aun en el pasado, aun se hubiera creído que esto hubiera sido culpa de una de las muchas bombas que Rico alguna vez estaba a punto de explotar, aunque no recordaba tal cosa pero siempre podría deberse a su despiste producido por esos momento de enamoramiento que había tenido con "Doris", pero lo que había delante era demasiada destrucción.

(Parece que hubiera habido algún tipo de guerra) pensó completamente en shock por lo que acaban de experimentar mientras que tragaba salido lo más secamente que fuera posible y más porque esa era la única explicación posible que podía ocurrírsele.

Aunque no podía imaginarse que narices le había pasado en ese tiempo pasado para que acabara así y ante todo con el hecho que no lo recordara.

Se llevó la mano en la cabeza en un gesto que siempre hacia cuando quería pensar en alguna cosa que le costaba y cerró sus ojos.

(Si no fuera porque es imposible diría que pareciese que acabo de despertarme de un coma) pensó amargamente mientras lanzaba un suspiro y abría sus ojos para volver a encontrarse con esas vistas tenebrosas.

Estaba claro que allí no había nadie ya, sea animal o humano, o por lo menos no vivo, pero también le re-afirmaba lo que ya había decidido en un momento.

Aunque eso ahora mismo se le complicaba, ya que estaba convenció que no encontraría el despacho de la cascarrabias en un buen estado para ser utilizado.

(Solo me queda investigarlo todo, incluso la cuidad, y esperar a tener un poco de suerte) pensó tranquilamente mientras que pasaba su aleta por donde se había guardado el lápiz, sintiendo su dureza y tranquilizándose un poco.

Por lo menos tenía algo con que defenderse por si se encontraba con lo que había hecho eso aunque realmente no tenía ninguna ilusión que eso sucediera.

Salto lo más ágilmente posible para salir lo más rápidamente posible y esperando profundamente que su cuerpo no reaccionara como la vez anterior, impulsándose en el proceso con un trozo de lo que quedaba en su sitio de esa vaya de metal que solamente sonó de una manera seca en el proceso y consiguiendo que sonara en eco por todo el zoológico dándole un toque fantasmal.

Las plumas del científico se izaron nada más tocar el suelo, mientras que una fina capa de sudor comenzó a caerle no solo por la forma tretica que hizo sonar más ese lugar gracias al eco si no porque podía avisar cualquier intruso de su posición.

Sus ojos se entrecerraron mientras se ponía de una manera defensiva, aunque una de sus aletas la había colocado cerca de donde se había guardado esa arma tan característica de su pareja preparado para lo que pudiera venirle pero solamente el silencio fue lo que recibió.

Un suspiro salió de su pico completamente aliviado mientras continuaba mirando esa calle desierta que llevaba a los reptiles y donde estaba ahora mismo con un agujero que parecía como si algo se hubiera estrellado con fuerza, llevándose parte del tejado con él.

(Debo que moverme con más cuidado) pensó amargamente mientras apartaba sus ojos azules de ese lugar y más porque no quería imaginarse con lo que había sido semejante cosa que había parado allí y por los habitantes de ese lugar, para dirigirlos a la única sección que le llevaría a la salida.

Comenzó a caminar lo más silenciosamente hacia allí con la esperanza de encontrar alguien vivo pero lo único que había allí hacia que su corazón se encogiera poco a poco con cada cosa que veía.

Con cada pared derrumbada en el suelo donde manchas carmesís rodeaban los cuerpos sin vida de quienes estaba allí, al igual que sus ojos pudieron captar una montaña de escombros en un habitad en especial que jamás pensó verlo de esa manera.

El que pertenecía al rey autoproclamando del zoológico que indicaba perfectamente lo que allí había en ese momento, un reino destruido de lo que a simple vista una guerra.

Cerro sus ojos mientras un gesto de desagrado apareció en su cara por lo que estaba a su alrededor, que hacía que quisiera volver a la base a esconderse pero se obligó a sí mismo a continuar para llegar a completar su objetivo.

Aunque en su interior cada vez dudaba más en que llegara a encontrar alguien que pudiera ayudarle.

Se paró de golpe por ese pensamiento en el medio de un cruce que se podía observar dos cosas en especial, la fuente que estaba cerca de la salida del zoológico aunque ahora la figura de las focas que tenía estaban arrancadas de su lugar y con la cabeza a unos metros de distancia confundiéndose con un cadáver medio putrefacto de lo que parecía ser un tejón, mientras que al final de la otra calle en el fondo, cerca de un agujero del tamaño que caverian unos cuantos animales uno a uno que estaba en la pared separadora de ladrillos y donde se podía ver una mancha de sangre cerca de una sombra que no se podía diferenciar bien y que lo único que se podía ver bien y era gracias a un poco de luz que había en esa zona era una barra de hierro que bajaba a la oscuridad hasta clavarse en el suelo, y se colocó su aleta en la cabeza.

