Sigues siendo el único al que doy un beso cada noche
Las clases continuaban normales, pero mi relación con mis amigos era cada vez peor y lo que más me dolía era que ellos parecían no darse cuenta, intentaba acercarme a ellos, ir a sus entrenamientos, incluso me ofrecía para hacer sus deberes, pero ellos aún así no podían notar cuanto los necesitaba.
Aunque solo pasaba vacaciones con mis padres, necesitaba sus cartas y lo más triste es que sabía que no llegarían.
Estabas en la biblioteca, nunca ibas, pero esa vez estabas ahí, sentado en mí mesa, la que por derecho me pertenecía.
-Estás en mi mesa –te dije sentándome pero sin mirarte.
-No sabía que la mesas tenían dueño –dijiste dejando el libro que leías a un lado.
-Solo esta lo tiene y resulta que soy yo, así que si tienes la amabilidad de retirarte –comencé a sacar mis libros y ponerlos sobre la mesa.
Los mirabas con mucha atención, pero sobre todo uno en especial.
-Solo me iré si me prestas este libro –era un libro muggle y eso llamó mi atención pero lo que más me asombró fue que era un libro romántico.
-¿Para qué quieres Romeo y Julieta? –pregunté con cierta curiosidad.
-Cosas mías Granger y bueno ¿Me lo prestas?
-Sí, pero con una condición.
-¿Cuál? –preguntaste con una sonrisa en el rostro.
-Que en vez de irte de la mesa, ya que ahora me da igual si lo haces o no, quiero que el fin de semana para la salida a Hogdmade me acompañes al cementerio.
Me miraste inquieto y se notaba que no estabas cómodo, pero aún así continué con mi idea.
-Necesito visitar a mis padres y quisiera que tú me acompañaras –estaba nerviosa, pues no sabía que dirías y menos por qué se me había ocurrido semejante idea.
-¿Por qué no se lo pides a Potter y Weasley?
-No irán, tienes práctica.
-¿Y no les comentaste que querías ir al cementerio? –preguntó algo confundido.
-Lo hice pero creo que no me escucharon –dije bajando la mirada un poco incómoda.
-Creo que te estás tomando mucha confianza conmigo Granger.
-Por favor Malfoy, lo necesito –te miré fijo algunos segundos, no sé realmente la manera en como lo hice, pero solo lo pensaste durante algunos segundos tu respuesta.
-Muy bien pero no te acostumbres –tomaste el libro y te fuiste.
Dos semanas después era la primera salida y desde nuestro encuentro en la biblioteca que no te veía más allá de las clases en la que compartíamos aula. Navidad ya estaba cerca y la salida era para hacer la compra de los regalos. No sabía donde nos encontraríamos y temía que te hubieras olvidado o peor que te hubieras arrepentido.
Te esperé por casi una hora y no llegaste, sin más retraso me encaminé hacia Hogdmade, caminé por casi diez minutos, cuando unos pasos a gran velocidad se acercaron a mí, eras tú, te detuviste y me miraste con la respiración agitada.
-Siento la tardanza, es que tenía algunos deberes –no podía creer que te estuvieras disculpando.
-Bien –dije sonriendo- vamos.
No hablamos en todo el camino, pues yo no sabía que conversar y tú tampoco ayudabas mucho. Al llegar al cementerio compramos algunas flores las cuales insististe en pagar, te miré agradecida.
Estuvimos cerca de una hora en la tumba de mis padres, les dejé algunas flores, pero no lloré, quería que estuvieran en paz y que no se preocuparan por mí. Me levanté y me puse a tu lado.
-Bien, ahora es tu turno.
-¿De qué hablas? –preguntaste inquieto.
-Iremos a dejar estas flores a tus padres.
Lo dudaste, estoy segura y aún no sé el por qué, ¿A qué le temías? ¿Por qué no ir? Y sin dar alguna respuesta te adentraste más en el cementerio, sabía que habías aceptado. Cuando llegamos quedé asombrada, era una gran cripta familiar, Malfoys nos miraban poca parte que mirara, tus padres estaban en la entrada, te miré algunos instantes y noté que tus ojos no se despegaban de la lápida donde estaban inscritos los nombres de tus padres. Les dejé las flores con mucho cuidado y luego me retiré del lugar dejándote espacio para que estuvieras junto a ellos. Luego de casi media hora, saliste serio y te reuniste conmigo. Nos retiramos en silencio del cementerio. Creo que hablábamos en el cuartel de la Orden donde estábamos rodeados de gente, que en ese momento en donde solo estábamos los dos.
