-Ya me aburrí y Helga no llega… Tengo hambre, llevamos una hora aquí ya- se quejaba Gerald.

Helga iba saliendo de la casa hacia su patio trayendo dos platos de comida, mucha comida, los muchachos casi se caen del árbol por el éxtasis.

-Aquí estoy, ya calmados.

-Al fin, ya se nos entumieron las… piernas.

- Okay, no me den detalles…

- Helga ¿en serio tú hiciste todo esto?

-¿Quien más idio… Arnold…?- rio nerviosa-. Ahora se los mando- Helga ideó un plan para subirles la comida; se iba a salir por la ventana y por el tendedero les iba a mandar la comida en una canasta.

-¡PROVECHO!

-GRACIAS.

-GRACIAS- dijeron repetidamente los dos varones.

*Ring ring*

-Esperen, iré a contestar.

-O.. mmh… k- dijeron los chicos entre mordida y mordida.

-Helga aquí, ¿allá quién?

-¡Hermanita bebe!- Helga rodeo los ojos fastidiada.

-Olga ¡Hermana! ¿Cómo estás? estoy esperándote.

-Ay, lo siento pero es que a papá le hablaron por una conferencia de localizadores y tenemos que ir para allá ahora mismo; regresaremos por la mañana ¿no te molesta?

-No, para nada. Pásenla excelente.

-Te amo, hermanita bebé. ¡Hasta mañana!- en ese momento colgó con una cara de felicidad.

-¡Phoebe!

-¿Qué pasó ahora, Helga? – la rubia le explicó todo a Phoebe súper feliz y cuando le dijo su gran idea ella casi se cae de espaldas.

-¿En verdad eres capaz de hacer eso?

-Obviamente que por supuesto, hermana.

-Helga eso es… bueno… ¡GENIAL! Puedo quedarme a dormir… un momento no, no puedo porque hoy es el cumpleaños de mi tía abuela, hablando de eso… ya se me hizo tarde- alardeó la pelinegra.

-Ahh- Helga la miró con ojos tristes- bueno, si es necesario… yo te cuento todo mañana ¿Okay?

-Perfecto, nos vemos.

-Adiós.

-Adiós- en ese momento Helga salió a darles la "buena" noticia a los chicos.

-¡Ustedes dos! Bob no va a venir hoy… Fue a una exposición de localizadores…

-¿QUE?

-Gerald nos quedaremos atrapados en el árbol de Helga toda la noche, ¡HASTA MAÑANA!

-Ve el lado positivo, ya son las 6:00 pm. Que le llame a los bomberos y listo.

-¡Cierto!... Helga, ¿No sería buena idea llamarle a los bomberos?

-"rayos" ¡Sí, claro! No sé cómo no lo pensé antes… ¡Un momento!- Helga se fue corriendo a la casa a ver qué es lo que iba a hacer.

-¿Sí, niña, qué casa se incendia?

-Ninguna, es que mis amigos se quedaron atrapados en un árbol y necesitan ayuda, ya sabe.

-¿Cuantos años tienen tus amigos?

-Mmh… 14-15.

-¿Qué rayos hacían?

-Es que… bueno, usted solo venga a la casa de los Patakis.

-La que el otro día quemó una niña de 10 años ¿no?

-Este... venga y ya ¿Quiere? - Helga colgó indignada.

Flash Back

-Helga te vas a quemar, el profesor dijo que eso solo lo hiciéramos cuando un adulto estuviera presente…

-Por favor, cabeza de balón, tú lo arruinas todo; además esta casa necesita remodelarse…

-Lo que tú digas Helga…

-Claro que es lo que yo diga, zopenco.

-¡Helga, no!

-¡Déjame!- los niños se empezaron a jalonear la lámpara de alcohol y esta cayó estrepitosamente al suelo. Arnold jaló a Helga lejos del fuego y tirándola a un lado evitó que su vestido se incendiara.

¡NOTICIA! UNA NIÑA DE 10 Y UN NIÑO DE 9 QUEMARON UNA CASA ENTERA. Se dice que la niña estaba jugando con una lámpara de alcohol sin supervisión de un adulto…

-Lo siento, Helga…

-Bueno, ya sabes, se necesitaba remodelar el lugar… Gracias.

-¿Qué dijiste?

-Déjame en paz, camarón con pelos, lo dije una sola vez y no lo diré de nuevo.

-Igual fue divertido…

-¿Qué dijiste?

-Oh, nada.