(No debo de pensar en eso) pensó intentando mantenerse lo más optimista posible pero fallando en el proceso.

Como podía serlo cuando todo lo que había visto sin llegar a entender lo que estaba pasando.

Un suspiro profundo salió del científico mientras se pasaba la aleta ligeramente por la cabeza en un gesto frustrado por lo que estaba sucediendo antes de bajar su aleta y alzar su cabeza para observar el muro enorme que había sido partido en dos de lo que antaño había sido una gloriosa entrada y que ahora solo se encontraba allí uno de los dos simios de la campana.

Una sonrisa salió de su pico mientras que miles de recuerdo tanto alegres como tristes aparecían en su mente de ese lugar, que hubiera hecho que ambas estatuas tuvieran cosas que contar a todo el mundo pero...

_ Es una pena que no puedas hablar, si no podíais vosotros contarme lo que quiero saber_ murmuro a esa única estatua que estaba a su lado como un testigo frio que jamás iba a contestarle antes de suspirar derrotado y continuar con paso firme saliendo del zoológico y temiendo lo que se podía encontrar allí fuera pero con la decisión de continuar con su búsqueda.

Solo esperaba que no fuera el único ser con vida de la cuidad.


En una habitación grande con tres grandes ventanales en lados distintos y que se encontraba parcialmente nublados por un polvo negro o indicios de quemaduras, aunque una estaba completamente reventada con los cristales esparcidos por el suelo que se encontraba cerca de un esqueleto retorcido y quemado que casi estaban en una forma completamente grotesca de lo que antaño debía de ser un helicóptero y que lo había devorado también lo había hecho con todo lo que había estado allí antes dejando solamente bultos ennegrecidos amontonados en la puerta y donde se podían ver tres animales de especies distintas, cada uno mirando uno de los ventanales.

Uno de ellos se trataba de un ornitorrinco de un color aguamarina clara y unos ojos serios de un tono marrón claro y que portaba sobre su cabeza un sombrero de ala ancha con un signo de una C con las puntas abiertas y un punto en la separación de la misma manera que parecía emular a un sol roto de un color dorado mientras que el resto era azul oscuro, el mismo color que tenía una chaqueta abierta que tenía mientras que en la espalda llevaba una lanza de doble filo en la que una de ellas era una luna creciente, que parecía mirar a ambos lados de la calle desde la altura como si estuviera buscando alguna cosa.

Justo situado enfrente se encontraba una pingüino de un tono grisáceo que había que pareciera casi alvina y que las plumas de la cabeza tenía una forma que recordaba a un flequillo y que tenía unos ojos ambarinos, en el pecho portaba un chaleco de un tono grisáceo oscuro y portaba en un cinto que le cruzaba su pecho una catana de tamaño pequeño que tenía el mango de un tono azulino claro que se había volteado había ese mamífero.

_ ¿Has visto algo, Aarón?

Aarón, como al parecer se llamaba el monotrema del sombrero, se movió ligeramente para observar a quien acaba de llamarle de reojo.

_ No, desde aquí no he visto nada Lynda_ murmuro antes de volver a prestar atención fuera de la ventana_ si pudiera subir aún más alto tendría una mejor vista.

Una sonora carcajada salió del pico de la alvina o mejor llamada Lynda, haciendo que quien acaba de hablar la mirase de reojo de una manera seria.

_ ¿Pasa algo?_ pregunto de una forma seria sin saber que le hacía tanta gracia.

La de ojos ambarinos mostro una sonrisa mientras se apoyaba en la pared mientras cruzaba sus aletas encima de su pecho sin ni si quiera preocuparse de la mirada del macho.

_ Nada, solo lo curioso que resulta que te guste tanto las alturas teniendo en cuenta que aunque tengas pico no eres un pájaro_ le comento tranquilamente con una sonrisa divertida y de una manera muy suave a lo que el macho levanto la ceja.

_ ¿Y que con eso?_ pregunto con ese tono serio que parecía acompañar siempre al monotrema_ que yo sepa no hace falta ser un pájaro para que te gusten las alturas, si no pregúntale a Iván.

El que acaban de referirse era un pelicano con un aspecto serio que se volteo hacia donde estaban esos dos, mientras que este tenía sus plumas blancas menos la punta de las alas que eran negras y unos ojos marrones mientras que portaba un chaleco gris oscuro que tenía 2 cuchillos pequeños.

_ A mí no me metáis en vuestros problemas_ mascullo a ave volador mostrando abiertamente que no quería verse envuelto en las conversaciones de ellos.