Ya era pasado el mediodía cuando estábamos entre las tiendas de Hogdmade.
-¿Y qué tienes planeado hacer ahora? –Me preguntaste- Supongo que algo más animoso, me está pareciendo extraño que permanezcas tanto tiempo en silencio, así no eres tú.
-¿Tú sabes cómo soy yo? –Asentiste acompañado de una sonrisa- ¿Cómo lo sabes?
-Soy una persona muy observadora Granger, Entonces ¿Cuál es la siguiente actividad en la lista?
-En realidad no hay ninguna lista, solo había pensado en ir al cementerio –te dije algo avergonzada.
-¿Y perder todo el día? Por Merlín Granger no creía que serías tan aburrida.
-Aún no comprendo tú actitud hacia mí Malfoy, cambiaste de un día par otro y no sé que pensar realmente –te miré fijamente rogando para que tu respuesta me dejara tranquila.
-Creí que te había quedado claro aquel día en la biblioteca –me dijote serio, pero al ver mi rostro continuaste- mira Granger lo que te diré ahora se me hace muy difícil aceptarlo, así que por favor no dudes –asentí lentamente, se notaba en tu rostro que te costaba lo que me dirías- ese día en que mis padres murieron, lo único que quería era mandar todo a la mierda, estaba solo, aunque nadie lo creía con mis padres nos amábamos y no porque no lo demostráramos en cada segundo que pasaba no lo sentíamos. Necesitaba desahogarme con alguien de cualquier manera y nadie entraba a mi habitación, ni siquiera fingiendo sentir lástima o darme algo de apoyo –respiraste un segundo desviando la mirada, luego volviste a concentrarla en mí y continuaste- pero en el momento justo en que me iba a dar por vencido, entraste tú a mi cuarto, arriesgando todo, pues no sabías como yo reaccionaría frente a ti y con solo unas palabras hiciste que todo volviera a tener sentido, si no lo descubrí en ese instante, lo hice después y todo aquel prejuicio que aún quedaba dentro de mí, despareció por completo. Sé que es difícil de creer después de todo lo que te hice pasar y por eso de alguna manera u otra estoy intentando agradecerte aquello que hiciste, tal vez no sea lo más amable del mundo –sonreíste- pero lo estoy intentado y significaría mucho para mí si lo valorarás, aunque sea el intento que estoy haciendo –cuando terminaste de hablar respiraste con dificultad y me quedaste mirando fijamente esperando lo que yo tenía que decir.
Nunca pensé que todas esas cosas que dijiste salieran de la boca de un Malfoy y por cada palabra que decías, aquello que comenzaba a sentir por ti se iba confirmando.
-Nunca pensé escuchar todo eso de ti y de verdad valoro mucho todo el esfuerzo que estas haciendo, lamento haber dudado –bajé la mirada avergonzada. Hace años que no me avergonzaba tantas veces en un día y con la misma persona.
-Sé que es difícil de creer, solo por eso te perdono –dijiste sonriendo- vamos te invito a tomar algo para el frío.
Asentí también sonriendo y caminamos hacia las tres escobas. Nos sentamos en una mesa apartada. Había muchos alumnos de Hogwarts y casi todos nos miraron extrañados y bueno no les reclamé nada pues yo también miraría extrañada si veo a Hermione Granger y Draco Malfoy entrando a un local por una cerveza como si fueran amigos de toda la vida.
-¿Te puedo hacer una pregunta? –dije una vez que estábamos sentados.
-Sí, pero solo responderé si no me compromete en nada –dijiste con fingida preocupación.
-Tranquilo –sonreí- ¿Por qué me pediste el libro Romeo y Julieta?
-Vuelves a lo mismo.
-Es solo que me pareció extraño por el autor y la trama del libro.
-¿Te refieres a que el autor es muggle y la trama es romántica? –Preguntaste y yo asentí- Es solo que recuerdo haber escuchado en algún lugar y decían que era un gran escritor y llamó mi atención, eso es todo ¿Satisfecha Granger?
