Aclaración: los personajes son de la gran S. Meyer... yo solo juego con ellos por diversion.

Lo unico mio aqui es la historia... asi que cualquier parecido es pura coincidencia...


Capitulo 1.

Bella POV

(Chicago, diciembre de 1992)

– ¿Bella que haces?

–Ehhh. Nada pensando en cuando era humana…

–Hay Bella, me gustaría ayudarte, pero ni siquiera sé, porque sufres.

– ¿Quedarías tranquila si te cuento?..

– ¿Lo harías?

Asentí.

****Flashback****

(Forks, septiembre de 1988)

Nunca he sido de creer en cuentos de hadas… pero últimamente mi vida casi se asemeja…

Soy Isabella Marie Swan…tengo 17 años, tengo una familia que me adora, e igualmente yo la adoro.

Tengo un casi novio, casi, por que oficialmente no lo somos, pero es como si lo fuera, prácticamente estamos comprometidos desde que tengo 9 años. Ya sé lo que muchas dirán, que son solo promesas de niños, pero aunque no lo crean no es así, llevamos todo este tiempo diciendo, e incluso planeando nuestra boda. Los papa de él, lo saben y nos apoyan, siempre y cuando no sea tan acelerado y nos tomemos un poco más de tiempo, yo no es que este muy de acuerdo con eso, pero si ya he esperado ocho años, puedo esperar unos cuantos años más.

La semana pasada fue mi cumpleaños, y como regalo, él me regalo el anillo que su padre le dio a su madre cuando se comprometieron, como pueden ver nuestra relación es más seria de lo que parece, aunque lo que si no me gusta es que no tenga el título oficial, porque mis padres no quieren que me comprometa tan pronto, por lo que es por esa razón que ante todos nosotros somos solo amigos.

(Una semana después)

–Isabella, nos mudaremos…

– ¡Que! ¿Por qué?

–A tu padre lo acaban de transferir a Arizona…

–Pero mamá, mi vida está aquí –estaba a punto de hacer un berrinche como una niña chiquita.

–Hasta no hace más de 9 años tu vida estaba en Phoenix.

–Era una niña que no sabía lo que quería, y esta vez sí es enserio, mi vida está aquí en Forks, aquí están mis amigos, y en especial esta él.

–Vez ahí está el problema, pasas tanto tiempo con él, que dudo que tengas otros amigos.

–Mamá los tengo, solo que con él me llevo mejor.

–Pues nos vamos, y tendrás que conocer amistades nuevas, ni que te estuviéramos alejando del amor de tu vida, y tu prometido.

Rodee los ojos, por la situación tan absurda.

No dije nada más, y me dirigí a mi habitación. Una vez allí llore todo lo que tenía por dentro, la rabia, porque nos mudaríamos, la desesperación por alejarme de él, y lo más importante la impotencia de no poder hacer absolutamente nada.

Llore todo lo que quedaba de tarde y parte de la noche hasta que caí en los brazos de Morfeo.

A la mañana siguiente, me desperté cansada, no sé si es por el sueño que tuve, aunque no me acuerdo haber soñado, o por lo que me esperaba, primero tendría que ir a la casa de él, y despedirme no solo de él, sino también de sus padres, a los cuales tengo tanto cariño.

–Isabella, que bueno que ya estas despierta, me imagino que te irás a despedir de tus amigos.

Asentí con un leve movimiento de cabeza, pues no estaba segura, de cómo sonaría mi voz en estos momentos.

–Tranquila, ya verás que para vacaciones de navidad, vendremos y los volverás a ver, son solo unos cuantos meses.

Me aclare un poco la garganta, para asegurarme, que mi voz, no sonara tan mal.

–Para ser exactos, son tres meses completos.

–Vez cariño no son tantos.

–Aja.

Sin más que decir, tome mi neceser y me dirigí al baño en este momento una buena ducha me caería realmente bien.