La única hembra de esos tres se quedó mirando a ese pájaro que solamente volvió a su puesto de vigilancia en esa habitación, mientras que el del sombrero solo mostro una sonrisa mientras que continuaba mirando esa calle desierta.

_ No te pongas así que yo solo lo decía como ejemplo_ dijo tranquilamente antes de levantar su cabeza_ no me estaba refiriendo en ningún momento a su condición.

El macho emplumado solamente se volteo mirándolo muy seriamente a ese macho que ni si quiera se había volteado para mirarlo.

_ Creo que incluso como lo llamáis, "mi condición" es cosa que solamente me afecta a mi_ mascullo en un tono molesto por la sola mención de lo que le pasaba, como si eso mismo fuera algo que no quería recordar de alguna manera.

El monotrema en cambio solamente levanto los hombros mostrando abiertamente lo que se intuía en un primer momento, no se molestaba demasiado de lo que pudiera decirle sus compañeros.

_Pues entonces bien por ti, que quieres que te diga_ le murmuro simplemente como si quiera cortar la conversación de como hiendo ahora mismo cuando de pronto pudo notar algo extraño.

Enfoco aún más la vista intentado encontrar alguna cosa en esa calle caótica, donde los escombros de tiendas rotas y coches en una situación precaria gracias a que sus dueños los habían abandonado para salvarse, o por lo menos intentarlo, pero allí no había nadie.

Los ojos del monotrema se entrecerraron aún más al ver esto y más porque estaba seguro que había notado una presencia.

Había sido de un pequeño animal, más o menos del tamaño que la tenía, que se encontraba muy cerca de donde se encontraban ellos y con unos sentimientos claramente marcado... confusión.

(Debe de estar en una de las otras calles) pensó el aguamarina muy serio mientras tomaba una decisión.

Lynda en cambio observo como ese mamífero se ponía tenso por unas segundas sin saber que podía estar pasando pero cuando iba a abrir su pico para preguntárselo solo pudo observar como saltaba al alfeizar de la ventana superior como suma agilidad.

Segura que iba a escalar para tener mejor vista.

La alvina lanzo un gruñido frustrado antes de cruzarse de aletas.

_ Podría por lo menos tener la decencia de avisar cuando hace eso ¿No crees Iván?_ gruño simplemente antes de girarse hacia donde estaba el pelicano, pero allí tampoco había nadie_ No jodas, Iván también.

Un gruñido salió del pico de ella antes de cruzar sus aletas al ver como habían actuado sus dos compañeros.

_ Odio cuando actúan de esa manera_ mascullo un poco frustrada.

Un suspiro salió de ella antes de negar con la cabeza al saber una cosa seguro.

Ahora tenía que encontrarlas antes de que se metieron en algún lio.

Aarón en cambio estaba escalando con una facilidad fascinante para ser un animal que estaba diseñado para moverse más en el agua que en la tierra, colgándose de entre las cornisas e impulsándose hasta terminar en la parte superior del todo, en una terraza pequeña que en el medio había una antena de televisión.

En ese lugar donde podía ver tanto la calle que había observado antes como las otras 2 que estaban rodeándolos y encontrar con facilidad en culpable de esa presencia que sentía.

Levanto su mano para sujetarse ese sombrero de ala que siempre llevaba y que no quería que volara y entrecerró sus ojos fijándose en las calles que estaban detrás de donde estaba mirando hace unos minutos.

Observo en el medio de ese lugar que estaba en un estado parecido al anterior con la única diferencia que había menos vehículos que en la anterior y que una figura a medio oscuras gracias a las sombras de los edificios que se proyectaban.

Solo podía diferenciar que era un pájaro que como había deducido era de un mediano tamaño y con un color negro, aunque eso no podía asegurarlo por completo gracias a la poca iluminación que había, que caminaba por allí prestando atención a todo lo que estaba en esa zona.

(¿Un pingüino?) Se preguntó ese azulino intrigado por la presencia de ese animal en la cuidad (¿Que estará haciendo aquí?)

Frunció el ceño al ver esto mientras que prestaba atención una más a lo que hacía cuando de pronto noto una presencia acercándose a donde estaba ese animal.

No había falta que mirara para saber a quién pertenecía, lo conocía muy bien como para no hacerlo.

(Iván)


Kowalski observaba en el que se había convertido la cuidad con la misma sensación de miedo, incertidumbre y desesperanza que ha ido viendo desde su despertar y no ayudaba el hecho que no había encontrado con nadie.

Bueno si no contamos a nadie a todos esos cadáveres prácticamente podridos que estaban esparcidos por todo los lados como gente.

Pero justamente este hecho hacia que su estado de ánimo se encontrara de esta manera.