-Sí, gracias.
-Es mi turno preguntar ahora –sonreíste maliciosamente.
-Adelante –con cierto temor acepté, pues era justo, él había sido sincero y ahora era mi turno.
-¿Qué es lo que ocurre con el trío dorado que parece que se ha disuelto? y no son solo cosas mías, pues muchos se han dado cuenta.
-Eso no te lo puedo responder ya que ni yo lo sé –dije un poco triste- y es algo que me está afectando y no sé que hacer para mejorar la relación entre mis amigos y yo.
-Tal vez yo podría acercarme un poco a la respuesta –pensaste unos segundos.
-¿Podrías decirme cual es?
-Claro, la primera razón es que Potter y Weasley son unos tontos y en lo único que piensan es en el quidditch, no los culpo a mi también me gusta, pero no habló todo el día de el y bueno solo se acercan a ti cuando necesitan algún deber y últimamente no les cuesta mucho convencerte por lo que no tienen que rogarte demasiado y se van de inmediato de tu lado y la otra razón eres tú, pues de alguna manera no quisiste compartir con ellos la pena de la muerte de tus padres con ellos y ahora no saben s respetar tu espacio o no y eso poco a poco lo va alejando, quieras o no ¿Estoy en lo cierto?
-Aunque me cueste admitirlo, creo que sí, pero ¿Qué puedo hacer para estar más cerca de ellos? –te pregunté pues parecía que de verdad querías ayudarme.
-Haz que te extrañen –te miré algo confundida- claro, no los busques, tampoco haz sus deberes y así ellos te buscarán porque te extrañarán.
-Puede que eso tal vez me ayude.
Después de un tiempo salimos de las tres escobas nuevamente bajo las miradas de todos. Caminamos por los alrededores durante horas conversando cosas importantes pero también cosas sin sentido, quizás exagere, pero creo que fue la primera vez que te veía sonreír, te veía bien y fue la primera vez que vi como un chico, debo aceptar que me atraía de sobremanera tu personalidad pero tu aspecto físico no se quedaba atrás, tu estatura, figura, rostro, pero lo que más me gustaba eran tus ojos, los que ya comenzaba a entender lo que decían con cada mirada.
-Necesito ir a la librería por un libro que encargué –te dije cuando ya estábamos por irnos.
-¿Aún hay libros que no tienes? –me preguntaste incrédulo.
-Siempre salen nuevos libros –te sonreí y nos fuimos a la librería.
Solo nos demoramos media hora y hubiésemos estado más si no me hubieses sacado de ahí, lo cual de alguna manera te agradezco pues no hubiera soportado un castigo de la profesora MacGonagall por llegar atrasados.
Llegamos cuando ya estaba oscuro, ya la mayoría de los alumnos cenaban y el resto en sus habitaciones o de camino al castillo. Entramos en el hall y ahí nos detuvimos.
-Malfoy, gracias por todo, de verdad, nunca creí que hicieras todo eso por mí –me acerqué a ti, me incliné y besé tu mejilla.
Me alejé con lentitud de tu lado y vi la confusión en tu rostro pero aún así me sonreíste.
-Buenas noches Malfoy –me despedí comenzando a alejarme.
-Adiós Granger –di media vuelta y me dirigí a mi torre con una sonrisa en el rostro.
Cuando entré en la sala común Harry, Ron y Ginny eran los únicos en ella y me miraron preocupados cuando me vieron entrar.
-¿Dónde estabas Hermione? Estábamos preocupados por ti –me dijo Ron levantándose y acercándose a mí.
-En Hogdmade, ya se los dije, fui al cementerio a ver a mis padres y luego a la librería por algunos libros que tenía encargados –les respondí sin contarles que había pasado el día contigo.
-¿Al cementerio? ¿Y por qué no nos pediste que te acompañáramos? –preguntó Harry extrañado.
-Sí se los dije, pero me dijeron que tenían práctica y bueno creo que eso era más importante para ustedes.
-Lo sentimos Hermione de verdad –se disculpó Ginny- sabemos que te hemos dejado de lado, pero prometemos no volver a hacerlo ¿No es cierto chicos?
-Claro –dijeron ambos al unísono.
Y con ese cambio de actitud y un poco mejor en relación con mis amigos me fui a la cama.