Fin Flash Back

-Ya hablé y me dijeron que ahora vienen…

Los apuestos bomberos llegaron al lugar y bajaron a los muchachos de allí, después de eso estos se fueron y solo quedaron los tres chicos de nuevo.

-Gracias Helga y sentimos causarte este lio…

-No se preocupen chicos, díganme ¿les gusto la comida?

-Nos encantó Helga, no sabía que cocinaras tan rico.

-Ya ven, una tiene sus secretos.

-Gracias por todo de nuevo, Helga… Ya nos vamos...

-Oigan, me tienen que pagar, eh.

-¿Y como quieres que te paguemos?

-Mmh… Quedándose un rato más, es que voy a estar sola y me voy a aburrir… Ya saben la soledad- comentó divertida.

-Por mí está bien…

-Por mí también.

Los tres chicos se pusieron a ver películas, desde Drácula, pasando por Freddy Krueger y Frankenstein hasta que se hizo de noche sin siquiera alguno de ellos se percatara.

-¡Helga ,no nos dijiste que hora era!

-No la había visto, Gerald. Realmente lo siento…

-No, no te preocupes, es hora de irnos.

-Arnold… está muy oscuro y no me gusta caminar en la oscuridad.

-Ay, Gerald, ¿miedito?

-No, pero no me gusta…- disimuló el moreno.

-¿Entonces qué haremos?

-Bueno, si quieren se pueden quedar a dormir aquí. Tengo varias cobijas y mi cuarto tiene alfombra, si ustedes gustan.

-¿Que dices viejo, te quieres quedar a dormir?

-Si le hablo a mis abuelos, sí.

-Y yo a mis papás.

-Okay, iré a arreglar todo, ahí está el teléfono- Helga salió corriendo a su habitación mientras sacaba su relicario entrando a su armario.

-Al fin el hombre de mis sueños va a dormir en el mismo techo que yo, en mi propia alcoba… Muero por ti, grato hombre…

-¿Helga?- dijo el rubio desde fuera del closst.

-¡Arnold!

-¿Qué haces allí adentro?

-¡NO ENTRES!

-¿Por qué?

-Porque… porque… me estoy cambiando.

-Oh- Arnold estaba tentado por su instinto a por "accidente" abrir esa puerta pero reaccionó de inmediato ante lo que iba a hacer y se dijo a sí mismo: "¿en qué clase de pervertido me he convertido?".

-¿Ustedes quieren una pijama?

-¿Tuya?- cuestionaba divertido el rubio apoyado del otro lado de la puerta.

-No, bobo, de mi papá; las viejas, las que no utiliza porque ya no le quedan.

-Bueno…- Helga salió con un camisón rosado muy abrigador y coqueto, sonriendo ampliamente.

-¡Gotcha! – pensó la rubia.

-¡Wow!

-¿Qué cosa, Arnold?

-Bonito… camisón- en eso iba entrando Gerald con una camisa que se veía que le quedaba inmensa.

-Encontré esto en una caja que decía "donación".

-¿estas revisando mis cosas?

-No, fue coincidencia… y no me mires así.

-Da igual, dale una a Arnold también por favor.

-Okidokey- los tres chicos estaban acostados, Helga en su cama, Gerald a un lado de la cama en el piso y Arnold junto a él.

-Buenas noches… Ustedes.

-Buenas noches, Helga.

Así se quedaron dormidos los 3; pasaron 1a hora, 2 horas, 3 horas, 4 horas y... no llegaron a las 5, Gerald se levantó en la noche con un poco de frio pensando tomarcobija del armario de Helga. El chico abrió el ropero, entró en él con torpes pasos y cuando volteó frente a él se alzaba un altar de su mejor amigo. El chico estaba por gritar cuando la rubia le tapó la boca.

- ¿estás loco? no grites, puedes despertar a Arnold- murmuró Helga adormilada.

-pero tú… el altar… Arnold, ¡no entiendo!

-Mira...- Helga sentó a Gerald en el suelo, estaba prácticamente dormida, no se dio cuenta que le empezó a explicar todo, lo de Industrias futuro, el libro rosa, le mostró su relicario…, en fin, una infinidad de cosas. Mientras más le decía Gerald más se despertaba y más quería saber del tema- y así es como terminé con 31 volúmenes de poemas en libros y sin una vida social.

-Se lo tengo que decir…- esto automáticamente despertó a Helga quien le soltó un golpe.

-¿qué? no me hagas eso Gerald, ni siquiera te atrevas…

-Pero es que… Bueno, bueno está bien; no le diré nada.