Una vez termine de bañarme, y de arreglarme de la manera más casual y me dirigí a despedirme de cada uno de mis amigos –en realidad eran pocos, pues no era muy sociable–, obviamente lo deje a lo último, mis padres estaban terminando de empacar todo en el camión de las mudanzas, mientras yo me dirigía a su casa, así que según mis cuentas tenía el tiempo suficiente, para ir, a despedirme de él y su familia, y regresar para justamente partir al que sería mi nuevo y dulce hogar –nótese el sarcasmo–, pero que más se puede hacer.

Al llegar a su casa, su madre fue la que me recibió, me dijo que él no tardaría pues había ido con su padre a comprar algo que necesitaban.

Mientras los esperábamos, me adelante y le conté a Elizabeth, la razón de mi visita.

Ella se puso muy triste con mi partida, pero me dijo que, eso no me debía preocupar, pues nuestros sentimientos, eran tan grandes, ya que habían superado, tantos años, la distancia no iba a romper nuestro muy fortalecido vinculo. Debo decir que las palabras de Elizabeth eran sabias, pero no me calmaban lo suficiente, algo me decía que mi partida, no traería cosas buenas.

En cuanto él llego Elizabeth y su padre nos dejaron solos, para que habláramos cómodamente.

–Bien Bella que es eso tan importante que me tienes que decir, me estas preocupando.

–Ehhh… lo que… sucede... es que…– ni siquiera sabía por dónde empezar.

–Vamos dímelo, sabes que no me gusta, no saber lo que pasa por tu mente, y eso me frustra… ¿qué es eso tan importante? –se notaba lo ansioso que se encontraba.

–Lo que pasa es que me voy…

–Mmm la verdad no te estoy entendiendo tanto drama por eso –era más que obvio que no lo había captado.

–No entiendes lo que pasa es que me voy para Phoenix…

–Pero vas a volver no es cierto…

–Ehhh… pues en parte sí –esto está más duro de lo que me imagine.

–Como así que en parte…

–Lo que pasa es que yo solo volveré de visita.

–…– y el no me respondió.

–A mi padre lo trasladaron para Phoenix, y pues bueno, mi madre y yo nos tendremos que ir con él, y solo vendré para las vacaciones.

–Me estás jugando una broma, no es cierto –qué más quisiera.

–Qué más quisiera, pero no, es verdad, y por más que me he opuesto no hay forma de que esto se eche para atrás.

–No esto no puede ser, ¿y lo nuestro Bella, que pasara con lo que tenemos tu y yo, con los planes que tenemos para nuestro futuro? – grito frustrado.

–Pues la verdad no sé, a mi me gustaría que esto siguiera, como siempre, pero en este momento la decisión es tuya.

–No sé qué decirte, lo tendría que pensar.

–Piénsalo, como quieras, yo ya me tengo que ir, me vine a despedir, me lo dirás la próxima vez que nos veamos… despídeme de tu padre, porque de tu madre ya lo hice –le dije al borde del llanto.

Cuando iba en la puerta me devolví le di un pequeño beso en la boca, ni siquiera espere a ver si él me lo devolvía o no.

–Recuerda, esto no es un adiós, es un hasta luego. Cuídate mucho, y piensa en mí aunque sea un poco –dije tragándome todas las lagrimas y el sufrimiento que me carcomía por dentro.

Salí de esa casa, hecha un mar de lágrimas, me dolió más de lo que pensé, despedirme de él, aunque lo que más me dolió fue que tenía que pensar en lo que pasaría con nosotros. Aunque claro después de ese corto beso, me quedo más que claro que de ahora en adelante, ya no abra un nosotros.

En cuanto llegue a mi casa, me subí al auto que me llevaría a Phoenix, decidí no pensar más en lo que paso no hace mucho, para no dañarle el viaje a mi padre, que se veía tan contento.

Mi padre se adapto a su nuevo trabajo mejor de lo que cualquiera hubiera esperado.

Por mi parte todo fue normal, igual que siempre, igual de sola, bueno esta vez estaba aun más sola, ya no lo tenía a él para que me hiciera compañía.

Esos tres meses fueron realmente agotadores, bueno emocionalmente para mí por lo menos.