Ya estaba empezando a creer que no encontraría a nadie en la cuidad.

Un suspiro deprimente salió del pico del científico por ese pensamiento que acaba de pasarle por su mente antes de cerras sus ojos pesadamente antes de reprocharse su propia actitud.

No era el momento de darlo todo por perdido cuando llevaba tan poco con la búsqueda... por muy difícil que pareciera de un principio.

(Estoy seguro que si me vieran me regañarían por pesimista) pensó con una pequeña sonrisa tímida mientras abría sus ojos, dispuesto a continuar con ese camino cuando algo le llamo la atención.

Era una sombra que se encontraba en el interior de un vehículo familiar de 6 plazas que había visto en anuncios cerca de un año y Rico se había emocionado con el hasta el punto que le había pedido a Skipper que tuvieran uno de esos, negándose claramente por el simple hecho que llamarían demasiado la atención, de un tono negro y donde le había visto moviéndose.

Podría ser que al fin...

(Alguien vivo) pensó emocionado con una sonrisa completamente emocionado y esperanzado ante lo que estaba ahí delante (Al fin alguien me puede contestar mis preguntas)

Se acercó lo más rápido que le permitieron sus patas e ignorando alguno de los pinchazos en ellos, gracias a dios aunque le dolían ya estaba recuperándose de la descarga que había recibido antes de viajar, hasta acabar en la puerta del vehículo.

Trago saliva lo más duro posible mientras acercaba su aleta al pomo alargado que al accionándolo le daría acceso al interior mientras se preguntaba que sería o como reaccionaria el que estaba en su interior.

Podría ser que fuera un ladrón y nada más verlo lo atacaría, cosa que tal y como estaba todo no le extrañaba que sucediera, pero justamente eso no le preocupaba... él estaba entrenado y podía someterlo con facilidad si quería.

Tomo aire lo más profundamente mientras colocaba su aleta cerca de su "arma" para sacarla si era necesario mientras que con la otra justo después abriera la puerta.

En su interior se encontraba un felino rayado de color grisáceo y con la cola un poco retorcida como si estuviera mordida o se hubiera curado mal que estaba encontrado de espaldas a él, como si estuviera buscando alguna cosa.

_ No puede ser... ¿Max eres tú?_ pregunto el científico reconociendo a su amigo felino o esperaba que fuera el, pero este ni siquiera se movió.

Lo miro completamente extrañado y más porque estaba de lo más seguro que lo había escuchado o por lo menos se habría dado cuenta de que estaba allí.

Se subió al asiento del conductor un poco preocupado por ese animal inmóvil que continuaba dándole la espalda.

_ ¿Estás bien?_ pregunto de nuevo a ese animal mientras movía su aleta hacia el para moverlo o llamare la atención pero en cuando lo hizo se quedó helado.

El felino cayó encima de el sin oponer ningún tipo de resistencia dándole la razón del echo que era exactamente Max el gato lunar que habían conocido en una expedición falsa a la luna, pero en su cabeza había un agujero de bala que le había perforado el cráneo justo en el medio de los ojos, y de tal manera que sus ojos ambarinos vacíos, se clavaran en él.

El único que conocía hasta ahora en este tétrico lugar yacía muerto delante de él.

_ ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH!

El grito de terror resonó por todo ese lugar cuando salió del Shock inicial antes de salir de ese lugar lo más rápidamente posible, sin preocuparse que si hubiera que si hubiera llamado la atención de alguien o no y cayendo de espaldas al asfalto.

Tenía que huir allí lo antes posible si no quería acabar como ese felino.

No quería morir en ese tiempo sin tener ninguna respuesta.

Se volteo lo más rápidamente posible dispuesto a correr cuando un sonido seco y constante llego a sus oídos... justo detrás de donde se encontraba.

Un ruido que reconocía.

(Pasos) pensó completamente asustado mientras se volteaba a ver a ese que estaba acercándose preparado para luchar contra sea.

No podía escapar pero no iba a dejar que tampoco acabaran con el tan fácilmente, pero justamente cuando hizo vio algo que hizo que se sorprendiera por segunda vez en tan poco tiempo.

Allí acercándose con un gesto serio se encontraba uno de los que había estado buscando desde un primer momento para que le den información.

Alguien que con cerca de un año había logrado crear una buena amistad.

(Iván) pensó emocionado el pingüino reconociendo al pelicano que allí delante acaba de aparecer.

Continuara...

El segundo capítulo de la redición, ¿Cómo va hasta ahora? Espero que me lo digáis en una riewer.

Como os habéis dado cuenta he cambiado cuando aparecen por primera vez Aarón y Lynda, para que no quedara incluyente esta parte en especial como la primera parte que iba solo... ¿Porque? Para eso tendréis que leerlo.