-gracias Gerald... te... adoro-la rubia se quedó dormida en las piernas del joven de color quien se puso nervioso.

-¿Helga? ¿Helga?- la chica parecía desmayada- ¡reacciona!-el chico la cargó y la llevó hasta su cama; la acostó de bajo de las cobijas y él se acostó a su lado sobre las cobijas- vaya, quien iba a decir que Helga Pataki iba a estar tan enamorada de mi Arnie. Al final, Helga no es tan mala como yo creía. Tal vez haya, como siempre dijo Arnold, algo abajo de esa corteza dura y fría. Inclusive se ve linda así dormida, es una buena chica; si no le gustara Arnold y si Phoebe no existiera de seguro me agradaría un poco más de lo normal pero ahora me interesare en ella como una... amiga...

Gerald se quedó dormido a su lado pensando en todo lo que le dijo esa noche.

-¡Gerald, Gerald! levántate oso dormilon.

-¿Ángel? ¿Estoy en el cielo?- el chico seguía muy dormido.

- Gerald, soy yo tonto, Helga te quedaste dormido en mi cama…-viendo que el muchacho hacía caso omiso de sus palabras se planteó dormir de nuevo-. Bueno que te conste que yo te lo advertí- Helga gruño.

-Gerald, amigo…

-Sí, Helga ya te oí…

- ¿Helga?, Gerald soy Arnold, levántate ya son las 10 en punto y estas en la cama de Helga… ¿cómo rayos...?- Gerald abrió los ojos al escuchar la frase alarmado.

-¿Qué?

-Mírate, estabas roncando en la cama de Helga.

-Es que el ropero… en la noche… la cobija… y Helga... pero yo, este... olvídalo viejo.

-Bueno... ¿sabes donde se encuentra Helga?

-No, ¿porque he de saberlo?

-Yo sólo asumí que…

-Oye, ¿qué insinúas, Arnold?

-No, nada, en serio nada.

- Más te vale, eh.

-Lo juro- murmuró el rubio aguantando una risa burlona.

- ¡Arnold!

-Lo siento, ya vámonos que sino no llegaremos a la 2da clase

Con lo que los muchachos no contaban es que todo un manjar los esperaba escaleras abajo. Unos minutos antes de que estos siquiera despertaran del todo una escena poco natural se suscitaba en la cocina.

-¡Aww! ¿Olga?- alardeaba Helga intentando no vomitar al hacerlo.

- ¡Hermanita bebé!

- ¡Shh! Arnold y Gerald están dormidos allá arriba.

- ¡Uy! Querida, ¿quién te viera?

- Oh, calla… Es decir… ¿y Miriam y Bob?

-Se quedaron en el hotel y yo quise venir a verte.

-Bueno… voy a comprar cereal, ahorita vengo.

-No tienes que, ¡yo ya les hice el desayuno!

- ¡Shh!... ¿Pero qué…?

-Eso, les hice a ti y a tus amiguitos un desayuno casero… pero lamentablemente ya me tengo que ir, voy a cubrir a papa en la tienda.

-"Lamentablemente, claro…"- pensó Helga con malicia-. Cuídate, hermana…- en ese momento iba entrando Arnold seguido por Gerald a la habitación con los ojos ojerosos.

-¡Wow!

-Helga ¿Quién hizo el desayuno?

-Pues es que yo iba a...

-Fue Helga- dijo Olga antes de que esta acabara la frase.

- ¿Lo hice…? Oh, claro… Yo lo hice- continuó aún nerviosa.

- Sí, bueno, me voy y te muy quedo rico el desayuno hermanita bebé, buen día, muchachos. Adiós- concluyó saliendo de escena dejando a todos desconcertados.

-Bueno, Hel, ya que te esforzaste ¡vamos a comer!- dijo Gerald animado y cuando iba caminando a la comida Arnold lo agarro de la camisa.

-Alto, alto, alto.

-¿Qué sucede, muñeco?- sonrió Helga haciendo a Gerald sonreír cómplice.

-Helga ya, ¿Alguien me explica el por qué Gerald amaneció en tu cama?- los cuestionados se miraron divertidos y soltaron una carcajada al unísono.

- Eso es fácil, Gerald estaba temblando de frio en la madrugada así que me levante y le dije que se acostara en mi cama pero el genio no se tapó- la niña le dio un codazo a su amigo quien asintió simulando total aceptación a la excusa.

-Bueno, les voy a creer esta vez pero esto no me da buena pinta para nada.