Mis padres se volvieron adaptar muy fácil a Phoenix, yo por un lado, estaba un poco más retraída. El día que mi madre me dijo que iríamos a pasar vacaciones a Forks fue el mejor de todos, mi ánimo subió en un 100% en menos de lo que alguna adolecente diría Vacaciones.

Me pase contando los días, las horas, los minutos y poco me falto para que contara los segundos.

Claro que no todo es color rosa, y eso todo el mundo lo sabe.

Apenas llegamos a Forks ese diciembre lo primero que hice fue ir a la casa de él los extrañaba mucho –obvio también a sus padres, pues me caían realmente bien–, pero yo no iba preparada para lo que sucedería en esa casa, en la que pase, la mayoría de los mejores momentos de mi adolescencia.

Cuando llegue, Elizabeth, me abrió la puerta y me recibió con ese cariño, por el cual siempre se ha caracterizado. Aunque había un no sé que en un mirada, que me hacía sentir extraña.

Hablamos de todo lo que me había sucedido en Phoenix después de haber partido de Forks, hasta que la puerta se abrió, dándole paso a él tan galante como siempre, aunque no espere ver que colgada de su brazo, venia otra chica, y muy acarameladitos debo agregar.

Es más que obvio que no esperaba verme ahí, porque en cuanto me vio, sus ojos casi se salen de sus cuencas, la chica que era muy bonita, no entendía la gran tención en la que estábamos, por lo que ella misma decidió, romper aquel incomodo silencio.

–-Hola… me llamo Britany, pero me puedes llamar Britt, y soy la prometida de este guapo chico, ¿tu, Quien eres? –Me dijo aquella hermosa muchacha de ojos miel y cabello casi rojizo.

En ese momento mi mundo se vino encima. Tres meses, eso era lo que había estado ausente, y resulta que el ya tiene nueva prometida, y encima, me vienen diciendo, eso sin anestesia ni nada, en ese momento un clic hizo en mi cabeza por eso era la extraña mirada que me dedico Elizabeth desde que me aparecí en el umbral de su puerta.

No sé de donde saque las fuerzas necesarias, para hablar y así lo hice.

–Me llamo Bella, y soy una vieja conocida de la familia, estaba esperando a tu prometido para saludarlo, porque hace tiempo que no nos veíamos, pero se me está haciendo tarde, y ya me tengo que ir, así que nos vemos luego. Fue un gusto conocerte Britt, y ojala seas muy feliz con él, te lo mereces.

Me dolieron enormemente esas palabras pero eran completamente ciertas, yo deseaba que él fuera feliz, aunque su felicidad no fuera a mi lado.

–Bella…– me llamo al mismo tiempo que me retenía del brazo, pero lo quite rápidamente.

–En otra ocasión, tu estas con tu prometida, y yo no soy nadie importante, además mis padres me están esperando –dije lo más fría que pude.

No recibí respuesta, así que me despedí un vez mas de Elizabeth y me fui de esa casa, nuevamente con el corazón en la mano, claro que esta vez fue por circunstancias distintas, esta vez, fue por que en verdad paso, y no por una corazonada, como la vez anterior.

Cuando llegue donde nos estábamos hospedando me encerré en mi habitación y llore hasta que ya no salían mas lagrimas, y agotada decidí dormirme, claro no sin antes dar muchas vueltas en la cama.

Algo que me pareció totalmente extraño fue que mi mamá no se alarmo al verme llegar. O bien lo noto y me quiso dar mi espacio, o bien está demasiado distraída, para no darse cuenta; aunque me inclino mas por la primera opción.

A los días él apareció, con ganas de hablar conmigo, pero mi mamá no lo dejo pasar…

Lo que confirma mis sospechas de que ella si noto mi estado, el día que llegue de su casa.

Así pasaron los días, y nos devolvimos para Phoenix, y yo no volví nunca más a hablar con él.


Hola a todas, aqui esta el primer capitulo de esta historia...

Vuelvo y les reitero que fue una loca idea que se me vino a la mente...

pero no tengo bases con que seguir... asi que si veo que no tiene mucho exito lo mas seguro es que la quite...

Asi que si les gusta, aganmelo saber... por medio de un RR

Diana...